Corazón francófono
La provincia de Quebec, en Canadá, se ha mantenido fiel al idioma
heredado de sus ancestros franceses
Por Ingrid Roldán
Como una enorme isla ligüística, Quebec se mueve en el norte del
continente americano al ritmo del que considera su idioma materno, el francés.
Es la única región de Canadá que lo tiene por lengua oficial,
aunque muchos adolescentes coquetean a diario con el inglés, un idioma
que hablan entre amigos.
Este territorio, fronterizo con Estados Unidos, limita también con Ontario,
Nuevo Brunswick y Labrador. Abarca 1,357.812 kilómetros cuadrados, lo
que, según la página oficial de Quebec, comprende tres veces la
superficie de Francia y siete la de Gran Bretaña. Ríos y lagos
son parte de sus características. Colinda con el estrecho de Hudson hacia
el norte; el río y el golfo de San Lorenzo al sur, y las bahías
James y Hudson al oeste. El río San Lorenzo sirve de conexión entre
el océano Atlántico y los Grandes Lagos. De éstos se desprenden
gran cantidad de lagos y ríos de menor tamaño. “La superficie
de bosques de Quebec es equivalente a las de Suecia y Noruega juntas”,
agrega la página.

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Sin embargo, la mayor parte de su población, 80 por ciento,
vive en ciudades y pueblos a lo largo del San Lorenzo. Su demografía
es de unos 7 millones, de los cuales 700 mil son inmigrantes. Sólo
en Montreal y sus alrededores habitan 3.4 millones de personas.
Es la mayor ciudad de la provincia y también una de las
más grandes de habla francesa en el mundo.
Aires de independencia
Canadá está integrada por 10 provincias y tres territorios,
Quebec es uno de éstos. Su nombre deriva de la palabra micmac
(antiguo grupo étnico) Gepèèg, que significa:
estrecho. También se dice que los indios llamaban al lugar
kebek.
En 1534, el explorador francés Jacques Cartier llegó al
lugar y marcó la primera presencia europea en los márgenes
del río San Lorenzo. La ciudad se formó a partir
de un núcleo de franceses que arribó tiempo después.
Fundada en 1608, la urbe dio origen a lo que se conoció como
Nueva Francia. Durante la colonia, la urbe fortificada se convirtió en
un importante centro militar, comercial, administrativo y eclesiástico.
Un muro de piedra, construido hace más de 300 años,
rodea el área antigua de la actual ciudad. Fue designada
Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, en 1985.
En sus inicios, tal joya no podía permanecer ajena del gusto
británico. Las rivalidades entre franceses e ingleses dieron
origen a la Guerra de los Siete Años, que tuvo como resultado
que la metrópoli cayera en las manos de las fuerzas británicas
en 1759. Con el Tratado de París, en 1763, Nueva Francia
pasó a ser colonia británica. Pero, en 1774, los
ingleses dieron el reconocimiento oficial al derecho civil francés,
en el Acta de Quebec, y garantizaron la libertad religiosa, así como
el uso de la lengua francesa.
En la región...
> El
celo por la difusión del francés
ha hecho de Quebec la segunda región del mundo
donde se habla este idioma y la mayor de América.
> El 80 por ciento
de la población vive cerca
de las orillas del río San Lorenzo, que atraviesa
el territorio.
> El 12 por ciento
de su superficie terrestre está cubierta por agua
dulce. Tiene más de 130 mil ríos
y un millón de lagos.
> Tiene más de siete millones de habitantes, la mayoría francófona
que desciende de los colonos que llegaron de Francia en
los siglos XVII y XVIII.
> Las personas de
habla inglesa son descendientes de inmigrantes británicos
que abandonaron Estados Unidos después de la Guerra
de la Independencia. También los hay de otros orígenes.
> La población también incluye a unos
600 mil inmigrantes de Europa, África, América
Latina y Asia.
> Tiene una importante
población
indígena
con 72 mil 770 amerindios y 10 mil 55 inuits. |
En 1791, muchos ingleses que llegaron de Estados
Unidos se establecieron en la región occidental. Se creó el Alto Canadá (en
Ontario) y el Bajo Canadá (Quebec). No fue sino hasta 1837
que ambas regiones se unieron de nuevo y dieron origen al actual
Canadá. Quebec alcanzó un alto desarrollo industrial
en los años posteriores. Pasó más de un siglo hasta que, en 1960, el área
entró en otro período de transición, la denominada
Revolución Tranquila: alcanzó una rápida expansión
económica, se dio la democratización de la educación,
se impulsó un más fuerte orgullo nacionalista y se
reorganizaron las instituciones públicas acorde a las exigencias
de la sociedad contemporánea. Esto dio origen a un período
de tensión política con el resto del país,
debido a que los québécois intentaron ejercer un
mayor control en su economía e instituciones.
En la mencionada página web se afirma que si bien Quebec
no es un país, tiene una economía comparable a la
de Portugal: “Ocupa el puesto 41 en la clasificación
mundial y el puesto 21 respecto a los países de la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
En cuanto al Producto Interno Bruto (PIB) por persona, puede compararse
a los de Alemania e Italia, y supera incluso al de España”.
La página de la Embajada de Canadá en Guatemala también
aporta importante información. Según ésta,
Montreal ha desarrollado industrias competitivas en los campos
aeroespacial, aeronáutico, farmacéutico, así como
en los sectores de las telecomunicaciones, la energía y
el transporte. Quebec exporta cerca del 14.4 por ciento de la producción
mundial de electricidad.
Los aires de independencia habían permanecido tranquilos
hasta 1980 cuando tuvo lugar un referendo provincial que trataba
de la situación de Quebec con el resto de Canadá,
su soberanía o su asociación. Los separatistas, liderados
por René Lévesque, buscaban la independencia. Sin
embargo, la mayoría de ciudadanos rechazó la separación
y volvieron a oponerse en 1995. Mover las aguas tuvo su efecto.
El 30 de octubre de 1995, menos de un mes después del referendo,
el Parlamento de Canadá aprobó una resolución
en la que reconocía a Quebec como una sociedad distinta.
Más de 10 años después, el 22 de noviembre
de 2006, el primer ministro Stephen Harper presentó una
moción, ante la Cámara de los Comunes, con el propósito
de considerar a la provincia francófona de Quebec como una
nación dentro de Canadá. Tal iniciativa responde,
según las agencias internacionales de noticias, a las inquietudes
del partido separatista Bloc québécois que pide aceptar
a su región como nación independiente. La iniciativa
de Harper busca: “reconocer a los quebequenses la constitución
de una nación dentro de una Canadá unida”.
Tal iniciativa también se encamina a evitar la secesión
y destaca el papel de Quebec en la historia de Canadá. |