Tecnologia para vivir
Llevar en el cuerpo dispositivos ajenos al organismo es parte
de la existencia de muchos guatemaltecos.
Por Francisco Mauricio Martínez
Foto Katia Vargas / Adolfo Mejia
Si no fuera por el funcionamiento
de sofisticados aparatos que llevan dentro o fuera del organismo,
la vida de muchas personas habría terminado. Algunos de
estos dispositivos les permiten gozar de una mejor calidad de vida.
El corazón, el cerebro y los riñones son los órganos
que más necesitan de estos recursos para cumplir con sus
funciones, cuando falla alguna de sus partes. .

Ventrículo artificial
utilizado durante una cirugía del corazón. Por
el orificio blanco ingresa la sangre y por el negro egresa. |
Aunque en Guatemala y el mundo, aún
resulta un sueño
contar con toda la tecnología, actualmente existen dispositivos
que están al alcance de la mano. “Éstos sustituyen
funciones y resuelven algunas enfermedades o condiciones patológicas”,
indica Rodolfo García Escobar, médico especializado
en terapia intensiva en la universidad de UCLA, California.
El más afortunado
Escuchar el diagnóstico de que se tiene una
afección
en el corazón es, quizá, una de las noticias más
aterradoras que puede escuchar una persona. Esto le sucedió a
Susan Alesio de Alvarado, de 52 años, hace pocos meses,
cuando a raíz de un dolor que sentía en la arteria
femoral derecha (situada en la parte posterior del muslo) se hizo
algunos análisis. Los especialistas le descubrieron, en
ese punto, un coágulo provocado en el corazón, por
lo que para salvar su vida se le debía practicar una cirugía
en el mencionado órgano y cambiarle una válvula.
Así como colocarle un bypass (vía de paso) en el
muslo.
“Lo primero que hice fue ponerme a llorar, no por mí,
sino porque cuando uno tiene hijos (4) en lo único en que
se piensa es en vivir para ellos”, relata de Alvarado, quien
el 10 de octubre fue ingresada al quirófano de la Unidad
de Cirugía Cardiovascular, Unicar. La intervención
fue un éxito y ahora vivirá muchos años más.
Para superar este problema “se le colocó una prótesis
valvular mitral St. Jude”, explica el cardiólogo Héctor
Mora.
Los avances tecnológicos para corregir los problemas del
corazón son, posiblemente, los que más utilizan los
guatemaltecos. De esa cuenta, desde hace poco más de una
década un gran número de personas utiliza el marcapasos,
el cual funciona con baterías, y se implanta cuando este órgano
es insuficiente para producir los latidos.
Una técnica quirúrgica que mantiene con vida a muchos
es la del bypass, la cual consiste en injertar un trozo de arteria
de otra parte del cuerpo en una que está obstruida, para
evitar el paso de sangre a través de la parte dañada.
Los dispositivos más comunes en el corazón son las
válvulas cardíacas mecánicas, de las cuales
existen unas 12 marcas en el mercado y están construidas de
un material que se llama pirolite. Éste es una especie de
carbón artificial muy resistente que, incluso, se utiliza
en la construcción cápsulas espaciales, porque la fricción
no lo destruye.
Los avances en este campo han logrado desarrollar válvulas
de otros materiales y, actualmente, las que se están implantando
son las biológicas, que son extraídas del marrano.
Una de sus ventajas es que los pacientes no deben tomar anticoagulantes, “contrario
a quienes utilizan mecánicas que deben tomar este medicamento
durante toda su vida”, explica el cardiólogo Raúl
Cruz, director de Unicar.
Trozos de arteria de res también están siendo utilizados
para sustituir las dañadas en los pacientes. Vienen guardadas
dentro de sustancias estériles que la conservan y en cualquier
momento se cortan del tamaño que se desea y se sustituye la
parte de la arteria o vena que está enferma o tapada, explica
Cruz.
Una de las técnicas de punta que se está principiando
a utilizar en el país es la hipotermia profunda. A través
de ésta se busca evitar la circulación de la sangre
mientras se sustituye la aorta y la única manera de proteger
el cerebro es la congelación. “Se paraliza todo, están
casi muertos, y después los volvemos a recalentar. En este
estado permanecen las personas entre 45 y 60 minutos”, asegura
el cirujano cardiovascular guatemalteco, Rafael Espada, del hospital
Metodista de Houston, Texas.
