Presto non troppo
Quince años
Gracias
Por Paulo Alvarado
presto_non_troppo@yahoo.com
El miércoles entrante se cumplen quince años desde
que tuve el gusto de ver publicado un primer artículo en
este diario. Surgía un quincenario llamado Espacio Libre
y fuimos cuatro los invitados a contribuir una columna especializada,
cada cual en torno a una disciplina artística: el teatro,
las artes plásticas, el cine y, en mi caso, la música.
La referida revista no cumplió ni
el año y medio. Sin embargo,
el interés que generó aquello permitió que continuara
publicando de manera intermitente en este rotativo hasta que la columna devino
semanal en enero de 1994 y fuera bautizada con el nombre Presto non troppo
en 1998. La suma de todo lo impreso a la fecha rebasa los siete centenares
de artículos —y una cantidad aún mayor de satisfacciones.
Un extenso repertorio de notas de opinión sobre la temática
general del arte y la sociedad, pero también crónicas y críticas
de conciertos, grabaciones y libros, a más de una serie de textos didácticos
e, inclusive, historietas en las que se ficcionan hechos de la vida real del
músico.
Como es de imaginar, ha habido momentos
delicados. No han faltado los que nunca están de acuerdo
con nada, o los susceptibles a cualquier apreciación
ajena, o los que se dan por aludidos aun cuando lo escrito no se refiera a
ellos.
Tampoco faltan los que no toleran que un columnista
escriba sobre algo en lo que está involucrado (especialmente si lo hace en primera persona
con tal de no caer en la hipócrita costumbre de usar la tercera persona
para disimular que habla de sí mismo, o como argucia para esconder
un lazo sentimental con un familiar, o un amigo, o una pareja).
Ni qué decir de la plomosa amonestación: “No podés
ser artista y crítico de arte a la vez”, como si en este país
un sinnúmero de ejemplos no demostrara exactamente lo contrario. ¡Cuánto
impreso, regular o eventual, en el que quienes no son músicos activos
han pretendido dar un veredicto musical, frágilmente fundado sobre un
escaso conocimiento técnico, un vacío de vivencia y praxis, una
carencia de análisis crítico! No basta transcribir lo consignado
en una enciclopedia, copiar y pegar citas de Internet, repetir lo que se ha
oído de soslayo en el after-party de un evento social...
Como quiera, el balance es abrumadoramente
propicio. Gracias, amigos todos, tanto los admirables colegas de
la sala de redacción, como los muchos
lectores, a quienes me debo como columnista. Gracias.
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