Semanario de Prensa Libre • No. 133 • 21 de Enero de 2007

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D fondo

Esperanza energética
El viento, la luz solar o desechos de productos biológicos se utilizan hoy para producir energía eléctrica y combustibles no contaminantes

Por Ingrid Roldán Martínez
Foto Mario Linares

Se les llama energías limpias porque no contaminan el medio ambiente. Están allí, al alcance de la mano y sólo se necesita de la tecnología apropiada para utilizarla. Los biocombustibles son también otra opción. En la actualidad, que tanto se habla de una posible crisis del petróleo en el futuro, se ha empezado a aprovechar en distintas partes del mundo la energía producida por el sol, el viento, el agua e incluso desechos sólidos. Guatemala apenas comienza con algunas áreas, pero en otras lleva la delantera, incluso a nivel internacional, como es el caso de la producción de energía eléctrica con bagazo de caña. Aquí ya se hace biodiésel, también un carbón que emplea como materia prima la cáscara de coco y en febrero principiará la construcción de un parque eólico (en referencia Eolo, dios griego de los vientos). En la etapa inicial éstas requieren de una fuerte inversión, los beneficios ecológicos y económicos se obtienen a largo plazo.

Este nuevo carbón se obtiene después de moler la cáscara de coco, material que hoy se desecha en distintas regiones del país y que puede ser utilizado para este propósito. El olote, cubierto con parafina sirve para encender el fuego.

Coco hecho carbón

El producto se basa en la utilización de un material de desecho. Coco Carbón nació después de meses de estudio que Mario Aguirre y Leonel Martínez hicieron en distintos materiales. “Con Leonel, con quien compartimos además de una ávida curiosidad científica, un gran amor, respeto y tristeza por el deterioro de la ecología de nuestro país; nos hicimos el reto de aportar algo para paliar la deforestación de los bosques”, comenta. Este producto puede ser un sustituto del carbón tradicional, la ventaja es que no es necesario cortar árboles para producirlo.

Probaron con pulpa de café, serrín y otros componentes hasta que pusieron sus ojos en la cáscara de coco. Una de las cualidades que encontraron en ésta fue su fácil combustión cuando está seca, además su costo es bajo, porque es considerada un desecho. El proceso inicia con la deshidratación y carbonización. Luego la muelen, le agregan tres compuestos y agua; forman una pasta de carbón que compactan. En una máquina le dan la forma de briquetas, similar a un pequeño cilindro, y las dejan secar por cuatro días en un ambiente natural. La compactadora y los hornos que utilizan fueron diseñados por ellos.

Estas briquetas son resistentes (no se desintegran), de alto poder calorífico y desempeño superior al carbón tradicional, porque tiene menos desperdicio.
Las cáscaras de coco proceden de Escuintla y Chiquimula, donde se consume esta fruta o donde la carnaza se utiliza para fabricar dulces. Martínez y Aguirre han enseñado a sus proveedores a carbonizar el material en hornos portátiles. “La gente está vendiendo lo que era basura”, comenta Aguirre.

La planta de producción, ubicada en la aldea Los Corrales, Pueblo Nuevo Viñas, Santa Rosa, produce 80 bolsas de cuatro libras diariamente y tiene capacidad para fabricar el doble.

Diesel de agradable olor

Decenas de galones de aceite vegetal pueden servir de combustible para vehículos si se les procesa. El biodiésel constituye una alternativa que ya se usa a grandes proporciones en Europa y Brasil.

De leyes e incentivos
> El Decreto 93-96, Ley General de Electricidad, especifica que es libre la generación de ésta y no se requiere autorización del Estado, salvo el caso de las hidroeléctricas, las termoeléctricas y las geotérmicas.

> La eólica, solar y biomásica no requieren autorización, aunque sí se debe hacer un estudio de impacto ambiental. Otra opción podría ser la generación de gas con basura.

> La Ley de Incentivos para el Desarrollo de Proyectos de Energía Renovables, Decreto 52-2003, establece exoneración de derechos arancelarios en importación de maquinaria y equipo utilizados para este propósito, en un periodo no mayor de 10 años. También la exención del Impuesto Sobre la Renta por 10 años a partir de que la propuesta inicie operaciones.

