Semanario de Prensa Libre • No. 125• 26 de Noviembre de 2006

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D música

La cara femenina del disco
La gente baila al ritmo que ellas imponen. DJ ya no se escribe en masculino singular

Por Gemma Gil

Foto Carlos Sebastián

DJ Nxso

“Ser mujer no afecta de ninguna manera a la competencia”

Una vez estuvo en París en una fiesta de 10 mil personas, pero en Guatemala la más grande a la que ha asistido sólo congregó a mil 500. Tiene 25 años y se llama Laura Álvarez, aunque en el ambiente musical es más conocida como DJ Nxso, apelativo que nació del género que toca, el psycodelic trance, un estilo rápido que se caracteriza por “un exceso de bites”.

Convertirse en una de las pocas DJs de Guatemala ocurrió casi por casualidad. Comenzó jugando con las tornamesas de las fiestas que organizaba, hasta que un buen día le llegó lo que llama “la bendición del santo”: Su amigo DJ Santos se marchó a México, le dejó en herencia sus discos de vinilo y se metió de lleno a practicar.

Baby G.

Debutó hace algo más de dos años en un bar de la zona 1 y de ahí ha ido pasando por locales de Cuatro Grados Norte, de la zona 10 y, por supuesto, raves o eventos de música electrónica al aire libre donde va para bailar, tocar o hacer maquillajes fluorescentes. Ser mujer no se lo ha puesto ni más fácil ni más difícil, porque “la competencia es la misma”, dice.

En general, no le preocupa demasiado lo que la gente piense del mundo de la noche en el que se desenvuelve. “No estoy metida en nada ilegal”, afirma. A veces, sin embargo, ha tenido que sufrir los prejuicios por esta afición, como el pasado 31 de octubre cuando fue a la carretera a El Salvador para tomar parte en el Mayan Spirit Rave y se encontró con una redada de la policía. Como el resto de los asistentes fue retenida hasta las seis de la mañana, a pesar de no haber tomado ni siquiera una cerveza.

“Entraron con pasamontañas, sin decir que eran policías, apuntándonos. Golpearon a la gente, robaron un montón de celulares, a un amigo le clonaron la tarjeta de crédito y le sacaron Q8 mil. A otro le rompieron los papeles delante de él y lo retuvieron por indocumentado. Los propios policías abrían las cervezas para tomárselas. A nosotras, uno nos dijo que nos iban a llevar a la cárcel, que allí nos iban a violar, a ver si nos gustaba. Me parece bien que la policía trate de evitar que la juventud ande drogándose, pero aquello fue un abuso de poder”.

Asume que la sociedad relaciona la música electrónica con el consumo de drogas, especialmente las sintéticas, pero tampoco tiene pelos en la lengua para señalar que el consumo afecta a mucha gente con independencia de sus gustos musicales.

“Probablemente entre los aficionados al reggaetón hay más, sólo que es más solapado”, comenta. Lo que no es nada solapado es la seducción que la figura del DJ despierta sobre el público. ¿Se conecta más? “Mucha gente te conoce. De repente muchos aparecen en tu messenger sin saber quiénes son, pero nunca me han faltado al respeto”...

Baby G


“Podemos hacer cosas que se cree que son sólo para hombres”.

A los 15 años Gabriela Castillo formaba parte de un grupo de rock, pero en una fiesta electrónica se dio cuenta de que su futuro musical pasaba por otros ritmos.
Baby G tiene 22 años y le gusta tocar psycodelic trance, electro y house.

Tras cinco años al mando de las tornamesas, siente que su experiencia sirve para dar voz a las reivindicaciones de igualdad de género. “Me esfuerzo por superarme porque es una forma de demostrar que las mujeres podemos hacer cosas que se cree que son sólo para hombres”, cuenta. Guatemala le parece un país muy machista tanto que está segura de que a veces la critican por ser mujer.

A mí no me lo dicen, pero yo me entero. Creo que, quizá, los hombres se sienten un poco amenazados por nosotras y por eso necesitan sobresalir más”. Claro que lo de poner acento femenino en un mundo dominado por hombres también tiene su parte positiva pues cuando va a tocar, a veces, le pagan más que a sus compañeros.

Desde que empezó en este ambiente ha visto multiplicarse el interés por la música electrónica. Hasta el punto de que han pasado de ser un puñado de personas a integrar un grupo de medio centenar de Dj verdaderametne profesionales. Una clasificación en la que le gusta integrarse, porque Baby G se toma la música muy en serio. De hecho, estudia acústica y sonido digital y aspira a convertirse en ingeniera de sonido.

“Aunque para ejercer tendría que irme de Guatemala, porque aquí donde puedes aplicar estos estudios es en las iglesias”, explica. Claro que salir del país no sería una novedad. Su carrera como Dj la ha llevado a tocar en Panamá, Costa Rica, Brasil, El Salvador y Honduras. Un buen comienzo que ha convencido a sus padres de que éste es su futuro. “Al principio no les gustaba por las desveladas, pero ahora ya han aceptado que esto es lo mío”.


   

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