Música
Clavicémbalo antigüeño
Pocos de estos instrumentos
se fabrican en el mundo, Pedro Palomo ha construido tres y tiene
dos más en proceso.
Texto
Ingrid Roldán Martínez
Foto Carlos Sebastián
El público quedó sorprendido en un reciente concierto de música
barroca que ofreció Ensamble Antiqua en la ciudad colonial. Además
de apreciar la interpretación de los maestros en el violonchelo y el oboe,
llamó la atención el clavicémbalo. El instrumento musical,
parecido al piano y fabricado por Pedro Palomo, provocó la curiosidad
de los asistentes quienes se subieron al escenario a verlo de cerca al final
de la presentación. Rozaban los dedos sobre el decorado y las teclas que
emitían un sonido singular.

“El
clave no tiene alma de metal como el piano, es todo de
madera”.
Pedro
Palomo
Constructor del clavicémbalo |
El clavicémbalo o clave es un instrumento musical de cuerdas
y teclado considerado erróneamente antecesor del piano.
Fue muy utilizado desde comienzos del siglo 16 hasta fines del
siglo 18. Desde sus inicios no sólo fue un instrumento solista
sino que también formó parte esencial en la música
de cámara, música orquestal y en la ópera.
Alma de madera
“La idea original era hacer dos o tres instrumentos para
mí”, comenta Palomo quien comenzó a construir
el primero en el año 2000 debido a que su hermana Carolina
se había especializado en la interpretación de este
instrumento. Además, su hermano Manuel le ofreció madera
de unos árboles que había cortado 23 años
atrás en una finca de su propiedad, cerca de Antigua Guatemala.
Eran unos tablones de cedro y caoba. “La mayoría de
instrumentos del mundo están hechos de maderas blancas que
se las comen las polillas”, comenta Manuel quien reconoce
que los clavicémbalos que fabrica su hermano son posiblemente
los instrumentos musicales más complejos que se han hecho
en la región.
Los que Pedro hace no son copias sino que están basados
en modelos específicos. El de dos registros tiene 120 cuerdas
y el de tres está compuesto de 180. El repertorio que se
toca con ellos suele ser el de la música barroca.
Palomo ha recorrido aserraderos acompañado del ebanista
Martín de León y selecciona las mejores piezas de
rosul, bálsamo y chichipate. Un sólo instrumento
está formado por diferentes tipos de madera. El hecho de
que la madera haya sido cortada con suficiente antelación
es determinante, así como la edad del árbol y el
lugar donde creció. Según Palomo, en talleres de
Estados Unidos y Europa los hacen con madera recién cortada
y secada en hornos, con esto se sacrifica la calidad del instrumento
y soporta menos los cambios climáticos. A nivel internacional
estos instrumentos se hacen sobre pedido. “Hay que armarlo
en la temperatura y clima en que va a ser usado” afirma.
La mayoría de los materiales que utiliza provienen de Guatemala,
a excepción de las cuerdas, los pines y el pegamento. Si
la madera está lista y seca, en cuatro meses puede construir
uno. De los tres que ha hecho dos ya se vendieron, uno en Japón.
“Para el músico el instrumento es como el automóvil,
cuando estás tocando hay ciertas intenciones en la música
y lo importante es que responda”, comenta.
Al preguntarle dónde aprendió a fabricar clavicémbalos
responde que es autodidacta, aunque reconoce que estuvo un tiempo
en Boston en un taller donde los fabrican. Además, estudió en
el Conservatorio Nacional, toca piano y flauta barroca.
“Gracias a la Internet no estoy supeditado a Guatemala, podemos
vender por la red”, comenta. Reconoce que aún tiene camino por recorrer y que de fabricar clavicémbalos
no sé puede vivir, de cualquier manera merece la pena hacerlos. Los suyos
han pasado la prueba de conocedores en el tema.
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