Los orígenes de la palabra maya
La etimología del término, tan utilizado en Guatemala,
habrá que buscarla en la península de Yucatán.
Por: Sébastian Perrot-Minnot
Esta sencilla
palabra de cuatro letras, “maya”, designa hoy un grupo étnico,
una familia de lenguas, una brillante civilización de la
antigüedad, pero forma también parte del nombre de
un sinnúmero de organismos, asociaciones y negocios de Guatemala
y otros países de la región. ¿De dónde
viene este vocablo? Sus orígenes permanecen oscuros, pero
el camino de la investigación nos lleva a sorprendentes
resultados.

E n el lenguaje
de los españoles, la palabra podía haber significado simplemente “autóctono”.
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En la mayoría de diccionarios maya-español
ni siquiera aparece el término. En los diccionarios de maya
yucateco (como en el Diccionario de Motul, de principios del siglo
XVII), se lee que “Mayab” o “Maya” era
el nombre de la península de Yucatán antes de la Conquista.
Sin embargo, Diego de Landa, franciscano, segundo
obispo de Yucatán a
partir de 1572 y autor, en 1566, de la Relación de las Cosas de Yucatán,
explica que la provincia “se llama en lengua de los nativos Ulumil Cuz
y Etel Ceh, que quiere decir tierra de pavos y venados, y que también
la llamaban Petén, que quiere decir isla”. Pero desde 1517, la
península
será llamada “Yucatán” por los españoles;
según
Landa, este nombre se debería a una confusión, una frase indígena
no entendida por los conquistadores.
En 1502, cuando navega por el Golfo de
Honduras, en su cuarto viaje al continente americano, Cristóbal Colón
encuentra una gran canoa llena de mercancías
(objetos de cobre y obsidiana, ropa de algodón, cerámica, cerveza
de maíz, cacao, etc.) y tripulada por una veintena de comerciantes que
dicen venir de la provincia de “Maiam”. El acontecimiento es relatado
por Bartolomé y Fernando Colón, respectivamente, hermano e hijo
de Cristóbal, que participan en el mencionado viaje.
La palabra “Maiam” genera
controversias desde la época colonial, algunos opinan que se refiere
a Yucatán, mientras que otros sugieren que el término podría
designar una región de Honduras. Quince años después
del curioso encuentro de Colón, el conquistador Francisco Hernández
de Córdoba explora, bajo la autoridad del gobernador español
de Cuba, una parte de la “isla” de Yucatán, donde puede
apreciar construcciones de “cal y canto” y sostiene feroces
combates con guerreros “mayas”.
En los últimos años,
el historiador estadounidense Matthew Restall efectuó valiosas
investigaciones sobre la “etnogénesis
maya”,
es decir, el desarrollo de una identidad étnica maya.
Explica
que el término “maya” es
de origen yucateco; sin embargo, no se usaba mucho entre los indígenas
cuando llegaron los españoles ni en la época colonial.
No tenía
entonces el mismo sentido que hoy. En la época precolombina no
se conoció ninguna
palabra que designe al conjunto de los pueblos mayas; tras la familia,
la unidad social básica era la comunidad, llamada “cah” en
Yucatán.
En la época colonial, los indígenas de dicho
lugar se presentaban como “macehualob” (que significa “plebeyos”)
para diferenciarse de los españoles y los esclavos africanos.
Los colonos usaban la palabra “indios” para
referirse a los indígenas. Las fuentes etnohistóricas y
coloniales indican que “maya” se empleaba sobre todo para
designar el idioma yucateco (“mayathan”) y ciertos objetos
(sagrados y antiguos, especialmente); casi nunca se usaba para hablar
de personas.
En el lenguaje de los españoles,
la palabra podía haber significado simplemente “autóctono”.
En el siglo XVI, el vocablo “maya” no se relacionaba
con todo Yucatán
sino solamente con algunos grupos del oeste de la península.
La
etimología de “maya” constituye una espinosa
cuestión.
En el siglo XVIII, el canónigo Don Ramón de Ordóñez
y Aguilar, sobrino nieto del descubridor de las ruinas de Palenque
(Chiapas), opinó que el vocablo derivaba de “ma ay
ha”: “tierra
sin agua”. Pero esta hipótesis no convenció a
muchos investigadores.
Existe, en Yucatán, un importante
sitio arqueológico cuyo nombre
podría ser la clave para resolver el problema: Mayapán.
Ubicado a unos 40 km al sureste de la ciudad de Mérida,
el asentamiento, de más
de 4 km² posee edificios rituales y políticos inspirados
en la arquitectura de Chichen Itzá, uno de los mayores sitios
de la península. Alcanzó su
auge a mediados del siglo XIII en los años 1440, bajo la
dominación
de la familia Cocom. Una guerra civil causó su destrucción.
Según
el obispo Landa, “Mayapán” vendría de “maya” y
significaría “el pendón de la [provincia] Maya”.
