Aceite y a recorrer América
Partieron de Alaska hace cuatro meses y esperan llegar hasta Argentina
sin utilizar ningún combustible derivado del petróleo.
Por Gemma Gil
Dos kayakistas profesionales y un camión japonés de bomberos rediseñado
para desplazarse desde Alaska a Tierra de Fuego sin utilizar una sóla
gota de gasolina. .
“Queremos
viajar por 16 países sin productos petrolíferos”,
dicen los estadounidenses Seth Warren, 29, y Tyler Bradt, 20, a
su paso por Guatemala. Para demostrarlo, abren la parte trasera
de Baby, su vehículo, y muestran un tanque lleno con 100
galones de aceite para freír chicharrones, el carburante
con el que esperan viajar por buena parte de Centroamérica.
“Utilizamos dos clases de combustible: el
biodiésel,
un tipo de aceite vegetal que se puede usar en cualquier carro
que funcione con diésel sin hacer ninguna modificación
al motor, y el aceite vegetal quemado, que es nuestro favorito,
porque, como para los restaurantes es basura, muchas veces lo
conseguimos gratis”, cuenta Bradt. Eso sí, para
poder alimentar a Baby con la grasa de cocinar plátanos,
pollo, carnitas o mojarra, la han tenido que acondicionar con
los correspondientes filtros, además de un sistema que
calienta el aceite para hacerlo más fluido.
“Cuando
vamos a un restaurante la gente nos pregunta ¿de
verdad funciona?”, apunta Warren, satisfecho del proyecto
Aceite y Agua, o lo que es lo mismo, esta aventura por las Américas
con la que quieren conseguir más adeptos para su causa ecológica;
y es que si una ventaja tiene usar aceite vegetal es la drástica
reducción en la emisión de gases contaminantes.
Ocio responsable
Cualquier mal pensado diría que la aventura de estos dos
estadounidenses —que en su recorrido no pierden oportunidad
para visitar ríos y playas para probar sus kayacs y sus
tablas de surf— tiene más que ver con el ocio que
con un proyecto serio, pero ellos lo desmienten con vehemencia. “Este
es un trabajo a tiempo completo”, dice Andy Feuling, quien
durante unas semanas se ha unido a la aventura.
“Pasamos
días buscando dónde conseguir el aceite, dando charlas
en las escuelas y explicando a quien esté interesado cómo
funciona. Queremos que la gente se dé cuenta de que lo que
ellos creen que es basura se puede convertir en un recurso”,
añade. Sin embargo, estos viajeros impenitentes no pueden
negar que lo disfrutan.
“La vida también son vacaciones
y si te puedes divertir mientras contribuyes a reducir el calentamiento
global es… toda una satisfacción”, afirman
con optimismo.
La alternativa
del biodiesel
Según www.biodiesel.org, en 2005 la venta de este combustible
en Estados Unidos se triplicó con respecto al año
anterior, alcanzando los 75 millones de galones, pero ¿qué es
el biodiesel? Se trata de un combustible vegetal que disminuye
las emisiones de humo y dióxido de carbono. Emite un 84
por ciento menos de hidrocarbonos y un 90 por ciento menos de azufre —responsables
del efecto invernadero— que los derivados del petróleo.
“Es biodegradable y la materia prima se puede producir localmente, lo que
reduce la dependencia de las importaciones de petróleo”, cuenta
Alejandro Morón, de Biocombustibles de Guatemala. Esta empresa ya tiene
10 granjas para el cultivo de
Jatropha Curcas, uno de los arbustos de cuya semilla se extrae el aceite.
“La
ventaja es que es una planta muy resistente a condiciones climáticas duras
y podría plantarse en zonas semidesérticas que están subutilizadas”,
añade Morón. Por si fuera poco, los motores diesel no necesitan
ser adaptados para su uso y, si se desea, puede mezclarse con el combustible
convencional. Pero, no todo podían ser buenas noticias: el biodiesel disminuye
el rendimiento en kilómetros en un promedio del cinco por ciento por galón.
|