Semanario de Prensa Libre • No. 131 • 7 de Enero de 2007

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D frente

Luces de un invidente
Cuando tenía 7 años tomaba lapiceros y cepillos de dientes e imaginaba que eran micrófonos, y simulaba que narraba partidos de fútbol.

Por Francisco Mauricio Martínez
Foto Mario Linares

La voz de Juan Carlos Gálvez es una de las más conocidas en el ambiente futbolístico, debido a que durante casi 20 años su vida ha transcurrido frente al micrófono de varias radioemisoras, y desde hace pocos meses en la TV. Su acento argentino es uno de los puntos que llama la atención de este periodista deportivo que nació en San Martín Jilotepeque, Chimaltenango, pero que desde que tenía un año de edad se trasladó a vivir a la zona 5 de la capital. Lo que más curiosidad despierta entre la afición deportiva es que sus comentarios los emite sin observar los partidos, ya que desde 1991 perdió la vista debido a una retinitis pigmentosa. ¿Cómo hace para comentar si no ve? es la pregunta que todos se hacen. Esta es su historia.

Juan Carlos y su familia, José Luis,
José Miguel y Cony Ruiz de Gálvez.

¿Cómo se inició en el periodismo deportivo?

Yo tenía una buena relación con Erwin Donis que jugaba en Municipal, y siempre lo acompañaba a los entrenamientos. Un día le dijo a Ernesto Sapper (periodista deportivo) que me diera una oportunidad en su programa y Neto me dio una grabadora. Me dijo que mi prueba de fuego era entrevistar a Miguel Ángel Brindisi, entrenador de los rojos en ese entonces, lo cual logré y empecé a trabajar en Mundo Rojo. A los tres meses me llamó Gustavo Velásquez, para trabajar con él, pues me había escuchado y llamé su atención. Esto sucedió cuando tenía 22 años, dos años después de que me habían detectado la enfermedad que me dejó ciego, lo cual fue en 1985.

¿Desde cuándo lo atrajo este mundo?

Siempre me gustó y creo que lo traía en la sangre, pues se convirtió en mi pasión. Cuando tenía 7 u 8 años tomaba un lapicero o cepillo de dientes e imaginaba que eran un micrófono y me ponía a narrar. En mi casa todavía me hacen bromas por esto, debido a que mi papá me regañaba por hacerlo.

¿Antes de ingresar a esta profesión había jugado fútbol?

Sí, pero era muy malo. Lo hice a nivel colegial y equipos de barrio, pero nunca a un nivel competitivo. En algunos equipos jugué de portero, en otros de defensa; pero nunca tuve un puesto fijo. Jugué en oncenas de la Liga del Campo de Marte, porque vivía en la zona 5, a tres cuadras. También lo practiqué en el Instituto “José Matos Pacheco”, donde jugaron algunos que después fueron famosos como Juan Manuel Funes.

¿Cómo se dio cuenta de su problema de la vista?

Esa es una anécdota linda que compartí con Édgar “el Camarón” Arriaza. Estábamos disputando uno de los partidos finales del instituto (él estaba en otra sección) cuando de pronto fuimos a pelear un balón y me caí, al levantarme miraba nublado y casi no veía la pelota. Fui con el oftalmólogo Edgardo Laparra para saber que me había pasado, según yo, por el partido, pero me detectaron retinitis pigmentosa. Esta provocaba que yo mirara únicamente lo que estaba al frente y no lo de los costados. Era como ver a través de un tubo.

Me hice otros exámenes donde me confirmaron la enfermedad. En 1986 fui al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social y me dijeron que lo único que podían hacer era referirme al Centro de Rehabilitación Integral del Hospital para Ciegos “Rodolfo Robles” para empezar a aprender el manejo del bastón, así como la escritura y lectura Braille, porque ya no había nada qué hacer. Parte de mi entrenamiento era salir al Anillo Periférico con los ojos vendados para aprender a usar el bastón.

¿Cuál fue su reacción ante este diagnóstico?

