Bahía dorada
La Perla del Pacífico, como
llaman a Acapulco, es un puerto mexicano ubicado en el estado
de Guerrero
Por Redacción Revista D
Su nombre atrae mil y una fantasías. La belleza de sus playas y de sus
aguas convierten a la ciudad en un destino deseado por turistas de todos los
puntos del mundo, que buscan descanso, placer y diversión en esta bahía
bañada por las aguas del Pacífico. Aunque desplazarse hasta Acapulco
es sinónimo de disfrutar del Sol, las playas y los deportes acuáticos
gracias a los más de 20 kilómetros de arena dorada que abarcan
desde Pie de la Cuesta hasta Barra Vieja, también puede descubrir por
sus calles los vestigios de un tiempo pasado. Los acantilados le ofrecen la posibilidad de sentirse como en el
fin del mundo y donde los más arriesgados se atreven a lanzarse al mar desde 35 metros
de altura. Un espectáculo que incluso está marcado a lo largo del
día en distintos intervalos, empieza a las 13 horas y finaliza a las 22.30.
Del mar, de su tranquilidad puede aprovechar no sólo los
baños y los juegos con los deportes acuáticos, en
Acapulco son famosos los paseos en lanchas con el fondo de cristal
que se desplazan hasta la isla de la Roqueta. En el trayecto tiene
la oportunidad de apreciar el universo submarino que se esconde
en las profundidades de su costa y la curiosa imagen de una Virgen
sumergida.
Dulce y salado
Además de disfrutar del mar en cada uno de sus puntos, el
líquido elemento también es dulce en este puerto.
Sus dos lagunas: Pie de la Cuesta y Tres Palos son exóticos
lugares que merece la pena visitar.
La laguna de Pie de la Cuesta, conocida como Laguna de Coyuca,
está rodeada de un extenso paisaje de vegetación
en el que no sólo es apetecible practicar el esquí acuático,
la vela o la pesca, es un fabuloso lugar desde el que se puede
contemplar las hermosas puestas de Sol del atardecer mexicano.
Tres Palos alberga una gran variedad de especies naturales tanto
de fauna como de flora, y en este hábitat natural se encuentra
una zona conocida como la isla de Los Pájaros donde las
aves acampan a su antojo. No desperdicie la ocasión de darse
un baño del lodo que abunda en la laguna, es rico en nutrientes
naturales, un magnífico tratamiento de belleza. Ruta histórica
Aunque el atractivo de este lugar sean las playas,
en su costa se esconden las huellas del paso de los españoles
que la convirtieron en el eje central de su comercio con el lejano
Oriente.
“La huella de la Nao de la China en México”. El cosmógrafo
Fray Andrés de Urdaneta descubrió en el siglo XVI la ruta del “Tornaviaje”,
que posibilitó el comercio entre Asia y la llamada Nueva España
y que será denominada “Nao de la China” o del “Galeón
de Manila”.
Origen
> La palabra Acapulco proviene
del náhuatl: zácatl (carrizo o pasto),
poloa (destruir o arrastrar) y co (lugar), lo que en
conjunto quiere decir “lugar donde fueron destruidos
o arrasados los carrizos”.
> También
existe otra versión que indica que
probablemente proviene de: ácatl (caña),
pul (aumentativo) y co (lugar), “lugar de cañas
grandes”. Si bien algunos autores aceptan la
primera, la Sociedad Académica de Historiadores
concuerda en que la segunda es más fiel a la
traducción, en especial porque los llamados
carrizos —por lo general de bambú— llegaron
mucho después de la conquista española,
mientras la caña —de maíz— es
de origen autóctono. |
Con motivo de la llegada de la Nao de la China,
en Acapulco se organizaban ferias donde se vendían las porcelanas de la dinastía Ming, especias y
aquellos primorosos mantones de Manila bordados en Cantón con el nombre
de Primaveras de Cantón. La seda se vendía también en madejas
y los chinos sólo aceptaban como pago las monedas de plata de ocho reales
procedentes de las cecas mexicanas que ellos mismos contramarcaban. Siguiendo con la historia de la ciudad, el hoy Museo Histórico Fuerte
de San Diego se construyó para defender el puerto del ataque de los piratas.
En la actualidad alberga una gran colección de piezas y objetos de Asia
y Europa transportados por la Nao de la China.
El excepcional Diego Rivera dejó su huella en Acapulco en la Casa de Dolores
Olmedo, una amiga del pintor mexicano. Un mural recorre la fachada, confeccionado
con mosaicos, conchas marinas y piedras multicolores.
Desde cualquier punto de esta bahía podrá contemplar la enorme
cruz blanca que se alza desde la Capilla de la Paz. Se trata de una capilla ecuménica,
en la que personas que profesan diferentes religiones pueden celebrar una ceremonia.
Si para terminar su viaje decide volver
a lo que le guió en su primera
intención, disfrutar del mar, actividades donde elegir no le van a faltar:
piragüismo, diversión con delfines y, si quiere emociones fuertes,
apúntese al rafting a toda velocidad por los cañones. No olvidará la
experiencia.
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