Semanario de Prensa Libre • No. 143 • 1 de Abil de 2007

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D especial

Entre vicios y templanza
Si llevamos al extremo cualquiera de los grandes placeres corremos
el riesgo no sólo de hacer daño a los demás sino a nosotros mismos (Mahatma Gandhi)

 

Vanidad
Culto al cuerpo
Más allá de buscar ser saludable, la preocupación se centra por poseer una figura perfecta

El deseo del hombre de ser admirado ha creado el llamado culto al cuerpo, término asociado a a lo que hoy, para muchos, significa ser joven, deportista y vestir a la moda.

Las industrias de cosméticos, moda y cine, por medio de la publicidad, han valorizado el cuerpo esbelto y firme más allá de lo imaginado, por lo que muchas personas sacrifican cualquier gusto por obtenerlo, idea que ha sido fortalecida por la difusión de hábitos relativos a la salud —comer nutritivamente y hacer ejercicios— recomendados por los médicos.

El Looking good (lucir bien) toma mayor auge al llegar el verano, cuando la exposición del cuerpo ocupa el primer lugar, y mejor si se complementa con cabelleras majestuosas y rostros sin “errores”, en una palabra, la perfección física.

El gimnasio es un lugar frecuentado por hombres y mujeres cuyo cuerpo ocupa un lugar central. Algo usual es que, semanas antes al descanso de verano, aumenta el número de personas que desean tener una mejor figura. Así lo afirma Ricardo Téllez, instructor de Zar’dos Gym. “El mayor porcentaje de los usuarios son adolescentes y jóvenes. Ambos géneros buscan la estética”. Los hombres persiguen aumentar la masa muscular y las mujeres ser curvilíneas. Sin embargo, el experto considera que no hay suficiente disciplina, por lo que después de Semana Santa se da la deserción.

El ideal de la perfección física también incluye técnicas para corregir defectos. Aquí juegan un papel importante tratamientos de cremas antienvejecimiento diseñadas según el problema —flacidez, manchas o arrugas—, elaboradas con sustancias naturales o químicas. Pero los métodos van más allá cuando se busca la eterna juventud, uno de los más usados es el botox, “que paraliza el músculo para evitar la formación de arrugas”, explica la dermatóloga María del Pilar Manrique. También están las sustancias de relleno y el peeling. Después de esto, ya se pasa a la cirugía estética.

La apariencia física pasa a depender cada vez más del cuerpo y cuidarlo se torna en una necesidad, para ser mostrado. Alfredo Palmieri, cirujano plástico, indica que la época previa a la Semana Mayor, muchas personas buscan mejorar con la cirugía. La propaganda en los medios de comunicación genera en los pacientes, en especial a las mujeres, el deseo por disminuir medidas, quitar gordura y mejorar contorno. “Las cirugías más frecuentes son la lipoescultura, aumento de busto y glúteos y la operación del abdomen para reducirlo”. Aunque el porcentaje más alto de consultas son hechas por mujeres (80 por ciento), el número de hombres ha ido en aumento.

La cultura alimentaria, en especial de las sociedades occidentales, está eliminando los panes y las pastas, y privilegia las carnes blancas, lácteos, verduras y frutas frescas, pues el cuerpo perfecto exige un tipo de nutrientes especiales, de lo cual surgen además los comestibles dietéticos.

Mas no todos están de acuerdo con buscar esa nueva imagen. María Eugenia Solís, feminista, considera que es toda una industria lucrativa de la moda —adelgazamiento, gimnasio, cirugía y otros accesorios—. Ejercitar el cuerpo es bueno, lo malo es cuando se cae en la exageración hasta convertirse en una obsesión. “Parece que ser gordo es un pecado y por eso se inventó el modelo estético que nadie alcanza a menos que use cirugía”. También se tiene la idea errónea de ser eternamente bello y joven, esto es porque se odia a la gente vieja, no se construye una dignidad para envejecer.

“Parece que con el culto al cuerpo se dice que es un asco ser anciano. Olvidan que lo físico acaba, mas no lo intelectual y espiritual”, comenta.

La idea de que la imagen de la juventud, asociada al cuerpo perfecto e ideal —que comprende salud, vitalidad, dinamismo y, en especial, belleza— no diferencia edad, sexo, clase social. Formando así nuevos estilos de vida. Y como dice el libro de Eclesiastés: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad”.

Por Julieta Sandoval


Fe
Renovación de fe
La Semana Santa es un collage de elementos en el que todavía se puede distinguir los trazos de la devoción

Empecé a cargar a los 15 años, para seguir el ejemplo de mi abuelo. Cuando él comenzó a decaer por la edad, prometí que lo seguiría haciendo en su memoria”, cuenta Abraham Dardón, miembro de la Hermandad Jesús Nazareno de Escuintla. Aunque considera que algunos de sus conocidos participan en las procesiones “para que los vean”, en su caso, se trata de una conmemoración de la fe. “Creo que la religión no es sólo cosa de una época”, sostiene este joven de 26 años. Como cristiano practicante, Dardón vive las alegorías como si fueran un mensaje personal. “Especialmente la de 2003, cuyo tema fue “Yo te protejo”. Aquel fue un año muy difícil para mi familia. Fuimos víctimas de una extorsión del crimen organizado, pero al final no nos pasó nada”.

En la misma Hermandad, al ser preguntado por el significado de este período, un devoto que prefiere no revelar su identidad, decide compartir el milagro de la vida de sus hijos. Ambos sufrieron serias complicaciones durante el parto, pero sobrevivieron. “El mayor se ha unido a mí, y ofrece un gesto de penitencia cada Semana Santa.

Espero que continúe toda su vida. Es algo muy personal que ambos compartimos y que nadie fuerza, sino que nace de forma espontánea”, relata. Hace dos años, uno de sus hijos contrajo fiebre tifoidea y, aunque estuvo muy grave, consiguió recuperarse a tiempo de cargar la imagen del Nazareno. Su padre al verlo no pudo contener la emoción y fue a abrazarlo. “Lo primero que le dije fue: Mi’jo, vos y yo estamos vivos para que nuestros hombros sean generosos y estén disponibles para llevar en hombros a Aquel ante quien nuestra oración nutre la esperanza”. Este año, el niño está a punto de cumplir 14 años.

Una fe cultivada desde la infancia

Aunque el laicismo y las ofertas vacacionales restan adeptos al cristianismo y sus celebraciones litúrgicas, el mensaje religioso de la Pasión y Muerte de Cristo logra convivir con la práctica estrictamente folclórica. “Es significativo que las procesiones hayan tenido que aumentar su recorrido para poder absorber al gran número de personas que quieren cargar”, sostiene el padre Ricardo Bendaña, miembro de la Academia de Geografía e Historia. Para el religioso, son interesantes las iniciativas que tratan de incorporar a los jóvenes, como las procesiones con andas más pequeñas para que los niños a partir de los cinco años puedan ser cargadores, o las salidas del Jesús Resucitado de la Iglesia de La Merced. “Cada año se duplican los participantes. Creo que tiene mucho que ver con el hecho de que carguen hombres y mujeres y que el ambiente sea festivo.