No obstante, basándose en el Libro de Chilam Balam de Chumayel,
un ejemplar sagrado y mitológico escrito por un indígena
yucateco después
de la Conquista, así como en testimonios coloniales, Restall
supone que es al revés: “maya” vendría
de “Mayapán”.
Es probable que “maya” designaba al principio a los
habitantes de Mayapán, y luego a sus descendientes, dispersos
en varios lugares.
Por alguna razón, está a veces
asociado a los itzá'es de Yucatán;
el Libro de Chumayel habla del idioma yucateco como del “idioma
de los itzá maya”. Restall expresa que el nombre “Mayapán” podría
ser maya y significar en realidad “(la tierra de) May, el
buen excavador” (May
Ah Pan) o “(terreno) no quebrado” (ma yapan).
En el campo de la arqueología maya, varios de los pioneros de la disciplina
no sabían a que pueblo atribuir las enigmáticas ruinas y los textos
jeroglíficos. El rey de España Carlos III ordenó las primeras
exploraciones, en 1785, en Palenque (Chiapas).
En un resumen del informe, publicado
en Londres en 1828, John Ranking declara que “las ruinas de Palenque, Guatemala
y Yucatán han dado muestra evidente de haber sido pobladas por asiáticos:
turcos, mongoles y calmucos”… Y es sólo un ejemplo. No obstante,
el uso del término “maya” se impuso progresivamente a lo largo
del siglo XIX, en la comunidad científica.
Entre los primeros exploradores, la palabra estaba
fuertemente asociada con Yucatán. El abate Brasseur de Bourbourg
(americanista francés que publicó el Popol Vuh, el
Rabinal Achí, la Relación de Landa y el codex Troano
o codex de Madrid) escribió en 1864: “Admitiendo que
otras regiones, en este continente (americano), hayan gozado de
una civilización al menos igual, Yucatán es la que
conservó de ella los recuerdos más completos y los
más fáciles de llegar en sus monumentos”.
El
misionero opinaba que los indígenas yucatecos contemporáneos
habían heredado “el genio artístico y el gusto
por la ciencia” de los antiguos mayas.
El investigador Jon Schackt piensa que la palabra “maya” entró en
uso en Guatemala en el siglo antepasado... debido a la influencia de los primeros
arqueólogos. Luego, cobró más fuerza durante el conflicto
armado interno, en el siglo XX, en un contexto de reinvidicaciones de identidad.
Un extracto del Libro de Chilam Balam de Chumayel,
el libro sagrado y mitológico
(traducción: Matthew Restall), dice: “13 Ahau fue el katun [período
de 7200 días, o sea, casi 20 años] cuando fundaron el cah de
Mayapán;
fueron [entonces] llamados hombres mayas.
En 8 Ahau sus tierras fueron destruidas
y ellos fueron dispersados por toda la península. Seis katun después
de su destrucción dejaron de ser llamados maya; 11 Ahau fue el nombre
del katun cuando los hombres maya dejaron de ser llamados maya [y] fueron
llamados cristianos”.
Finalmente, es interesante leer el siguiente extracto,
aparecido en la Relación
de las Cosas de Yucatán (1566), del franciscano Diego de Landa (con
la ortografía original): “Que los primeros españoles
que aportaron a Yucatán, según se dice, fueron Geronimo de
Aguilar natural de Ecija y sus compañeros; los cuales el año
MDXI [1511], en el desbarato del Darien por las rebueltas entre Diego de
Nicueza, y Vasco Nuñez de
Balboa, siguieron a Valdivia que venía en una caravela a Santo-Domingo,
a dar cuenta al almirante y al governador de lo que passava, y a traer XX
mil ducados del rey, y que esta caravela llegando a Jamaica dieron en los
baxos [bajíos]
que llaman Viboras donde se perdio que no escaparon más de hasta XX
hombres que con Valdivia entraron en el batel sin velas, y con unos ruynes
remos y sin mantenimiento ninguno, y que anduvieron XIII días por
la mar; después
de muertos de hambre casi la mitad llegaron a la costa de Yucatán
a una provincia que llamavan de la Maya, de la qual la lengua de Yucatán
se llama Mayathan que quiere dezir lengua de Maya”." En fin, faltaría realizar más
investigaciones para conocer mejor el origen y el sorprendente
desarrollo del uso de esta sencilla y hoy importante palabra de
cuatro letras: maya.
Yucatán
Antes de la Conquista
era llamada Maya' o Mayab.
Algunos investigadores creen
que la palabra maya proviene de este lugar, cuyo legado incluye
algunas de las obras más finas en el mundo actual de la
arqueología: palacios,
observatorios, templos-pirámides y sitios ceremoniales.
Se trata de las ruinas localizadas en la península de Yucatán,
México.
