Semanario de Prensa Libre • No. 145 • 15 de Abil de 2007

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D sociedad

Emigrar, pero ¿adónde?
Estados Unidos y España encabezan el listado de los países en los que aspiran radicarse los latinoamericanos

Por Verónica Durán Castello
Foto Mynor De León

¿Cuáles son las causas que determinan la emigración? ¿Qué factores influyen a la hora de elegir un país en busca de mejores perspectivas? ¿Los inmigrantes responden a una misma necesidad? ¿Buscan los mismos objetivos? Distintas investigaciones buscan respuesta a estas interrogantes.

La emigración es una realidad que forma parte de la historia de la humanidad. El instinto de supervivencia es el detonante que hace que un hombre abandone su tierra y se aventure a vivir otras realidades. Hoy, España y Estados Unidos encabezan el listado de los países en los que aspiran radicarse los latinoamericanos quienes, por diversos motivos, no vislumbran un futuro prometedor en sus lugares de origen.

Hay cuatro categorías de migrantes: trabajadores temporales; calificados; irregulares, y los de reunificación familiar.

Y es lógico que tras la dura decisión de abandonar la tierra natal, opte por mudarse a un territorio más próspero que el que dejó, que le compense el precio emocional que pagó al dejar su terruño.

Las causas más frecuentes de los movimientos poblacionales son los desastres naturales, las epidemias, los cambios climáticos, las guerras y la escasez.

Tipos de migrantes

Además de la incidencia de factores como el económico, político o social, la decisión de partir y de comenzar una nueva vida en otro país también puede estar determinada por los lazos familiares o emocionales. Es muy común la llamada reagrupación familiar, que se da cuando un familiar se une al resto del núcleo que emigró tiempo atrás, o también se presenta el caso de aquellos que siguen los pasos de otros compatriotas que con su ejemplo han allanado el camino a una vida mejor.

Según un estudio de la empresa

Peoplematters, se pueden distinguir cuatro categorías de personas migrantes: los trabajadores temporales, los de alta calificación, los irregulares y migrantes por motivos de reunificación familiar. Los trabajadores se distinguen por migrar cuando tienen claro que el cambio de residencia es temporal y el tiempo de permanencia en el país de acogida está determinado por su capacidad de productividad y ahorro. Buscan acumular la mayor cantidad de dinero posible en el menor tiempo, a fin de regresar a su tierra con un buen capital. Se caracterizan por trabajar sin descanso para regresar cuanto antes al lugar que los vio nacer.

Los migrantes de alta calificación son aquellos que debido a su trayectoria profesional y sus méritos son seleccionados por empresas multinacionales en sus países de origen y son trasladados a otros destinos donde obtienen los cargos y salarios que recompensan el vivir apartados de sus familias y su tierra. Asimismo, se benefician de las políticas de inmigración selectivas de algunos países desarrollados.

Los irregulares llegan sin las autorizaciones necesarias y utilizan estrategias para burlar la Ley de inmigración del territorio al que se dirigen. La gran mayoría de los migrantes del mundo se encuentra en esta categoría, y muchos de ellos llegan con intenciones claras de quedarse. Tras pasar por muchas dificultades y lograr encontrar un lugar en una sociedad ajena a la suya, tienden a querer integrarse rápidamente en el nuevo entorno, llegando a mimetizarse incluso con los habitantes del país de acogida.

También están aquellos que migran buscando una reunificación familiar y que acuden al llamado de sus allegados, los cuales de forma previa han regularizado su situación legal y se han instalado en el país de acogida. Éstos les proporcionan la posibilidad de obtener un permiso de residencia y trabajo y les brindan todas las herramientas para integrarse rápidamente en la vida laboral y social del país de adopción.

España, la preferida por los latinos

Si bien los hispanos que desean buscar un mejor futuro piensan en Estados Unidos como el lugar idóneo, lo cierto es que hay muchos otros que saltan el charco y se ubican en sitios estratégicos en el Viejo Continente.

España es uno de los países que mayor número de migrantes ha visto llegar en la última década y donde se pueden identificar las cuatro categorías antes descritas. La península ibérica se ha convertido en el destino predilecto de los latinoamericanos, europeos del este y africanos, principalmente.

El latino se identifica con su lenguaje y se siente atado a España por fuertes lazos históricos; el africano llega por las facilidades de acceso que le brinda su posición geográfica; y los europeos del Este acuden atraídos por la demanda laboral que existe en el sector agrícola, en el de la construcción, la hostelería y el servicio doméstico.

Guatemaltecos
> Según el informe del Encuentro Iberoamericano sobre Educación y Desarrollo, organizado por Cepal en Madrid (2006) hay 1.3 millones de emigrados guatemaltecos en Estados Unidos, y 2,491 en España.

España es un país con bajos índices de natalidad y que, al mismo tiempo, ve incrementar las esperanzas de vida de sus ciudadanos. Condiciones ambas muy favorables para beneficiarse de la inmigración.

De momento, España ha sabido integrar la inmigración masiva que ha penetrado sus fronteras y está reaccionando rápida y eficazmente en pro de la integración y la participación de sus nuevos residentes, a sabiendas de que allí radica la estabilidad y el crecimiento del país. “Ahora hay que enfrentar los desafíos del mercado laboral, impulsando la creación de nuevas empresas, que generan nuevos empleos. El mercado laboral es hoy mucho más grande y sólido. En España se ha creado 56,7 por ciento de empleos netos en los últimos 20 años.

Teniendo en cuenta estas cifras y los trabajadores disponibles en el mercado, en función de la población total española, dicho mercado llegará a una situación de pleno empleo en los próximos años. Los inmigrantes representaran alrededor del 20 por ciento de la población activa en España”, afirma Eduardo Aguado, gerente de Peoplematters.

Asimismo, el crecimiento de la población de inmigrantes en España no sólo trae consigo consecuencias económicas, al parecer positivas, debido a que los nuevos residentes ocupan puestos de trabajo no deseados por los españoles, cotizan en la seguridad social, etc. También repercute en las costumbres y la población española. Llegan nuevas razas, nuevas lenguas, nuevas religiones, una amplia gama de culturas reunidas bajo un mismo territorio. Una realidad que a principios de la década de 19 90 era impensable.

“La realidad española será muy distinta en 2015 de lo que era en el año 2000. En dos décadas hemos pasado de tener un saldo negativo en migraciones a tener un saldo positivo y muy superior a la media europea. El cambio de la situación demográfica en España genera consecuencias públicas y sociales; empresariales, transformación del mercado de trabajo y de productos y servicios; y personales y de comportamiento que crean un nuevo abanico de oportunidades”, concluye Aguado.


   

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