Se sale bailando el son y se entra con un pasodoble, porque es una iniciativa de la gente joven”, continúa Bendaña, quien es consciente que junto a estos muchachos que buscan expresar el triunfo de la Resurrección, también hay una buena dosis de interés no religioso. “En Guatemala, a veces, la magia es más fuerte que la lógica y todo lo que tiene que ver con los signos resulta muy atractivo. Hay mucha gente que ya no es católica y que llega por curiosidad, porque quiere participar del festejo, pero todo esto no significa que no haya gente que tenga fe”.

En definitiva, la Semana Santa está jaspeada de religiosidad popular, tradiciones e, incluso, superstición, pero en el tapiz de las celebraciones es posible describir el trazo descrito por los hilos de la devoción.

Por Gemma Gil Flores


Gula
Cuidado con los excesos
La gula es un pecado capital

Cada año, las comidas de Semana Santa se tornan en una prueba de fuego, a menudo insuperable, no sólo para el aparato digestivo sino también para el peso corporal. Durante estos días, la mesa se convierte en la reina de las fiestas, la gran protagonista de los eventos, y a veces en la madre de todos los excesos.

Las grandes comilonas, los picoteos a cualquier hora e infinidad de copas extra, además de la inactividad, son el común denominador de la época. Evitar los atracones que repercutirán en el estómago, la cabeza y la balanza, hará que su descanso sea más agradable y evitará las habituales lamentaciones por lo mucho que comió, bebió y, por lo tanto, engordó.

No parece el mejor momento para hablar de alimentación equilibrada o disciplina gastronómica, pero por su salud bien vale la pena hacer el esfuerzo.

Según la nutricionista Fabiola Haeussler, tomar un desayuno ligero, un almuerzo fuerte y una cena moderada son las claves para una buena salud.

Sin daños

Tanto para Haeussler como para el gastroenterólogo Mynor Aguilar, el abuso de la bebida y comida pueden causar, además de esas libras de más, intoxicaciones o gastroenteritis, como consecuencia a corto plazo; pero si no se cambian los hábitos de alimentación, a largo plazo podrían desencadenar sobrepeso y obesidad, y con ellos, diabetes o problemas cardiovasculares.

¿Intoxicado, yo?

La época invita a degustar de las delicias del mar, las ensaladas y bebidas hidratantes, y todas éstas, aunque beneficiosas para el buen desarrollo del organismo, se transforman en riesgo, según el cuidado que se tuvo en su selección y preparación —y, una vez más, en la prudencia al consumirlas—. Para evitar las intoxicaciones (infecciones con síntomas como náuseas, vómitos o diarrea), los especialistas sugieren que si usted pasará sus vacaciones fuera de casa, prefiera los alimentos enlatados —al abrir el empaque, inmediatamente pase su contenido a un recipiente— y beber mucha agua, pero envasada.

Aguilar además hace énfasis en prescindir de los carbohidratos, sobre todo del arroz. “Los excesos del calor y la cocción inadecuada tienen a fermentar moho y hongos en éstos. Si los va a comer, deben estar calientes y no ligosos”.

Mitos

Es falso que se sea mejor llegar al almuerzo en ayunas, ya que ello origina un hambre desmesurada; lo mejor es tener un apetito moderado. Tampoco es cierto que no haya problema en tomar algunas copas de más de vino tinto o cava brut, ya que si bien son algo más ligeros que el vino blanco y el cava seco, aportan una buena dosis de calorías.

Beber con moderación
> El alcohol es otro producto que en estas fechas se consume en forma incorrecta.

> Recuerde que además de borracheras, resacas, malestar digestivo y problemas automovilísticos (choques), las bebidas de este tipo contienen abundantes “calorías vacías”, es decir que aportan energía pero no nutren, las cuales se transforman en grasa corporal, y pueden agregar “llantas” a la anatomía.

> Según Haeussler, una onza de whiskey o de ron aporta 50 calorías, una cerveza light, 100 y una normal 100.

> Si toma una copa de vino, por ejemplo, Aguilar aconseja no combinarla con alimentos ricos en grasa o medicamentos (como el acetaminofén), porque pontencializa una pancreatitis.

Sin grasa

Para eliminar las grasas de las comidas, hay que hacerlo antes de prepararlas: retirando la piel del pollo, el tocino de la carne y la grasa de las sopas y caldos, dejándolos enfriar y quitando la capa que se forma en su superficie. Son preferibles las grasas vegetales, como la del aceite de oliva, o de pescados, sobre todo los azules, a las provenientes de las carnes de res.

También es útil incluir en la dieta alimentos ricos en fibra vegetal, como los espárragos, los cuales sirven de arrastre intestinal para el exceso de grasa ingerido estos días.

Controle las cantidades

Procure que las raciones de los diferentes platos sean razonables y no repita, ya que habitualmente se trata de un menú con un extenso repertorio. Coma despacio, paladeando cada bocado. Deléitese con la calidad más que con la cantidad de sus ingredientes, recomienda la nutricionista.

No evite

Tras una intoxicación, los vómitos y diarreas son los mecanismos de defensa que el cuerpo emplea para eliminar todo aquello que está generando daño. Por eso, no debe tomar ningún medicamento que obstruya el proceso, afirma el facultativo Mynor Aguilar. Claro, si estos síntomas persisten durante más de seis horas, lo recomendable es acudir a un centro asistencial.

Tampoco limite el consumo de agua pura (envasada), los yogures probióticos y algunas sales de bismuto, éstas, tras las comidas.

Por Viviana Ruiz


Descanso
Baje las revoluciones
Cuando usted descansa, su cuerpo y mente se llenan de vitalidad

Según el Diccionario de la Real Academia Española, la biblia del lenguaje, la palabra descanso significa quietud, reposo, pausa en el trabajo, un alivio en la fatiga y en las dificultades físicas o morales. Para el psicólogo guatemalteco Sergio Argüello, se trata de un período que debe ser aprovechado para desconectarse de la cotidianidad y así llenar el cuerpo de nuevas y mejores energías.

Así las cosas, tanto cuerpo como mente deben de contar con un lapso para, literalmente, no hacer nada. Por lo que si usted será uno de los muchos que durante esta semana no tendrá que trabajar, organícese para sacarle el jugo a sus vacaciones y recuperarse. Pero, ojo, tampoco debe de atiborrarse de actividades que exijan más de lo que pueda dar, porque al final lo único que conseguirá será sentirse más cansado y fatigado de cuando empezó su recreo.

