Semanario de Prensa Libre • No. 125• 26 de Noviembre de 2006

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Los orígenes de la palabra maya
La etimología del término, tan utilizado en Guatemala, habrá que buscarla en la península de Yucatán.

Por: Sébastian Perrot-Minnot

Esta sencilla palabra de cuatro letras, “maya”, designa hoy un grupo étnico, una familia de lenguas, una brillante civilización de la antigüedad, pero forma también parte del nombre de un sinnúmero de organismos, asociaciones y negocios de Guatemala y otros países de la región. ¿De dónde viene este vocablo? Sus orígenes permanecen oscuros, pero el camino de la investigación nos lleva a sorprendentes resultados.

E n el lenguaje de los españoles, la palabra podía haber significado simplemente “autóctono”.

En la mayoría de diccionarios maya-español ni siquiera aparece el término. En los diccionarios de maya yucateco (como en el Diccionario de Motul, de principios del siglo XVII), se lee que “Mayab” o “Maya” era el nombre de la península de Yucatán antes de la Conquista.

Sin embargo, Diego de Landa, franciscano, segundo obispo de Yucatán a partir de 1572 y autor, en 1566, de la Relación de las Cosas de Yucatán, explica que la provincia “se llama en lengua de los nativos Ulumil Cuz y Etel Ceh, que quiere decir tierra de pavos y venados, y que también la llamaban Petén, que quiere decir isla”. Pero desde 1517, la península será llamada “Yucatán” por los españoles; según Landa, este nombre se debería a una confusión, una frase indígena no entendida por los conquistadores.

En 1502, cuando navega por el Golfo de Honduras, en su cuarto viaje al continente americano, Cristóbal Colón encuentra una gran canoa llena de mercancías (objetos de cobre y obsidiana, ropa de algodón, cerámica, cerveza de maíz, cacao, etc.) y tripulada por una veintena de comerciantes que dicen venir de la provincia de “Maiam”. El acontecimiento es relatado por Bartolomé y Fernando Colón, respectivamente, hermano e hijo de Cristóbal, que participan en el mencionado viaje.

La palabra “Maiam” genera controversias desde la época colonial, algunos opinan que se refiere a Yucatán, mientras que otros sugieren que el término podría designar una región de Honduras. Quince años después del curioso encuentro de Colón, el conquistador Francisco Hernández de Córdoba explora, bajo la autoridad del gobernador español de Cuba, una parte de la “isla” de Yucatán, donde puede apreciar construcciones de “cal y canto” y sostiene feroces combates con guerreros “mayas”.

En los últimos años, el historiador estadounidense Matthew Restall efectuó valiosas investigaciones sobre la “etnogénesis maya”, es decir, el desarrollo de una identidad étnica maya.

Explica que el término “maya” es de origen yucateco; sin embargo, no se usaba mucho entre los indígenas cuando llegaron los españoles ni en la época colonial. No tenía entonces el mismo sentido que hoy. En la época precolombina no se conoció ninguna palabra que designe al conjunto de los pueblos mayas; tras la familia, la unidad social básica era la comunidad, llamada “cah” en Yucatán.

En la época colonial, los indígenas de dicho lugar se presentaban como “macehualob” (que significa “plebeyos”) para diferenciarse de los españoles y los esclavos africanos. Los colonos usaban la palabra “indios” para referirse a los indígenas. Las fuentes etnohistóricas y coloniales indican que “maya” se empleaba sobre todo para designar el idioma yucateco (“mayathan”) y ciertos objetos (sagrados y antiguos, especialmente); casi nunca se usaba para hablar de personas.

En el lenguaje de los españoles, la palabra podía haber significado simplemente “autóctono”. En el siglo XVI, el vocablo “maya” no se relacionaba con todo Yucatán sino solamente con algunos grupos del oeste de la península.

La etimología de “maya” constituye una espinosa cuestión. En el siglo XVIII, el canónigo Don Ramón de Ordóñez y Aguilar, sobrino nieto del descubridor de las ruinas de Palenque (Chiapas), opinó que el vocablo derivaba de “ma ay ha”: “tierra sin agua”. Pero esta hipótesis no convenció a muchos investigadores.

Existe, en Yucatán, un importante sitio arqueológico cuyo nombre podría ser la clave para resolver el problema: Mayapán. Ubicado a unos 40 km al sureste de la ciudad de Mérida, el asentamiento, de más de 4 km² posee edificios rituales y políticos inspirados en la arquitectura de Chichen Itzá, uno de los mayores sitios de la península. Alcanzó su auge a mediados del siglo XIII en los años 1440, bajo la dominación de la familia Cocom. Una guerra civil causó su destrucción.

