Semanario de Prensa Libre • No. 145 • 15 de Abil de 2007

Portada | Archivo | Contacto | Directorio


   > Editorial
   > En primera persona
   > Cartas
   > D todo un poco
   > D frente
   > D medioambiente
   > D portafolio
   > D sociedad
   > D fondo
   > D futbol
   > D mundo
   > D cultura
   > D farándula
   > D viaje
   > Punto final

 


D mundo

¡Por favor, tenga un hijo!
El éxito social y laboral de los germanos es más importante que formar una familia

Por Martín Rodríguez Pellecer

“Si usted se anima a tener un hijo y por eso tiene que dejar de trabajar, yo le pago 70 por ciento de su salario durante 14 meses, ¿qué le parece la oferta?” Esta propuesta, impensable en Guatemala o el resto de América Latina, es la que el Estado alemán le hace a sus ciudadanos desde el 1 de enero para aumentar las tasas de natalidad.

Alemania es uno de los cuatro países europeos con menor promedio de niños por mujer, con sólo 1.34. Con esto, cada generación se está reduciendo en un tercio (de 2 padres sólo nace 1.3 niños), resume Steffen Kroehnert, del Instituto Berlinés para la Población y el Desarrollo (Berlin-Institut). Esta reducción hará a Alemania inviable económica, social y, sobre todo, fiscalmente, pues no habrá suficiente población que trabaje para mantener a los jubilados ni para llenar las plazas de trabajo que el mercado necesita.

“Esa política de construir guarderías convertiría a las mujeres en unas
fábricas de hijos”.

Obispo alemán Walter Mixa

El cambio demográfico viene de la mano de la modernización, la migración de la mujer de la casa al trabajo y el poder femenino de controlar la natalidad. Después del baby-boom de los años 60 —con 2.5 niños por mujer— empezó la “era de la píldora” anticonceptiva, según una investigación del Berlin-Institut. Entonces, las mujeres de las dos Alemanias (la capitalista y la comunista) empezaron a reducir o dejar de tener niños y bajaron el promedio hasta 1.34 actual.

¿De quién es la culpa?

El problema no es que todas las alemanas que tenían entre dos y tres niños de pronto quisieran tener sólo entre uno o dos. El meollo del asunto es que 25 por ciento de las alemanas, una de cada cuatro, no tiene niños. Sin embargo, no toda la culpa es de ellas en este debate que gana portadas todos los días en el país.

La periodista Meike Dinklage en su libro Huelga en la procreación (2005), asegura que son los hombres los responsables.

“En la discusión sobre natalidad siempre se deja afuera a los hombres. Pero tienen una gran responsabilidad. Hay más hombres que mujeres que nunca tienen hijos, 33 por ciento”. ¿Por qué? “Porque no quieren cambiar su vida, desean alcanzar el éxito social, porque no tienen una imagen buena de la familia o porque no les da la gana", critica en su obra.

A pesar de esta caída dramática de la población germana, el tema fue un tabú en el oeste del país durante 30 años. “El Estado no tiene por qué meterse a ver cuántos hijos tienen sus habitantes”, sentenció el jefe de gobierno Hellmut Schmidt a final de 1960. El motivo en la conciencia fue que uno de los argumentos “formales” de la expansión nazi fue que “había tantos alemanes que ya no cabían en el territorio”.

A promover procreaciones

El panorama cambió con el nuevo gobierno a partir de 2006, formado por los dos partidos grandes, la centroderechista Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el centroizquierdista Partido Socialdemócrata (SPD), en una coalición gubernamental que se ha repetido muy pocas veces en la historia, porque ninguno de los dos alcanzó mayoría.

Fue nombrada como ministra de Familia una intrépida política, Úrsula von den Leyen, quien tiene cinco hijos y pertenece al ala más progresista de su partido, CDU. “Estoy aquí para que hayan más niños y más familias. La pregunta ya no es si las mujeres deben trabajar, o si esto es económicamente viable. La pregunta es si la sociedad presenta el marco adecuado para que se puedan tener hijos”, sintetiza Von den Leyen en la presentación de su página web.

Así, promovió una reforma en los incentivos estatales para que las parejas tengan niños. Además de los 150 euros (Q1,500) mensuales que se han pagado por cada hijo de la pareja hasta que éste tenga 18 años, logró que el Congreso aprobara que el Estado pague 70 por ciento del salario de la madre o del padre durante 14 meses, esto depende de quién de los dos sea el que se quede en la casa. El techo es que no ganen más de 1,800 euros mensuales (Q18 mil).

No es suficiente

Von den Leyden no se quería quedar allí. Lanzó a discusión nacional el segundo paso de su estrategia para incentivar la natalidad: construir 750 mil guarderías infantiles en tres años. Alemania tiene uno de los promedios más bajos en la parte Occidental sólo tres de cada 100 niños tienen lugar en las guarderías estatales. Obtuvo lo difícil en una democracia promedio: el apoyo de la oposición. El SPD, sorprendido porque ese tipo de políticas debería venir desde su partido, la apoyó sin vacilaciones.

Cifras
> En Guatemala, cada mujer tiene, en promedio, 4.4 niños.

> En Alemania, 1.3 niños.

Para pasar una ley se necesita de ambos partidos y fue la propia CDU, empujada por los conservadores, y la Iglesia Católica los que le pusieron freno a las ambiciones de Von den Leyden el 6 de marzo. Los democristianos prefieren un modelo de familia en el que la mujer se quede en la casa con los niños y aseguraron que el Estado no tenía dinero para más que 230 mil guarderías. El obispo Walter Mixa puso el último candado al tema en el país de los 1.34 niños por mujer: “Esa política de querer construir guarderías convertiría a las mujeres en unas fábricas de hijos”.

 

Pocas mujeres, muchos hombres

La baja natalidad no es el único problema por el que atraviesa Alemania. Otro es el de la distribución de los sexos. La reunificación de la parte capitalista con la comunista desde 1989 ha creado un desbalance: muy pocas mujeres en el este.

“En la escuela, ellas obtienen mejores calificaciones y pueden optar a mejores carreras en las universidades, así que migran hacia el oeste para buscar mejores estudios y trabajos”, explica Krehnert en el estudio demográfico del Berlin-Institut.

Las cifras son alarmantes. La mayoría de regiones del este de Alemania, antes comunistas, tienen menos de 82 mujeres por cada 100 hombres, algo que no sucede casi en ninguno de los municipios del oeste.

Peor aún, esas mujeres que se fueron al cumplir 19 años tienen muy pocas posibilidades de regresar, porque estudios comprueban que buscan a alguien que tenga igual o mejor preparación académica para crear una familia.


   

© Copyright 2004 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

www.prensalibre.com