Entre vicios y templanza
Si llevamos al extremo cualquiera de los grandes placeres corremos
el riesgo no sólo de hacer daño a los demás sino a nosotros
mismos (Mahatma Gandhi)
Vanidad
Culto al cuerpo
Más allá de buscar ser saludable, la preocupación
se centra por poseer una figura perfecta
El deseo del hombre de ser admirado ha creado el
llamado culto al cuerpo, término asociado a a lo que hoy,
para muchos, significa ser joven, deportista y vestir a la moda.
Las industrias de cosméticos, moda y cine, por medio de la publicidad,
han valorizado el cuerpo esbelto y firme más allá de lo imaginado,
por lo que muchas personas sacrifican cualquier gusto por obtenerlo, idea que
ha sido fortalecida por la difusión de hábitos relativos a la salud —comer
nutritivamente y hacer ejercicios— recomendados por los médicos.
El Looking good (lucir bien) toma mayor auge al
llegar el verano, cuando la exposición
del cuerpo ocupa el primer lugar, y mejor si se complementa con cabelleras majestuosas
y rostros sin “errores”, en una palabra, la perfección física. El gimnasio es un lugar frecuentado por hombres y mujeres cuyo cuerpo ocupa un
lugar central. Algo usual es que, semanas antes al descanso de verano, aumenta
el número de personas que desean tener una mejor figura. Así lo
afirma Ricardo Téllez, instructor de Zar’dos Gym. “El mayor
porcentaje de los usuarios son adolescentes y jóvenes. Ambos géneros
buscan la estética”. Los hombres persiguen aumentar la masa muscular
y las mujeres ser curvilíneas. Sin embargo, el experto considera que no
hay suficiente disciplina, por lo que después de Semana Santa se da la
deserción.
El ideal de la perfección física también incluye técnicas
para corregir defectos. Aquí juegan un papel importante tratamientos de
cremas antienvejecimiento diseñadas según el problema —flacidez,
manchas o arrugas—, elaboradas con sustancias naturales o químicas.
Pero los métodos van más allá cuando se busca la eterna
juventud, uno de los más usados es el botox, “que paraliza el músculo
para evitar la formación de arrugas”, explica la dermatóloga
María del Pilar Manrique. También están las sustancias de
relleno y el peeling. Después de esto, ya se pasa a la cirugía
estética.
La apariencia física pasa a depender cada vez más del cuerpo y
cuidarlo se torna en una necesidad, para ser mostrado. Alfredo Palmieri, cirujano
plástico, indica que la época previa a la Semana Mayor, muchas
personas buscan mejorar con la cirugía. La propaganda en los medios de
comunicación genera en los pacientes, en especial a las mujeres, el deseo
por disminuir medidas, quitar gordura y mejorar contorno. “Las cirugías
más frecuentes son la lipoescultura, aumento de busto y glúteos
y la operación del abdomen para reducirlo”. Aunque el porcentaje
más alto de consultas son hechas por mujeres (80 por ciento), el número
de hombres ha ido en aumento.
La cultura alimentaria, en especial de las sociedades occidentales,
está eliminando
los panes y las pastas, y privilegia las carnes blancas, lácteos, verduras
y frutas frescas, pues el cuerpo perfecto exige un tipo de nutrientes especiales,
de lo cual surgen además los comestibles dietéticos.
Mas no todos están de acuerdo con buscar esa nueva imagen. María
Eugenia Solís, feminista, considera que es toda una industria lucrativa
de la moda —adelgazamiento, gimnasio, cirugía y otros accesorios—.
Ejercitar el cuerpo es bueno, lo malo es cuando se cae en la exageración
hasta convertirse en una obsesión. “Parece que ser gordo es un pecado
y por eso se inventó el modelo estético que nadie alcanza a menos
que use cirugía”. También se tiene la idea errónea
de ser eternamente bello y joven, esto es porque se odia a la gente vieja, no
se construye una dignidad para envejecer.
“Parece que con el culto al cuerpo
se dice que es un asco ser anciano. Olvidan que lo físico acaba, mas no
lo intelectual y espiritual”, comenta.
La idea de que la imagen de la juventud, asociada al cuerpo perfecto
e ideal —que
comprende salud, vitalidad, dinamismo y, en especial, belleza— no diferencia
edad, sexo, clase social. Formando así nuevos estilos de vida. Y como
dice el libro de Eclesiastés: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad”. Por Julieta Sandoval
Fe
Renovación de fe
La Semana Santa es un collage de elementos en el que todavía
se puede distinguir los trazos de la devoción
Empecé a cargar a los 15 años, para
seguir el ejemplo de mi abuelo. Cuando él comenzó a
decaer por la edad, prometí que lo seguiría haciendo
en su memoria”, cuenta Abraham Dardón, miembro de
la Hermandad Jesús Nazareno de Escuintla. Aunque considera
que algunos de sus conocidos participan en las procesiones “para
que los vean”, en su caso, se trata de una conmemoración
de la fe. “Creo que la religión no es sólo
cosa de una época”, sostiene este joven de 26 años.
Como cristiano practicante, Dardón vive las alegorías
como si fueran un mensaje personal. “Especialmente la de
2003, cuyo tema fue “Yo te protejo”. Aquel fue un año
muy difícil para mi familia. Fuimos víctimas de una
extorsión del crimen organizado, pero al final no nos pasó nada”.
En la misma Hermandad, al ser preguntado por el significado de
este período, un devoto que prefiere no revelar su identidad,
decide compartir el milagro de la vida de sus hijos. Ambos sufrieron
serias complicaciones durante el parto, pero sobrevivieron. “El
mayor se ha unido a mí, y ofrece un gesto de penitencia
cada Semana Santa.
Espero que continúe toda su vida. Es
algo muy personal que ambos compartimos y que nadie fuerza, sino
que nace de forma espontánea”, relata. Hace dos años,
uno de sus hijos contrajo fiebre tifoidea y, aunque estuvo muy
grave, consiguió recuperarse a tiempo de cargar la imagen
del Nazareno. Su padre al verlo no pudo contener la emoción
y fue a abrazarlo. “Lo primero que le dije fue: Mi’jo,
vos y yo estamos vivos para que nuestros hombros sean generosos y
estén disponibles para llevar en hombros a Aquel ante quien
nuestra oración nutre la esperanza”. Este año,
el niño está a punto de cumplir 14 años.
Una fe cultivada
desde la infancia
Aunque el laicismo y las ofertas vacacionales
restan adeptos al cristianismo y sus celebraciones litúrgicas,
el mensaje religioso de la Pasión y Muerte de Cristo logra
convivir con la práctica
estrictamente folclórica. “Es significativo que las
procesiones hayan tenido que aumentar su recorrido para poder absorber
al gran número de personas que quieren cargar”, sostiene
el padre Ricardo Bendaña, miembro de la Academia de Geografía
e Historia. Para el religioso, son interesantes las iniciativas que
tratan de incorporar a los jóvenes, como las procesiones con
andas más pequeñas para que los niños a partir
de los cinco años puedan ser cargadores, o las salidas del
Jesús Resucitado de la Iglesia de La Merced. “Cada año
se duplican los participantes. Creo que tiene mucho que ver con el
hecho de que carguen hombres y mujeres y que el ambiente sea festivo.