Según el obispo Landa, “Mayapán” vendría de “maya” y significaría “el pendón de la [provincia] Maya”. No obstante, basándose en el Libro de Chilam Balam de Chumayel, un ejemplar sagrado y mitológico escrito por un indígena yucateco después de la Conquista, así como en testimonios coloniales, Restall supone que es al revés: “maya” vendría de “Mayapán”. Es probable que “maya” designaba al principio a los habitantes de Mayapán, y luego a sus descendientes, dispersos en varios lugares.

Por alguna razón, está a veces asociado a los itzá'es de Yucatán; el Libro de Chumayel habla del idioma yucateco como del “idioma de los itzá maya”. Restall expresa que el nombre “Mayapán” podría ser maya y significar en realidad “(la tierra de) May, el buen excavador” (May Ah Pan) o “(terreno) no quebrado” (ma yapan).

En el campo de la arqueología maya, varios de los pioneros de la disciplina no sabían a que pueblo atribuir las enigmáticas ruinas y los textos jeroglíficos. El rey de España Carlos III ordenó las primeras exploraciones, en 1785, en Palenque (Chiapas).

En un resumen del informe, publicado en Londres en 1828, John Ranking declara que “las ruinas de Palenque, Guatemala y Yucatán han dado muestra evidente de haber sido pobladas por asiáticos: turcos, mongoles y calmucos”… Y es sólo un ejemplo. No obstante, el uso del término “maya” se impuso progresivamente a lo largo del siglo XIX, en la comunidad científica.

Entre los primeros exploradores, la palabra estaba fuertemente asociada con Yucatán. El abate Brasseur de Bourbourg (americanista francés que publicó el Popol Vuh, el Rabinal Achí, la Relación de Landa y el codex Troano o codex de Madrid) escribió en 1864: “Admitiendo que otras regiones, en este continente (americano), hayan gozado de una civilización al menos igual, Yucatán es la que conservó de ella los recuerdos más completos y los más fáciles de llegar en sus monumentos”.

El misionero opinaba que los indígenas yucatecos contemporáneos habían heredado “el genio artístico y el gusto por la ciencia” de los antiguos mayas.

El investigador Jon Schackt piensa que la palabra “maya” entró en uso en Guatemala en el siglo antepasado... debido a la influencia de los primeros arqueólogos. Luego, cobró más fuerza durante el conflicto armado interno, en el siglo XX, en un contexto de reinvidicaciones de identidad.

Un extracto del Libro de Chilam Balam de Chumayel, el libro sagrado y mitológico (traducción: Matthew Restall), dice: “13 Ahau fue el katun [período de 7200 días, o sea, casi 20 años] cuando fundaron el cah de Mayapán; fueron [entonces] llamados hombres mayas.

En 8 Ahau sus tierras fueron destruidas y ellos fueron dispersados por toda la península. Seis katun después de su destrucción dejaron de ser llamados maya; 11 Ahau fue el nombre del katun cuando los hombres maya dejaron de ser llamados maya [y] fueron llamados cristianos”.

Finalmente, es interesante leer el siguiente extracto, aparecido en la Relación de las Cosas de Yucatán (1566), del franciscano Diego de Landa (con la ortografía original): “Que los primeros españoles que aportaron a Yucatán, según se dice, fueron Geronimo de Aguilar natural de Ecija y sus compañeros; los cuales el año MDXI [1511], en el desbarato del Darien por las rebueltas entre Diego de Nicueza, y Vasco Nuñez de Balboa, siguieron a Valdivia que venía en una caravela a Santo-Domingo, a dar cuenta al almirante y al governador de lo que passava, y a traer XX mil ducados del rey, y que esta caravela llegando a Jamaica dieron en los baxos [bajíos] que llaman Viboras donde se perdio que no escaparon más de hasta XX hombres que con Valdivia entraron en el batel sin velas, y con unos ruynes remos y sin mantenimiento ninguno, y que anduvieron XIII días por la mar; después de muertos de hambre casi la mitad llegaron a la costa de Yucatán a una provincia que llamavan de la Maya, de la qual la lengua de Yucatán se llama Mayathan que quiere dezir lengua de Maya”."

En fin, faltaría realizar más investigaciones para conocer mejor el origen y el sorprendente desarrollo del uso de esta sencilla y hoy importante palabra de cuatro letras: maya.

Yucatán
Antes de la Conquista era llamada Maya' o Mayab.

