Semanario de Prensa Libre • No. 133 • 21 de Enero de 2007

Portada | Archivo | Contacto | Directorio


   > Editorial
   > En primera persona
   > Cartas
   > D todo un poco
   > D frente
   > D celebración
   > D portafolio
   > D curiosidad
   > D ciudad
   > D fondo
   > D deporte
   > D mundo
   > D cultura
   > D farándula
   > D viaje
   > Punto final

 


D curiosidad

Se vende país
El “príncipe” Michael de Sealand ha decidido poner a disposición su isla artificial frente a las costas inglesas, considerada como el más pequeño país del mundo

 

El principado de Sealand emite sus propios pasaportes y sellos de correos, y acuña su propia moneda e incluso una selección nacional de futbol, entre otras características de un Estado independiente.

No es, sin embargo, un lugar muy cómodo para vivir, pese a que ofrece excelentes vistas marinas. Consiste en una plataforma de hormigón sobre dos pilares, parte de un fortín de la Segunda Guerra Mundial.

El “Principado de Sealand” tiene su propia constitución, bandera, himno nacional y sus dólares en oro y plata.

Puede ingresarse sólo por helicóptero y barco. Se encuentra a 11 kilómetros frente a la costa de Harwich, en el condado de Essex, sureste de Inglaterra.

Sus alojamientos no tienen nada de palaciego, como explica el diario The Times, que da la noticia, pues son barracones de acero en los que reverbera continuamente el ruido de varios generadores.

En septiembre de 1967, un ex mayor del Ejército británico llamado Roy Bates se estableció con su familia en tan inhóspito lugar, lo proclamó su propiedad y se adjudicó a sí mismo el título de príncipe.

Más allá del límite

Un año después, la Marina de guerra británica trató de expulsarlo, aunque sin éxito. Un juez dictaminó que Sealand estaba más allá del límite de tres millas de las aguas territoriales del Reino Unido, por lo que escapaba al control del Gobierno de Londres.

Siete años después, el “príncipe” Roy introdujo en su país una constitución, ideó una bandera y un himno nacional e hizo acuñar dólares de oro y plata. Finalmente se concedieron pasaportes a las personas que demostraron haber apoyado los intereses de Sealand.

Sobre el precio que pide, Michael señala: “Se han mencionado cifras astronómicas, pero veremos qué es finalmente lo que se nos ofrece”.

40 años de historia

La historia de este lugar es breve, pero no exenta de sobresaltos: en 1978, supuestos empresarios alemanes y holandeses llegaron a la isla para tratar un negocio y secuestraron al hijo del príncipe Roy.

Éste fue finalmente liberado en un contraataque desde el aire por el autoproclamado príncipe, quien detuvo a los captores y más tarde los puso en libertad.

Como señala The Times, la vida es ahora mucho más tranquila en Sealand, y el “príncipe ” Michael, de 54 años, en quien abdicó su padre en 1999 debido a su mala salud, no muestra demasiado apego a su reino, ya que pasa la mayor parte del tiempo en tierra firme.

Su intención es vender la isla, como explica al periódico: “Hemos sido sus propietarios durante 40 años y mi padre tiene 85. Tal vez hace falta una cura de rejuvenecimiento”.


   

© Copyright 2004 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

www.prensalibre.com