Semanario de Prensa Libre • No. 118 • 8 de Octubre de 2006

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D cultura

Presto non troppo
Microcerculus
Electroacústica de primera

Por Paulo Alvarado
presto_non_troppo@yahoo.com

El compositor guatemalteco David de Gandarias lanzó un primer disco compacto de su música, Senderos de Hormigo, Percursos de Silicio, en 1998. Continuó en 2002 con La Buga. Este año ve la luz pública una tercera producción, Microcerculus.

Desde que comienza el disco —como un pliego que se desenrolla con toda calma—, es patente que nos encontramos ante una muestra de música electroacústica de nivel técnico inobjetable y un excelente manejo computarizado de los sonidos, tanto de la naturaleza como de los instrumentos que en él intervienen. La base pretextual es simple, el canto de un ave, microcerculus marginatus (nombre científico del “chinchivirín cholincillo”), que sirve de motivo melódico y de cuya idea parte el registro fonográfico de numerosas sonoridades que el autor obtiene en la reserva ecológica Cerro San Gil, Izabal, así como su posterior procesamiento electrónico.

La obra consta de tres partes, dedicada cada cual a una de las tres culturas que comparten el ámbito natural de la reserva. La primera está construida, a modo de una extendida introducción, sobre las sonoridades de la selva. De entre éstas van surgiendo, muy poco a poco, los patrones rítmicos de la percusión negra caribeña, es decir, la evocación general de la biósfera primigenia, que se convierte en el sonido de una cultura lejana y poco asociada con la guatemalidad de estereotipo, los garífunas.

En la siguiente parte, el autor le da un tratamiento electrónico al canto de los pájaros y al sonido de varios silbatos de barro de origen maya precolombino que contextualizan a otro tronco étnico, los q'eqchi’es. La última establece un juego entre la sorprendente tonada del pájaro que da nombre al disco y una elaboración musical de dicho canto, encargado a las tres flautas transversales que se emplean con más frecuencia en la música de hoy día, piccolo, soprano y alto, como imagen de un tercer grupo, los ladinos.

Pero Microcerculus no se limita a un despliegue tecnológico, sino que representa el hermoso maridaje de natura e informática y la maduración de una propuesta estética de expresión amplia, sin concesión a ansiedades comerciales. Señala, sin duda, una cota muy alta para la música contemporánea de este país, calidad refrendada por una mención especial en la edición más reciente del Festival de Bourges, Francia.

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