Semanario de Prensa Libre • No. 143 • 1 de Abil de 2007

Portada | Archivo | Contacto | Directorio


   > Editorial
   > En primera persona
   > Cartas
   > D todo un poco
   > D frente
   > D medioambiente
   > D portafolio
   > D especial
   > D farándula
   > D viaje
   > Punto final

 


D viaje

Bahía dorada
La Perla del Pacífico, como llaman a Acapulco, es un puerto mexicano ubicado en el estado de Guerrero

Por Redacción Revista D

Su nombre atrae mil y una fantasías. La belleza de sus playas y de sus aguas convierten a la ciudad en un destino deseado por turistas de todos los puntos del mundo, que buscan descanso, placer y diversión en esta bahía bañada por las aguas del Pacífico. Aunque desplazarse hasta Acapulco es sinónimo de disfrutar del Sol, las playas y los deportes acuáticos gracias a los más de 20 kilómetros de arena dorada que abarcan desde Pie de la Cuesta hasta Barra Vieja, también puede descubrir por sus calles los vestigios de un tiempo pasado.

Los acantilados le ofrecen la posibilidad de sentirse como en el fin del mundo y donde los más arriesgados se atreven a lanzarse al mar desde 35 metros de altura. Un espectáculo que incluso está marcado a lo largo del día en distintos intervalos, empieza a las 13 horas y finaliza a las 22.30.

Del mar, de su tranquilidad puede aprovechar no sólo los baños y los juegos con los deportes acuáticos, en Acapulco son famosos los paseos en lanchas con el fondo de cristal que se desplazan hasta la isla de la Roqueta. En el trayecto tiene la oportunidad de apreciar el universo submarino que se esconde en las profundidades de su costa y la curiosa imagen de una Virgen sumergida.

Dulce y salado

Además de disfrutar del mar en cada uno de sus puntos, el líquido elemento también es dulce en este puerto. Sus dos lagunas: Pie de la Cuesta y Tres Palos son exóticos lugares que merece la pena visitar.

La laguna de Pie de la Cuesta, conocida como Laguna de Coyuca, está rodeada de un extenso paisaje de vegetación en el que no sólo es apetecible practicar el esquí acuático, la vela o la pesca, es un fabuloso lugar desde el que se puede contemplar las hermosas puestas de Sol del atardecer mexicano.

Tres Palos alberga una gran variedad de especies naturales tanto de fauna como de flora, y en este hábitat natural se encuentra una zona conocida como la isla de Los Pájaros donde las aves acampan a su antojo. No desperdicie la ocasión de darse un baño del lodo que abunda en la laguna, es rico en nutrientes naturales, un magnífico tratamiento de belleza.

Ruta histórica

Aunque el atractivo de este lugar sean las playas, en su costa se esconden las huellas del paso de los españoles que la convirtieron en el eje central de su comercio con el lejano Oriente.

“La huella de la Nao de la China en México”. El cosmógrafo Fray Andrés de Urdaneta descubrió en el siglo XVI la ruta del “Tornaviaje”, que posibilitó el comercio entre Asia y la llamada Nueva España y que será denominada “Nao de la China” o del “Galeón de Manila”.

Origen
> La palabra Acapulco proviene del náhuatl: zácatl (carrizo o pasto), poloa (destruir o arrastrar) y co (lugar), lo que en conjunto quiere decir “lugar donde fueron destruidos o arrasados los carrizos”.

> También existe otra versión que indica que probablemente proviene de: ácatl (caña), pul (aumentativo) y co (lugar), “lugar de cañas grandes”. Si bien algunos autores aceptan la primera, la Sociedad Académica de Historiadores concuerda en que la segunda es más fiel a la traducción, en especial porque los llamados carrizos —por lo general de bambú— llegaron mucho después de la conquista española, mientras la caña —de maíz— es de origen autóctono.

Con motivo de la llegada de la Nao de la China, en Acapulco se organizaban ferias donde se vendían las porcelanas de la dinastía Ming, especias y aquellos primorosos mantones de Manila bordados en Cantón con el nombre de Primaveras de Cantón. La seda se vendía también en madejas y los chinos sólo aceptaban como pago las monedas de plata de ocho reales procedentes de las cecas mexicanas que ellos mismos contramarcaban.

Siguiendo con la historia de la ciudad, el hoy Museo Histórico Fuerte de San Diego se construyó para defender el puerto del ataque de los piratas. En la actualidad alberga una gran colección de piezas y objetos de Asia y Europa transportados por la Nao de la China.

El excepcional Diego Rivera dejó su huella en Acapulco en la Casa de Dolores Olmedo, una amiga del pintor mexicano. Un mural recorre la fachada, confeccionado con mosaicos, conchas marinas y piedras multicolores.

Desde cualquier punto de esta bahía podrá contemplar la enorme cruz blanca que se alza desde la Capilla de la Paz. Se trata de una capilla ecuménica, en la que personas que profesan diferentes religiones pueden celebrar una ceremonia.

Si para terminar su viaje decide volver a lo que le guió en su primera intención, disfrutar del mar, actividades donde elegir no le van a faltar: piragüismo, diversión con delfines y, si quiere emociones fuertes, apúntese al rafting a toda velocidad por los cañones. No olvidará la experiencia.


   

© Copyright 2004 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

www.prensalibre.com