> A diciembre de 2005 había nueve proyectos aprobados para beneficiarse con la Ley de incentivos, según el Ministerio de Energía y Minas.

> La comercialización es un tema del que se ocupará el IX foro regional centrado en las oportunidades financieras para los proyectos de energía renovable en Centroamérica, que se llevará a cabo del 19 al 21 de febrero en Guatemala, organizado por el Ministerio de Ambiente y otras entidades estatales y extranjeras.

En Guatemala, las empresas Octagón y Biocombustibles compran el aceite vegetal que ha sido empleado en restaurantes y procesadoras de alimentos. Lo trasladan a una fábrica en el kilómetro 32.5 carretera a Amatitlán. Allí lo filtran y lo pasan a un reactor que lo calienta a 60 grados centígrados. A esta temperatura le agregan una mezcla de químicos y un catalizador. Lo agitan durante dos horas; obtienen biodiésel y gliserina.

Se separan manualmente. En esta etapa el biodiésel está “sucio”. Le eliminan jabones y aguas gliserosas, lo “secan” a 100 grados y está listo para el consumo como combustible. El resultado es un producto viscoso, amarillento, con olor a comida. No contiene azufre y al emplearlo en vehículos no produce el desagradable humo negro como el que emanan los buses urbanos en mal estado. Lubrica mejor el motor, lo que incide en el funcionamiento.

Para emplearlo no hay que hacer ninguna modificación al vehículo, incluso se puede combinar con petro diésel, porque funciona como un aditivo que reduce los niveles de contaminación. En Estados Unidos y Europa es usual hacer esta mezcla, pero en Guatemala aún no. La industria ha visto en ello una posibilidad y algunas empresas lo aprovechan para hacer funcionar calderas y generadores de energía eléctrica.

Ambas empresas también cultivan piñón (jatropha curcas, nombre científico) planta silvestre originaria de Mesoamérica, de la que aprovechan la semilla para hacer aceite. Hoy la cultivan con miras a este tipo de producción. “En Guatemala la planta ha estado siempre frente a nuestras narices, la han utilizado para cercos”, comenta el ingeniero agrónomo Édgar Barillas. La Alianza en Energía y Ambiente con Centroamérica, del gobierno de Finlandia, les ha apoyado económicamente.

Tiene varias ventajas: no es comestible y puede cultivarse en tierras marginales, medias o semi áridas donde no se desarrollan otros cultivos. Del fruto se obtienen tres almendras que al triturarlas dan aceite el cual se usa como materia prima para el biodiésel.

Caña eléctrica

Además de los productos que tradicionalmente se obtienen de la caña de azúcar, su bagazo está siendo aprovechado en los ingenios para producir energía eléctrica.
Según el ingeniero Ricardo Schaeuffler, de la Asociación de Cogeneradores Independientes: “Los ingenios azucareros en la actualidad producen casi la misma cantidad en megavatios que Chixoy”. Agrega otros beneficios: “No se necesita del petróleo y no se gastan divisas en traer el combustible para generar esa cantidad de energía”.

La implementación de este sistema en el país inició a finales de la década de 1980 y principios de 1990. Una de las razones por la cual la industria azucarera optó por el cambio fue debido a los constantes apagones que había.

Antes, los ingenios producían su propia energía eléctrica con generadores que consumían mucho petróleo. Hicieron investigaciones y visitas a lugares como Hawai donde ya utilizaban la tecnología de cogeneración eléctrica con bagazo de caña. Trajeron operarios y técnicos de México, Estados Unidos y Colombia para capacitar al personal guatemalteco que hoy se encarga de este proceso.

Consiste en usar el vapor producido por el bagazo a muy alta presión. El vapor llega a los turbo generadores eléctricos y, cuando se ha producido la energía, se envía a la fábrica de azúcar.

Para los ingenios, haber apostado por este tipo de energía ha sido beneficioso porque, agrega Schaueffler, “se abrió una nueva puerta de negocios, una puerta de inversión, avanzar en la venta de energía eléctrica”. Un importante aporte al sistema general de distribución que cubre distintas regiones del país. Actualmente, siete ingenios producen energía, todos en la Costa Sur. Esto ha colocado a Guatemala en un destacado lugar a escala internacional. “A nivel Latinoamericano es el país más importante en cogeneración eléctrica”, dice.