Algunos investigadores creen que la palabra maya proviene de este lugar, cuyo legado incluye algunas de las obras más finas en el mundo actual de la arqueología: palacios, observatorios, templos-pirámides y sitios ceremoniales. Se trata de las ruinas localizadas en la península de Yucatán, México.
Una de las más importantes es Chichén Itzá, pero también lo es Kukulkán, llamada El Castillo, planeada de tal manera que cada equinoccio de primavera los últimos rayos de sol proyectan la sombra de una serpiente bajando los escalones de la pirámide; mientras en el equinoccio de otoño la sombra sube. Estos eventos marcan las estaciones calurosas y las frías. Cada año, miles de personas viajan a la gran pirámide para observar con admiración como aparece lentamente el cuerpo destellante de la serpiente.

Los cenotes

Los mayas tuvieron que utilizar las obras de la naturaleza aprovechando cenotes y cavernas, formados por filtraciones del agua a través del suelo calizo. Los cenotes o ríos subterráneos son depósitos de abundante agua cristalina que han servido durante siglos para atender y satisfacer las necesidades del hombre y que sólo pueden encontrarse en las penínsulas de Florida, Yucatán y la isla de Cuba. Actualmente hay registrados 440 de los más de cuatro mil que se cree existen en el Estado de Yucatán.

Uxmal

El nombre de Uxmal significa “construida tres veces”, y hace referencia a la construcción de su estructura más alta, la Pirámide del Adivino. Los mayas con frecuencia construían un nuevo templo sobre otro ya existente, pero en el caso de esa estructura se ha encontrado evidencia de hasta cinco etapas. Uxmal fue una de las más grandes ciudades de la península de Yucatán y en su apogeo fue el hogar de cerca de 25 mil personas. Está localizado a 78 km al sur de Mérida.

Palenque
Joya de Mesoamérica y patrimonio de la humanidad

El gran centro ceremonial maya de Palenque, en el sureste mexicano, del que sólo se conoce un dos por ciento de construcciones, va desvelando poco a poco la vida social, costumbres, jerarquías y otros misterios de los antiguos mayas.

Este lugar es uno de los centros más importantes de dicha cultura y calificado por la Unesco como “Joya de Mesoamérica y Patrimonio de la Humanidad”. Se encuentra en la zona norte del estado de Chiapas y fue erigido en el siglo IV, aunque su esplendor se ubica entre el siglos VII y VIII.

Los arqueólogos calculan que toda la zona abarca unos 8 kilómetros de longitud, de los cuales apenas se ha reconstruido 38 edificios de los 1 mil 400 que aún permanecen ocultos por la selva.

Entre sus estructuras más importantes destacan el Templo de las inscripciones, por los hallazgos que se han encontrado en su interior, pues oculta la tumba del Rey Pa’Kall, en una cripta secreta donde un gran sarcófago y una gruesa lápida sepulcral monolítica esculpida en bajorrelieve cubrían los restos del importante personaje ricamente ataviado con brazaletes y una máscara de mosaico en jade. El esqueleto del personaje fue cubierto con una fina capa de cinabrio rojo para indicar que simboliza su preparación hacia el inframundo maya.

Mayapán
Restall expresa que esta palabra podría significar “(la tierra de) May”

Ubicada al sureste de la ciudad de Mérida, en el estado de Yucatán, fue el centro más importante de la civilización maya en el período previo a la llegada de los españoles, razón por la cual es frecuentemente mencionada en la literatura maya y en los primeros escritos españoles.

Mayapán fue la última gran capital; allí se asentó un gobierno que ejerció dominio sobre las provincias de la parte noroeste y norte de la península de Yucatán, con el evidente propósito de recuperar la grandeza que en el pasado tuvo Chichén Itzá.
La urbe presenta una mezcla de elementos arquitectónicos mayas, mexicanos y locales. Un ejemplo de ello se observa en el edificio principal, llamado El Castillo de Kukulcán, que fue construido imitando al del mismo nombre, en Chichén Itzá.

Mayapán abarca un área de más de cuatro kilómetros cuadrados, en la que se concentran, aproximadamente 4 mil estructuras. Su núcleo está circundado por una muralla, que fue construida durante el surgimiento del sitio como capital política del norte de Yucatán. Alrededor de la muralla, principalmente en la sección sureste, se encuentra la zona habitacional o lugar en donde se asentó el pueblo; mientras más lejos se encuentran del gran núcleo, el número de construcciones disminuye.

Debido a la cantidad de edificios concentrados y a otros detalles, como son la presencia de calles estrechas delimitadas por muros paralelos y albarradas que encierran predios habitacionales, se considera a Mayapán una ciudad que tuvo una población de 12 mil personas al interior de la muralla.

Fray Diego de Landa, alrededor de 1560, menciona que la tradición local afirmaba que Mayapán fue fundada por Kukulcán, quien reinó durante algún tiempo y después partió hacia la meseta central de México. Posteriormente, los principales dirigentes decidieron formar un gobierno conjunto bajo la dirección de la familia Cocom, por ser la más rica y de más antiguo linaje.


   

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