Semanario de Prensa Libre • No. 115 • 17 de Septiembre de 2006

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D cultura

Música
Clavicémbalo antigüeño
Pocos de estos instrumentos se fabrican en el mundo, Pedro Palomo ha construido tres y tiene dos más en proceso.

Texto Ingrid Roldán Martínez
Foto Carlos Sebastián

El público quedó sorprendido en un reciente concierto de música barroca que ofreció Ensamble Antiqua en la ciudad colonial. Además de apreciar la interpretación de los maestros en el violonchelo y el oboe, llamó la atención el clavicémbalo. El instrumento musical, parecido al piano y fabricado por Pedro Palomo, provocó la curiosidad de los asistentes quienes se subieron al escenario a verlo de cerca al final de la presentación. Rozaban los dedos sobre el decorado y las teclas que emitían un sonido singular.

“El clave no tiene alma de metal como el piano, es todo de madera”.

Pedro Palomo
Constructor del clavicémbalo

El clavicémbalo o clave es un instrumento musical de cuerdas y teclado considerado erróneamente antecesor del piano. Fue muy utilizado desde comienzos del siglo 16 hasta fines del siglo 18. Desde sus inicios no sólo fue un instrumento solista sino que también formó parte esencial en la música de cámara, música orquestal y en la ópera.

Alma de madera

“La idea original era hacer dos o tres instrumentos para mí”, comenta Palomo quien comenzó a construir el primero en el año 2000 debido a que su hermana Carolina se había especializado en la interpretación de este instrumento. Además, su hermano Manuel le ofreció madera de unos árboles que había cortado 23 años atrás en una finca de su propiedad, cerca de Antigua Guatemala. Eran unos tablones de cedro y caoba. “La mayoría de instrumentos del mundo están hechos de maderas blancas que se las comen las polillas”, comenta Manuel quien reconoce que los clavicémbalos que fabrica su hermano son posiblemente los instrumentos musicales más complejos que se han hecho en la región.

Los que Pedro hace no son copias sino que están basados en modelos específicos. El de dos registros tiene 120 cuerdas y el de tres está compuesto de 180. El repertorio que se toca con ellos suele ser el de la música barroca.

Palomo ha recorrido aserraderos acompañado del ebanista Martín de León y selecciona las mejores piezas de rosul, bálsamo y chichipate. Un sólo instrumento está formado por diferentes tipos de madera. El hecho de que la madera haya sido cortada con suficiente antelación es determinante, así como la edad del árbol y el lugar donde creció. Según Palomo, en talleres de Estados Unidos y Europa los hacen con madera recién cortada y secada en hornos, con esto se sacrifica la calidad del instrumento y soporta menos los cambios climáticos. A nivel internacional estos instrumentos se hacen sobre pedido. “Hay que armarlo en la temperatura y clima en que va a ser usado” afirma. La mayoría de los materiales que utiliza provienen de Guatemala, a excepción de las cuerdas, los pines y el pegamento. Si la madera está lista y seca, en cuatro meses puede construir uno. De los tres que ha hecho dos ya se vendieron, uno en Japón.

“Para el músico el instrumento es como el automóvil, cuando estás tocando hay ciertas intenciones en la música y lo importante es que responda”, comenta.
Al preguntarle dónde aprendió a fabricar clavicémbalos responde que es autodidacta, aunque reconoce que estuvo un tiempo en Boston en un taller donde los fabrican. Además, estudió en el Conservatorio Nacional, toca piano y flauta barroca.

“Gracias a la Internet no estoy supeditado a Guatemala, podemos vender por la red”, comenta.

Reconoce que aún tiene camino por recorrer y que de fabricar clavicémbalos no sé puede vivir, de cualquier manera merece la pena hacerlos. Los suyos han pasado la prueba de conocedores en el tema.

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