La cara femenina del disco
La gente baila al ritmo que ellas imponen. DJ ya no se escribe
en masculino singular
Por Gemma Gil
Foto Carlos Sebastián
DJ Nxso
“Ser mujer no afecta de ninguna manera a la competencia” Una
vez estuvo en París en una fiesta de 10 mil personas, pero
en Guatemala la más grande a la que ha asistido sólo
congregó a mil 500. Tiene 25 años y se llama Laura Álvarez,
aunque en el ambiente musical es más conocida como DJ Nxso,
apelativo que nació del género que toca, el psycodelic
trance, un estilo rápido que se caracteriza por “un
exceso de bites”.
Convertirse en una de las pocas DJs de Guatemala
ocurrió casi por casualidad.
Comenzó jugando con las tornamesas de las fiestas que organizaba, hasta
que un buen día le llegó lo que llama “la bendición
del santo”: Su amigo DJ Santos se marchó a México, le dejó en
herencia sus discos de vinilo y se metió de lleno a practicar.

Baby
G.
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Debutó hace algo más
de dos años en un bar
de la zona 1 y de ahí ha ido pasando por locales de Cuatro
Grados Norte, de la zona 10 y, por supuesto, raves o eventos de
música electrónica al aire libre donde va para bailar,
tocar o hacer maquillajes fluorescentes. Ser mujer no se lo ha
puesto ni más fácil ni más difícil,
porque “la competencia es la misma”, dice.
En general, no le preocupa demasiado lo que la gente piense del
mundo de la noche en el que se desenvuelve. “No estoy metida
en nada ilegal”, afirma. A veces, sin embargo, ha tenido
que sufrir los prejuicios por esta afición, como el pasado
31 de octubre cuando fue a la carretera a El Salvador para tomar
parte en el Mayan Spirit Rave y se encontró con una redada
de la policía. Como el resto de los asistentes fue retenida
hasta las seis de la mañana, a pesar de no haber tomado
ni siquiera una cerveza.
“Entraron con pasamontañas, sin decir que eran policías,
apuntándonos. Golpearon a la gente, robaron un montón
de celulares, a un amigo le clonaron la tarjeta de crédito
y le sacaron Q8 mil. A otro le rompieron los papeles delante de él
y lo retuvieron por indocumentado. Los propios policías
abrían las cervezas para tomárselas. A nosotras,
uno nos dijo que nos iban a llevar a la cárcel, que allí nos
iban a violar, a ver si nos gustaba. Me parece bien que la policía
trate de evitar que la juventud ande drogándose, pero aquello
fue un abuso de poder”.
Asume que la sociedad relaciona la
música electrónica con el consumo de drogas, especialmente
las sintéticas, pero tampoco tiene pelos en la lengua para
señalar que el consumo afecta a mucha gente con independencia
de sus gustos musicales.
“Probablemente entre los aficionados
al reggaetón hay más, sólo que es más
solapado”, comenta. Lo que no es nada solapado es la seducción
que la figura del DJ despierta sobre el público. ¿Se
conecta más? “Mucha gente te conoce. De repente muchos
aparecen en tu messenger sin saber quiénes son, pero nunca
me han faltado al respeto”... Baby
G
“Podemos hacer cosas que se cree que son sólo para
hombres”. A los 15 años Gabriela Castillo formaba parte
de un grupo de rock, pero en una fiesta electrónica se dio
cuenta de que su futuro musical pasaba por otros ritmos.
Baby G tiene 22 años y le gusta tocar psycodelic trance,
electro y house. Tras cinco años al mando de las tornamesas,
siente que su experiencia sirve para dar voz a las reivindicaciones
de igualdad de género. “Me esfuerzo por superarme
porque es una forma de demostrar que las mujeres podemos hacer
cosas que se cree que son sólo para hombres”, cuenta.
Guatemala le parece un país muy machista tanto que está segura
de que a veces la critican por ser mujer.
A mí no
me lo dicen, pero yo me entero. Creo que, quizá, los hombres
se sienten un poco amenazados por nosotras y por eso necesitan
sobresalir más”. Claro que lo de poner acento femenino
en un mundo dominado por hombres también tiene su parte
positiva pues cuando va a tocar, a veces, le pagan más que
a sus compañeros.
Desde que empezó en este ambiente ha visto multiplicarse el interés
por la música electrónica. Hasta el punto de que han pasado de
ser un puñado de personas a integrar un grupo de medio centenar de Dj
verdaderametne profesionales. Una clasificación en la que le gusta integrarse,
porque Baby G se toma la música muy en serio. De hecho, estudia acústica
y sonido digital y aspira a convertirse en ingeniera de sonido.
“Aunque
para ejercer tendría que irme de Guatemala, porque aquí donde puedes
aplicar estos estudios es en las iglesias”, explica. Claro que salir del
país no sería una novedad. Su carrera como Dj la ha llevado a tocar
en Panamá, Costa Rica, Brasil, El Salvador y Honduras. Un buen comienzo
que ha convencido a sus padres de que éste es su futuro. “Al principio
no les gustaba por las desveladas, pero ahora ya han aceptado que esto es lo
mío”.
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