Joya Neoclásica
El teatro municipal de Huehuetenango ha sido testigo de los inicios de grandes
artistas nacionales como Paco Pérez y Neto Monzón
Por Francisco Mauricio Martínez
Foto
Mike Castillo
Dos estatuillas donadas por la familia de don Julio Abril dan la
bienvenida a los amantes de la cultura huehueteca cuando asisten
al Teatro Municipal. Este monumento, construido durante la dictadura
de Manuel Estrada Cabrera (1898 - 1920), es una de las pocas
joyas arquitectónicas que aún se yerguen
orgullosas en la ciudad de los Cuchumatanes.
Su escenario, de estilo neoclásico e inaugurado en 1914, es testimonio
de distintos sucesos que documentan la historia erudita de la ciudad. Estos acontecimientos
van desde la presentación de obras como Juan Tenorio, hasta el privilegio
que tuvieron algunos huehuetecos de ver cantar durante su niñez al famoso
Paco Pérez, autor de Luna de Xelajú y oriundo del lugar.
Actualmente, en este edificio premian a los ganadores de los juegos
florales departamentales que se efectúan anualmente en julio, y por su tablas también
pasan, durante septiembre, los ganadores de los certámenes de la canción
y poesía dedicados al Cantor del Paisaje, José Ernesto Monzón,
cuya orden fue instaurada a partir de 2004, año de su fallecimiento. “También se llevan a cabo conciertos y festivales relacionados con
la cultura”, indica Floridalma de Castillo, presidenta de la Casa de la
Cultura del lugar. De la oscuridad a la luz
Durante sus 92 años de existencia no todo ha estado lleno
de luminosidad, ya que también han existido periodos de
oscuridad. Uno de éstos se dio en el traslape de las décadas
de 1970 y 1980, cuando sus instalaciones se utilizaron para actividades
ajenas a la cultura. Se usó, entre otras cosas, para que
funcionara un gimnasio de levantamiento de pesas.
Durante este período todo su artesonado se destruyó y
solamente sus muros, construidos con bloques de piedra, entre éstos
la fachada, soportaron el abandono. Los años de tinieblas
terminaron a mediados de la década de 1980, cuando el Comité promejoramiento
de Huehuetenango se propuso la titánica tarea de restaurarlo.
Para lograrlo tocaron las puertas de instituciones como Obras Públicas
y Guardia de Hacienda. “Además, pasamos casa por casa
pidiendo colaboración”, recuerda Flory de Herrera,
secretaria del comité.
El resplandor volvió a este centro de la cultura huehueteca. Sus puertas
se abrieron nuevamente y la sillas de la luneta, balcones y galería,
con nueva iluminación, se vieron, otra vez, repletas por los vecinos.
Un nuevo telón, donado por el Ministerio de Cultura en esos años,
se levantó y la luz se mantuvo durante el tiempo que otro comité de
vecinos lo tuvo a su cargo. Sin embargo, ahora, bajo la administración
de la municipalidad, el fantasma del abandono vuelve a rondarlo.
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