Semanario de Prensa Libre • No. 120 • 22 de Octubre de 2006

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D fondo

Tecnologia para vivir
Llevar en el cuerpo dispositivos ajenos al organismo es parte de la existencia de muchos guatemaltecos.

Por Francisco Mauricio Martínez
Foto Katia Vargas / Adolfo Mejia

Si no fuera por el funcionamiento de sofisticados aparatos que llevan dentro o fuera del organismo, la vida de muchas personas habría terminado. Algunos de estos dispositivos les permiten gozar de una mejor calidad de vida.

El corazón, el cerebro y los riñones son los órganos que más necesitan de estos recursos para cumplir con sus funciones, cuando falla alguna de sus partes. .

Ventrículo artificial utilizado durante una cirugía del corazón. Por el orificio blanco ingresa la sangre y por el negro egresa.

Aunque en Guatemala y el mundo, aún resulta un sueño contar con toda la tecnología, actualmente existen dispositivos que están al alcance de la mano. “Éstos sustituyen funciones y resuelven algunas enfermedades o condiciones patológicas”, indica Rodolfo García Escobar, médico especializado en terapia intensiva en la universidad de UCLA, California.

El más afortunado

Escuchar el diagnóstico de que se tiene una afección en el corazón es, quizá, una de las noticias más aterradoras que puede escuchar una persona. Esto le sucedió a Susan Alesio de Alvarado, de 52 años, hace pocos meses, cuando a raíz de un dolor que sentía en la arteria femoral derecha (situada en la parte posterior del muslo) se hizo algunos análisis. Los especialistas le descubrieron, en ese punto, un coágulo provocado en el corazón, por lo que para salvar su vida se le debía practicar una cirugía en el mencionado órgano y cambiarle una válvula. Así como colocarle un bypass (vía de paso) en el muslo.

“Lo primero que hice fue ponerme a llorar, no por mí, sino porque cuando uno tiene hijos (4) en lo único en que se piensa es en vivir para ellos”, relata de Alvarado, quien el 10 de octubre fue ingresada al quirófano de la Unidad de Cirugía Cardiovascular, Unicar. La intervención fue un éxito y ahora vivirá muchos años más. Para superar este problema “se le colocó una prótesis valvular mitral St. Jude”, explica el cardiólogo Héctor Mora.

Los avances tecnológicos para corregir los problemas del corazón son, posiblemente, los que más utilizan los guatemaltecos. De esa cuenta, desde hace poco más de una década un gran número de personas utiliza el marcapasos, el cual funciona con baterías, y se implanta cuando este órgano es insuficiente para producir los latidos.

Una técnica quirúrgica que mantiene con vida a muchos es la del bypass, la cual consiste en injertar un trozo de arteria de otra parte del cuerpo en una que está obstruida, para evitar el paso de sangre a través de la parte dañada.

Los dispositivos más comunes en el corazón son las válvulas cardíacas mecánicas, de las cuales existen unas 12 marcas en el mercado y están construidas de un material que se llama pirolite. Éste es una especie de carbón artificial muy resistente que, incluso, se utiliza en la construcción cápsulas espaciales, porque la fricción no lo destruye.

Los avances en este campo han logrado desarrollar válvulas de otros materiales y, actualmente, las que se están implantando son las biológicas, que son extraídas del marrano. Una de sus ventajas es que los pacientes no deben tomar anticoagulantes, “contrario a quienes utilizan mecánicas que deben tomar este medicamento durante toda su vida”, explica el cardiólogo Raúl Cruz, director de Unicar.

Trozos de arteria de res también están siendo utilizados para sustituir las dañadas en los pacientes. Vienen guardadas dentro de sustancias estériles que la conservan y en cualquier momento se cortan del tamaño que se desea y se sustituye la parte de la arteria o vena que está enferma o tapada, explica Cruz.

Una de las técnicas de punta que se está principiando a utilizar en el país es la hipotermia profunda. A través de ésta se busca evitar la circulación de la sangre mientras se sustituye la aorta y la única manera de proteger el cerebro es la congelación. “Se paraliza todo, están casi muertos, y después los volvemos a recalentar. En este estado permanecen las personas entre 45 y 60 minutos”, asegura el cirujano cardiovascular guatemalteco, Rafael Espada, del hospital Metodista de Houston, Texas.

