María Eugenia de Sierra:
Guardé mis pinceles,
pero quiero retomarlos
Se define como una mujer con mucha vocación en lo que hace;
tiene 29 años de ejercicio profesional en Derecho, hoy efectúa
una importante labor en la Procuraduría de Derechos Humanos
Por Ingrid Roldán Martínez
Foto Mario Linares
Su agenda se mantiene llena todo el tiempo. Desde
que empezó su trabajo en Derechos Humanos en la década
de los 90 ha hecho importantes aportes, uno de éstos fue
la reforma a algunos artículos del Código Civil,
considerados discriminatorios en contra de la mujer, cuyo caso
llegó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. ¿Qué la motivó a
estudiar leyes?
Yo creo que fue la formación de mi hogar, apoyada por la
educación en el colegio, con mucha sensibilidad social.
¿Hay más abogados en su familia?
No, yo soy la primera. Al contrario, todos son del área
industrial y científica. Era rechazado el tema de estudiar
esta carrera porque estábamos en época de mucho conflicto,
en el año 64, cuando me gradué de bachiller. De tres
secciones de 35 alumnas en total que íbamos a diversificado,
apenas 13 estudiamos Derecho; todas somos profesionales actualmente,
aún nos seguimos reuniendo, hay algunas fallecidas. El colegio
Liceo Francés tenía mucha formación social,
tuvimos excelentes catedráticos que fueron luego dirigentes
políticos.

María Eugenia de Sierra |
¿Eso incidió en usted?
Cuando decidí estudiar los privados del bachillerato tomé la
opción del área social, a pesar de ser la más
densa. Realmente estaba encantada con los temas de historia y sociología.
Eso marcó la oportunidad de estudiar en la Universidad Rafael
Landívar donde sólo había tres áreas:
Humanidades, Ciencias Jurídicas y Sociales y Economía.
Mademoiselle Irene Peyré creó una beca en la Universidad
Landívar para estudiantes destacados, a mí me la
asignaron. Yo había escogido estudiar pintura fuera de Guatemala
y me estaba preparando, con apoyo de mi familia, para irme a España.
Estudié pintura (en Guatemala) hasta los primeros años
de casada, pero al crecer mis hijos se me hacía muy difícil,
como sucede a todas las que combinamos nuestra profesión
con tareas de casa, especialmente de madre y formadora. Guardé mis
pinceles por muchísimos años, pero quiero retomarlos.
¿Qué la impulsó a promover una reforma legal
al Código Civil que definían el papel de cada cónyuge?
El licenciado Ramiro de León Carpio, cuando asumió como
procurador de Derechos Humanos, me invitó a trabajar con él
y con Fernando Hurtado en el área de recepción de
denuncias. Con mi llegada en 1989 se pudo formar un departamento
y tuve el honor diseñar las políticas de recepción
de denuncias. Al año también me confirieron ser la
primera defensora de los derechos de la mujer, la defensoría
se creó en el año 90. Tenía ambos cargos y
no había personal ni para unas ni las otras funciones. Un
8 de marzo, recién nombrada, creí que el mejor aporte
que podía hacer era el análisis de cómo la
legislación visualiza la dignidad de la mujer como sinónimo
a la dignidad del hombre y cómo la ley propicia no sólo
su respeto como persona sino que también la impulsa a tener
el liderazgo necesario para el país y su desarrollo.
¿Este tipo de análisis se había
hecho antes?
Existía ya la oficina Nacional de la Mujer que había
estado impulsando cambios en la legislación y, cuando asumió Catalina
Soberanis como presidenta del Congreso, promovió una reunión
de parlamentarias centroamericanas, en encuentros periódicos,
que analizaron los procesos en los que se encontraba involucrada
la mujer. Ella me invitó, como parte de la delegación,
a participar en una serie de encuentros y una de las ponencias
que me asignó como defensora de la mujer fue el análisis
de la discriminación en el Código Civil. Ese fue
mi antecedente. Empecé a formular recomendaciones de cambio
al procurador. Él tuvo que salir de viaje, quedé en
funciones de procuradora adjunta y promoví una acción
de inconstitucionalidad. En los viajes donde representaba al procurador
iba haciendo un diagnóstico de cómo habían
cambiado las normas similares a las nuestras en toda Centroamérica.
Habían sido eliminados artículos donde le asigna
la representación del hogar exclusivamente al varón,
que la mujer casada necesita de la autorización del esposo
para trabajar; este artículo, incluso, la Organización
Internacional del Trabajo pidió que fuera reformado. Desafortunadamente,
ni mi inconstitucionalidad ni peticiones del OIT hacia el Congreso
lograban reformarlo.
¿Por eso fue que el caso llegó a la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos?
Desafortunadamente la inconstitucionalidad no fue declarada
por la Corte, sino que además con su resolución fijó los
roles tradicionales y exclusivos para la mujer: dedicarse a las
tareas domésticas. Esto lo que hace es remarcar los roles
asignados y las cargas que no hacen propicia la incorporación
de la mujer a procesos productivos y de liderazgo en la política
y en el sector económico.
¿Cree que a nivel cultural esto se revirtió después
de que se modificó la ley?