Se
sale bailando el son y se entra con un pasodoble, porque es una
iniciativa de la gente joven”, continúa Bendaña,
quien es consciente que junto a estos muchachos que buscan expresar
el triunfo de la Resurrección, también hay una buena
dosis de interés no religioso. “En Guatemala, a veces,
la magia es más fuerte que la lógica y todo lo que
tiene que ver con los signos resulta muy atractivo. Hay mucha gente
que ya no es católica y que llega por curiosidad, porque quiere
participar del festejo, pero todo esto no significa que no haya gente
que tenga fe”. En definitiva, la Semana Santa está jaspeada de religiosidad popular,
tradiciones e, incluso, superstición, pero en el tapiz de las celebraciones
es posible describir el trazo descrito por los hilos de la devoción. Por Gemma Gil Flores
Gula
Cuidado con los excesos
La gula es un pecado capital
Cada año, las comidas de Semana Santa se
tornan en una prueba de fuego, a menudo insuperable, no sólo
para el aparato digestivo sino también para el peso corporal.
Durante estos días, la mesa se convierte en la reina de
las fiestas, la gran protagonista de los eventos, y a veces en
la madre de todos los excesos.
Las grandes comilonas, los picoteos a cualquier hora e infinidad
de copas extra, además de la inactividad, son el común
denominador de la época. Evitar los atracones que repercutirán
en el estómago, la cabeza y la balanza, hará que
su descanso sea más agradable y evitará las habituales
lamentaciones por lo mucho que comió, bebió y, por
lo tanto, engordó.
No parece el mejor momento para hablar de alimentación equilibrada
o disciplina gastronómica, pero por su salud bien vale la
pena hacer el esfuerzo. Según la nutricionista Fabiola
Haeussler, tomar un desayuno ligero, un almuerzo fuerte y una cena
moderada son las claves para una buena salud.
Sin daños
Tanto para Haeussler como para el gastroenterólogo Mynor
Aguilar, el abuso de la bebida y comida pueden causar, además
de esas libras de más, intoxicaciones o gastroenteritis,
como consecuencia a corto plazo; pero si no se cambian los hábitos
de alimentación, a largo plazo podrían desencadenar
sobrepeso y obesidad, y con ellos, diabetes o problemas cardiovasculares.
¿Intoxicado, yo?
La época invita a degustar de las delicias del mar, las
ensaladas y bebidas hidratantes, y todas éstas, aunque beneficiosas
para el buen desarrollo del organismo, se transforman en riesgo,
según el cuidado que se tuvo en su selección y preparación —y,
una vez más, en la prudencia al consumirlas—. Para
evitar las intoxicaciones (infecciones con síntomas como
náuseas, vómitos o diarrea), los especialistas sugieren
que si usted pasará sus vacaciones fuera de casa, prefiera
los alimentos enlatados —al abrir el empaque, inmediatamente
pase su contenido a un recipiente— y beber mucha agua, pero
envasada.
Aguilar además hace énfasis en prescindir de los
carbohidratos, sobre todo del arroz. “Los excesos del calor
y la cocción inadecuada tienen a fermentar moho y hongos
en éstos. Si los va a comer, deben estar calientes y no
ligosos”. Mitos
Es falso que se sea mejor llegar al almuerzo en
ayunas, ya que ello origina un hambre desmesurada; lo mejor es
tener un apetito moderado. Tampoco es cierto que no haya problema
en tomar algunas copas de más de vino tinto o cava brut,
ya que si bien son algo más ligeros que el vino blanco y
el cava seco, aportan una buena dosis de calorías.
Beber con moderación
> El alcohol es otro producto que en estas fechas
se consume en forma incorrecta.
> Recuerde que además de borracheras, resacas, malestar digestivo y problemas
automovilísticos (choques), las bebidas de este
tipo contienen abundantes “calorías vacías”,
es decir que aportan energía
pero no nutren, las cuales se transforman en grasa
corporal, y pueden agregar “llantas” a
la anatomía.
> Según
Haeussler, una onza de whiskey o
de ron aporta 50 calorías, una cerveza light,
100 y una normal 100.
> Si toma una copa de vino, por ejemplo, Aguilar
aconseja no combinarla con alimentos ricos en grasa
o medicamentos (como el acetaminofén), porque
pontencializa una pancreatitis. |
Sin
grasa Para eliminar las grasas de las comidas, hay que
hacerlo antes de prepararlas: retirando la piel del pollo, el tocino
de la carne y la grasa de las sopas y caldos, dejándolos
enfriar y quitando la capa que se forma en su superficie. Son preferibles
las grasas vegetales, como la del aceite de oliva, o de pescados,
sobre todo los azules, a las provenientes de las carnes de res.
También es útil incluir en la dieta alimentos ricos
en fibra vegetal, como los espárragos, los cuales sirven
de arrastre intestinal para el exceso de grasa ingerido estos días. Controle las cantidades
Procure que las raciones de los diferentes
platos sean razonables y no repita, ya que habitualmente se trata
de un menú con
un extenso repertorio. Coma despacio, paladeando cada bocado. Deléitese
con la calidad más que con la cantidad de sus ingredientes,
recomienda la nutricionista.
No evite
Tras una intoxicación, los vómitos y diarreas son
los mecanismos de defensa que el cuerpo emplea para eliminar todo
aquello que está generando daño. Por eso, no debe
tomar ningún medicamento que obstruya el proceso, afirma
el facultativo Mynor Aguilar. Claro, si estos síntomas persisten
durante más de seis horas, lo recomendable es acudir a un
centro asistencial.
Tampoco limite el consumo de agua pura (envasada), los yogures
probióticos
y algunas sales de bismuto, éstas, tras las comidas. Por Viviana Ruiz
Descanso
Baje las revoluciones
Cuando usted descansa, su cuerpo y mente se llenan de vitalidad
Según el Diccionario de la Real Academia
Española, la biblia del lenguaje, la palabra descanso significa
quietud, reposo, pausa en el trabajo, un alivio en la fatiga y
en las dificultades físicas o morales. Para el psicólogo
guatemalteco Sergio Argüello, se trata de un período
que debe ser aprovechado para desconectarse de la cotidianidad
y así llenar el cuerpo de nuevas y mejores energías.
Así las cosas, tanto cuerpo
como mente deben de contar con un lapso para, literalmente, no
hacer nada. Por lo que si usted será uno de los muchos que
durante esta semana no tendrá que trabajar, organícese
para sacarle el jugo a sus vacaciones y recuperarse. Pero, ojo,
tampoco debe de atiborrarse de actividades que exijan más
de lo que pueda dar, porque al final lo único que conseguirá será sentirse
más cansado y fatigado de cuando empezó su recreo.