Pequeños aparatos
Aunque en el cerebro humano nacen todas las ideas que posteriormente
se transforman en los descubrimientos científicos para tratar
todos los males que aquejan a la humanidad, éste no ha sido
capaz de desarrollar dispositivos que sustituyan algunas de sus partes. “No
existe un aparato, por ejemplo, que permita a la persona que está en
estado de coma hacer funcionar su cerebro”, comenta el neurólogo
Henry Stokes.
Cuando en el cerebro suceden fallos severos provocan la muerte
cerebral, sin embargo, antes de llegar a este estado existen algunas
medidas de neuroprotección que pueden evitarla. Éstas logran
mejorar la circulación en el cerebro y, en otros casos, eliminan
las sustancias tóxicas que pueden estarse generando dentro
de la masa encefálica y que lo van lesionando, “pero
son farmacológicas”, explica García.
Aunque en menor grado, en el caso del cerebro también existen “algunos
aparatitos” para que el cerebro funcione mejor, como cuando
surgen enfermedades como la epilepsia, dice Stokes. Uno de éstos
es el estimulador vagal, el cual se pone en el cuello, con una terminación
en el cerebro y otra en el corazón. El aparato genera una
serie de estímulos eléctricos que permiten regular
la actividad eléctrica del cerebro, para que el paciente no
tenga exceso de convulsiones.
Otro de los grandes riesgos que corre una persona es cuando una
arteria se obstruye y rompe. Para evitar desangrarse se le coloca
una especie de parche. Cuando se padece una infección, agrega Stokes,
se puede introducir una bomba de infusión dentro del cerebro
para inyectar antibióticos y así combatir la infestación.
Algo que se aplica con frecuencia son los sistemas de derivación
(drenajes). Se utilizan, según cita el National Institute
of Neurological Disorders and Stroke, cuando existe una acumulación
excesiva permanente de líquido en las cavidades del cerebro
(hidrocefalia). “Para que estos líquidos no se acumulen
y destruyan partes del cerebro se drenan”, dice Stokes.
“Lo importante de todo de esto es que la tecnología
moderna sí ha llegado a Guatemala, por lo que muchos enfermos
condenados a morir pueden vivir más y mejorar su calidad de
vida ”, dice el especialista.
En la casa
Las alternativas
para la insuficiencia renal
Las
enfermedades del riñón son de los males que
aquejan a los guatemaltecos y que hacen necesaria la incorporación
de ciertos aparatos o dispositivos para continuar viviendo. Para
enfrentar la insuficiencia renal el trasplante de riñón
es el procedimiento ideal, pero la escasez de donadores origina
que a los enfermos únicamente les queden dos caminos: la
hemodiálisis y la diálisis peritoneal. “En
ambos casos son prescripciones para toda la vida”, cita la
revista Salud, del ISSSTE de México.
Para efectuar la hemodiálisis, el paciente debe asistir
tres veces por semana a sesiones de aproximadamente tres horas
cada una. Este tratamiento extrae la sangre del enfermo y la hace
circular por filtros especiales de una máquina que la retorna
limpia al torrente sanguíneo. “En este mecanismo lo
que ha mejorado, actualmente, son los materiales y la técnica”,
asegura el nefrólogo Carlos Silva, del Hospital Ciudad de
Nápoles.
No todos los enfermos renales tienen esta misma opción.
Existen otros que por distintas circunstancias, entre éstas
la distancia que hay entre sus residencias y la capital, deben
someterse a la segunda que es la diálisis peritoneal continua
ambulatoria, la cual les evita asistir semanalmente a los centros
de hemodiálisis.
Este tratamiento consiste en la introducción de un catéter
en el abdomen, por donde se suministran sustancias especiales que
lavan el peritoneo. Para esto se utilizan modernas sondas de plástico
blando que evitan irritaciones. Lo importante de este método
es que a través de una capacitación los enfermos
y sus familiares pueden efectuarlo en sus hogares y así únicamente
asisten a los centros de hemodiálisis una vez por mes.
El costo mensual, según estima Jorge Luna, de la Unidad Nacional de Atención
al Paciente Renal Crónico, es de Q7 mil. Mientras que Silva considera
que el costo de las 12 sesiones de hemodiálisis es de Q12 mil al mes.
No obstante, para los enfermos renales ya existe una nueva
tecnología
que podría mejorar su calidad de vida. “Es una máquina que
se puede conectar en la casa durante la noche y hace la diálisis”,
anuncia Silva.
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