Esperanza energética
El viento, la luz solar o desechos de productos biológicos
se utilizan hoy para producir energía eléctrica
y combustibles no contaminantes
Por Ingrid
Roldán Martínez
Foto Mario Linares
Se les llama energías limpias porque no contaminan
el medio ambiente. Están allí, al alcance de la mano
y sólo se necesita de la tecnología apropiada para
utilizarla. Los biocombustibles son también otra opción.
En la actualidad, que tanto se habla de una posible crisis del
petróleo en el futuro, se ha empezado a aprovechar en distintas
partes del mundo la energía producida por el sol, el viento,
el agua e incluso desechos sólidos. Guatemala apenas comienza
con algunas áreas, pero en otras lleva la delantera, incluso
a nivel internacional, como es el caso de la producción
de energía eléctrica con bagazo de caña. Aquí ya
se hace biodiésel, también un carbón que emplea
como materia prima la cáscara de coco y en febrero principiará la
construcción de un parque eólico (en referencia Eolo,
dios griego de los vientos). En la etapa inicial éstas requieren
de una fuerte inversión, los beneficios ecológicos
y económicos se obtienen a largo plazo.

Este nuevo carbón se obtiene después de moler
la cáscara de coco, material que hoy se desecha
en distintas regiones del país y que puede ser utilizado
para este propósito. El olote, cubierto con parafina
sirve para encender el fuego. |
Coco hecho carbón
El producto se basa en la utilización de un material de
desecho. Coco Carbón nació después de meses
de estudio que Mario Aguirre y Leonel Martínez hicieron
en distintos materiales. “Con Leonel, con quien compartimos
además de una ávida curiosidad científica,
un gran amor, respeto y tristeza por el deterioro de la ecología
de nuestro país; nos hicimos el reto de aportar algo para
paliar la deforestación de los bosques”, comenta.
Este producto puede ser un sustituto del carbón tradicional,
la ventaja es que no es necesario cortar árboles para producirlo.
Probaron con pulpa de café, serrín y otros componentes
hasta que pusieron sus ojos en la cáscara de coco. Una de
las cualidades que encontraron en ésta fue su fácil
combustión cuando está seca, además su costo
es bajo, porque es considerada un desecho. El proceso inicia con
la deshidratación y carbonización. Luego la muelen,
le agregan tres compuestos y agua; forman una pasta de carbón
que compactan. En una máquina le dan la forma de briquetas,
similar a un pequeño cilindro, y las dejan secar por cuatro
días en un ambiente natural. La compactadora y los hornos
que utilizan fueron diseñados por ellos.
Estas briquetas son resistentes (no se desintegran), de alto poder
calorífico
y desempeño superior al carbón tradicional, porque tiene menos
desperdicio.
Las cáscaras de coco proceden de Escuintla y Chiquimula, donde se consume
esta fruta o donde la carnaza se utiliza para fabricar dulces. Martínez
y Aguirre han enseñado a sus proveedores a carbonizar el material en hornos
portátiles. “La gente está vendiendo lo que era basura”,
comenta Aguirre.
La planta de producción, ubicada en la aldea Los Corrales, Pueblo Nuevo
Viñas, Santa Rosa, produce 80 bolsas de cuatro libras diariamente y tiene
capacidad para fabricar el doble.
Diesel de agradable olor
Decenas de galones de aceite vegetal pueden servir de combustible
para vehículos
si se les procesa. El biodiésel constituye una alternativa que ya se usa
a grandes proporciones en Europa y Brasil.
De leyes e incentivos
> El Decreto 93-96, Ley General
de Electricidad, especifica que es libre la generación
de ésta y no se requiere autorización
del Estado, salvo el caso de las hidroeléctricas,
las termoeléctricas y las geotérmicas.
> La eólica,
solar y biomásica no requieren autorización,
aunque sí se debe hacer un estudio de impacto
ambiental. Otra opción podría ser la generación
de gas con basura.
> La Ley de
Incentivos para el Desarrollo de Proyectos de Energía
Renovables, Decreto 52-2003, establece exoneración
de derechos arancelarios en importación de maquinaria
y equipo utilizados para este propósito, en un
periodo no mayor de 10 años. También la
exención del Impuesto Sobre la Renta por 10 años
a partir de que la propuesta inicie operaciones.
> A diciembre de
2005 había nueve proyectos aprobados para beneficiarse
con la Ley de incentivos, según el Ministerio
de Energía y Minas.
