A propósito
Energía blanca
Por Viviana Ruiz
Editora Revista D
Algunas fuentes alternativas para generar energía ya son más baratas
que el petróleo o el carbón y muchas empresas comienzan a pensar
en ellas.
A este tipo de generadores se le conoce como energía o electricidad verde
o limpia, porque es creada a partir de fuentes respetuosas del medio ambiente,
son renovables y no contaminan.
La sustitución completa de fuentes de energía sucia por limpia,
junto con un uso más eficiente de ésta, es para los expertos de
Greenpeace la única solución al cambio climático y a la
amenaza nuclear. El Protocolo de Kioto, que tiene como objetivo reducir las emisiones
de gases y el efecto invernadero que están provocando en la Tierra el
cambio climático, recomienda el uso de energías renovables.
Guatemala, según la investigación de la periodista Ingrid Roldán
Martínez, que da vida al tema D fondo de esta edición, es un país
capaz de producir electricidad a base de bagazo de caña, carbón
de coco, combustible vegetal y energía solar, todas ellas formas seguras
para garantizar la salud ambiental.
Pero también se podrían emplear la biomasa —energía
de la materia orgánica, procedente de residuos forestales, agrícolas
o ganaderos, que a su vez se convierte en biogás— o la eólica —energía
producida con la fuerza del viento.
Conforme al reportaje, el Ministerio
de Energía y Minas ha instalado siete
torres de medición de vientos en distintos puntos del país y los
resultados han sido positivos. Una empresa privada está por iniciar la
construcción del primer campo eólico guatemalteco, en Santa Elena
Barillas, denominado Buenos aires, con el apoyo de la Alianza en Energía
y Ambiente con Centroamérica. Es el segundo que se instala en el Istmo;
el primero está en Costa Rica. |