Localizadores para
migrantes mexicanos
Por Hernán Rozemberg
Primero, llegaron anuncios por radio y televisión con celebridades que
advertían sobre los peligros. Después apareció una historieta
ilustrando la agónica travesía. Ahora, el siguiente esfuerzo de
México por reducir la creciente cifra de muertes a causa de la inmigración
ilegal podría recurrir a la alta tecnología.
De ser aprobado, el proyecto propuesto ofrecería a quienes buscan cruzar
la frontera, aparatos de localización satelital, mismos que podrían
usar si enfrentan una situación de peligro o están heridos. La
señal podría ser captada por agentes fronterizos de Estados Unidos
y funcionarios consulares de México, quienes, entonces, podrían
coordinar un rescate.
Como sea, esa es la idea. Los detalles aún son vagos. Abundan los problemas
potenciales, tanto prácticos como diplomáticos. Además,
no se sabe aún a cuánto ascendería su costo. Aunado a lo
anterior, el gobierno mexicano ni siquiera ha empezado a considerarlo.
El plan se originó en una oficina de ayuda al emigrante en el estado mexicano
de Puebla, misma que está trabajando con el prestigioso Instituto Tecnológico
de Monterrey, el ITESM, y oficinas de ayuda a emigrantes en otras entidades para
formular una propuesta formal.
Dicho instituto está dispuesto a desarrollar los aparatos antes mencionados,
mismos que probablemente consistirían de radios localizadores de pequeña
combinación, como los usados en vehículos motorizados para encontrarlos
cuando son robados.
Consciente del potencial de este plan para suscitar polémica, Jesús
Torreblanca, perteneciente a la Comisión Estatal para la Atención
del Emigrante en el estado de Puebla, se apresuró a notar que el único
propósito de este sistema es humanitario, no político.
“Nosotros le pedimos constantemente a la gente que no abandone a sus familias,
que no pongan en riesgo sus vidas en peligrosos cruces fronterizos”, dijo. “Sin
embargo, sabemos que, sin consideración a lo que nosotros o alguien más
les diga, muchas personas emigrarán de cualquier forma, y estos aparatos
electrónicos bien pudieran terminar salvando sus vidas”.
La propuesta se pronuncia por una prueba en diciembre, con aproximadamente
10 mil aparatitos distribuidos entre emigrantes.
Se anticipa que la investigación esté completa a tiempo para una
presentación del plan a efectuarse en marzo, por parte de una asociación
de oficinas estatales de atención a emigrantes ante legisladores de la
rama federal, en Ciudad de México.
El objetivo de este proyecto vale la pena en medida suficiente
para generar cierto interés y consideración, dijo Martha Lara, la cónsul general
de México en San Antonio.
“Todos los países tienen el derecho soberano a decidir quién
entra o no, así como a proteger sus fronteras, pero también deben
albergar un interés moral en la prevención y reducción de
muertes”, destacó. El número de muertes en la frontera entre México y Estados Unidos
ha aumentado de manera constante desde los años 90, cuando la Patrulla
Fronteriza de Estados Unidos introdujo una serie de duras medidas regionales,
con un mayor número de agentes de la ley y más equipamiento. La
cifra de emigrantes muertos ha registrado un drástico aumento, yendo de
al menos 266, en 1995, a 441 el año pasado, informó la dependencia.
Si México efectivamente va en pos de esta idea, no hay garantía
de que el gobierno estadounidense lo siga. La Patrulla Fronteriza muestra escepticismo.
Mario Martínez, uno de los portavoces de esta dependencia en Washington,
dijo que la intención del plan respecto de salvar vidas podría
tener repercusiones negativas.
“En lo inmediato, nuestra inquietud es que la gente tendría un falso
sentido de seguridad, pensando que nosotros vamos a aparecer como por arte de
magia para salvarlos”, dijo. “La única forma de prevenir la
muerte consiste en no aventurarse en esta área, para empezar”.
Martínez no pudo haberlo expresado mejor, según dijo un portavoz
del mayor grupo antiinmigrante de Estados Unidos.
Ira Mehlman, perteneciente a la Federación por la Reforma de Inmigración
Estadounidense, que según afirma cuenta con 250 mil integrantes, dijo
que el programa de aparatos satelitales sería incluso otra forma de ilustrar
la voluntad del gobierno mexicano de “transferir” a sus trabajadores
pobres.
Además, dijo que esa acción sería “un avance tecnológico” en
el persistente esfuerzo de México con miras a impulsar la inmigración
ilegal hacia su vecino del norte, esfuerzo que dio origen a la historieta de
32 páginas, distribuida el año pasado, para advertirles a los emigrantes
sobre peligrosas áreas e instruirlos respecto de sus derechos si terminan
siendo detenidos por las autoridades de Estados Unidos.
Algunos observadores de las relaciones entre Estados Unidos y México y
temas fronterizos albergaban sentimientos encontrados respecto de dicho proyecto.
En San Antonio, uno de los integrantes del consejo directivo por
el Instituto de Mexicanos en el Extranjero, panel de mexicanos
y mexicano-estadounidenses que tienen una línea directa con el presidente mexicano en lo tocante
a relaciones bilaterales, le dieron una entusiasta bienvenida.
Antonio Flores, el presidente y director ejecutivo de la Asociación Hispana
de Colegios y Universidades, dijo que él acaba de leer un informe noticioso
en el que se proyectaba que la emigración mexicana aumentaría 40
por ciento en este año.
Además, dijo que eso significa que más personas morirán
intentando cruzar a Estados Unidos, así que vale la pena probar cualquier
remedio, incluso si resulta costoso.
“¿Cómo puede ponerle precio a las vidas humanas? Incluso
si este plan salva una sola vida, el dinero habrá sido bien gastado”,
dijo.
Analista a ambos lados de la frontera; sin embargo, dijeron que
no creían
que el programa lograría despegar.
Nadie ha explicado en detalle cómo se cubriría el costo de fabricar
o distribuir los aparatos antes mencionados, y es dudoso que la dirigencia mexicana
quisiera invertir tanto dinero en ello, mismo que podría ser empleado
para atacar la pobreza generalizada y en otros puntos de inquietud, en la opinión
de Arturo Solís, el director del Centro de Estudios Fronterizos, grupo
sin fines de lucro en Reynosa, México, al otro lado de la frontera respecto
de McAllen, en Texas.
Si el proyecto efectivamente logra avanzar, sería muy difícil imaginar
a muchos emigrantes aceptando estos aparatos satelitales, a decir de David Spener,
catedrático de sociología en la Universidad Trinity de San Antonio,
quien se dedica a investigaciones de temas fronterizos.
Tras años de exposición a la corrupción en círculos
oficiales, los trabajadores migratorios se han vuelto sumamente desconfiados
de su propio gobierno, y no muchos de ellos llevarían consigo los aparatos
de localización, dijo.
“Esencialmente, es una idea bienintencionada que enfrenta muchos obstáculos
logísticos y políticos como para volverse realidad”, concluyó Spener. |