Planificación Descanso es sinónimo de relajación, afirma Argüello.
Para lograr este estado debe existir planificación y, sobre
todo, una actitud positiva. Cuando el psicólogo se refiere
a planificación, habla de detectar los factores que producen
la tensión y pensar, sin remordimientos, en cómo no
trasladarlos a estos días. Por ejemplo, el estresor de un
ama de casa puede ser la cocina: decidir el menú, que éste
sea del agrado de la familia, que además de delicioso sea
nutritivo y, encima, que no tenga que gastar mucho dinero… Entonces,
no hay razón para que durante este período de ocio
lo tenga que hacer (cocinar), porque se trata de cambiar de rutina. “El
descanso implica abandonar aquellas actividades cotidianas que han
saturado nuestra vida”, explica Argüello.
Si un trabajador labora 14 horas diarias, si un estudiante, por
adelantar toma cursos en vacaciones, es decir, si se llena de
actividades, la fatiga invadirá el organismo y con ella problemas de salud.
Lo ideal —dice Argüello— es que este tipo de personas
se tome una pausa, y este lapso (Semana Santa) es idóneo para
tal fin. De preferencia, deberían de buscar lugares tranquilos,
alejados del bullicio y sin aglomeraciones, refiere.
Como esto es fácil en la teoría y complicado en la
práctica, la psicóloga clínica Laura García
Agustín tiene la solución. Ella recomienda que, para
eliminar el agotamiento crónico, hay que poner y mantener
el organismo en plena forma, en el ámbito de las emociones,
pensamientos y comportamiento. Para “cargar las pilas”,
García Agustín aconseja, si está en la playa
o en la ciudad, regular los períodos de actividad y reposo,
aumentar el movimiento físico y tratar de dormir por lo
menos ocho horas diarias. El ejemplo más claro de un buen descanso es el sueño
reparador, apunta Argüello. Con éste, el cuerpo se apropia
de las energías vitales, de aquellas sustancias bioquímicas
que sirven para impulsar los movimientos; y a la vez, la mente se
descongestiona de toda situación perceptiva, sensitiva, analítica
y cognoscitiva, que lo colman.
Según la experta, desarrollar actividades gratificantes que
permitan distraerse y pasarlo bien, que aporten una satisfacción
personal y posibiliten mimarse, también alivian la fatiga.
Y no olvide que el cansancio se debe a la rutina, por lo que los
cambios más simples pueden marcar la diferencia: si comienza
el día leyendo el periódico, busque otra lectura que
lo inspire; si corre a diario, alterne la carrera con paseos en bicicleta.
Qué hacer
> Piense en forma energética
Los pensamientos positivos pueden actuar como un tónico para la vitalidad.
Repetir tranquilamente una o varias palabras con tranquilidad, además
de apartar los pensamientos extraños que distraen, reduce la presión
sanguínea, la respiración y el pulso. Esto genera lo que los
cardiólogos
denominan respuesta de relajación.
> Evite el desgaste emocional Un antídoto contra la fatiga consiste en aprender a interpretar las
cosas que nos ocurren cada día de manera más realista y positiva,
para que nos afecten lo menos posible y su costo emocional sea el menor. Las
personas que tienen pensamientos negativos tienden a complicarse la vida; se
preocupan en lugar de ocuparse, se hacen un mundo de cualquier cosa, sienten
que no pueden afrontar sus problemas, no ponen límites a los demás
y evitan las actividades gratificantes, como salir con los amigos o ir al cine;
en definitiva, acumulan tensiones que van erosionando su energía vital. > Medite
Para recuperar las fuerzas y pensar con claridad, sólo necesita
dedicar unos minutos al día para eliminar las tensiones,
sosegar su mente y aumentar su nivel de conciencia. ¿Cómo?
Mediante la meditación. Ésta se centra en la mente
y radica en conseguir un estado de atenta serenidad. Consiste en
cultivar el darse cuenta, en enfocar la conciencia donde uno quiere;
es el arte de contemplar, atestiguar, observar la corriente mental.
Al calmar el sistema nervioso y apaciguar la mente, la medicación
proporciona paz y reposo. Al practicarla, se reducen el ritmo cardíaco,
el consumo de oxígeno y los niveles de estrés. Además
de equilibrar la presión arterial, fortalecer las defensas
orgánicas, ayudar a conciliar el sueño y aumentar
la energía vital, tiene efectos favorables sobre el dolor
de músculos y cabeza, los trastornos digestivos y circulatorios,
el asma, y el deterioro cerebral asociado a la edad. En la esfera
psicoemocional, ayuda a ver la vida con más armonía
y alegría, a liberarse de miedos, y a potenciar la conciencia
superior que reside en cada uno.
> Huya de los ladrones de energía
Si quiere mantener su vitalidad, evite llevar un ritmo de vida
acelerado que lo obligue a tragar las comidas o recurrir a
las comidas preparadas, así como comer en exceso, consumir
tabaco y alcohol, y abusar del azúcar, la miel, los dulces,
caramelos y pasteles —todos, factores que fomentan el cansancio,
por distintos mecanismos—.
Viviana Ruiz
Inseguridad
Bien venidos al mar
Por estos días, la bestia del sufrimiento engorda
Imaginemos un mar proceloso al cual nos lanzaremos
en traje de baño. Tiburones, serpientes marinas, toda clase
de hongos esperan nuestra zambullida.
¿Mas, por qué habríamos de lanzarnos a donde,
bien lo sabemos, podríamos recibir golpes mortales y mordeduras
lamentables? La respuesta es que, según nosotros, lo merecemos
puesto que nuestra tensión ha sobrevivido a un año
más de duro trabajo; también los universitarios y
estudiantes de secundaria se han fajado como nerdos. Eso hace creer
que nada sería mejor que darnos un buen chapuzón
entre las olas de la Semana Santa, o sumergirnos entre las aguas
procesionales del país que recuerda, una vez más,
el calvario sufrido por el Justo.
Visto así, el descanso de verano en el país pareciera
un cuadro surrealista en el que se mezclan sepultura y diversión.
Todo parece indicar que no hay advertencia que valga cuando se
trata de colocarse las pantuflas o los zapatos de playa. Según las cifras que maneja la Policía, en los últimos
ocho años han muerto 879 personas durante las fiestas de
Semana Santa (156 muertes en 1999; 124 en 2000; 57 en 2001; 107
en 2002; 108 en 2003; 154 en 2004; 135 en 2005, y 38 en 2006).
Pero recordemos que los registros policiales no pueden contener
los datos exactos de una población que supera los 12 millones.
La única certeza, y muy lamentable, es que durante “las
fiestas” el luto aumenta. Ahogados, desaparecidos, muertos
por accidentes en carretera, baleados o acuchillados: el número
de la mala suerte cae en manos de quienes se lanzaron al mar en
busca de la diversión. Mas no sólo al mar oceánico,
sino además al maremágnum que participa, involuntariamente,
en el sorteo fúnebre.