Planificación

Descanso es sinónimo de relajación, afirma Argüello. Para lograr este estado debe existir planificación y, sobre todo, una actitud positiva. Cuando el psicólogo se refiere a planificación, habla de detectar los factores que producen la tensión y pensar, sin remordimientos, en cómo no trasladarlos a estos días. Por ejemplo, el estresor de un ama de casa puede ser la cocina: decidir el menú, que éste sea del agrado de la familia, que además de delicioso sea nutritivo y, encima, que no tenga que gastar mucho dinero… Entonces, no hay razón para que durante este período de ocio lo tenga que hacer (cocinar), porque se trata de cambiar de rutina. “El descanso implica abandonar aquellas actividades cotidianas que han saturado nuestra vida”, explica Argüello.

Si un trabajador labora 14 horas diarias, si un estudiante, por adelantar toma cursos en vacaciones, es decir, si se llena de actividades, la fatiga invadirá el organismo y con ella problemas de salud. Lo ideal —dice Argüello— es que este tipo de personas se tome una pausa, y este lapso (Semana Santa) es idóneo para tal fin. De preferencia, deberían de buscar lugares tranquilos, alejados del bullicio y sin aglomeraciones, refiere.

Como esto es fácil en la teoría y complicado en la práctica, la psicóloga clínica Laura García Agustín tiene la solución. Ella recomienda que, para eliminar el agotamiento crónico, hay que poner y mantener el organismo en plena forma, en el ámbito de las emociones, pensamientos y comportamiento. Para “cargar las pilas”, García Agustín aconseja, si está en la playa o en la ciudad, regular los períodos de actividad y reposo, aumentar el movimiento físico y tratar de dormir por lo menos ocho horas diarias.

El ejemplo más claro de un buen descanso es el sueño reparador, apunta Argüello. Con éste, el cuerpo se apropia de las energías vitales, de aquellas sustancias bioquímicas que sirven para impulsar los movimientos; y a la vez, la mente se descongestiona de toda situación perceptiva, sensitiva, analítica y cognoscitiva, que lo colman.

Según la experta, desarrollar actividades gratificantes que permitan distraerse y pasarlo bien, que aporten una satisfacción personal y posibiliten mimarse, también alivian la fatiga.

Y no olvide que el cansancio se debe a la rutina, por lo que los cambios más simples pueden marcar la diferencia: si comienza el día leyendo el periódico, busque otra lectura que lo inspire; si corre a diario, alterne la carrera con paseos en bicicleta.

Qué hacer

> Piense en forma energética

Los pensamientos positivos pueden actuar como un tónico para la vitalidad. Repetir tranquilamente una o varias palabras con tranquilidad, además de apartar los pensamientos extraños que distraen, reduce la presión sanguínea, la respiración y el pulso. Esto genera lo que los cardiólogos denominan respuesta de relajación.

> Evite el desgaste emocional

Un antídoto contra la fatiga consiste en aprender a interpretar las cosas que nos ocurren cada día de manera más realista y positiva, para que nos afecten lo menos posible y su costo emocional sea el menor. Las personas que tienen pensamientos negativos tienden a complicarse la vida; se preocupan en lugar de ocuparse, se hacen un mundo de cualquier cosa, sienten que no pueden afrontar sus problemas, no ponen límites a los demás y evitan las actividades gratificantes, como salir con los amigos o ir al cine; en definitiva, acumulan tensiones que van erosionando su energía vital.

> Medite

Para recuperar las fuerzas y pensar con claridad, sólo necesita dedicar unos minutos al día para eliminar las tensiones, sosegar su mente y aumentar su nivel de conciencia. ¿Cómo? Mediante la meditación. Ésta se centra en la mente y radica en conseguir un estado de atenta serenidad. Consiste en cultivar el darse cuenta, en enfocar la conciencia donde uno quiere; es el arte de contemplar, atestiguar, observar la corriente mental. Al calmar el sistema nervioso y apaciguar la mente, la medicación proporciona paz y reposo. Al practicarla, se reducen el ritmo cardíaco, el consumo de oxígeno y los niveles de estrés. Además de equilibrar la presión arterial, fortalecer las defensas orgánicas, ayudar a conciliar el sueño y aumentar la energía vital, tiene efectos favorables sobre el dolor de músculos y cabeza, los trastornos digestivos y circulatorios, el asma, y el deterioro cerebral asociado a la edad. En la esfera psicoemocional, ayuda a ver la vida con más armonía y alegría, a liberarse de miedos, y a potenciar la conciencia superior que reside en cada uno.

> Huya de los ladrones de energía

Si quiere mantener su vitalidad, evite llevar un ritmo de vida acelerado que lo obligue a tragar las comidas o recurrir a las comidas preparadas, así como comer en exceso, consumir tabaco y alcohol, y abusar del azúcar, la miel, los dulces, caramelos y pasteles —todos, factores que fomentan el cansancio, por distintos mecanismos—.

Viviana Ruiz


Inseguridad
Bien venidos al mar
Por estos días, la bestia del sufrimiento engorda

Imaginemos un mar proceloso al cual nos lanzaremos en traje de baño. Tiburones, serpientes marinas, toda clase de hongos esperan nuestra zambullida.

¿Mas, por qué habríamos de lanzarnos a donde, bien lo sabemos, podríamos recibir golpes mortales y mordeduras lamentables? La respuesta es que, según nosotros, lo merecemos puesto que nuestra tensión ha sobrevivido a un año más de duro trabajo; también los universitarios y estudiantes de secundaria se han fajado como nerdos. Eso hace creer que nada sería mejor que darnos un buen chapuzón entre las olas de la Semana Santa, o sumergirnos entre las aguas procesionales del país que recuerda, una vez más, el calvario sufrido por el Justo.

Visto así, el descanso de verano en el país pareciera un cuadro surrealista en el que se mezclan sepultura y diversión. Todo parece indicar que no hay advertencia que valga cuando se trata de colocarse las pantuflas o los zapatos de playa.

Según las cifras que maneja la Policía, en los últimos ocho años han muerto 879 personas durante las fiestas de Semana Santa (156 muertes en 1999; 124 en 2000; 57 en 2001; 107 en 2002; 108 en 2003; 154 en 2004; 135 en 2005, y 38 en 2006). Pero recordemos que los registros policiales no pueden contener los datos exactos de una población que supera los 12 millones. La única certeza, y muy lamentable, es que durante “las fiestas” el luto aumenta. Ahogados, desaparecidos, muertos por accidentes en carretera, baleados o acuchillados: el número de la mala suerte cae en manos de quienes se lanzaron al mar en busca de la diversión. Mas no sólo al mar oceánico, sino además al maremágnum que participa, involuntariamente, en el sorteo fúnebre.