No. Hay que diferenciar. La norma
puede tener determinada estructura social, como es la incorporación
de la mujer y, que de hecho, tenemos asignadas responsabilidades
legales, económicas, en
donde una señora que gana mayores ingresos,
en algún
momento dado, también puede tener la carga de
alimentos hacia el esposo, que no es usual, pero puede
darse. A pesar de tener asignados económicamente
esos roles no teníamos normas o amplitud
cultural para incorporarlos al desarrollo. Todavía
existe esa gran brecha cultural, porque la discriminación
en este momento, a pesar de la pequeña conquista,
sigue existiendo. Un artículo pendiente es el
317 del Código Civil. En
el Código de Trabajo también visualizan
a la mujer dentro de segmentos de población
que no tienen todas sus capacidades. Hay mucho todavía
que trabajar en materia legislativa, pero aún
más en la cultural. Somos un país donde
hemos absorbido las discriminaciones como parte de
nuestra cultura y forma de vida y hay que trabajar
en la sensibilidad de esos temas.
¿Qué papel deberían
jugar los Derechos Humanos en la vida diaria de los guatemaltecos?
Qué lindo que me lo enfoca desde la cultura misma. La institución
del procurador, con todos los casos que vemos sobre denuncias, suelen ser tan
dramáticas como esta violación y muerte de una niña ocurrida
el 1 de enero. Aspectos tan grandes y graves que son desgastantes, tienen un
aspecto preventivo que visualiza a largo plazo cómo va a cambiar y es
precisamente la educación y la formación en derechos humanos. Toda
la población, especialmente los funcionarios públicos, deberían
conocer el concepto mismo del quehacer de la institución y el concepto
de la materia de los Derechos Humanos. Una forma de vida, un quehacer nacional
respetuoso de la jerarquía de valores de la persona y la función
pública rectora de hacer valer esos valores: la dignidad, el derecho igual
para todos, acceso a la educación, al trabajo, al liderazgo. No como aquel
eslogan tan difundido que los derechos humanos son los que defienden a los delincuentes.
Trayectoria
> María Eugenia Morales de Sierra es licenciada en Ciencias Jurídicas
y Sociales y Abogada y Notaria, con 29 años de ejercicio profesional.
> Fue consultora internacional del Instituto Interamericano de Derechos
Humanos, con sede en Costa Rica.
> Se desempeñó como
analista jurídica y consultora en Derechos Humanos,
del Departamento Socio Político de ASIES.
> Fue decana de
la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad
Rafael Landívar.
> Trabajó como secretaria ejecutiva de la Comisión Consultiva
del Sistema Penitenciario.
> Tuvo
a su cargo
la dirección del Instituto de Capacitación
Institucional del Organismo Judicial.
> En la Procuraduría
de Derechos Humanos ha desempeñado los cargos
de defensora de los derechos de la mujer, directora del
Departamento de Registro y actualmente es procuradora
adjunta. |
¿Qué opina de que muchos piensan así?
Opino que es la falta de cultura. Podemos comprobar que hasta los
más
altos dirigentes políticos, cuando utilizan esa clase de eslogan, no conocen
el concepto mismo del derecho humano. Quisiesen homologar la función institucional
que conoce de la denuncia y violación de derechos humanos; es completamente
diferente a lo que es la función del fiscal en la investigación
de los delitos. Nosotros, como institución, lo que estamos investigando
son los comportamientos lesivos del funcionario público en contra del
particular.
¿Qué pasa en casos como los
linchamientos?
Es la justicia por sí mismos. Viene otro tema ligado al nuestro. Al final,
la función del procurador ¿para qué es? Para fortalecer
las instituciones democráticas. Cuando fiscalizamos, por ejemplo Pavón,
la función del director del Sistema Penitenciario y —subo más
alto— hacia el Ministro de Gobernación, como lo ha dicho el procurador,
no sólo ha recomendado sino que aplaude la decisión de la toma
de control del Sistema Penitenciario, es una obligación estatal, pero
no procedimientos como han sido denunciados, con muertes extrajudiciales. Lo
que hace al final la institución del procurador, a través de la
fiscalización de los funcionarios, es poder fortalecer las instituciones.
¿Ha habido algún momento específico,
a lo largo de su carrera, que la haya impactado?
Muchos. Creo que esta institución ha marcado mi vida. Desde que entré me
definí totalmente.
¿Cómo se define?
Soy una mujer con mucha vocación en lo que hago, también reconozco
que no todas tienen las oportunidades que he gozado a lo largo de mi vida. Soy
muy guatemalteca, muy comprometida. Mi madre es como mi heroína, vengo
de un hogar sano y he tenido unos compañeros destacados.
¿Cómo se ve dentro de 10 años?
Activa, siempre en función de hacer valer, quizá, procesos de igualdad,
de crecimiento económico, de fortalecer las instituciones. Una continuidad
de lo que estoy haciendo.
¿Piensa volver a la pintura?
Sí, ya me voy a ir a inscribir.
He participado mucho con Funtec, que está dirigida
por una compañera de colegio, Alcira García-Vassaux,
una mujer muy sensible, dedicada a las artes. Es
la directora del Mapa en Relieve y ha promovido muestras
pictóricas. He estado asistiendo con ella
al museo de Casa Santo Domingo, porque estoy involucrada
en un proyecto que es un gran sueño de muchas
personas, impulsado en esta institución en
la administración
del procurador, que es la creación de un museo
de la memoria. Se está visualizando
como un proyecto que puede ser una realidad a raíz
del hallazgo del archivo de la Policía Nacional. |