Semanario de Prensa Libre • No. 133 • 21 de Enero de 2007

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D viaje

¡Qué lindo es Jalisco!
Si quiere disfrutar del sabor de México, visite la tierra del tequila

Por Redacción Revista D

Jalisco, cuya capital es Guadalajara, es uno de los enclaves más bellos y folclóricos de México. Cuna de mariachis, centro económico, comercial y cultural, posee cuatro climas diferentes, desde las paradisíacas playas de Puerto Vallarta hasta uno de los volcanes más espectaculares, Nevado de Colima.

Es uno de los 31 estados de México, cuya etimología responde al híbrido de dos vocablos del náhuatl: xallí, que quiere decir arena, e ixco, cuyo significado es territorio. La región hace honor a la famosa ranchera Ay, Jalisco y es que es linda por todos sus costados.

Este lugar satisface las expectativas del viajero más exigente, pues comprende en sus confines los dos sistemas montañosos más importantes del país, La Sierra Madre Occidental y el Eje Neovolcánico.

Su abrupto territorio no es presa fácil de huracanes, a excepción del Kenna que arrasó parte de su geografía en 2003. Tierra rica en montañas, lagunas y ríos, alberga además una franja costera que da al Océano Pacífico.

Su clima comprende hasta cuatro opuestas temperaturas, aunque húmedo en todas las áreas, dependiendo de la zona visitada, el turista deberá llevar en su maleta tanto un traje de baño como suéteres, si tiene pensado conocer El Volcán y el Nevado de Colima.

Su novia, Guadalajara

Como reza la folclórica canción, la novia de Jalisco es su capital, Guadalajara, también homenajeada en otra popular ranchera, Guadalajara, por el repertorio de los mariachis. Centro económico, cultural y comercial, se trata de la segunda urbe más poblada de México.

Cuenta en su haber con una de las universidades más importantes de la nación (Universidad Autónoma de Guadalajara) y con el Campus Tecnológico de Monterrey, entre otras muchas instituciones educativas, lo que la dota de gran movimiento y vitalidad. El lugar es desde hace años un punto de encuentro para la juventud. Cines, teatros, bailes, balnearios, comercios, bares, todo es posible en la metrópoli.

Los amantes del arte y la arquitectura deberán conocer su símbolo, su Catedral. Es una mezcla del arte dórico y gótico y es muy conocida por sus campanarios, que semejan alcatraces al revés. Su interior alberga un Cristo esculpido en marfil, y esculturas y óleos de artistas aztecas.

Una de las temporadas más apropiadas para visitarla es en las vísperas de la Semana Santa, momento en que tienen lugar los altares, más conocidos allí como Incendios. Tradición que pervive desde el siglo XVI, el viajero podrá ver los centros hechos con cirios y filigranas en honor a la Virgen de Los Dolores. Allí, también degustará las dos lágrimas de limón con chía, jamaica y cebada, parte de la costumbre.

Los que quieran saborear el embrujo del alma mexicana se trasladarán al Parían, recinto donde la fiesta nunca termina. Rancheras, tequila, cerámicas y tortas ahogadas esperan al ávido conocedor de estas ancestrales costumbres.

Tampoco podrá dejar de lado el Barrio de Analco, por tratarse del más antiguo, donde paseará por un bellísimo jardín que responde al mismo nombre.

La ermita de los mesones, el Barrio Mexicaltzingo o los mesones que éste esconde son también una visita obligada.

Pero, si de verdad quiere admirar la magnificencia de la arquitectura de Guadalajara, deberá irse hasta el Barrio de San Juan de Dios, sitio donde están el Instituto Cabañas, la plaza de los Mariachis y el Mercado de la Libertad.

Los mercados

Los comercios de artesanía y comestibles conforman uno de los mayores atractivos de Jalisco. Sólo en Guadalajara hay cuatro mercados que tientan al turista: Alcalde y Corona se especializan en una enorme selección de frutas y verduras del lugar. El mercado de Abastos es conocido como el surtidor de hosteleros y comercios, pero, sin duda, el Mercado de la Libertad, también conocido como el Mercado de San Juan de Dios, es un verdadero deleite para los sentidos, zona donde se mezclan los olores y sabores aztecas con la más bonita orfebrería, alfarería y prendas típicas. 2,800 puestos se extienden sobre una superficie techada de 400 mil metros, rodeados de mesones y fondas con todos los antojitos gastronómicos.

Si de comida se trata
> Jalisco tiene una belleza privilegiada, además de una gastronomía muy particular. Los platillos y antojitos mexicanos son servidos para deleitar a los más exigentes.

> Gorditas y sopes de maíz, enchiladas de mole, birría de chivo (guiso a base de carne de carnero y cerdo con hasta cuatro tipos diferentes de chiles; tomate, verduras y condimentos completan el platillo), charales (algas fritas aderezadas con una salsa) o tortas ahogadas (elaboradas con trozos de carne de cerdo frita que se introducen en un bolillo), plato estrella del Estado de Jalisco. Deberá tener mucho cuidado en especificar qué grado de “ahogamiento” desea, pues pueden llegar a ser muy picantes.

> El tequila, la raicilla y los ponches de frutas aliviarán su sed.

Los aficionados a los toros también tienen un espacio en la ciudad, pues hay dos plazas (Centenario y Nuevo progreso) que han visto lidiar al maestro legendario español Belmonte y también a El Juli.

Sol y relajación

Si lo que usted busca es relajarse en una hamaca al son del rumor de las olas, Jalisco es también una buena elección. Puerto Vallarta es el tercer puerto más importante del país.

Territorio eminentemente turístico, se distingue de Cancún por mantener intacto el sabor de otros tiempos. Antes de su expansión era un pueblecito cuya meta era la de exportar plata.

En la actualidad, no obstante, hace gala de una excelsa gama de hoteles y resorts de lujo. El paradisíaco lugar enamoró a estrellas de Hollywood. Richard Burton y Liz Taylor vivieron allí, donde además rodaron La noche de la iguana, del director John Huston.

Paseos, playas, atracciones, deportes y compras son sólo algunas de las actividades que ofrece el lugar, amalgama de místicas tradiciones precolombinas con el catolicismo y la cultura española.

Si viaja durante los primeros días de diciembre podrá ser testigo de las procesiones a la Virgen (aún se mantiene el culto a deidades prehispánicas). Además se empapará de la alegría de vivir de charros oriundos del lugar y de los mariachis.


   

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