La inseguridad penetra por estos días hasta en las más seguras casas de habitación. Además de ir al gimnasio todo el año, para mantenerse en buena forma criminal, la bestia de la inseguridad engorda por estas fechas. Desgraciadamente, podría suceder que cuando el vecino, por fin librado del número de la muerte, regresa sano y salvo a su hogar, lo encuentra lleno de eco. Casas ha habido que las dejan sin retretes, puertas ni ropa. Para prevenir eso, año tras año los planes en pro de la seguridad ciudadana incluyen recomendaciones que —de tan obvias— mucha gente desestima. Por ejemplo, nos advierten: “Absténgase de ingerir bebidas alcohólicas”, “No se someta a jornadas excesivas al conducir un vehículo”, “No lo sobrecargue”, “Ponga doble llave a la puerta de su casa”, “Cierre la llave del gas”, “Avise a un vecino de confianza en dónde lo puede localizar”. Dado que de cualquier manera “se expondrá” al descanso, le sugerimos que atienda todas las recomendaciones, por obvias que parezcan.

El año pasado, recordémoslo, hubo 38 muertes. La cifra se redujo significativamente si se compara con las 156 de 1999. Seguramente, han servido de mucho los campamentos que instala el Sistema Nacional de Prevención de Semana Santa, integrados por personal del Ejército, Cruz Roja, Boy Scouts, Ministerio de Salud, Policía Nacional Civil, Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres, Instituto Guatemalteco de Turismo, bomberos y radioaficionados. Todos se despliegan con vehículos, aparatos de radiocomunicación, de enfermería e implementos de señalización de tránsito para ofrecer su apoyo a una gran cantidad de veraneantes que, sólo el año pasado, según las autoridades del Inguat, superó el millón 300 mil.

Juan Carlos Lemus
Ilustración Prensa Libre: Billy Melgar


Tradición
Un baluarte de la identidad
Las tradiciones son permeables al paso del tiempo, pero conservan la esencia de quiénes son los guatemaltecos

Via procesión del Cristo de Acapetagua desfila con la solemnidad propia de la ocasión. Hombres y mujeres cargan con gesto adusto bajo un Sol justiciero. A menos de 20 metros, en la plaza de la aldea Patachaj de Totonicapán, los altavoces de tres orquestas se disputan la atención de los vecinos con ferocidad sonora. Coincide que es cuarto viernes de Cuaresma y la fiesta del santo patrono. Así que las tradiciones, un año más, conviven en sus contradicciones, hasta convertirse en el sello de identidad de Patachaj.

Hasta hace unos años, tras los actos religiosos, el espectáculo se organizaba entorno a un palo volador y un baile de monos, pero ahora los jóvenes prefieren disfrazarse y bailar al ritmo de alguna de las marimbas internacionales sufragadas por los emigrados a Estados Unidos. Como explica el vecino Santos Paulino Pérez: “Las tradiciones a veces se mueren, la fe, no”... Aunque quizá sería más acertado decir que las tradiciones se transforman.

Hasta finales del siglo XIX, la conmemoración de la Semana Santa, tal como había sido introducida por los colonizadores españoles, se mantuvo con pocos cambios. La Reforma Liberal de 1871 trató de restar poder a la Iglesia, fortaleza del viejo poder criollo. Como consecuencia, durante 20 años las procesiones se resguardaron en la religiosidad popular de donde regresarían con algunos cambios.

Para empezar, las imágenes perdieron dramatismo y, hacia 1892, los pasos reflejaban la influencia del Romanticismo francés en detalles como las urnas doradas. El siglo XX alumbró nuevas transformaciones, como la iluminación artificial o la escenografía y los ropajes con influencia de la estética cinematográfica. De acuerdo con Fernando Urquizú, investigador del Centro de Estudios Folclóricos (Cefol), películas como Quo Vadis? (1912) o Jesús de Nazaret (1977) tuvieron un efecto visible en la presentación de las andas. “Ahora, con la influencia del capitalismo, ves que las imágenes son adornadas con ángeles del 9.99, o que alrededor de los pasos hay ventas de comida rápida y personajes como Mickey Mouse, pero en la medida en que la procesión es capaz de absorber todo esos elementos foráneos, sin perder su identidad, se mantiene viva”, explica Urquizú.

Las tradiciones de Semana Santa son, además, un espacio de convivencia social y un elemento fundamental para la construcción de “lo guatemalteco”, Cuando los vecinos se juntan para elaborar una alfombra, y los niños aprenden los colores y olores de la flores y frutas de los huertos, cuando en una casa se repite la receta de encurtido, y una banda procesional acalla la música comercial de la radio, se celebra el Patrimonio Inmaterial de Guatemala.

Por eso, como afirma el historiador Haroldo Rodas, la Cuaresma y la Semana Santa forman parte de la identidad del país: “No existe ningún otro fenómeno cultural en el cual se integre tanto a la mayor parte de los grupos socio étnicos”. Un buen ejemplo son las hermandades, donde “participan como cucuruchos desde el presidente, el gerente del banco, el personal administrativo, de seguridad y de servicios, pero todos levantan al unísono el anda, hombro con hombro, como podría levantarse Guatemala, si efectivamente todos quisieran contribuir, porque todos tienen un mismo objetivo, una misma razón para continuar en el proceso”.

Por Gemma Gil Flores


Suciedad
Toneladas de basura
Desde botellas, bolsas, platos y cubiertos plásticos, hasta prendas de vestir quedan sobre el suelo después de estos días

Cientos de personas buscan hermosos lugares para pasar estos días de descanso. Imaginan la playa, el Sol y el calor como un paraíso del que hay que disfrutar. Comen y beben sin parar, pero dejan su terrible huella esparcida por todos lados: los frascos vacíos del bronceador y del champú, el plato de la tostada y el vaso de duropor de la bebida y el fresco que compró a media mañana y la bolsa vacía con huesos de pollo de la comida que trajeron de casa. La arena negra se ve poblada con residuos de todo tipo.

La basura —y la contaminación que se desprende de ella— son implacables con el entorno. “Lamentablemente, nuestras playas sufren contaminación por plástico a lo largo del año”, comenta José Tulio González, director ejecutivo de la Comisión Nacional para el Manejo de los Desechos Sólidos (Conades), del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, Además de la presencia humana, las costas y litorales se ven afectados por los materiales que corren río abajo, llegan al mar y éste los devuelve a la arena. Esto produce un serio impacto en el paisaje, la flora y la fauna. Muchas especies pueden morir si al comer confunde un material sintético con uno vegetal.

