Semanario de Prensa Libre • No. 132 • 14 de Enero de 2007

Portada | Archivo | Contacto | Directorio


   > Editorial
   > En primera persona
   > Cartas
   > D todo un poco
   > D frente
   > D arqueología
   > D portafolio
   > D arte
   > D fondo
   > D historia
   > D mundo
   > D cultura
   > D farándula
   > D viaje
   > Punto final

 


D cultura

Joya Neoclásica
El teatro municipal de Huehuetenango ha sido testigo de los inicios de grandes artistas nacionales como Paco Pérez y Neto Monzón

Por Francisco Mauricio Martínez
Foto Mike Castillo

Dos estatuillas donadas por la familia de don Julio Abril dan la bienvenida a los amantes de la cultura huehueteca cuando asisten al Teatro Municipal. Este monumento, construido durante la dictadura de Manuel Estrada Cabrera (1898 - 1920), es una de las pocas joyas arquitectónicas que aún se yerguen orgullosas en la ciudad de los Cuchumatanes.

Su escenario, de estilo neoclásico e inaugurado en 1914, es testimonio de distintos sucesos que documentan la historia erudita de la ciudad. Estos acontecimientos van desde la presentación de obras como Juan Tenorio, hasta el privilegio que tuvieron algunos huehuetecos de ver cantar durante su niñez al famoso Paco Pérez, autor de Luna de Xelajú y oriundo del lugar.

Actualmente, en este edificio premian a los ganadores de los juegos florales departamentales que se efectúan anualmente en julio, y por su tablas también pasan, durante septiembre, los ganadores de los certámenes de la canción y poesía dedicados al Cantor del Paisaje, José Ernesto Monzón, cuya orden fue instaurada a partir de 2004, año de su fallecimiento.

“También se llevan a cabo conciertos y festivales relacionados con la cultura”, indica Floridalma de Castillo, presidenta de la Casa de la Cultura del lugar.

De la oscuridad a la luz

Durante sus 92 años de existencia no todo ha estado lleno de luminosidad, ya que también han existido periodos de oscuridad. Uno de éstos se dio en el traslape de las décadas de 1970 y 1980, cuando sus instalaciones se utilizaron para actividades ajenas a la cultura. Se usó, entre otras cosas, para que funcionara un gimnasio de levantamiento de pesas.

Durante este período todo su artesonado se destruyó y solamente sus muros, construidos con bloques de piedra, entre éstos la fachada, soportaron el abandono. Los años de tinieblas terminaron a mediados de la década de 1980, cuando el Comité promejoramiento de Huehuetenango se propuso la titánica tarea de restaurarlo. Para lograrlo tocaron las puertas de instituciones como Obras Públicas y Guardia de Hacienda. “Además, pasamos casa por casa pidiendo colaboración”, recuerda Flory de Herrera, secretaria del comité.

El resplandor volvió a este centro de la cultura huehueteca. Sus puertas se abrieron nuevamente y la sillas de la luneta, balcones y galería, con nueva iluminación, se vieron, otra vez, repletas por los vecinos. Un nuevo telón, donado por el Ministerio de Cultura en esos años, se levantó y la luz se mantuvo durante el tiempo que otro comité de vecinos lo tuvo a su cargo. Sin embargo, ahora, bajo la administración de la municipalidad, el fantasma del abandono vuelve a rondarlo.

Lea también

- "Son íconos, no ídolos"
- Presto non troppo


   

© Copyright 2004 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

www.prensalibre.com