La inseguridad penetra por estos días hasta en las más
seguras casas de habitación. Además de ir al gimnasio
todo el año, para mantenerse en buena forma criminal, la
bestia de la inseguridad engorda por estas fechas. Desgraciadamente,
podría suceder que cuando el vecino, por fin librado del
número de la muerte, regresa sano y salvo a su hogar, lo
encuentra lleno de eco. Casas ha habido que las dejan sin retretes,
puertas ni ropa. Para prevenir eso, año tras año
los planes en pro de la seguridad ciudadana incluyen recomendaciones
que —de tan obvias— mucha gente desestima. Por ejemplo,
nos advierten: “Absténgase de ingerir bebidas alcohólicas”, “No
se someta a jornadas excesivas al conducir un vehículo”, “No
lo sobrecargue”, “Ponga doble llave a la puerta de
su casa”, “Cierre la llave del gas”, “Avise
a un vecino de confianza en dónde lo puede localizar”.
Dado que de cualquier manera “se expondrá” al
descanso, le sugerimos que atienda todas las recomendaciones, por
obvias que parezcan.
El año pasado, recordémoslo,
hubo 38 muertes. La cifra se redujo significativamente si se compara
con las 156 de 1999. Seguramente, han servido de mucho los campamentos
que instala el Sistema Nacional de Prevención de Semana
Santa, integrados por personal del Ejército, Cruz Roja,
Boy Scouts, Ministerio de Salud, Policía Nacional Civil,
Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres, Instituto
Guatemalteco de Turismo, bomberos y radioaficionados. Todos se
despliegan con vehículos,
aparatos de radiocomunicación, de enfermería e
implementos de señalización de tránsito
para ofrecer su apoyo a una gran cantidad de veraneantes que,
sólo el año
pasado, según las autoridades del Inguat, superó el
millón 300 mil.
Juan Carlos Lemus
Ilustración Prensa Libre: Billy Melgar
Tradición
Un baluarte de la identidad
Las tradiciones son permeables al paso del tiempo, pero conservan
la esencia de quiénes son los guatemaltecos
Via procesión del Cristo de Acapetagua desfila
con la solemnidad propia de la ocasión. Hombres y mujeres
cargan con gesto adusto bajo un Sol justiciero. A menos de 20 metros,
en la plaza de la aldea Patachaj de Totonicapán, los altavoces
de tres orquestas se disputan la atención de los vecinos
con ferocidad sonora. Coincide que es cuarto viernes de Cuaresma
y la fiesta del santo patrono. Así que las tradiciones,
un año más, conviven en sus contradicciones, hasta
convertirse en el sello de identidad de Patachaj.
Hasta hace unos años, tras los actos religiosos, el espectáculo
se organizaba entorno a un palo volador y un baile de monos, pero ahora los jóvenes
prefieren disfrazarse y bailar al ritmo de alguna de las marimbas internacionales
sufragadas por los emigrados a Estados Unidos. Como explica el vecino Santos
Paulino Pérez: “Las tradiciones a veces se mueren, la fe, no”...
Aunque quizá sería más acertado decir que las tradiciones
se transforman.
Hasta finales del siglo XIX, la conmemoración de la Semana
Santa, tal como había sido introducida por los colonizadores
españoles, se mantuvo con pocos cambios. La Reforma Liberal
de 1871 trató de restar poder a la Iglesia, fortaleza del
viejo poder criollo. Como consecuencia, durante 20 años
las procesiones se resguardaron en la religiosidad popular de donde
regresarían con algunos cambios.
Para empezar, las imágenes perdieron dramatismo y, hacia
1892, los pasos reflejaban la influencia del Romanticismo francés
en detalles como las urnas doradas. El siglo XX alumbró nuevas
transformaciones, como la iluminación artificial o la escenografía
y los ropajes con influencia de la estética cinematográfica.
De acuerdo con Fernando Urquizú, investigador del Centro
de Estudios Folclóricos (Cefol), películas como Quo
Vadis? (1912) o Jesús de Nazaret (1977) tuvieron un efecto
visible en la presentación de las andas. “Ahora, con
la influencia del capitalismo, ves que las imágenes son
adornadas con ángeles del 9.99, o que alrededor de los pasos
hay ventas de comida rápida y personajes como Mickey Mouse,
pero en la medida en que la procesión es capaz de absorber
todo esos elementos foráneos, sin perder su identidad, se
mantiene viva”, explica Urquizú.
Las tradiciones de Semana Santa son, además, un espacio
de convivencia social y un elemento fundamental para la construcción
de “lo guatemalteco”, Cuando los vecinos se juntan
para elaborar una alfombra, y los niños aprenden los colores
y olores de la flores y frutas de los huertos, cuando en una casa
se repite la receta de encurtido, y una banda procesional acalla
la música comercial de la radio, se celebra el Patrimonio
Inmaterial de Guatemala.
Por eso, como afirma el historiador Haroldo Rodas, la Cuaresma
y la Semana Santa forman parte de la identidad del país: “No
existe ningún otro fenómeno cultural en el cual se
integre tanto a la mayor parte de los grupos socio étnicos”.
Un buen ejemplo son las hermandades, donde “participan como
cucuruchos desde el presidente, el gerente del banco, el personal
administrativo, de seguridad y de servicios, pero todos levantan
al unísono el anda, hombro con hombro, como podría
levantarse Guatemala, si efectivamente todos quisieran contribuir,
porque todos tienen un mismo objetivo, una misma razón para
continuar en el proceso”.
Por Gemma Gil Flores
Suciedad
Toneladas de basura
Desde botellas, bolsas, platos y cubiertos plásticos, hasta prendas de vestir quedan sobre el suelo después de estos días
Cientos de personas buscan hermosos lugares para
pasar estos días de descanso. Imaginan la playa, el Sol
y el calor como un paraíso del que hay que disfrutar. Comen
y beben sin parar, pero dejan su terrible huella esparcida por
todos lados: los frascos vacíos del bronceador y del champú,
el plato de la tostada y el vaso de duropor de la bebida y el fresco
que compró a media mañana y la bolsa vacía
con huesos de pollo de la comida que trajeron de casa. La arena
negra se ve poblada con residuos de todo tipo.

|
La basura —y
la contaminación que se desprende de ella— son implacables
con el entorno. “Lamentablemente, nuestras playas sufren
contaminación por plástico a lo largo del año”,
comenta José Tulio González, director ejecutivo de
la Comisión Nacional para el Manejo de los Desechos Sólidos
(Conades), del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, Además
de la presencia humana, las costas y litorales se ven afectados
por los materiales que corren río abajo, llegan al mar y éste
los devuelve a la arena. Esto produce un serio impacto en el paisaje,
la flora y la fauna. Muchas especies pueden morir si al comer confunde
un material sintético con uno vegetal.
