El negocio de enero
Algunos centros educativos han inventado diversas estrategias para hacer de los
primeros días de cada año un suplicio para los padres de familia
Por
Francisco Mauricio Martínez
Foto Daniel Herrera
Llegó el nuevo ciclo escolar y con éste se abre un abanico de gastos
que los padres de familia deben desembolsar en el transcurso del año lectivo.
El primero en aparecer es el pago de la inscripción escolar, y enseguida
viene el de los útiles. En el inicio de cada ciclo es normal encontrarse con muchas sorpresas.
Es común,
por ejemplo, que dentro de los pagos que deben cancelarse desde el inicio aparezcan
rubros como depreciación de mobiliario y equipo, seguro médico,
papelería, excursiones del año, cuota de aniversario, visitas al
teatro y venta de uniformes.

Algunos colegios dan la oportunidad
a
los padres de familia a que compren donde les resulte más
barato. |
La mina de oro
De todos los gastos, el que más hace palidecer a los padres de familia
es el de los útiles escolares, ya que éste se ha convertido en
una veta muy preciada para los empresarios de la educación.
Una de las maneras más novedosas de proveer a los alumnos de útiles
es el alquiler de libros, el cual se practica en algunos colegios, sobre todo
en los bilingües, donde asisten alumnos que tienen cierta capacidad de pago.
En estos centros, los estudiantes reciben libros de distintas materias editados
en el extranjero, los cuales deben devolver al final de año. Por este
servicio los padres deben hacer un pago único, no reembolsable, al inicio
del ciclo escolar.
Una de las cláusulas de este arrendamiento obliga a los responsables a
cancelar el precio del libro en caso el alumno lo extravíe o destruya.
El método que regularmente utilizan para hacer este cobro es cargar el
valor económico a la cuenta del mes y, en algunos centros aceptan que
el alumno entregue un libro nuevo.
Las autoridades del Ministerio de Educación dicen que esta práctica únicamente
se realiza en colegios grandes y que nunca han recibido una denuncia de abuso
y que el mismo tiene ventajas y desventajas. La viceministra de esa cartera,
Floridalma Meza, dice que este sistema es una manera de hacer responsables a
los alumnos, porque saben que los libros tienen un costo y por eso “aprenden
a cuidarlos”.
Sin embargo, hace énfasis en que la desventaja se evidencia cuando los
padres no tienen recursos para cancelar el alquiler o el precio cuando los estudiantes
lo pierden. La funcionaria propone que en lugar de alquilar los libros, los colegios
deberían instalar biblioteca en las aulas. “Esto sería lo
mejor” opina.
La otra historia
Las escuelas enfrentan sus propios problemas. Los beneficios que pueden
obtener dependen de lo remoto del lugar en que se encuentren. Entre
más lejanas de la capital están ubicadas, los útiles
llegan con más demora.
> Las autoridades del Ministerio de Educación dicen que los maestros
ya tienen su valija didáctica y que los textos
llegarán a los establecimientos públicos
en los primeros días del ciclo escolar, aunque
reconocen que todo el proceso es muy lento.
> Docentes
de la
provincia consultados aseguran que los materiales llegan
demasiado tarde y resultan insuficientes.
> Critican
que las autoridades de Educación únicamente
proporcionen fondos para útiles escolares a las
escuelas donde existen juntas escolares.
> Consideran
que la cantidad que el Ministerio dio a cada estudiante durante
2006 para la compra de útiles (que fue de Q50
para los de 4o. a 6o. de primaria, y de Q30 para los
de preprimaria a 3o.) debe aumentarse. |
Si y sólo sí Hay colegios que obligan a los padres de familia a comprar los útiles
escolares únicamente en el establecimiento. Estos centros, desde noviembre
y diciembre se convierten en una máquina aceitada que funciona a la perfección,
donde existen espacios específicos para pasar solicitando determinados útiles
y al final, casi siempre, está el local de venta de uniformes. Al final
del recorrido se recibe pesadas bolsas con todo lo solicitado.
Al salir de estos centros de estudio
es común observar gestos de molestia
en los rostros de los padres de familia al observar el monto de la factura cancelada.
No es raro escuchar frases como: ¡Qué barbaridad! o ¡Todo
esto lo hubiera conseguido más barato en otro lado! Virgilio Zapata, presidente
honorario de la Asociación de Colegios Evangélicos, reconoce que
en los centros de educación privada los útiles se venden “un
poquito más caros que en un supermercado”. No obstante, considera que este mecanismo proporciona varias ventajas
a los padres de familia. Una de las principales es que ahorra
tiempo, ya que evita andar de librería en librería buscando los materiales, lo cual también
expone a las personas a los asaltos. Así también se reducen los
riesgos de comparar libros y cuadernos diferentes a los solicitados. “Y
si llevan a los niños, éstos piden que les compren otras cosas
y hacen gastan extras”, agrega.
La viceministra de Educación dice que la actitud que deben tomar los colegios
es dejar en libertad a los padres de familia para que compren donde deseen hacerlo.
Agrega que dicha cartera no ha recibido ninguna solicitud, ni ha autorizado a
ningún colegio vender útiles y asegura que cuando las personas
denuncian abusos se investiga en coordinación con la Dirección
de Atención al Consumidor, Diaco y el apoyo de la Procuraduría
de Derechos Humanos.
Por mandato constitucional el obligado
a proporcionar y facilitar el acceso a la educación a todos
los guatemaltecos es el Estado, la que debe ser laica, obligatoria
y gratuita. Pero la deficiente calidad que se brinda en los establecimientos
públicos hace que la mayoría de habitantes de las áreas
urbanas hagan esfuerzos para que sus hijos estudien en instituciones privadas.
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