Sin embargo, González considera que el problema es todavía manejable. Esa cartera, en colaboración con la Oficina de Control de Áreas de Reservas Territoriales del Estado (Ocret), en el Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat), algunas municipalidades y vecinos establecieron el proyecto Guatemala es un paisaje, para hacer conciencia en la población sobre este tema.

Aunque la movilización de personas se da en todo el país, los principales sitios turísticos reciben el mayor impacto. Por lo tanto, las alcaldías, basadas en la experiencia de años anteriores, se preparan para afrontar el problema.

Capital

Sus procesiones la hacen atractiva para los visitantes. La Municipalidad de Guatemala seguirá de cerca el recorrido de unas 45 a 50 de ellas, cuyo paso se adorna con alfombras de serrín. La comuna tiene previsto levantar los materiales de unas dos mil alfombras, que podrían generar aproximadamente un millón de metros lineales de desecho. Para el servicio de limpieza ocuparán a 250 personas en el Centro Histórico y 500 para el resto de la ciudad. Los datos no son definitivos, pues posiblemente incluyan más rutas de limpieza fuera del Centro Histórico, que serán cubiertas por las máquinas barredoras. Además, ocuparán camiones, picops y cargadores frontales.

Más datos
> Según Conades, el proyecto Guatemala es un paisaje ayuda a las comunidades a pagar personas recolectoras.

> En el Puerto San José, Escuintla, se producen entre 70 y 80 toneladas de basura durante los cuatro días de descanso.

> Jalapa y Jutiapa tienen 14 sitios de recreación en ríos y lagos. Los mayores problemas de contaminación se dan en el lago de Güija.

> En Petén contrataron 21 personas para limpiar el lago Petén Itzá.

> En todo el país se generan aproximadamente seis mil 200 toneladas diarias de basura, la mayor parte en el área metropolitana.

> Para minimizar el impacto, los ecologistas recomiendan reducir el consumo, reciclar, reincorporar o rechazar el tipo de producto que, convertido en basura, es contaminante.

Otros lugares

Al igual que la capital, Antigua Guatemala se viste de colores para el paso de las procesiones. El ayuntamiento de la Ciudad Colonial tiene una comisión de medio ambiente, de la que forma parte el ingeniero Alejandro Gálvez. Su plan de trabajo incluye los recorridos procesionales, así como los ocho parques de la ciudad. Según el profesional, durante toda la Cuaresma recolectan 890 me tros cúbicos con serrín, pino y flores de las alfombras; 375 metros cúbicos de éstos provienen de la Semana Mayor. Se genera una mínima cantidad de envases plásticos, en comparación con la que se produce en las playas. Esto lo llevan a basureros en Chimaltenango y Villa Nueva.

Las playas de Monterrico pertenecen a la jurisdicción de Taxisco. Eduardo Montepeque, gerente de servicios de esa comuna, cuenta que durante la Semana Mayor recolectan unas 16 toneladas de basura. Para esto, la municipalidad contratará a 10 personas y tiene el ofrecimiento de Ocret de proporcionarles 10 más. El Centro de Estudios Conservacionistas de la Universidad de San Carlos y el Comité de Vecinos también colaboran. Diariamente recogen los residuos y los reunen en un solo lugar.

El Lunes de Pascua los llevan a un sitio denominado La Cumbre, basurero municipal de Chiquimulilla, que también sirve a Guazacapán y Taxisco. Allí, recolectores separan lo que es reciclable de lo que no. Pero Montepeque hace referencia a la poca costumbre que tienen las personas de depositar la basura en los lugares adecuados. Si los visitantes colaboraran, el panorama cambiaría.

Por Ingrid Roldán


Economía
Semana Santa en números
La actividad económica se reactiva durante esta época

Tres períodos al año son los más importantes para el comercio guatemalteco: la Navidad, el Bono 14 y la Semana Santa. En las dos primeras, los trabajadores reciben una cantidad de dinero adicional a su salario y, en la última, se incrementa el turismo. En todas, los consumidores ocupan buena parte de sus ingresos para compras.

Edgardo Wagner, presidente de la Cámara de Comercio de Guatemala, afirma que la actividad de Semana Santa es comercialmente importante debido al flujo de turismo guatemalteco y extranjero. Sus agremiados del área de comidas, bebidas y hospedaje se han preparado para recibir entre 55 y 70 mil turistas centroamericanos y del sur de México. Sin embargo, no saben qué efecto tendrán los hechos recientes relacionados con el asesinato de tres diputados al Parlamento Centroamericano. “Nosotros siempre apuntamos a que todo vaya en incremento, esperamos que el ingreso de miles de visitantes salvadoreños no disminuya en esta época”, comenta.

El analista económico José Raúl González Merlo coincide en que esta es temporada alta y el comercio aumenta su nivel de inventarios para atender la mayor demanda. El flujo de ventas crece en los días previos a la Semana Mayor. En su opinión, es un buen momento debido a que eso genera crecimiento económico en el país. Además, la población aprovecha estos días para descansar y gastar, lo cual tiene efecto positivo en la economía.

Para él, es probable que el número de visitantes salvadoreños disminuya debido a la percepción de inseguridad al viajar por carretera. Otra situación que hay que tomar en cuenta es el cierre de dos bancos en los meses pasados, que provocó que muchas personas prefieran guardar su dinero en casa. González Merlo afirma: “Es un error tenerlo bajo el colchón, yo no lo recomendaría”, debido a que se exponen a robos y pérdidas.

La actividad turística ocupa el segundo lugar en la generación de divisas. El Instituto Nacional de Estadística, en su boletín número 34, registra que durante 2005 ingresaron a Guatemala un millón 315 mil 646 visitantes procedentes de varios países, lo que generó un total de US$868.8 millones en divisas.

Dinero

  • Según la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), el IVA generado por ventas y servicios durante la Semana Santa de 2006 fue de Q22 millones 214.21.
  • Guatemala recibió, entre enero y marzo 2006, 21 por ciento más de divisas, mientras que el número de visitantes aumentó 13.1 por ciento, en comparación con el mismo período de 2005.
  • Las divisas que ingresaron al país de enero a marzo de 2006 sumaron aproximadamente US$236.2 millones (Q mil 795.1 millones). En estos mismos meses de 2005 se reportaron US$195.2 millones (Q mil 483.5 millones). En marzo de 2006 se captaron en divisas US$85.3 millones (648.2 millones), que representan un alza de 19 por ciento en relación con 2005.
  • El Instituto Guatemalteco de Turismo registra que en abril de 2006 ingresaron al país 128 mil 369 visitantes.
  • Según la misma institución, es difícil cuantificar el turismo interno. Dispone de algunos datos de cuántas personas visitaron los principales lugares turísticos:
  • 900 mil visitaron las playas.
  • 125 mil turistas recibió Antigua Guatemala.
  • 20 mil viajaron al lago de Atitlán.
  • 124 mil 105 ingresos registraron los complejos turísticos del IRTRA en Retalhuleu (Xocomil y Xetulul).
  • 116 mil 617 visitantes recibieron los complejos turísticos del Irtra en Amatitlán, Agua Caliente y Petapa.
  • 15 mil 367 turistas visitaron el sitio arqueológico Tikal, en Petén.
  • El Inguat tiene registrados los hoteles que guardan las características de servicio recomendadas por esa entidad:
  • Sacatepéquez: 79 establecimientos.
  • Retalhuleu: 31 establecimientos.
  • Petén: 60 establecimientos.
  • Sololá: 88 establecimientos.
  • En las playas del Pacífico: Escuintla: 38 establecimientos y Santa Rosa, 14.