Sin embargo, González considera que el problema es todavía
manejable. Esa cartera, en colaboración con la Oficina de
Control de Áreas de Reservas Territoriales del Estado (Ocret),
en el Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat), algunas municipalidades
y vecinos establecieron el proyecto Guatemala es un paisaje, para
hacer conciencia en la población sobre este tema.
Aunque la movilización de personas se da en todo el país,
los principales sitios turísticos reciben el mayor impacto.
Por lo tanto, las alcaldías, basadas en la experiencia de
años anteriores, se preparan para afrontar el problema. Capital
Sus procesiones la hacen atractiva para los visitantes.
La Municipalidad de Guatemala seguirá de cerca el recorrido de unas 45 a
50 de ellas, cuyo paso se adorna con alfombras de serrín.
La comuna tiene previsto levantar los materiales de unas dos mil
alfombras, que podrían generar aproximadamente un millón
de metros lineales de desecho. Para el servicio de limpieza ocuparán
a 250 personas en el Centro Histórico y 500 para el resto
de la ciudad. Los datos no son definitivos, pues posiblemente incluyan
más rutas de limpieza fuera del Centro Histórico,
que serán cubiertas por las máquinas barredoras.
Además, ocuparán camiones, picops y cargadores frontales.
Más datos
> Según Conades, el proyecto
Guatemala es un paisaje ayuda a las comunidades a pagar
personas recolectoras.
> En el
Puerto San José, Escuintla, se producen
entre 70 y 80 toneladas de basura durante los cuatro
días de descanso.
> Jalapa
y Jutiapa tienen 14 sitios de recreación
en ríos y lagos. Los mayores problemas de contaminación
se dan en el lago de Güija.
> En Petén contrataron
21 personas para limpiar el lago Petén Itzá.
> En todo
el país se generan aproximadamente
seis mil 200 toneladas diarias de basura, la mayor
parte en el área metropolitana.
> Para
minimizar el impacto, los ecologistas recomiendan
reducir el consumo, reciclar, reincorporar o rechazar
el tipo de producto que, convertido en basura, es contaminante. |
Otros lugares Al igual que la capital, Antigua Guatemala se viste de colores
para el paso de las procesiones. El ayuntamiento de la Ciudad Colonial
tiene una comisión de medio ambiente, de la que forma parte
el ingeniero Alejandro Gálvez. Su plan de trabajo incluye
los recorridos procesionales, así como los ocho parques
de la ciudad. Según el profesional, durante toda la Cuaresma
recolectan 890 me tros cúbicos con serrín, pino y flores
de las alfombras; 375 metros cúbicos de éstos provienen
de la Semana Mayor. Se genera una mínima cantidad de envases
plásticos, en comparación con la que se produce en
las playas. Esto lo llevan a basureros en Chimaltenango y Villa Nueva.
Las playas de Monterrico pertenecen
a la jurisdicción de Taxisco.
Eduardo Montepeque, gerente de servicios de esa comuna, cuenta que
durante la Semana Mayor recolectan unas 16 toneladas de basura. Para
esto, la municipalidad contratará a 10 personas y tiene el
ofrecimiento de Ocret de proporcionarles 10 más. El Centro
de Estudios Conservacionistas de la Universidad de San Carlos y el
Comité de Vecinos también colaboran. Diariamente recogen
los residuos y los reunen en un solo lugar.
El Lunes de Pascua los
llevan a un sitio denominado La Cumbre, basurero municipal de Chiquimulilla,
que también sirve a Guazacapán y Taxisco. Allí,
recolectores separan lo que es reciclable de lo que no. Pero Montepeque
hace referencia a la poca costumbre que tienen las personas de depositar
la basura en los lugares adecuados. Si los visitantes colaboraran,
el panorama cambiaría. Por Ingrid Roldán
Economía
Semana Santa en números
La actividad económica se reactiva durante esta época
Tres períodos al año son los más
importantes para el comercio guatemalteco: la Navidad, el Bono
14 y la Semana Santa. En las dos primeras, los trabajadores reciben
una cantidad de dinero adicional a su salario y, en la última,
se incrementa el turismo. En todas, los consumidores ocupan buena
parte de sus ingresos para compras.
Edgardo Wagner, presidente de la Cámara
de Comercio de Guatemala, afirma que la actividad de Semana Santa
es comercialmente importante debido al flujo de turismo guatemalteco
y extranjero. Sus agremiados del área de comidas,
bebidas y hospedaje se han preparado para recibir entre 55 y 70 mil turistas
centroamericanos y del sur de México. Sin embargo, no saben qué efecto
tendrán los hechos recientes relacionados con el asesinato de tres diputados
al Parlamento Centroamericano. “Nosotros siempre apuntamos a que todo
vaya en incremento, esperamos que el ingreso de miles de visitantes salvadoreños
no disminuya en esta época”, comenta.

|
El analista económico José Raúl González Merlo coincide
en que esta es temporada alta y el comercio aumenta su nivel de inventarios para
atender la mayor demanda. El flujo de ventas crece en los días previos
a la Semana Mayor. En su opinión, es un buen momento debido a que eso
genera crecimiento económico en el país. Además, la población
aprovecha estos días para descansar y gastar, lo cual tiene efecto positivo
en la economía.
Para él, es probable que el número de visitantes
salvadoreños disminuya debido a la percepción de
inseguridad al viajar por carretera. Otra situación que
hay que tomar en cuenta es el cierre de dos bancos en los meses
pasados, que provocó que muchas personas prefieran guardar
su dinero en casa. González Merlo afirma: “Es un
error tenerlo bajo el colchón, yo no lo recomendaría”,
debido a que se exponen a robos y pérdidas.
La actividad turística ocupa el segundo lugar en la generación
de divisas. El Instituto Nacional de Estadística, en su
boletín número 34, registra que durante 2005 ingresaron
a Guatemala un millón 315 mil 646 visitantes procedentes
de varios países, lo que generó un total de US$868.8
millones en divisas.
Dinero
- Según la Superintendencia de Administración
Tributaria (SAT), el IVA generado por ventas y servicios durante
la Semana Santa de 2006 fue de Q22 millones 214.21.
- Guatemala recibió, entre enero y marzo 2006, 21 por ciento más
de divisas, mientras que el número de visitantes aumentó 13.1 por
ciento, en comparación con el mismo período de 2005.
- Las divisas que ingresaron al
país de enero a marzo de 2006 sumaron aproximadamente
US$236.2 millones (Q mil 795.1 millones). En estos mismos meses de 2005 se reportaron
US$195.2 millones (Q mil 483.5 millones). En marzo de 2006 se captaron en divisas
US$85.3 millones (648.2 millones), que representan un alza de 19 por ciento en
relación con 2005.
- El Instituto Guatemalteco de Turismo registra que en abril
de 2006 ingresaron al país 128 mil 369 visitantes.
- Según la misma institución, es difícil cuantificar el turismo
interno. Dispone de algunos datos de cuántas personas visitaron los principales
lugares turísticos:
- 900 mil visitaron las playas.
