Semanario de Prensa Libre • No. 145 • 15 de Abil de 2007

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D farándula

Talento y compromiso
Anneliese Magermans, locutora durante el día, cantante siempre

Por Viviana Ruiz

De dulce mirada, cabellos largos y tersa voz. Sonríe cuando habla de música, de conciertos y de su familia. Respira profundo si el tema a tratar es el amor y su rostro refleja cierta tristeza si la conversación gira entorno a su participación en el casting del Latin American Idol. Así es la cantante guatemalteca Anneliese Magermans, una mujer talentosa que se confiesa comprometida con el país.

Aunque en la actualidad trabaja como locutora para Emisoras Unidas y estudió Ciencias de la Comunicación, su prioridad es la música. Aprendió primero a cantar que a hablar a los 3 años, cita. “Esta experiencia la cuento siempre y supongo que a mucha gente le aburre, pero lo que para mi madre fue motivo de alarma, pues pensó que tenía algún problema físico, se ha convertido en lo mejor de mi vida, porque no concibo la existencia sin cantar, refiere.

Anneliese Magermans.

La carrera artística de Magermans (de 22 años) la menor de tres hermanas, empezó cuando tenía cinco años en el Conservatorio Nacional de Música. En 1993 participó en el Festival Pequeñas Estrellas; obtuvo el primer lugar. Después de su intervención en el grupo Las Pequeñas Estrellas (1994 a 1998) decidió emprender su profesión como solista, de esa cuenta ha interpretado a dúo temas con casi todos los cantantes chapines.

Cree que haber participado junto a Fernando Shell con el tema Paz (1995) en la Firma de la Paz, fue su espaldarazo. Aunque también tienen méritos, y muchos, el haber participado en Sábado Gigante (1994) y con Tren de Luz, agrupación del ex Alux Nahual, Álvaro Aguilar, con la que recorrió casi toda Guatemala y algunos países del Istmo. Militó con esta banda hasta hace dos años.

Sueño roto

No deja de resultar sorprendente que con tanta experiencia y una bellísima voz los jurados del reality show Latin American Idol la hayan dejado fuera del programa.
“Mis sentimientos se encuentran cuando pienso en lo que viví durante la audición”, cuenta frunciendo la frente. Y es que la intérprete viajó a México durante la última semana de marzo para participar en ese programa, y aunque pasó la primera prueba, en la segunda, “un argentino que no tengo idea quién era, sin piedad me dijo: Esta vez, no será”, relata.

Pero antes de que le estrellaran la puerta por las narices, como ella misma define, la cantante vivió quizá una de las experiencias más enriquecedoras de su carrera. Se trasladó al país azteca armada de orgullo y amor patrio. Llegó a la audición un viernes a las 4.30 de la mañana y no pudo cantar frente a un jurado sino hasta las 4 de la tarde. Durante ese lapso no comió ni bebió nada, su único alimento fue la confianza y sació su sed con voluntad y actitud. “Éramos como seis mil personas y al concluir la primera audición únicamente quedamos cien”, dice no sin antes suspirar.

Hasta ese momento todo se perfilaba y olía a éxito, sin embargo, el sueño fue truncado. Pero Anneliese Magermans está orgullosa de haber luchado.

Con nuevos planes

Su fuerte es la música pop rock, pero eso no quiere decir que no esté dispuesta a experimentar otros ritmos. “He querido modernizarme un poco y con esto no quiero decir que en 10 años me vean cantando rap, pero sí me he acercado al R&B”, explica.

Anneliese, además de cantar, también le da rienda suelta a la composición. “Aunque descompongo más que componer, siempre me ha gustado escribir, pues a través de esta práctica saco todo lo que en mi ser se acumula. Recién acabo de terminar un tema que me gusta mucho. Se llama Sola y relato cómo se siente un joven cuando está deprimido. Trato de comunicarme con los chavos, pues aunque todos tengamos diferente roles, la soledad es, en ciertos momentos, nuestra fiel acompañante”, asegura.

Autodefinición
> Soy fiel, luchona, aguantadora, disciplinada, apasionada, creativa y muy sociable. Me encantan las parrandas.

> No sé si es defecto o virtud, pero soy perfeccionista.

> Su banda ideal: Fernando Martín (batería), Alejandro Erdmenger (guitarra) Óscar Valdez (guitarra) y Jorge Chaluleu (bajo).

El recuento de los daños

Aunque muchos cantantes afirman que en este país no hay apoyo para el artista nacional, Anneliese piensa lo contrario. “Creo que sí hay apoyo, pero muchos colegas no trabajan para profesionalizarse. Confío en ellos, pero, aunque no lo crean, hay mucha rivalidad entre nuestro gremio y si una no tiene los pies sobre la tierra y buena actitud, posiblemente no se consiga nada. Este mundo es muy difícil”, expresa con cierto dejo de insatisfacción.

Apasionada de la música y del amor (confiesa que ha estado enamorada dos veces) nunca se cansa de buscar nuevas propuestas y escuchar nuevos grupos. Y, por mucho que se empeñe en conocer más cosas y en absorber ideas, siempre le salen las cosas a su modo, personalizadas. Tiene una voz diferente, la ha tenido desde sus inicios, y su manera de cantar resulta poética y sólida.

Aquella Anneliese niña, tímida pero decidida, tiene mucho que ver con la perfeccionista Anneliese de hoy. Porque lo increíble de todo es que han pasado muchos años, pero Magermans sigue siendo la misma chica dulce, el éxito no le ha cambiado nada en absoluto, casi al contrario: cuanto más la encumbran como estrella, menos estrella se siente.


   

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