El dueño de La Justo
Casi arrastrando los pies, don Pedro
recorre a diario los callejones de la colonia Justo Rufino Barrios
No recuerdo cuándo principié a vender
periódicos, de lo que estoy seguro es que fue hace más
de 10 años, después de jubilarme del Instituto Guatemalteco
de Seguridad Social, donde trabajé en varios puestos, entre
ellos el de conserje.
Cuando don Romeo, otro voceador, me propuso que trabajara de esto
le dije que no, porque me daba vergüenza, pero él me respondió: “Vergüenza
es robar” y con estas palabras me “enganchó”, y ahora
lo que gano me ayuda a sobrevivir.
Desde esa vez, todos los días recorro las calles y callejones de la colonia
Justo Rufino Barrios, zona 21, repartiendo la prensa. Sólo unos meses
dejé de vender, debido a que me fui a Los Ángeles, Estados Unidos,
a pasear un mi tiempo.
Aunque en abril cumplo 82 años, todavía tengo fuerza para gritar: ¡Prensa...Prensa! ¡Diario...Diario!
Cuando la gente oye esto, ya sabe que “Don Pedro” se acerca con su
carretilla llena de periódicos. La gente es muy buena conmigo, porque
me ayuda comprando lo que vendo.
La mayoría son mis clientes. Algunos me dicen que les pase dejando el
periódico el lunes y jueves, otros domingo y miércoles, pero la
mayoría me compran cualquier día. Yo les aconsejo que se suscriban,
porque así les sale más barato. Los días que más
vendo son los lunes y jueves, unos 140 ejemplares.
Por mi edad me cuesta mucho caminar, por eso es que principio a
repartir a las 6 de la mañana y termino entre las 13 y 14 horas. Pero “no todos
los días se comer carne” y hay veces que no termino y cuando esto
sucede me voy a Guajitos, zona 12, para terminar, porque, si no, ¿qué hago
con los periódicos que no vendo?..., pierdo. Aunque hay veces que ni alcanzan.
No sé cuánto tiempo más trabajaré en esto, porque
ya me pesan los años y, además, padezco de osteoporosis y una gastritis
que cada día es más fuerte.
Los zapatos tenis que uso me ayudan mucho a caminar, creo que si no fuera por éstos
ya me hubiera retirado. Son suaves y por eso no me hacen ampollas. Mientras pueda voy a seguir luchando para ganarme unos lenes y
aportar al gasto de mi casa donde vivo con una mi hijastra y
una hija adoptiva, ya que mi esposa falleció hace años. Vivo en la Justo, todos los días la recorro y mi apellido es Barrios,
por eso dicen que soy el dueño de la colonia Justo Rufino Barrios. Pedro Barrios, voceador
La
vida está llena de anécdotas, unas tristes, otras
alegres,
pero también hay sucesos fantásticos y
heroicos. Cuéntenos la suya.
Envíela a revistad@prensalibre.com.gt o por correo a 13
calle 9-31 zona 1, 9o. piso.
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