- 125 mil turistas recibió Antigua Guatemala.
- 20 mil viajaron al lago de Atitlán.
- 124 mil 105 ingresos registraron los complejos turísticos
del IRTRA en Retalhuleu (Xocomil y Xetulul).
- 116 mil 617 visitantes recibieron los complejos turísticos del Irtra en
Amatitlán, Agua Caliente y Petapa.
- 15 mil 367 turistas visitaron el sitio arqueológico Tikal, en Petén.
- El Inguat tiene registrados los hoteles que guardan las características
de servicio recomendadas por esa entidad:
- Sacatepéquez: 79 establecimientos.
- Retalhuleu: 31 establecimientos.
- Petén: 60 establecimientos.
- Sololá: 88 establecimientos.
- En las playas del Pacífico: Escuintla: 38 establecimientos
y Santa Rosa, 14.
Por Ingrid Roldán
Más tránsito
Por las carreteras
Dieciocho mil autobuses extraurbanos duplican sus viajes para cumplir con la demanda de pasajeros
Desde el Domingo de Ramos, el tráfico en
las carreteras se vuelve un poco más denso, debido a que
muchas personas hacen coincidir su etapa de vacaciones con Semana
Santa y aprovechan que los estudiantes están en período
de descanso para viajar a playas, centros turísticos y
lugares de origen. Para poder trasladarse, la mayoría
lo hace en vehículos particulares.
Pero, a partir del Miércoles Santo, las carreteras son
inundadas por autobuses y automóviles que apresuradamente
buscan llegar a centros de veraneo y poblaciones. Conforme transcurre
el día, el flujo se vuelve más intenso, pues los últimos
en incorporarse a estas caravanas son las personas que trabajan
hasta el mediodía. Esto provoca grandes aglomeraciones
en las oficinas de los buses extraurbanos.
Los empresarios del transporte estiman que 18
mil autobuses circularán
diariamente por las carreteras del país durante la Semana
Santa. Esta cantidad no varía mucho en relación
con la que transita cualquier día del año, cuya
diferencia estriba en que este número efectúa mayor
cantidad de viajes, debido a que la Dirección General
de Transportes libera los horarios por la demanda.
Óscar Albizures, presidente de la Gremial de Transportes
Extraubanos de Pasajeros (Gretexpa), detalla que durante estos
días las empresas grandes incorporan a su flota las unidades
que durante el año mantienen de reserva. También
explica que de las 18 mil unidades, unas cinco mil circulan en
calidad de “piratas”, debido a que no están
autorizadas.
Para los pilotos, estas jornadas resultan agotadoras, pues
normalmente realizan (dependiendo de las distancias) una o
dos carreras; pero durante estos días deben hacer cuatro o cinco. Aparte,
no descansan durante la semana debido a que desde hace unos tres
años las personas acostumbran regresar desde el Viernes
Santo, es decir, días antes, para cumplir con diferentes
compromisos. “Esto obliga a no interrumpir el servicio
ningún día”, refiere Alvizures.
Para reducir un tanto los accidentes de tránsito, las
instituciones relacionadas con esta área montarán
operativos en las carreteras. Una de éstas será la
policía de Protección Vial (Provial). “Se
controlará la velocidad, sobrecarga, condiciones físicas
de las llantas y frenos, así como que la carga vaya bien
amarrada”, indica Roberto Díaz, viceministro de
Comunicaciones.
En estos operativos participarán unos 300 agentes de Provial,
75 de la Policía Nacional Civil y personal de la Dirección
General de Transportes. Los puestos estarán ubicados en
la salida de la capital y a mitad de las carreteras más
transitadas. “Hay que tomar en cuenta que los autobuses
salen con 40 pasajeros de sus oficinas, pero en el camino suben
otros 40. Los pasajeros deben denunciar esta anomalía”,
puntualiza el viceministro.
Por Francisco Mauricio
Martínez
Reencuentro
Reencuentro familiar
Es el momento de regresar a las raíces y evocar, junto a padres, hermanos y amigos, buenos momentos
La Semana Santa es una fiesta cargada de simbolismos
religiosos, pero también de reuniones y reencuentros familiares.
Es un tiempo que los guatemaltecos aprovechan para viajar a la
provincia y evocar, junto a los padres, hermanos y amigos, las
anécdotas y momentos vividos durante la niñez o
la juventud.
Esta época es de reflexión cristiana, donde las
iglesias y la imagen de Jesús Crucificado se convierten
en el icono de la tradición religiosa, pero también
cumple una función cohesionadora. El sacerdote Manuel
de Jesús Chilín, rector del templo de Santa Catalina,
ubicado en la zona 1, considera que la Semana Mayor “culturalmente,
ayuda a fortalecer la unidad familiar”.
Durante estos días, los hijos que un día migraron
a la capital u otro departamento en busca de oportunidades de
trabajo regresan a la casa de los padres y aprovechan para añorar
las tradiciones pueblerinas, la mayoría de ellas ya perdidas,
como el juego de trompo, las tipachas y la Quema de Judas. Es
el momento propicio para saborear, como antes, dulces en miel,
encurtidos y torrejas, y sonreír al recordar los mitos
de antaño, que las nuevas generaciones no conocen. Este reencuentro familiar permite evocar cuando los padres le
decían a los hijos que no se bañaran el Jueves
o Viernes Santo, porque se iban a convertir en peces o ¡cuidado
con comer carne!, porque era pecado, o que había que pegarle
a los hijos el Sábado de Gloria, para que crecieran. Es
el instante de los suspiros y exclamar ¡qué tiempos
aquellos! y pensar en los peligros de ahora. O como dice el padre
Chilín: se regresa a casa para comer unos garbanzos.
Estas reuniones, a veces, se convierten en más inesperadas
cuando al grupo familiar se unen miembros que residen en el extranjero.
Casi siempre son familiares que emigraron a ciudades de Estados
Unidos. Claudia Arenas, del grupo Taca, refiere que rurante esta época
la demanda de vuelos del mercado corporativo baja (empresarios
y ejecutivos) y aumenta el de personas particulares.
Durante los días previos a esta festividades la casa de
los padres o abuelos se convierte en un centro de operaciones
donde se planifican las comidas, procesiones y sitios turísticos
que serán visitados durante el descanso. Ignacio Fuentes,
originario de San Marcos y que reside en la capital, dice que
en ese departamento el sitio que más se acostumbra visitar
es el balneario La Castalia.
“Es un buen momento para regresar a la tierra donde se
nació, vivió y se guarda muchos recuerdos. Es la época
durante la cual la familia unida celebra la fe, participa en
las celebraciones de la Iglesia, compartiendo un platillo de
pescado; pero sobre todo la fe en Jesucristo”, enfatiza
Chilín.