> La comercialización es
un tema del que se ocupará el IX foro regional
centrado en las oportunidades financieras para los proyectos
de energía renovable en Centroamérica,
que se llevará a cabo del 19 al 21 de febrero
en Guatemala, organizado por el Ministerio de Ambiente
y otras entidades estatales y extranjeras. |
En Guatemala, las empresas Octagón y Biocombustibles compran el aceite
vegetal que ha sido empleado en restaurantes y procesadoras de alimentos. Lo
trasladan a una fábrica en el kilómetro 32.5 carretera a Amatitlán.
Allí lo filtran y lo pasan a un reactor que lo calienta a 60 grados centígrados.
A esta temperatura le agregan una mezcla de químicos y un catalizador.
Lo agitan durante dos horas; obtienen biodiésel y gliserina.
Se separan
manualmente. En esta etapa el biodiésel está “sucio”.
Le eliminan jabones y aguas gliserosas, lo “secan” a 100 grados y
está listo para el consumo como combustible. El resultado es un producto
viscoso, amarillento, con olor a comida. No contiene azufre y al emplearlo en
vehículos no produce el desagradable humo negro como el que emanan los
buses urbanos en mal estado. Lubrica mejor el motor, lo que incide en el funcionamiento. Para emplearlo no hay que hacer ninguna modificación al vehículo,
incluso se puede combinar con petro diésel, porque funciona como un aditivo
que reduce los niveles de contaminación. En Estados Unidos y Europa es
usual hacer esta mezcla, pero en Guatemala aún no. La industria ha visto
en ello una posibilidad y algunas empresas lo aprovechan para hacer funcionar
calderas y generadores de energía eléctrica.
Ambas empresas también cultivan piñón (jatropha curcas,
nombre científico) planta silvestre originaria de Mesoamérica,
de la que aprovechan la semilla para hacer aceite. Hoy la cultivan con miras
a este tipo de producción. “En Guatemala la planta ha estado siempre
frente a nuestras narices, la han utilizado para cercos”, comenta el ingeniero
agrónomo Édgar Barillas. La Alianza en Energía y Ambiente
con Centroamérica, del gobierno de Finlandia, les ha apoyado económicamente. Tiene varias ventajas: no es comestible y puede cultivarse en tierras
marginales, medias o semi áridas donde no se desarrollan otros cultivos. Del fruto
se obtienen tres almendras que al triturarlas dan aceite el cual se usa como
materia prima para el biodiésel.
Caña eléctrica
Además de los productos que tradicionalmente se obtienen de la caña
de azúcar, su bagazo está siendo aprovechado en los ingenios para
producir energía eléctrica.
Según el ingeniero Ricardo Schaeuffler, de la Asociación de Cogeneradores
Independientes: “Los ingenios azucareros en la actualidad producen casi
la misma cantidad en megavatios que Chixoy”. Agrega otros beneficios: “No
se necesita del petróleo y no se gastan divisas en traer el combustible
para generar esa cantidad de energía”.
La implementación de este sistema en el país inició a finales
de la década de 1980 y principios de 1990. Una de las razones por la cual
la industria azucarera optó por el cambio fue debido a los constantes
apagones que había.
Antes, los ingenios producían su propia energía eléctrica
con generadores que consumían mucho petróleo. Hicieron investigaciones
y visitas a lugares como Hawai donde ya utilizaban la tecnología de cogeneración
eléctrica con bagazo de caña. Trajeron operarios y técnicos
de México, Estados Unidos y Colombia para capacitar al personal guatemalteco
que hoy se encarga de este proceso.
Consiste en usar el vapor producido por el bagazo a muy alta presión.
El vapor llega a los turbo generadores eléctricos y, cuando se ha producido
la energía, se envía a la fábrica de azúcar.
Para los ingenios, haber apostado por este tipo
de energía ha sido beneficioso
porque, agrega Schaueffler, “se abrió una nueva puerta de negocios,
una puerta de inversión, avanzar en la venta de energía eléctrica”.