Sol, fuente de energía

En esta tierra bendita, donde el Sol alumbra todo el año, no se está aprovechando una importante fuente de energía. El Censo del año 2000 registró 18 mil 175 sistemas de iluminación fotovoltaico en el país, la mayoría en el área rural. Según el ingeniero Oswaldo García, del departamento de Energías Renovables, del Ministerio de Energía y Minas, se estimaba que para el año 2005 podría haber 20 mil sistemas en uso, pero en la actualidad no hay certeza del dato.

La empresa Fundación Solar ha instalado cuatro mil sistemas en viviendas rurales que no contaban con energía eléctrica y que se ubican a más de seis kilómetros de sistema de interconección tradicional.

Otro panorama...
> La organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Documentación propuso el año pasado la creación de una plataforma mundial para el uso de la bioenergía, en el marco del primer Seminario Internacional sobre Agroenergía y Biocombustibles.

> Según el mismo organismo, los biocombustibles, de los cuales la leña y el carbón vegetal ocupan la cuota más relevante, representan alrededor del 10 por ciento del consumo de energía primaria en el mundo. El inconveniente de éstos es que para producirlos se deben talar árboles.

> El petróleo representa más del 35 por ciento del consumo comercial total de energía primaria en el mundo. El carbón se sitúa en segundo lugar con el 23 por ciento y el gas natural en tercero con el 21 por ciento.

> Estos combustibles fósiles son las principales fuentes de las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo, que causan el recalentamiento mundial y en consecuencia el cambio climático.

“La energía solar puede servir para que se industrialice el agro, es energía para la economía nueva”, comenta el ingeniero Iván Azurdia, director de la entidad.

También la compañía Sistemas de Apoyo de Energía Eléctrica S. A., SADEESA, se dedica a este tipo de trabajo. El año pasado instaló 40 paneles de 115 vatios para hacer funcionar una bomba de tres caballos de fuerza para bombeo de agua en una colonia de Mixco, además de otros muchos proyectos.

También en la capital, varias familias se han sumado y han invertido en instalar en sus casas, desde un calentador solar hasta la generación de energía para otras fuentes de consumo como la computadora y la refrigeradora, lo que en términos prácticos se podría decir que es una brillante idea.

 

Energía limpia
La naturaleza provee recursos que se pueden utilizar

Distintos sectores coinciden en que las condiciones naturales de Guatemala la hacen propicia para impulsar proyectos en distintas áreas. Las más utlizadas actualmente son las hidroélectricas, que representan para el país el 40.4 por ciento de su producción.

Otras posibilidades, sin embargo, se encuentran al alcance de la mano. Las fuertes corrientes de aire podría utilizarse. El Ministerio de Energía y Minas ha instalado siete torres de medición de vientos en distintos puntos del país y los resultados son positivos. Una empresa privada está por iniciar la construcción del primer campo eólico guatemalteco en Santa Elena Barillas, denominado Buenos Aires, con el apoyo de la Alianza en Energía y Ambiente con Centroamérica. Es el segundo que se instala en el istmo, el primero está en Costa Rica.

Otra opción es la energía geotérmica con la que se aprovecha el calor existente en las profundidades de tierra. Los principales lugares, según el ingeniero Oswaldo García, del Ministerio de Energía y Minas, son Zunil, en Quetzaltenango, y San Vicente Pacaya, en Escuintla. En el área cercana a Palín y Amatitlán, varias empresas la utilizan para secar block, dehidratar frutas y vegetales y tratamiento de desechos hospitalarios.

Magalí Rey Rosa, de colectivo Madre Selva, destaca la importancia de las energías limpias. Es de la opinión que si no se han impulsado más es porque no hay interés en hacerlo. En cuanto a la implementación inicial, que suele ser onerosa, cuestiona por qué no se invierte en ellas lo que se destina a la extracción de petróleo.

En cuanto a las hidroeléctricas opina que es un tema delicado. “Los ríos son las venas del planeta, construir hidroeléctricas lo altera y aumenta el calentamiento global”, dice. Está de acuerdo en hidroeléctricas pequeñas que no causan tanto daño y en las que se toma en cuenta los efectos en el ser humano y el medio ambiente.


   

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