Semanario de Prensa Libre • No. 161• 05 de Agosto de 2007

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D cultura

Nuevos pasos en el cine nacional
Aquellos que hacen cine en el país buscan que esa profesión
se desarrolle cada día más.

Por Julieta Sandoval

En la actualidad la gente está interesada en ver cosas propias, que es algo importante. Identificarse en la pantalla con la forma de hablar, los ambientes y las personas. “Es por ello que se ha producido una explosión de la cinematografía en estos tiempos, hasta llegar a darse una especie de farándula local, en donde ya se reconocen a los actores”, afirma Alejo Crisóstomo, realizador de cine.

Ese despertar de las artes visuales ha llevado a la creación de una escuela, Casa Comal, para especializar a quienes quieren hacer cine. Pero el movimiento cineasta va más allá, además de que los integrantes de este gremio se han organizado en la Asociación Guatemalteca del Audiovisual y la Cinematografía —AGAcine— esperan que en el Congreso de la República se apruebe una ley relacionada con esta profesión, la cual servirá para dar más certeza y normativa. Ésta está siendo elaborando por los cineastas, en coordinación con el Ministerio de Cultura y Deportes. “No se desea una legislación copiada de otros países, por eso intervienen personas nacionales”, dice Lucía Morán, quien está ha cargo por parte del Ministerio de Cultura de organizar los acercamientos entre los expertos.

Un sueño más que tienen los realizadores de audiovisuales es la creación de un instituto. Éste serviría para especializar a todos aquellos que hacen cine, porque hasta ahora el aprendizaje se hace sobre la marcha o debe viajarse al extranjero. “La única opción que ofrecen las universidades son las carreras de publicidad o comunicación”, explica Giacomo Buonafina, actor y director de sonido. “Queremos que quienes se están integrando al gremio no sean empíricos, que se ofrezca una instrucción adecuada a la gente que tiene esta pasión”, agrega.
Como dicen los entrevistados, ha llegado el momento de crecer más, y en Guatemala hay público para contemplar producciones nacionales. Spiderman no es lo máximo, y aquí se tiene a un grupo de soñadores con ganas de hacer mucho.

Despertar del cine

El cine guatemalteco en los últimos años ha despertado después de períodos de inactividad.

La producción El Silencio de Neto (1994), de Luis Argueta y Justo Chang, marcó el antes y después de la etapa moderna que vive el arte audiovisual. Después de ésta tuvieron que pasar entre seis y 10 años para que volviera a cobrar importancia. La casa de enfrente, Donde acaban los caminos y Lo que soñó Sebastián “fueron los tres filmes que lograron ese despegue”, dice Alejo Crisóstomo.

Estas cintas han marcado un paso importante en la creación de películas que han sido consideradas de alta calidad a nivel nacional e internacional. Atrás quedaron las realizaciones hechas sólo de eventos públicos, que muestran los inicios de la historia del cine en Guatemala. Las primeras prácticas cinematográficas fueron las grabaciones de los desfiles conocidos como Minervalias (1910), actividades en honor a la diosa griega de la Sabiduría, en la época del presidente Manuel Estrada Cabrera.

También eran comunes los rodajes de eventos religiosos. En estas grabaciones puede observarse cómo fue la sociedad en esa época al igual que lo harán de aquí a 50 o cien años. “En la actualidad se conocen por medio del cine la vida, ambientes o formas de actuar de lo que se ha vivido en el país”, comenta Buonafina.

Un ejemplo de esta forma de llevar a una cinta circunstancias reales, pero con elementos imaginarios, es el largometraje VIP (2007), que cuenta la historia de Juan Ramos, subcontralor general de Cuentas de la Nación, quien es arrestado e ingresa a la prisión preventiva, por cargos de corrupción y asesinato. Él quiso estar en el sector privilegiado, pero fue llevado a uno de los peores lugares del reclusorio. Aquí se muestra la cruel realidad que se vive allí, según la página web de la productora Casa Comal.

Las producciones continúan, ya sea en corto, mediano o largo metraje para mostrar al mundo que hay mucho por decir de Guatemala.

Cintas en peligro

El patrimonio fílmico que tiene la nación podría desaparecer al no existir un tratamiento adecuado para conservarlo. El riesgo lo tienen unas mil 500 películas de una colección de cinco mil. “Las cintas son vulnerables por el tiempo que tienen y por eso necesitan mucho cuidado”, indica Walter Figueroa, encargado de la Cinemateca Universitaria Enrique Torres.

Uno de los recientes proyectos hechos por esta entidad para recuperar este valioso tesoro fue la creación de un largometraje llamado Guatemala de antaño, en el que se reunieron 29 rollos de película que fueron restauradas, las cuales comprendían 10 horas de duración, pero fue acortada a una hora con 40 minutos. Aquí se observa la construcción del Palacio Nacional, la llegada de la campana de la Torre del Reformador y otras escenas de la vida de épocas pasadas.

Figueroa dice que del archivo de películas que se tiene se conoce cuándo fueron hechas, pero no quiénes o en dónde las elaboraron. “Mucho de ese material es inédito, porque nunca antes se ha presentado a un público”.

La más antigua que se tiene es la de 1930, que muestra el Cerrito del Carmen, también hay registro de actos religiosos, partidos de basquetbol, y de lo más reciente se pueden observar hechos de los periodos del presidente Juan José Arévalo (1945-1951). Así como la construcción del teatro Lux y visitas a la Sexta Avenida.

La pérdida de los filmes no son sólo por deterioro sino también por extravío, como visitas de presidentes extranjeros al país.

El director de la Cinemateca dice que espera existan fondos para la recuperación de las películas y que el repertorio siga creciendo, porque hay muchos rollos que están en manos de coleccionistas privados que pertenecen al Estado, pero “estas personas las están prestando para recuperar las imágenes”. Con ello se espera que la historia, vista por medio del cine, perdure para siempre.

Algo más

Los cineastas desean la creación de un fondo para financiar los trabajos, que hasta ahora es la etapa más complicada para hacer cine. En la propuesta de ley que se elabora buscan incluir este tema, y que al igual que en México se obtenga esa subvención de impuestos.

Otro tema importante que contendría la norma es la regulación de quienes vienen a Guatemala a filmar. “En Brasil, los técnicos tienen que ser de ahí, de lo contrario a los que llegan de otras partes se les tiene que pagar el sueldo equivalente a los nacionales”, comenta Alejo Crisóstomo.

El Instituto especializaría a aquellos de desean trabajar en cine, porque según sus integrantes se necesita más profesionales. Éste quedaría regulado también en la ley.

El área audiovisual agrupa a varias profesiones —actores, maquillistas, directores de arte, utileros, directores de fotografía, camarógrafos, técnicos de luces, directores, asistentes, sonidistas, productores, editores, correctores de color y otros—.

Un corto de 10 minutos involucra al menos a 50 personas en su realización. Están los largometrajes que tienen una duración de más de una hora y media; los mediometrajes duran entre 30 y 60 minutos; y los cortometrajes tardan menos de 30 minutos.

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