Cuando me lo dijeron no dimensioné realmente lo que iba a pasar. A uno le dicen: Te vas a quedar ciego y uno piensa: éste está loco; pero conforme se me fue deteriorando la visión me di cuenta que las palabras del facultativo eran reales. No lo asumí mal, porque en el ínterin de la rehabilitación en el Rodolfo Robles empecé el periodismo, gracias a que las canchas del Cejusa quedan a pocos metros de este hospital y ahí entrenaba Municipal, por lo que a la hora del almuerzo iba a ver el entrenamiento. Entonces (1987) encontré lo que siempre había buscado, por lo que no me dolió aún sabiendo que me iba a quedar ciego. En 1989 se me empezó a agudizar el problema y Gustavo Velásquez, con quien trabajaba en un programa radial, hizo una colecta y viajé a Argentina, donde fui intervenido cuatro veces y tuve la oportunidad, gracias a Brindisi, de aprender periodismo con sus amigos de radio, televisión y medios escritos.

¿Sólo en Argentina se trató la enfermedad?

Después de Argentina, que lo que hizo fue retardar un poquito el proceso, me fui a Cuba en noviembre de 1990, debido a que allá se estaba realizando un tratamiento específico de la retinitis. Me operaron en diciembre de 1990, me hicieron otras tres en enero de 1991 y regresé a Guatemala mirando bien, especialmente con mi ojo derecho.

Pero una vez asistí al estadio Nou Camp, en Barcelona, España, con Ricardo Piccinini, Marcelo Ferreira e Iván Sopegno (argentinos) quienes hicieron una rueda para protegerme de un pelotazo, pero una pasó, justamente, en medio de ellos y me golpeó la sien y eso me causó más problemas. En marzo de 1991 regresé a Cuba y volví al país en julio de 1991, durante este lapso me operaron tres veces y perdí la vista el 25 de junio de 1991, de la noche a la mañana.

¿Cómo fue ese momento?

En ese tiempo, en Cuba sólo habían dos canales de televisión que eran estatales, por lo que había muy pocos programas que ver, entre éstos una telenovela brasileña que se llamaba Roque Santeiro y, precisamente, un viernes terminó y el lunes dieron un resumen de capítulos que yo no había visto. Terminé de verlos, me fumé un cigarrillo (ya no lo hago) y apagué todo. Al día siguiente cuando desperté todo estaba oscuro. Se me hizo raro, por lo que me puse a escuchar una emisora que se llamaba Radio Reloj en la cual daban la hora continuamente. De pronto escuché que dijeron las 9.25 de la mañana y mi reacción fue: no puede ser; como pude me arrastré a la ventana, abrí las cortinas y ya no miraba absolutamente nada.

Llamé a las enfermeras, me fue a examinar una médica y me dijo: ya no se puede hacer nada. Le pedí a Dios que me ayudará a luchar por mis amigos, mi familia y toda la gente que me había apoyado y ayudado para realizar los viajes.

¿Cómo se adaptó a su nueva vida?

Regresé al Centro de Rehabilitación del Rodolfo Robles y en la mañana me iba a dejar José Emilio Mitrovich y a medio día me recogía Marcelo Bauzá (ambos argentinos), para ir a almorzar a su casa y luego me regresaba a la mía. Sentí mucho apoyo de ellos y a los tres meses de la rehabilitación, en 1991, volví a trabajar con Gustavo Velásquez y a los cinco meses, en 1992, decidí armar mi propio programa que se llamaba Panorama Futbolístico, con David Gardiner.

Algunas personas critican su ligero acento argentino, ¿tiene que ver su relación con personas de ese país y haber estado allá?

Lo que pasa es que eso se va pegando, yo he tenido mucho contacto con ellos y mis grandes amigos son de ese origen. Hay mucha gente que puede pensar que es imitación, pero a mí me sale porque ya es costumbre.

¿Qué imágenes son las que más reproduce su cerebro de cuando no había perdido la vista?

Jamás se me van a olvidar las imágenes del Mateo Flores totalmente lleno y los estadios míticos que llegué a conocer como la Bombonera (de Boca Junior) y el de River Plate (equipos argentinos) o los de Estados Unidos que todavía logré ver.

¿De su vida estudiantil qué recuerda?

Las calles de mi casa en la zona 5, las cuales conocí aún sin asfaltar, mi barrio, escuela, instituto y las calles principales de Guatemala. Cuando vengo por El Obelisco sé perfectamente que el reloj está ahí, por lo menos, y recuerdo cómo era en ese entonces. De la Avenida Reforma tengo en la mente los toros y de Las Américas evoco lo ancho, los árboles y la grama verde.

La 6a. avenida de la zona 1 la recuerdo con menos gente, ventas y pocos ladrones. Vuelvo con lo de los argentinos, porque también añoro las tardes cuando tomaba un café en el restaurante Fu Lu Sho, con mis amigos de ese país.

