¡Estoy viva!
Tengo deseos de vivir, de estudiar y de graduarme.
En esta vida todo tiene remedio, menos la muerte.
Tengo 15 años y, en 2005, cuando terminaba
mi primer año básico, tuve una triste noticia: me
detectaron un tumor maligno, denominado osteosarcoma, en mi rodilla
izquierda. Pasé por unos momentos terribles, junto a mi
familia, que ya se podrán imaginar. Lo peor fue la noticia
de que para controlar este mal era necesario amputarme la pierna.
Por poco me muero del dolor que eso significaba, y así ingresé a
Oncología Pediátrica de Guatemala, en enero de 2006;
empecé un tratamiento, doloroso y terrible con mucha quimioterapia,
para poder salvar mi vida.
Fue un verdadero calvario. Así, en abril de ese mismo año, después
de tres quimioterapias, me amputaron mi pierna. Gracias a Dios, lo he ido superando;
me ha costado mucho, porque sólo el hecho de salir de mi casa o de ir
a un centro comercial me ha sido difícil, pero, ¿saben? ¡Estoy
viva!, por lo que agradezco a Dios y a los médicos y a todo el personal
de la Unidad de Oncología Pediátrica (Unop).
Pero esto que les estoy contando no es para dar lástima ni para pedir
nada; el motivo real de mi carta es el siguiente: últimamente me he dado
cuenta de que muchas personas se están enfermando y hasta se suicidan,
por motivos que todos sabemos, debido a que han perdido sus ahorros. Pues yo
quisiera decirles a todos los que han perdido dinero que ni por eso ni por nada
vale la pena morirse o enfermarse.
Quiero decirles que pongan su fe en Dios y que si tienen hijos,
piensen por un momento que si en lugar de perder dinero hubieran
perdido algo tan precioso como me pasó a mí, ¿qué pensarían?
Yo tengo deseos de vivir, de estudiar y de graduarme lo más pronto. Estoy
en 2º. básico y quiero seguir estudiando Ciencias de la Comunicación
y hacer muchas cosas. Quiero realizar mis sueños, es más, deseo
destacar en algún deporte apropiado a mi caso. Así que le digo
a los guatemaltecos esforzados y valientes que tengan paz en sus corazones, que
en esta vida todo tiene remedio, menos la muerte, que miren a sus hijos y agradezcan
al cielo que están sanos y que su familia no merece un dolor más
grande. ¡Valoren el don de la vida, pues es el regalo diario que nos manda
Dios! Lourdes A. Díaz
estudiante.
La
vida está llena de anécdotas, unas tristes, otras
alegres,
pero también hay sucesos fantásticos y
heroicos. Cuéntenos la suya.
Envíela a revistad@prensalibre.com.gt o por correo a 13 calle 9-31 zona 1, 9o. piso.
|