Pequeños aparatos

Aunque en el cerebro humano nacen todas las ideas que posteriormente se transforman en los descubrimientos científicos para tratar todos los males que aquejan a la humanidad, éste no ha sido capaz de desarrollar dispositivos que sustituyan algunas de sus partes. “No existe un aparato, por ejemplo, que permita a la persona que está en estado de coma hacer funcionar su cerebro”, comenta el neurólogo Henry Stokes.

Cuando en el cerebro suceden fallos severos provocan la muerte cerebral, sin embargo, antes de llegar a este estado existen algunas medidas de neuroprotección que pueden evitarla. Éstas logran mejorar la circulación en el cerebro y, en otros casos, eliminan las sustancias tóxicas que pueden estarse generando dentro de la masa encefálica y que lo van lesionando, “pero son farmacológicas”, explica García.

Aunque en menor grado, en el caso del cerebro también existen “algunos aparatitos” para que el cerebro funcione mejor, como cuando surgen enfermedades como la epilepsia, dice Stokes. Uno de éstos es el estimulador vagal, el cual se pone en el cuello, con una terminación en el cerebro y otra en el corazón. El aparato genera una serie de estímulos eléctricos que permiten regular la actividad eléctrica del cerebro, para que el paciente no tenga exceso de convulsiones.

Otro de los grandes riesgos que corre una persona es cuando una arteria se obstruye y rompe. Para evitar desangrarse se le coloca una especie de parche. Cuando se padece una infección, agrega Stokes, se puede introducir una bomba de infusión dentro del cerebro para inyectar antibióticos y así combatir la infestación.

Algo que se aplica con frecuencia son los sistemas de derivación (drenajes). Se utilizan, según cita el National Institute of Neurological Disorders and Stroke, cuando existe una acumulación excesiva permanente de líquido en las cavidades del cerebro (hidrocefalia). “Para que estos líquidos no se acumulen y destruyan partes del cerebro se drenan”, dice Stokes.

“Lo importante de todo de esto es que la tecnología moderna sí ha llegado a Guatemala, por lo que muchos enfermos condenados a morir pueden vivir más y mejorar su calidad de vida ”, dice el especialista.

 

En la casa
Las alternativas para la insuficiencia renal

Las enfermedades del riñón son de los males que aquejan a los guatemaltecos y que hacen necesaria la incorporación de ciertos aparatos o dispositivos para continuar viviendo. Para enfrentar la insuficiencia renal el trasplante de riñón es el procedimiento ideal, pero la escasez de donadores origina que a los enfermos únicamente les queden dos caminos: la hemodiálisis y la diálisis peritoneal. “En ambos casos son prescripciones para toda la vida”, cita la revista Salud, del ISSSTE de México.

Para efectuar la hemodiálisis, el paciente debe asistir tres veces por semana a sesiones de aproximadamente tres horas cada una. Este tratamiento extrae la sangre del enfermo y la hace circular por filtros especiales de una máquina que la retorna limpia al torrente sanguíneo. “En este mecanismo lo que ha mejorado, actualmente, son los materiales y la técnica”, asegura el nefrólogo Carlos Silva, del Hospital Ciudad de Nápoles.

No todos los enfermos renales tienen esta misma opción. Existen otros que por distintas circunstancias, entre éstas la distancia que hay entre sus residencias y la capital, deben someterse a la segunda que es la diálisis peritoneal continua ambulatoria, la cual les evita asistir semanalmente a los centros de hemodiálisis.

Este tratamiento consiste en la introducción de un catéter en el abdomen, por donde se suministran sustancias especiales que lavan el peritoneo. Para esto se utilizan modernas sondas de plástico blando que evitan irritaciones. Lo importante de este método es que a través de una capacitación los enfermos y sus familiares pueden efectuarlo en sus hogares y así únicamente asisten a los centros de hemodiálisis una vez por mes.

El costo mensual, según estima Jorge Luna, de la Unidad Nacional de Atención al Paciente Renal Crónico, es de Q7 mil. Mientras que Silva considera que el costo de las 12 sesiones de hemodiálisis es de Q12 mil al mes.

No obstante, para los enfermos renales ya existe una nueva tecnología que podría mejorar su calidad de vida. “Es una máquina que se puede conectar en la casa durante la noche y hace la diálisis”, anuncia Silva.


   

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