¿Qué es lo que cree que más ha cambiado en la ciudad, de acuerdo a lo que ahora percibe?

El único paso a desnivel que logré ver es el del Anillo Periférico que está en el Cejusa, lo cual fue en 1990, ahora hay muchos. Los nuevos centros comerciales ya no los logré ver. Los únicos que conocí fue el de la zona 4, el Montúfar y el Moll que estaba en esa misma calle. La vestimenta ha cambiado ostensiblemente, las patojas de mi tiempo no se vestían como ahora.

Dicen que cuando se pierde un sentido se desarrollan otros, ¿cuál ha sido su caso?

Quizá la memoria. Mi trabajo depende de ésta, porque no tengo nada escrito, ya que no puedo leer. En el cerebro tengo almacenados cerca de 300 números de teléfonos. No es que sea un superhombre, simple y sencillamente ejercito sentidos que los videntes no utilizan. Lo primero que hace un vidente, por ejemplo, cuando le dan un número telefónico es escribirlo en la agenda, lo cual yo no puedo hacer por lo que debo memorizarlo. Se desarrollan por la práctica y la necesidad.

Un largo recorrido
> Se inició en Radio Festival con el programa Mundo Rojo, en 1987. Luego pasó a Contacto Deportivo en la misma radio, donde estuvo entre 1987 y 1991. Su siguiente trabajo fue en Radio Uno 120 en el programa Mundo Deportivo, donde estuvo dos meses.

> Fundó Panorama Futbolístico, que se transmitió en Radio Centroamericana, entre 1992 y 1993. Después estuvo en Antorcha Deportiva, de 1993 a 1996. Fue director de Red Deportiva, de 1996 a 1997, y de FM Futbol, de Emisoras Unidas, entre 1997 y 1999.

> Viajó a Los Ángeles EEUU, en 2000, donde se inició como comentarista en Radio 10.20 y regresó en 2001. Trabajó para Radio Punto entre 2001 y 2004 y en Radio 10, de 2004 a 2006. Actualmente, trabaja para el canal de televisión Latitud.

Los aficionados al deporte se preguntan, ¿cómo hace un ciego para comentar algo que no ve?

Siendo no vidente el periodismo deportivo lo había desarrollado en el aspecto reporteril y noticioso. En enero del 2000 me fui a la Radio 10.20 de Los Ángeles (exclusiva del Galaxy, de la MLS), cuyo director era el guatemalteco Rolando “el Veloz” González, quien me dio la oportunidad que aquí no se me había dado, pese a que había sido director de la Red Deportiva y FM Futbol. Un día, Rolando me dijo: Hipólito Gamboa no va a venir hoy, por qué no comenta el partido. Yo le respondí: Yo no veo, entonces cómo voy a hacerlo, y me contestó: Usted tiene más capacidad que muchos que miran. Me atreví y comenté el partido y, realmente, considero que no lo hice mal.
Cuando regresé acá hice lo mismo en Radio Punto y me dijeron que iba a ser el comentarista principal (llegó a ser director). Yo les dije: En Guatemala nunca he comentado y no sé como lo van tomar, lo hice y nunca dejé el puesto en otros medios.

¿Cuál es su base para emitir comentarios?

Creo que lo hago con el corazón, porque me gusta, tengo pasión y trato por todos los medios de no improvisar, por lo cual me preparo. Primero estudio a los dos equipos, cómo se han parado y qué han hecho durante la semana para ver qué es lo que pueden hacer, y a través del relato del narrador yo sé, más o menos, lo que está pasando.

Creo que si uno habla de algo debe estar debidamente capacitado y si ya se tiene la prelectura de un encuentro entonces va a ser mucho más fácil. Mi familia me ha leído mucho, he aprendido con técnicos internacionales, he gozado de la amistad de grandes periodistas mundiales y ellos me han enseñado a comentar.

¿Cómo analiza el desenvolvimiento de los jugadores?

Los comentarios que hago son tácticos, de lo que está pasando adentro de la cancha, nunca voy a decir le pegó mal al balón, pasó cerca del palo, fue penal o fábol, porque eso no lo estoy viendo. Yo lo que estoy analizando es cómo se están parando en la cancha los equipos, por qué están llegando al marco contrario y por qué no, cuáles son las dificultades, qué es lo que hicieron en la semana y no están haciendo en el partido. A eso es lo que me refiero en la parte táctica, en la parte visual no me meto, para eso hay otro que dice cómo fue la jugada.


   

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