Una de las más importantes es Chichén Itzá,
pero también lo es Kukulkán, llamada El Castillo,
planeada de tal manera que cada equinoccio de primavera los últimos
rayos de sol proyectan la sombra de una serpiente bajando los escalones
de la pirámide; mientras en el equinoccio de otoño
la sombra sube. Estos eventos marcan las estaciones calurosas y
las frías. Cada año, miles de personas viajan a la
gran pirámide para observar con admiración como aparece
lentamente el cuerpo destellante de la serpiente.
Los cenotes
Los mayas tuvieron que
utilizar las obras de la naturaleza aprovechando cenotes y cavernas,
formados por filtraciones del agua a través
del suelo calizo. Los cenotes o ríos subterráneos
son depósitos de abundante agua cristalina que han servido
durante siglos para atender y satisfacer las necesidades del
hombre y que sólo pueden encontrarse en las penínsulas
de Florida, Yucatán y la isla de Cuba. Actualmente hay
registrados 440 de los más de cuatro mil que se cree existen
en el Estado de Yucatán.
Uxmal
El nombre de Uxmal significa “construida tres veces”,
y hace referencia a la construcción de su estructura más
alta, la Pirámide del Adivino. Los mayas con frecuencia
construían un nuevo templo sobre otro ya existente, pero
en el caso de esa estructura se ha encontrado evidencia de hasta
cinco etapas. Uxmal fue una de las más grandes ciudades
de la península de Yucatán y en su apogeo fue el
hogar de cerca de 25 mil personas. Está localizado a 78
km al sur de Mérida.
Palenque
Joya de Mesoamérica y patrimonio
de la humanidad
El gran centro ceremonial maya de Palenque, en el
sureste mexicano, del que sólo se conoce un dos por ciento
de construcciones, va desvelando poco a poco la vida social, costumbres,
jerarquías y otros misterios de los antiguos mayas.
Este
lugar es uno de los centros más importantes de dicha
cultura y calificado por la Unesco como “Joya de Mesoamérica
y Patrimonio de la Humanidad”. Se encuentra en la zona norte
del estado de Chiapas y fue erigido en el siglo IV, aunque su esplendor
se ubica entre el siglos VII y VIII.
Los arqueólogos calculan que toda la zona abarca unos 8
kilómetros de longitud, de los cuales apenas se ha reconstruido
38 edificios de los 1 mil 400 que aún permanecen ocultos
por la selva.
Entre sus estructuras más importantes destacan el Templo de las inscripciones,
por los hallazgos que se han encontrado en su interior, pues oculta la tumba
del Rey Pa’Kall, en una cripta secreta donde un gran sarcófago y
una gruesa lápida sepulcral monolítica esculpida en bajorrelieve
cubrían los restos del importante personaje ricamente ataviado con brazaletes
y una máscara de mosaico en jade. El esqueleto del personaje fue cubierto
con una fina capa de cinabrio rojo para indicar que simboliza su preparación
hacia el inframundo maya. Mayapán
Restall expresa que esta palabra podría significar “(la
tierra de) May”
Ubicada al sureste de la ciudad de Mérida,
en el estado de Yucatán, fue el centro más importante
de la civilización maya en el período previo a la
llegada de los españoles, razón por la cual es frecuentemente
mencionada en la literatura maya y en los primeros escritos españoles.
Mayapán
fue la última gran capital; allí se
asentó un gobierno que ejerció dominio sobre las
provincias de la parte noroeste y norte de la península
de Yucatán, con el evidente propósito de recuperar
la grandeza que en el pasado tuvo Chichén Itzá.
La urbe presenta una mezcla de elementos arquitectónicos
mayas, mexicanos y locales. Un ejemplo de ello se observa en
el edificio principal, llamado El Castillo de Kukulcán,
que fue construido imitando al del mismo nombre, en Chichén
Itzá.
Mayapán abarca un área de más
de cuatro kilómetros
cuadrados, en la que se concentran, aproximadamente 4 mil estructuras.
Su núcleo está circundado por una muralla, que
fue construida durante el surgimiento del sitio como capital
política
del norte de Yucatán. Alrededor de la muralla, principalmente
en la sección sureste, se encuentra la zona habitacional
o lugar en donde se asentó el pueblo; mientras más
lejos se encuentran del gran núcleo, el número
de construcciones disminuye.
Debido a la cantidad de edificios
concentrados y a otros detalles, como son la presencia de calles
estrechas delimitadas por muros paralelos y albarradas que encierran
predios habitacionales, se considera a Mayapán una ciudad
que tuvo una población de 12 mil personas al interior
de la muralla.
Fray Diego de Landa, alrededor de 1560, menciona
que la tradición local
afirmaba que Mayapán fue fundada por Kukulcán, quien reinó durante
algún tiempo y después partió hacia la meseta central
de México. Posteriormente, los principales dirigentes decidieron formar
un gobierno conjunto bajo la dirección de la familia Cocom, por ser
la más
rica y de más antiguo linaje. |