Semanario de Prensa Libre • No. 117 • 1 de Octubre de 2006

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D cultura

Presto non troppo
"Efecto Mozart"
II - Una experiencia interesante

Por Paulo Alvarado
presto_non_troppo@yahoo.com

Un aura muy distintiva rodea a las obras de Mozart: deben sonar sencillas y transparentes, como si su ejecución no supusiera ningún esfuerzo por parte del ejecutante.

Para un músico que se precie de ser un buen intérprete del maestro, esto implica un cuidado distinto del que se le prodiga a la música de casi cualquier otro autor, porque para transmitir esa engañosa sencillez no basta el dominio técnico —por consumada que sea la pericia y numerosas las horas de estudio—. Se precisa de una dedicación y un entendimiento completos de la partitura. Se trata de hacer una música que no cae en excesos ni forcejeos; que aspira siempre a lo hermoso; que siempre tiene un efecto agradable.

Una experiencia reciente que puso en valor el “efecto”... de tocar Mozart en público, fue el recital que el Cuarteto Contemporáneo de Guatemala ofreció en el Palacio Nacional de la Cultura, hará mes y medio, en el marco del IX Festival del Centro Histórico. Hablo, sin complejos, de algo en lo que me tocó participar directamente. Media cuadra de cola para ingresar al concierto. La sala que inicialmente se llenó a la capacidad para la que está diseñada, de varios cientos de espectadores. Una remesa complementaria de asientos que hubo de disponerse para acomodar a sendos otros que continuaban entrando. Luego, dejar de pie a muchos que ya no encontraron dónde sentarse. Finalmente, a cerrar las puertas y a empezar a decirle a todos los que seguían llegando, que ya no había sitio para que oyeran el recital. Según los encargados de la entrada, otras doscientas personas adicionales, a las que fue necesario pedirles que regresaran a casa.

¿El “efecto Mozart”? Sin duda. Mas, no la publicitada y mediatizada influencia que tendría el colocarle un par de audífonos a la panza de mamita para que el nene salga más chispudo, sino la consecuencia de abordar la interpretación de su música con profesionalismo y brindarla públicamente con el nivel artístico más alto posible. E, importantemente, el interés genuino y compenetrado de tanta gente que acudió a disfrutar de una de las expresiones más logradas del arte musical de la historia.
Este efecto habrá de extenderse durante lo que falta del año, con nuevas presentaciones. De su anuncio, en fechas próximas, me permito proponer al lector que se mantenga pendiente.

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