Un importante aporte al sistema general de distribución que cubre distintas
regiones del país. Actualmente, siete ingenios producen energía,
todos en la Costa Sur. Esto ha colocado a Guatemala en un destacado lugar a escala
internacional. “A nivel Latinoamericano es el país más importante
en cogeneración eléctrica”, dice. Sol, fuente de energía
En esta tierra bendita, donde el Sol alumbra todo el año, no se está aprovechando
una importante fuente de energía. El Censo del año 2000 registró 18
mil 175 sistemas de iluminación fotovoltaico en el país, la mayoría
en el área rural. Según el ingeniero Oswaldo García, del
departamento de Energías Renovables, del Ministerio de Energía
y Minas, se estimaba que para el año 2005 podría haber 20 mil sistemas
en uso, pero en la actualidad no hay certeza del dato.
La empresa Fundación Solar ha instalado cuatro mil sistemas en viviendas
rurales que no contaban con energía eléctrica y que se ubican a
más de seis kilómetros de sistema de interconección tradicional.
Otro panorama...
> La organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Documentación
propuso el año pasado la creación de una plataforma mundial para
el uso de la bioenergía, en el marco del primer Seminario Internacional
sobre Agroenergía y Biocombustibles.
> Según
el mismo organismo, los biocombustibles, de los cuales
la leña y el carbón vegetal ocupan la cuota
más relevante, representan alrededor del 10 por
ciento del consumo de energía primaria en el mundo.
El inconveniente de éstos es que para producirlos
se deben talar árboles.
> El petróleo representa más del 35 por ciento del consumo comercial
total de energía primaria en el mundo. El carbón
se sitúa en segundo lugar con el 23 por ciento
y el gas natural en tercero con el 21 por ciento.
> Estos
combustibles fósiles son las principales fuentes de las emisiones
de gases de efecto invernadero en el mundo, que causan
el recalentamiento mundial y en consecuencia el cambio
climático. |
“La energía solar puede servir para que se industrialice el agro,
es energía para la economía nueva”, comenta el ingeniero
Iván Azurdia, director de la entidad.
También la compañía Sistemas de Apoyo de Energía
Eléctrica S. A., SADEESA, se dedica a este tipo de trabajo. El año
pasado instaló 40 paneles de 115 vatios para hacer funcionar una bomba
de tres caballos de fuerza para bombeo de agua en una colonia de Mixco, además
de otros muchos proyectos.
También en la capital, varias familias se han sumado y han invertido en
instalar en sus casas, desde un calentador solar hasta la generación de
energía para otras fuentes de consumo como la computadora y la refrigeradora,
lo que en términos prácticos se podría decir que es una
brillante idea. Energía
limpia
La naturaleza provee recursos que se pueden utilizar
Distintos sectores coinciden en que las condiciones
naturales de Guatemala la hacen propicia para impulsar proyectos
en distintas áreas. Las más utlizadas actualmente
son las hidroélectricas, que representan para el país
el 40.4 por ciento de su producción.
Otras posibilidades, sin embargo, se encuentran al alcance de la
mano. Las fuertes corrientes de aire podría utilizarse.
El Ministerio de Energía y Minas ha instalado siete torres
de medición de vientos en distintos puntos del país
y los resultados son positivos. Una empresa privada está por
iniciar la construcción del primer campo eólico guatemalteco
en Santa Elena Barillas, denominado Buenos Aires, con el apoyo
de la Alianza en Energía y Ambiente con Centroamérica.
Es el segundo que se instala en el istmo, el primero está en
Costa Rica.
Otra opción es la energía geotérmica con la
que se aprovecha el calor existente en las profundidades de tierra.
Los principales lugares, según el ingeniero Oswaldo García,
del Ministerio de Energía y Minas, son Zunil, en Quetzaltenango,
y San Vicente Pacaya, en Escuintla. En el área cercana a
Palín y Amatitlán, varias empresas la utilizan para
secar block, dehidratar frutas y vegetales y tratamiento de desechos
hospitalarios.
Magalí Rey Rosa, de colectivo Madre Selva, destaca la importancia
de las energías limpias. Es de la opinión que si
no se han impulsado más es porque no hay interés
en hacerlo. En cuanto a la implementación inicial, que suele
ser onerosa, cuestiona por qué no se invierte en ellas lo
que se destina a la extracción de petróleo.
En cuanto a las hidroeléctricas
opina que es un tema delicado. “Los
ríos son las venas del planeta, construir hidroeléctricas lo altera
y aumenta el calentamiento global”, dice. Está de acuerdo en hidroeléctricas
pequeñas que no causan tanto daño y en las que se toma en cuenta
los efectos en el ser humano y el medio ambiente.
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