Por Francisco
Mauricio Martínez
Aglomeraciones
Gente y más gente
En la búsqueda por escapar de la rutina, las aglomeraciones
en ciertos puntos son ya comunes
Por qué no aprovechar un descanso prolongado
para visitar a la familia, ir a darse un chapuzón en el
mar o una piscina o participar en actos religiosos? Quienes creen
que sí deben hacerlo, toman sus cosas y salen en busca
de ese objetivo. Pero como son muchos los que a la vez desean
hacer esas mismas cosas en los mismos días, es cuando
se forman las aglomeraciones en carreteras, buses, aeropuertos,
playas, balnearios, etc.
La Policía Municipal de Tránsito, integrada por 700 agentes, trabaja
en su totalidad, pese a que la ciudad queda casi deshabitada. “El 70 por
ciento está asignada a las procesiones, pues son acompañadas por
multitudes, por lo que se regula el paso de vehículos”, indica María
José Salas, vocera de la comuna metropolitana. El otro 30 por ciento es
destinado a las entradas y salidas de la ciudad para practicar operativos de
alcoholemia, velocidad y revisión de documentos.
Muchos salen de la ciudad para regresar a sus
lugares de origen, pues han emigrado por alguna razón. Florentino Martínez, del Centro de Estudios Urbanos
(Ceur), dice que el censo muestra que un 11 por ciento de la población
guatemalteca no vive en el departamento en donde nació, y con relación
al municipio el porcentaje se eleva a 19. “Esto indica que al menos dos
millones de personas viven en diferente lugar”, indica. Éstos son
quienes se mueven de un punto a otro. La ciudad es uno de los municipios que más inmigrantes ha recibido por
cuestiones económicas, indica Martínez. Por ello, cuando llega
un descanso de varios días se produce un desborde fuera de la urbe, la
gente se vuelca a sus departamentos o incluso a otros países para ver
a familiares, y es ahí en donde se dan las aglomeraciones en terminales —aéreas
y terrestres— o en las carreteras, explica Alfredo Trinidad, doctor en
Urbanismo. “La Semana Santa ya no es sólo espiritualidad, como en
tiempos pasados; se ha vuelto temporada vacacional, por las facilidades que se
presentan y para salir de la cotidianidad del concreto. Por eso se forman muchedumbres
en playas y lagos”.
Las multitudes en determinados sitios, en especial en esta época, favorecen
la propagación de enfermedades. Paúl Chinchilla, epidemiólogo
del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), refiere que estas actividades
de cambio generan riesgos, que pueden suceder por las aglomeraciones que se dan
desde el trayecto (carretera) hasta el destino final. En los primeros se ocasionan
accidentes de tránsito, por lo que se recomienda revisar los vehículos
para evitar fallas, en especial los de transporte colectivo, que son sobrecargados.
En los puntos en donde se reúne mucha gente, como las procesiones, uno
de los mayores problemas es con los niños. Suelen extraviarse, sufren
deshidratación o insolación. Para evitarlo, se recomienda colocarles
una tarjeta de identificación, y que beban líquidos de forma constante.
Otro problema que se da con una muchedumbre que se desplaza a
determinados puntos es el consumo de alimentos en la calle,
que podría provocar infecciones
estomacales y/o diarreas. Además, en donde existe hacinamiento, el agua
entubada, la falta de sanitarios y la basura son focos de contaminación.
En las playas el riesgo número uno es la asfixia por inmersión,
cuando las corrientes arrastran a las personas. “Para evitar riesgos debe
respetarse los horarios de baño y tomar medidas higiénicas”,
agrega el médico Chinchilla.
Si usted es parte de esas personas que forman una aglomeración en esta época
de descanso, no olvide tomar sus precauciones para regresar feliz al finalizar
esta pausa en la rutina diaria.
Por Julieta Sandoval
Tranquilidad
No todo es viaje
Los días de Semana Santa, la ciudad muestra otra faceta
cuando muchas de sus calles quedan casi despobladas
El corre corre también toma un descanso
en esta época, cuando algunos deciden no involucrarse
en las actividades que la mayoría realiza —reunirse
en playas, campos, lagos o procesiones—, optan por quedarse
en la ciudad, lo que produce una experiencia diferente.
Las calles y bulevares presentan un estado de
quietud o sosiego, sin el constante movimiento de personas y
vehículos, las
hacen parecer más anchas. Los transeúntes no deben
esquivar automóviles, ni toparse, al llegar a la acera,
con ventas de la economía informal, pues sólo unos
pocos se quedan. Aunque no lo crea, en estos días, puede
sentir relajado.
Las cosas se observan con mayor determinación,
construcciones o sitios que muchas veces pasan desapercibidos
por el ir y venir cotidiano. Quizá aquella casa esté pintada
diferente, encuentre un rótulo que no ha leído
o descubra que colocaron flores con colores llamativos en el
arriate. Aunque no encontrará la totalidad de los negocios abiertos,
si puede ir a un centro comercial, para ver los productos a través
de las vitrinas. De pasar hambre no se preocupe, pues la saciara,
ya que siempre habrá un restaurante con sus puertas abiertas.
Los parques son casi sólo para usted para leer un libro
o correr libremente.
Quienes no salen de la urbe no es que sean aburridos, sino que
buscan comodidad, paz o tienen principios religiosos, además
aprovechan estar con la familia, explica Carlos Ortiz, sicólogo
de la Liga de Higiene Mental. Sin embargo, no todo es color de
rosa, pues hay quienes se topan con actividades como procesiones,
que generan un poco de estrés, al impedir el paso por
el cierre de vías y ocasionar pérdida de tiempo.
Si esta vez desea pasar la Semana Mayor en la ciudad, verá cómo
la actividad de ésta disminuye en un buen porcentaje, y tendrá otra
impresión de la que siempre ha visto.
Por Julieta Sandoval
Codicia
Compras locas
Ofertas como “Viva el verano” o “Todo a mitad
de precio” estimulan el apetito de gastar y dejan por
un lado el sentido religioso
Durante la época de verano, la pantalla
de los televisores, suplementos de ofertas y vallas publicitarias
colocadas a la orilla de avenidas, calzadas y carreteras muestran
simétricos
cuerpos de mujeres y hombres que corren o sonríen a la
orilla de un playa o piscina. Su piel tostada por el sol y apenas
cubierta por diminutos trajes de baño de colores tropicales
despierta entre los observadores la codicia de lucir igual o
consumir lo que los modelos ofrecen.
Esta publicidad despierta el ansia de los guatemaltecos a comprar
todo lo que esté a su alcance y así sentirse “parte del verano”.
Cervezas, rones, refrescos, ropa de la época, muebles de jardín
y hasta “la casa de sus sueños forma parte de la oferta. Frases
como “Todo a mitad de precio” o “viva el verano” son
las que despiertan en la mente de las personas la ambición de comprar
todo lo que se le ofrece.
