Presto non troppo
Microcerculus
Electroacústica de primera
Por Paulo Alvarado
presto_non_troppo@yahoo.com
El compositor guatemalteco David de Gandarias lanzó un primer disco compacto
de su música, Senderos de Hormigo, Percursos de Silicio, en 1998. Continuó en
2002 con La Buga. Este año ve la luz pública una tercera producción,
Microcerculus.
Desde que comienza el disco —como un pliego que se desenrolla con toda
calma—, es patente que nos encontramos ante una muestra de música
electroacústica de nivel técnico inobjetable y un excelente manejo
computarizado de los sonidos, tanto de la naturaleza como de los instrumentos
que en él intervienen. La base pretextual es simple, el canto de un ave,
microcerculus marginatus (nombre científico del “chinchivirín
cholincillo”), que sirve de motivo melódico y de cuya idea parte
el registro fonográfico de numerosas sonoridades que el autor obtiene
en la reserva ecológica Cerro San Gil, Izabal, así como su posterior
procesamiento electrónico. La obra consta de tres partes, dedicada cada cual a una de las
tres culturas que comparten el ámbito natural de la reserva. La primera está construida,
a modo de una extendida introducción, sobre las sonoridades de la selva.
De entre éstas van surgiendo, muy poco a poco, los patrones rítmicos
de la percusión negra caribeña, es decir, la evocación general
de la biósfera primigenia, que se convierte en el sonido de una cultura
lejana y poco asociada con la guatemalidad de estereotipo, los garífunas.
En la siguiente parte, el autor le da un tratamiento electrónico al canto
de los pájaros y al sonido de varios silbatos de barro de origen maya
precolombino que contextualizan a otro tronco étnico, los q'eqchi’es.
La última establece un juego entre la sorprendente tonada del pájaro
que da nombre al disco y una elaboración musical de dicho canto, encargado
a las tres flautas transversales que se emplean con más frecuencia en
la música de hoy día, piccolo, soprano y alto, como imagen de un
tercer grupo, los ladinos. Pero Microcerculus no se limita a un despliegue tecnológico, sino que
representa el hermoso maridaje de natura e informática y la maduración
de una propuesta estética de expresión amplia, sin concesión
a ansiedades comerciales. Señala, sin duda, una cota muy alta para la
música contemporánea de este país, calidad refrendada por
una mención especial en la edición más reciente del Festival
de Bourges, Francia.
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