Por Ingrid Roldán


Más tránsito
Por las carreteras
Dieciocho mil autobuses extraurbanos duplican sus viajes para cumplir con la demanda de pasajeros

Desde el Domingo de Ramos, el tráfico en las carreteras se vuelve un poco más denso, debido a que muchas personas hacen coincidir su etapa de vacaciones con Semana Santa y aprovechan que los estudiantes están en período de descanso para viajar a playas, centros turísticos y lugares de origen. Para poder trasladarse, la mayoría lo hace en vehículos particulares.

Pero, a partir del Miércoles Santo, las carreteras son inundadas por autobuses y automóviles que apresuradamente buscan llegar a centros de veraneo y poblaciones. Conforme transcurre el día, el flujo se vuelve más intenso, pues los últimos en incorporarse a estas caravanas son las personas que trabajan hasta el mediodía. Esto provoca grandes aglomeraciones en las oficinas de los buses extraurbanos.

Los empresarios del transporte estiman que 18 mil autobuses circularán diariamente por las carreteras del país durante la Semana Santa. Esta cantidad no varía mucho en relación con la que transita cualquier día del año, cuya diferencia estriba en que este número efectúa mayor cantidad de viajes, debido a que la Dirección General de Transportes libera los horarios por la demanda.

Óscar Albizures, presidente de la Gremial de Transportes Extraubanos de Pasajeros (Gretexpa), detalla que durante estos días las empresas grandes incorporan a su flota las unidades que durante el año mantienen de reserva. También explica que de las 18 mil unidades, unas cinco mil circulan en calidad de “piratas”, debido a que no están autorizadas.

Para los pilotos, estas jornadas resultan agotadoras, pues normalmente realizan (dependiendo de las distancias) una o dos carreras; pero durante estos días deben hacer cuatro o cinco. Aparte, no descansan durante la semana debido a que desde hace unos tres años las personas acostumbran regresar desde el Viernes Santo, es decir, días antes, para cumplir con diferentes compromisos. “Esto obliga a no interrumpir el servicio ningún día”, refiere Alvizures.

Para reducir un tanto los accidentes de tránsito, las instituciones relacionadas con esta área montarán operativos en las carreteras. Una de éstas será la policía de Protección Vial (Provial). “Se controlará la velocidad, sobrecarga, condiciones físicas de las llantas y frenos, así como que la carga vaya bien amarrada”, indica Roberto Díaz, viceministro de Comunicaciones.

En estos operativos participarán unos 300 agentes de Provial, 75 de la Policía Nacional Civil y personal de la Dirección General de Transportes. Los puestos estarán ubicados en la salida de la capital y a mitad de las carreteras más transitadas. “Hay que tomar en cuenta que los autobuses salen con 40 pasajeros de sus oficinas, pero en el camino suben otros 40. Los pasajeros deben denunciar esta anomalía”, puntualiza el viceministro.

Por Francisco Mauricio Martínez


Reencuentro
Reencuentro familiar
Es el momento de regresar a las raíces y evocar, junto a padres, hermanos y amigos, buenos momentos

La Semana Santa es una fiesta cargada de simbolismos religiosos, pero también de reuniones y reencuentros familiares. Es un tiempo que los guatemaltecos aprovechan para viajar a la provincia y evocar, junto a los padres, hermanos y amigos, las anécdotas y momentos vividos durante la niñez o la juventud.

Esta época es de reflexión cristiana, donde las iglesias y la imagen de Jesús Crucificado se convierten en el icono de la tradición religiosa, pero también cumple una función cohesionadora. El sacerdote Manuel de Jesús Chilín, rector del templo de Santa Catalina, ubicado en la zona 1, considera que la Semana Mayor “culturalmente, ayuda a fortalecer la unidad familiar”.

Durante estos días, los hijos que un día migraron a la capital u otro departamento en busca de oportunidades de trabajo regresan a la casa de los padres y aprovechan para añorar las tradiciones pueblerinas, la mayoría de ellas ya perdidas, como el juego de trompo, las tipachas y la Quema de Judas. Es el momento propicio para saborear, como antes, dulces en miel, encurtidos y torrejas, y sonreír al recordar los mitos de antaño, que las nuevas generaciones no conocen.

Este reencuentro familiar permite evocar cuando los padres le decían a los hijos que no se bañaran el Jueves o Viernes Santo, porque se iban a convertir en peces o ¡cuidado con comer carne!, porque era pecado, o que había que pegarle a los hijos el Sábado de Gloria, para que crecieran. Es el instante de los suspiros y exclamar ¡qué tiempos aquellos! y pensar en los peligros de ahora. O como dice el padre Chilín: se regresa a casa para comer unos garbanzos.

Estas reuniones, a veces, se convierten en más inesperadas cuando al grupo familiar se unen miembros que residen en el extranjero. Casi siempre son familiares que emigraron a ciudades de Estados Unidos. Claudia Arenas, del grupo Taca, refiere que rurante esta época la demanda de vuelos del mercado corporativo baja (empresarios y ejecutivos) y aumenta el de personas particulares.

Durante los días previos a esta festividades la casa de los padres o abuelos se convierte en un centro de operaciones donde se planifican las comidas, procesiones y sitios turísticos que serán visitados durante el descanso. Ignacio Fuentes, originario de San Marcos y que reside en la capital, dice que en ese departamento el sitio que más se acostumbra visitar es el balneario La Castalia.

“Es un buen momento para regresar a la tierra donde se nació, vivió y se guarda muchos recuerdos. Es la época durante la cual la familia unida celebra la fe, participa en las celebraciones de la Iglesia, compartiendo un platillo de pescado; pero sobre todo la fe en Jesucristo”, enfatiza Chilín.