Luis Carrillo, coordinador del área económica de la Asociación
de Investigaciones Económicas y Sociales (Asies), refiere que durante
esta época, los chapines incrementan sus gastos, sobre todo en esparcimiento
(turicentros, playas y hoteles), y en la adquisición de vestuario propio
de la época. Los gastos también se enfocan a la compra de productos
exclusivos de la Cuaresma, como alimentos y productos para la playa. “El
gasto se incrementa, aún más, si tomamos en cuenta de que los
precios de los productos propios de la temporada se elevan debido a la demanda”,
expone. Si bien la Semana Santa es un lapso idóneo para la reflexión,
paz y alegría ¿por qué puede convertirse en un periodo
de carestía y codicia? Muchos son los factores que la vuelven agitada,
pero sobre todo la presión de la familia por tener lo que otros poseen.
La publicidad hace creer a las personas que la única manera segura de
tener éxito y sentirse feliz es haciendo compras. Es en este momento
cuando resulta difícil acatar el “No codiciarás”.
El sacerdote José Luis Colmenares, de la Catedral Metropolitana, expresa
que si las personas no asumen la Semana Mayor con espíritu religioso,
fácilmente pueden caer en lo que ofrece la sociedad de consumo y con
esto “la codicia y el deseo hacen olvidar el verdadero significado” de
esta conmemoración.
En este sentido, la publicidad crea necesidades y estimula las “compras
locas”. Propone una felicidad efímera mediante la adquisición
de bienes y objetos, y pone al alcance de la mano sueños imposibles
como, entre otros, una figura ideal. “Todos estamos sujetos al consumo,
pero hay que ser maduro para abstraerse. La gente es muy dócil a la
publicidad y convierte la época en días de placer y compras,
cuando debe ser de descanso y fe”, puntualiza Colmenares.
Por Francisco
Mauricio Martínez
Literatura
¿Lecturas para Semana Santa?
Aquí encontrará opciones de su agrado
Si esta Semana Santa quiere leer un buen libro,
quizá serán de su utilidad estas recomendaciones.
Pero, en todo caso, antes que llenarse de novelas, cuentos y
poemas, la oportunidad es buena para releer uno de los más
bellos libros escritos en la historia de la literatura. Sí,
Don Quijote de la Mancha es una novela que conviene leer cuatro
veces en la vida: de niño, de joven, de adulto, y otra
más.
Excelente prosa
Libro de cuentos: Matrimonio arreglado, de Chitra Banerjee Divakaruni.
Grupo Editorial Norma. 380 páginas. Magnífica prosa
extraída de muchas desgracias. La vida para la mujer india
ha de ser difícil: además de aceptar la imposición
de un marido que bien puede conocer el mismo día de la
boda, deberá atender por el resto de su vida a su nueva
familia: suegra y cuñados que la pondrán a bordar,
a cocinar y a lavar los pisos. El libro incluye once relatos.
Otro libro digno de recomendación, de la misma autora
y casa editorial, es Hermana de mi corazón. 388 páginas.
El tratado de Sun-Tzu El arte de la guerra es uno de esos libros que no hay que dejar
de leer en la vida. Es breve, pero, como dice Lao Tse en el Tao
Te King: “Un gran sastre
da pocos cortes”. Es un tratado de estrategias militares propuestas hace
más de dos mil años por Sun-Tzu, quien nació y vivió en
China entre los años 722 a 481 a. C. Hay varias traducciones de esta obra,
puede encontrarlas en las más pobres y en las más caras librerías
del país.
Tan buenos como un Knock
out
Rubem Fonseca da así la
bienvenida: “Betzy esperó el regreso
del hombre para morir”. Sin amagos, prosigue con “Ciudad de Dios”,
un cuento de knock out, breve, que no da tregua: nos tira a la lona de sus dos
páginas y media. Enseguida pasa destrozando el estereotipo familiar en
su cuento titulado “Familia”; y su “Ángel de la Guarda” reafirma
su temple literario frío, hermosamente frío, por lo grotesco. “Viaje
de bodas” es una historia de seres trastornados, con tabúes fisiológicos.
En “El amor de Jesús en el corazón”, Fonseca maniobra
con habilidad el género policial: ¿Quién estranguló a
Lurduña? ¿Quién le robó las bragas? Historias de
amor, cuentos de Rubem Fonseca. 116 páginas. Grupo Editorial Norma.
“Las
horas”, para pasar
un par de buenas horas
Esta novela ha sido recompensada: es premio Pulitzer (1999);
premio PEN/Faulkner (1999), y premio Grizane Cavour (2000).
El autor, Michael Cunningham (Cincinnati, 1955), ha creado una historia
en la cual va y viene con un excelente manejo del tiempo. Hila
tres historias cuyo corazón narrativo bombea hacia tres
fechas: cuando la personaje Virginia Woolf escribe su novela
La Señora Dalloway; la segunda cuando una tal señora
Brown lee dicha novela, en 1949; y la tercera, cuando otra mujer,
Clarissa o la señora Dalloway, prepara una fiesta durante
los años 90 para su amigo Richard.. Además de entretejer
los tiempos, el autor indaga en el corazón de la mujer
y el hombre bisexuales. Mas aclaremos que Cunningham no ha creado
un bufé de morbosidad. Sus pesquisas van dirigidas hacia
la explicación de las profundidades del ser humano. Las
horas, de Michael Cunningham. Grupo Editorial Norma. 218 páginas.
Especialmente
para psiquiatras
Si está aburrido de vivir, pruebe a que su suerte corra
en manos de un par de dados. Así lo propone la novela
El hombre de los dados, con la cual es posible que el lector
se carcajee de gusto durante las primeras ciento cincuenta páginas.
Después, él decide. Si esta novela es consumida
por uno de esos lectores que tienen grandes colmillos, es decir,
de esos que en su vida han leído unos 20 kilómetros
de libros, y quieren más, no se dejarán impresionar
por Luke Rhinehart, el autor, puesto que después de todo
se fusila a Henry Miller, J. D. Salinger, Nietszche, a Baudelaire
(a este último con aquello de “Hypocrite lecteur,
-mon semblable-, mon frère!”). Y quienes consumen
literatura de autoayuda gringa notarán que hay cierta
parodia hacia Wayne Dyer, Norman Vincent Peale y de otros de
peor o igual calaña. El hombre de los dados, de Luke Rhinehart.
471 páginas. Ediciones Destino.
Se aprende a escribir ensayo,
leyendo ensayos
El escritor mexicano Gabriel Zaid no pertenece
a la camada de viejos escritores elegantes que quedaron petrificados
ante la sabiduría de su maestro Octavio Paz. Zaid está fuera
de la retórica de bengala que ilumina desde hace décadas
a buena horda de mexicanos de lo más aburridos. Contracorriente,
pero nada corriente, su discurso es inteligente como las matemáticas,
pero elegante y gracioso como tiene que ser la buena prosa.
Sus ensayos han sido publicados en una docena de libros. Le
recomiendo el titulado Cómo leer en bicicleta. Es una
colección
de más de 50 ensayos muy breves en los que el autor
ofrece un punto de vista distinto acerca de más de 50
temas. Editorial Océano. Colección “El
día
siguiente”. 255 páginas.
Por Juan Carlos Lemus
|