Semanario de Prensa Libre • No. 125• 26 de Noviembre de 2006

Portada | Archivo | Contacto | Directorio


   > Editorial
   > En primera persona
   > Cartas
   > D todo un poco
   > D frente
   > D portafolio
   > D dinero
   > D fondo
   > D música
   > D historia
   > D mundo
   > D cultura
   > D farándula
   > D viaje
   > Punto final

 


D cultura

Presto non troppo
Quince años
Gracias

Por Paulo Alvarado
presto_non_troppo@yahoo.com

El miércoles entrante se cumplen quince años desde que tuve el gusto de ver publicado un primer artículo en este diario. Surgía un quincenario llamado Espacio Libre y fuimos cuatro los invitados a contribuir una columna especializada, cada cual en torno a una disciplina artística: el teatro, las artes plásticas, el cine y, en mi caso, la música.

La referida revista no cumplió ni el año y medio. Sin embargo, el interés que generó aquello permitió que continuara publicando de manera intermitente en este rotativo hasta que la columna devino semanal en enero de 1994 y fuera bautizada con el nombre Presto non troppo en 1998. La suma de todo lo impreso a la fecha rebasa los siete centenares de artículos —y una cantidad aún mayor de satisfacciones.

Un extenso repertorio de notas de opinión sobre la temática general del arte y la sociedad, pero también crónicas y críticas de conciertos, grabaciones y libros, a más de una serie de textos didácticos e, inclusive, historietas en las que se ficcionan hechos de la vida real del músico.

Como es de imaginar, ha habido momentos delicados. No han faltado los que nunca están de acuerdo con nada, o los susceptibles a cualquier apreciación ajena, o los que se dan por aludidos aun cuando lo escrito no se refiera a ellos.

Tampoco faltan los que no toleran que un columnista escriba sobre algo en lo que está involucrado (especialmente si lo hace en primera persona con tal de no caer en la hipócrita costumbre de usar la tercera persona para disimular que habla de sí mismo, o como argucia para esconder un lazo sentimental con un familiar, o un amigo, o una pareja).

Ni qué decir de la plomosa amonestación: “No podés ser artista y crítico de arte a la vez”, como si en este país un sinnúmero de ejemplos no demostrara exactamente lo contrario. ¡Cuánto impreso, regular o eventual, en el que quienes no son músicos activos han pretendido dar un veredicto musical, frágilmente fundado sobre un escaso conocimiento técnico, un vacío de vivencia y praxis, una carencia de análisis crítico! No basta transcribir lo consignado en una enciclopedia, copiar y pegar citas de Internet, repetir lo que se ha oído de soslayo en el after-party de un evento social...

Como quiera, el balance es abrumadoramente propicio. Gracias, amigos todos, tanto los admirables colegas de la sala de redacción, como los muchos lectores, a quienes me debo como columnista. Gracias.

Lea también

- La huella de Caminos


   

© Copyright 2004 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

www.prensalibre.com