Por Francisco Mauricio Martínez


Aglomeraciones
Gente y más gente
En la búsqueda por escapar de la rutina, las aglomeraciones en ciertos puntos son ya comunes

Por qué no aprovechar un descanso prolongado para visitar a la familia, ir a darse un chapuzón en el mar o una piscina o participar en actos religiosos? Quienes creen que sí deben hacerlo, toman sus cosas y salen en busca de ese objetivo. Pero como son muchos los que a la vez desean hacer esas mismas cosas en los mismos días, es cuando se forman las aglomeraciones en carreteras, buses, aeropuertos, playas, balnearios, etc.

La Policía Municipal de Tránsito, integrada por 700 agentes, trabaja en su totalidad, pese a que la ciudad queda casi deshabitada. “El 70 por ciento está asignada a las procesiones, pues son acompañadas por multitudes, por lo que se regula el paso de vehículos”, indica María José Salas, vocera de la comuna metropolitana. El otro 30 por ciento es destinado a las entradas y salidas de la ciudad para practicar operativos de alcoholemia, velocidad y revisión de documentos.

Muchos salen de la ciudad para regresar a sus lugares de origen, pues han emigrado por alguna razón. Florentino Martínez, del Centro de Estudios Urbanos (Ceur), dice que el censo muestra que un 11 por ciento de la población guatemalteca no vive en el departamento en donde nació, y con relación al municipio el porcentaje se eleva a 19. “Esto indica que al menos dos millones de personas viven en diferente lugar”, indica. Éstos son quienes se mueven de un punto a otro.

La ciudad es uno de los municipios que más inmigrantes ha recibido por cuestiones económicas, indica Martínez. Por ello, cuando llega un descanso de varios días se produce un desborde fuera de la urbe, la gente se vuelca a sus departamentos o incluso a otros países para ver a familiares, y es ahí en donde se dan las aglomeraciones en terminales —aéreas y terrestres— o en las carreteras, explica Alfredo Trinidad, doctor en Urbanismo. “La Semana Santa ya no es sólo espiritualidad, como en tiempos pasados; se ha vuelto temporada vacacional, por las facilidades que se presentan y para salir de la cotidianidad del concreto. Por eso se forman muchedumbres en playas y lagos”.

Las multitudes en determinados sitios, en especial en esta época, favorecen la propagación de enfermedades. Paúl Chinchilla, epidemiólogo del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), refiere que estas actividades de cambio generan riesgos, que pueden suceder por las aglomeraciones que se dan desde el trayecto (carretera) hasta el destino final. En los primeros se ocasionan accidentes de tránsito, por lo que se recomienda revisar los vehículos para evitar fallas, en especial los de transporte colectivo, que son sobrecargados.

En los puntos en donde se reúne mucha gente, como las procesiones, uno de los mayores problemas es con los niños. Suelen extraviarse, sufren deshidratación o insolación. Para evitarlo, se recomienda colocarles una tarjeta de identificación, y que beban líquidos de forma constante.

Otro problema que se da con una muchedumbre que se desplaza a determinados puntos es el consumo de alimentos en la calle, que podría provocar infecciones estomacales y/o diarreas. Además, en donde existe hacinamiento, el agua entubada, la falta de sanitarios y la basura son focos de contaminación. En las playas el riesgo número uno es la asfixia por inmersión, cuando las corrientes arrastran a las personas. “Para evitar riesgos debe respetarse los horarios de baño y tomar medidas higiénicas”, agrega el médico Chinchilla.

Si usted es parte de esas personas que forman una aglomeración en esta época de descanso, no olvide tomar sus precauciones para regresar feliz al finalizar esta pausa en la rutina diaria.

Por Julieta Sandoval


Tranquilidad
No todo es viaje
Los días de Semana Santa, la ciudad muestra otra faceta cuando muchas de sus calles quedan casi despobladas

El corre corre también toma un descanso en esta época, cuando algunos deciden no involucrarse en las actividades que la mayoría realiza —reunirse en playas, campos, lagos o procesiones—, optan por quedarse en la ciudad, lo que produce una experiencia diferente.

Las calles y bulevares presentan un estado de quietud o sosiego, sin el constante movimiento de personas y vehículos, las hacen parecer más anchas. Los transeúntes no deben esquivar automóviles, ni toparse, al llegar a la acera, con ventas de la economía informal, pues sólo unos pocos se quedan. Aunque no lo crea, en estos días, puede sentir relajado.

Las cosas se observan con mayor determinación, construcciones o sitios que muchas veces pasan desapercibidos por el ir y venir cotidiano. Quizá aquella casa esté pintada diferente, encuentre un rótulo que no ha leído o descubra que colocaron flores con colores llamativos en el arriate.

Aunque no encontrará la totalidad de los negocios abiertos, si puede ir a un centro comercial, para ver los productos a través de las vitrinas. De pasar hambre no se preocupe, pues la saciara, ya que siempre habrá un restaurante con sus puertas abiertas. Los parques son casi sólo para usted para leer un libro o correr libremente.

Quienes no salen de la urbe no es que sean aburridos, sino que buscan comodidad, paz o tienen principios religiosos, además aprovechan estar con la familia, explica Carlos Ortiz, sicólogo de la Liga de Higiene Mental. Sin embargo, no todo es color de rosa, pues hay quienes se topan con actividades como procesiones, que generan un poco de estrés, al impedir el paso por el cierre de vías y ocasionar pérdida de tiempo.
Si esta vez desea pasar la Semana Mayor en la ciudad, verá cómo la actividad de ésta disminuye en un buen porcentaje, y tendrá otra impresión de la que siempre ha visto.

Por Julieta Sandoval


Codicia
Compras locas
Ofertas como “Viva el verano” o “Todo a mitad de precio” estimulan el apetito de gastar y dejan por un lado el sentido religioso

Durante la época de verano, la pantalla de los televisores, suplementos de ofertas y vallas publicitarias colocadas a la orilla de avenidas, calzadas y carreteras muestran simétricos cuerpos de mujeres y hombres que corren o sonríen a la orilla de un playa o piscina. Su piel tostada por el sol y apenas cubierta por diminutos trajes de baño de colores tropicales despierta entre los observadores la codicia de lucir igual o consumir lo que los modelos ofrecen.

Esta publicidad despierta el ansia de los guatemaltecos a comprar todo lo que esté a su alcance y así sentirse “parte del verano”. Cervezas, rones, refrescos, ropa de la época, muebles de jardín y hasta “la casa de sus sueños forma parte de la oferta. Frases como “Todo a mitad de precio” o “viva el verano” son las que despiertan en la mente de las personas la ambición de comprar todo lo que se le ofrece.

Luis Carrillo, coordinador del área económica de la Asociación de Investigaciones Económicas y Sociales (Asies), refiere que durante esta época, los chapines incrementan sus gastos, sobre todo en esparcimiento (turicentros, playas y hoteles), y en la adquisición de vestuario propio de la época. Los gastos también se enfocan a la compra de productos exclusivos de la Cuaresma, como alimentos y productos para la playa. “El gasto se incrementa, aún más, si tomamos en cuenta de que los precios de los productos propios de la temporada se elevan debido a la demanda”, expone.

