Semanario de Prensa Libre • No. 118 • 8 de Octubre de 2006

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D novedad

Llamas con encanto
Una vela no sólo sirve para iluminar, es también un instrumento con diferente simbología.

Por Julieta Sandoval
Foto Jorge Castillo

La llama, movediza y temblorosa, que da a las cosas sombras y movimientos, posee en las formas y colores de las velas símbolos especiales; eso las hace tener diferentes usos: fiestas, ceremonias, romance o decoración.

Se les conoce como vela, veladora, candela y cirio. Las hay de diversos colores y tamaños. Desde las pequeñitas que se colocan en el pastel de cumpleaños hasta las de cenas románticas y las de ceremonias o rituales de cualquier creencia.

En algunas templos católicos se observan letreros que informan del uso exclusivo de velas de iglesia.

Medida adoptada porque las personas mezclan lo pagano con lo religioso. En los altares se encuentran candelas o veladoras de diversos colores, entre ellos, el negro, asociado con brujería y espiritismo.

Aunque el blanco y amarillo son los predominantes, algunos santos tienen su color especial. Por ejemplo, a san Judas Tadeo le corresponde el verde, mas en su altar de La Merced se miran de otras tonalidades. “En la cerería ubicada frente a este templo, los feligreses adquieren lo que más les conviene para sus peticiones”, dice Heidy García, quien atiende el negocio.

En la cerería La Merced hay folletos que indican el significado que posee cada color de candelas para san Simón. El rojo se usa para el amor, la fe y la voluntad; el azul, para el trabajo y la suerte; el rosado va con la salud y la esperanza; el morado, en contra de los vicios y malos pensamientos.

También está la carta astral que asocia el color de vela a un día de la semana y un astro. El domingo se relaciona con el sol y el amarillo; el martes, con marte y el rojo.

En las ceremonias mayas también son usadas, acompañadas por alguna planta, como eucalipto. Carmen Castillo, sacerdotisa, elabora un tipo especial de velas llamadas consagradas. Están destinadas a cambiar una circunstancia o el medio que rodea a la persona para favorecerla, de acuerdo con el aroma y color usado.

Castillo reúne en una veladora los elementos empleados en los rituales. Pigmentos y plantas aromáticas son sus características. Las hay de romero, para protección; de albahaca, para eliminar energía negativa, y canela, para la prosperidad. Además, se toma en cuenta el nahual del individuo. “Los compradores son aquellos que no asistieron a una de estas actividad”, explica. Para ella, las velas representan la imagen de nosotros mismos. La cera corresponde al cuerpo físico, la mecha a la mente y la llama al espíritu.

Dan ambientes singulares

Las velas también tienen la posibilidad de crear un ambiente especial, romántico, acogedor o místico, esto las hace elementos importantes en la decoración, gracias a sus formas, colores y motivos.

Clases de velas
> Utilitarias y votivas: destinadas a las iglesias; duran aproximadamente ocho horas. Su uso se extendió a los hogares y para altares en capillas privadas, por su tamaño y rendimiento.

> Decorativas: empleadas como ornamento; tienen diseños atractivos, y son usadas en arreglos especiales. Entre ellas están las cortadas, talladas, bolas, moldeadas, con aplicaciones e incrustaciones de diferentes materiales naturales o sintéticos.

> Columna o pilares: de mayor diámetro, entre 5, 7, 10 y 15 centímetros. Hay cilíndricas o cuadradas. Duran varias horas, según su altura y su diámetro.

> Candelabro: generalmente son de forma muy estilizada y larga; se usan en las cenas formales y en las íntimas (románticas) para crear un ambiente más cálido.

Cada vez salen al mercado productos novedosos de velaje —aromáticas, flotantes, para piscinas o piletas, de té, empleadas para iluminar réplicas en miniaturas.

Un uso más para estos objetos es la aromaterapia. Las fragancias actúan sobre el sistema nervioso y hacen recordar sucesos o acontecimientos asociados a ese perfume u olor.

Por ejemplo, la esencia de pino puede llevar a recordar la naturaleza; esto ayuda a la relajación.

La mirra transporta a lugares místicos. El calor libera las pequeñas moléculas de olor, que al ser aspiradas pasan a los pulmones y de ahí son transportadas por la sangre a todos los órganos del cuerpo, actuando sobre ellos según las propiedades del aceite utilizado.

Las velas apagadas son un adorno, pero encendidas toman un efecto mágico y misterioso.

Algo de historia

En el siglo XIV, las velas se utilizaban sólo en casas de la nobleza, iglesias y monasterios, pero en el siglo XVI, cuando la condición de vida de los pobres mejoró, los candelabros y velas ya aparecen en los inventarios domésticos.

Las candelas utilizadas para el uso cotidiano eran de sebo (grasa animal). Daba mejor resultado la de oveja. En el campo, las velas se fabricaban en las propias casas.

Desde el siglo IV, las velas han sido un medio de ofrenda a Dios, a la Virgen y a los santos, en acción de gracias o para pedir un favor.

Las velas se bendicen el día de Candelaria, el 2 de febrero. La noche del sábado anterior al domingo de Pascua de Resurrección, se bendice el Cirio Pascual.


   

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