Si bien la Semana Santa es un lapso idóneo para la reflexión, paz y alegría ¿por qué puede convertirse en un periodo de carestía y codicia? Muchos son los factores que la vuelven agitada, pero sobre todo la presión de la familia por tener lo que otros poseen. La publicidad hace creer a las personas que la única manera segura de tener éxito y sentirse feliz es haciendo compras. Es en este momento cuando resulta difícil acatar el “No codiciarás”.

El sacerdote José Luis Colmenares, de la Catedral Metropolitana, expresa que si las personas no asumen la Semana Mayor con espíritu religioso, fácilmente pueden caer en lo que ofrece la sociedad de consumo y con esto “la codicia y el deseo hacen olvidar el verdadero significado” de esta conmemoración.

En este sentido, la publicidad crea necesidades y estimula las “compras locas”. Propone una felicidad efímera mediante la adquisición de bienes y objetos, y pone al alcance de la mano sueños imposibles como, entre otros, una figura ideal. “Todos estamos sujetos al consumo, pero hay que ser maduro para abstraerse. La gente es muy dócil a la publicidad y convierte la época en días de placer y compras, cuando debe ser de descanso y fe”, puntualiza Colmenares.

Por Francisco Mauricio Martínez


Literatura
¿Lecturas para Semana Santa?
Aquí encontrará opciones de su agrado

Si esta Semana Santa quiere leer un buen libro, quizá serán de su utilidad estas recomendaciones. Pero, en todo caso, antes que llenarse de novelas, cuentos y poemas, la oportunidad es buena para releer uno de los más bellos libros escritos en la historia de la literatura. Sí, Don Quijote de la Mancha es una novela que conviene leer cuatro veces en la vida: de niño, de joven, de adulto, y otra más.

Excelente prosa

Libro de cuentos: Matrimonio arreglado, de Chitra Banerjee Divakaruni. Grupo Editorial Norma. 380 páginas. Magnífica prosa extraída de muchas desgracias. La vida para la mujer india ha de ser difícil: además de aceptar la imposición de un marido que bien puede conocer el mismo día de la boda, deberá atender por el resto de su vida a su nueva familia: suegra y cuñados que la pondrán a bordar, a cocinar y a lavar los pisos. El libro incluye once relatos. Otro libro digno de recomendación, de la misma autora y casa editorial, es Hermana de mi corazón. 388 páginas.

El tratado de Sun-Tzu

El arte de la guerra es uno de esos libros que no hay que dejar de leer en la vida. Es breve, pero, como dice Lao Tse en el Tao Te King: “Un gran sastre da pocos cortes”. Es un tratado de estrategias militares propuestas hace más de dos mil años por Sun-Tzu, quien nació y vivió en China entre los años 722 a 481 a. C. Hay varias traducciones de esta obra, puede encontrarlas en las más pobres y en las más caras librerías del país.

Tan buenos como un Knock out

Rubem Fonseca da así la bienvenida: “Betzy esperó el regreso del hombre para morir”. Sin amagos, prosigue con “Ciudad de Dios”, un cuento de knock out, breve, que no da tregua: nos tira a la lona de sus dos páginas y media. Enseguida pasa destrozando el estereotipo familiar en su cuento titulado “Familia”; y su “Ángel de la Guarda” reafirma su temple literario frío, hermosamente frío, por lo grotesco. “Viaje de bodas” es una historia de seres trastornados, con tabúes fisiológicos. En “El amor de Jesús en el corazón”, Fonseca maniobra con habilidad el género policial: ¿Quién estranguló a Lurduña? ¿Quién le robó las bragas? Historias de amor, cuentos de Rubem Fonseca. 116 páginas. Grupo Editorial Norma.

“Las horas”, para pasar un par de buenas horas

Esta novela ha sido recompensada: es premio Pulitzer (1999); premio PEN/Faulkner (1999), y premio Grizane Cavour (2000). El autor, Michael Cunningham (Cincinnati, 1955), ha creado una historia en la cual va y viene con un excelente manejo del tiempo. Hila tres historias cuyo corazón narrativo bombea hacia tres fechas: cuando la personaje Virginia Woolf escribe su novela La Señora Dalloway; la segunda cuando una tal señora Brown lee dicha novela, en 1949; y la tercera, cuando otra mujer, Clarissa o la señora Dalloway, prepara una fiesta durante los años 90 para su amigo Richard.. Además de entretejer los tiempos, el autor indaga en el corazón de la mujer y el hombre bisexuales. Mas aclaremos que Cunningham no ha creado un bufé de morbosidad. Sus pesquisas van dirigidas hacia la explicación de las profundidades del ser humano. Las horas, de Michael Cunningham. Grupo Editorial Norma. 218 páginas.

Especialmente para psiquiatras

Si está aburrido de vivir, pruebe a que su suerte corra en manos de un par de dados. Así lo propone la novela El hombre de los dados, con la cual es posible que el lector se carcajee de gusto durante las primeras ciento cincuenta páginas. Después, él decide. Si esta novela es consumida por uno de esos lectores que tienen grandes colmillos, es decir, de esos que en su vida han leído unos 20 kilómetros de libros, y quieren más, no se dejarán impresionar por Luke Rhinehart, el autor, puesto que después de todo se fusila a Henry Miller, J. D. Salinger, Nietszche, a Baudelaire (a este último con aquello de “Hypocrite lecteur, -mon semblable-, mon frère!”). Y quienes consumen literatura de autoayuda gringa notarán que hay cierta parodia hacia Wayne Dyer, Norman Vincent Peale y de otros de peor o igual calaña. El hombre de los dados, de Luke Rhinehart. 471 páginas. Ediciones Destino.

Se aprende a escribir ensayo, leyendo ensayos

El escritor mexicano Gabriel Zaid no pertenece a la camada de viejos escritores elegantes que quedaron petrificados ante la sabiduría de su maestro Octavio Paz. Zaid está fuera de la retórica de bengala que ilumina desde hace décadas a buena horda de mexicanos de lo más aburridos. Contracorriente, pero nada corriente, su discurso es inteligente como las matemáticas, pero elegante y gracioso como tiene que ser la buena prosa. Sus ensayos han sido publicados en una docena de libros. Le recomiendo el titulado Cómo leer en bicicleta. Es una colección de más de 50 ensayos muy breves en los que el autor ofrece un punto de vista distinto acerca de más de 50 temas. Editorial Océano. Colección “El día siguiente”. 255 páginas.

Por Juan Carlos Lemus


   

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