¡Qué lindo es Jalisco!
Si quiere disfrutar del sabor de México,
visite la tierra del tequila
Por Redacción Revista D
Jalisco, cuya capital es Guadalajara, es uno de los enclaves más bellos
y folclóricos de México. Cuna de mariachis, centro económico,
comercial y cultural, posee cuatro climas diferentes, desde las paradisíacas
playas de Puerto Vallarta hasta uno de los volcanes más espectaculares,
Nevado de Colima. Es uno de los 31 estados de México, cuya etimología responde al
híbrido de dos vocablos del náhuatl: xallí, que quiere decir
arena, e ixco, cuyo significado es territorio. La región hace honor a
la famosa ranchera Ay, Jalisco y es que es linda por todos sus costados.
Este lugar satisface las expectativas del viajero más exigente, pues comprende
en sus confines los dos sistemas montañosos más importantes del
país, La Sierra Madre Occidental y el Eje Neovolcánico.
Su abrupto territorio no es presa fácil de huracanes, a
excepción del Kenna que arrasó parte de su geografía
en 2003. Tierra rica en montañas, lagunas y ríos,
alberga además una franja costera que da al Océano
Pacífico.
Su clima comprende hasta cuatro opuestas temperaturas, aunque húmedo
en todas las áreas, dependiendo de la zona visitada, el
turista deberá llevar en su maleta tanto un traje de baño
como suéteres, si tiene pensado conocer El Volcán
y el Nevado de Colima. Su novia, Guadalajara
Como reza la folclórica canción, la novia de Jalisco
es su capital, Guadalajara, también homenajeada en otra
popular ranchera, Guadalajara, por el repertorio de los mariachis.
Centro económico, cultural y comercial, se trata de la segunda
urbe más poblada de México.
Cuenta en su haber con una de las universidades más importantes
de la nación (Universidad Autónoma de Guadalajara)
y con el Campus Tecnológico de Monterrey, entre otras muchas
instituciones educativas, lo que la dota de gran movimiento y vitalidad.
El lugar es desde hace años un punto de encuentro para la
juventud. Cines, teatros, bailes, balnearios, comercios, bares,
todo es posible en la metrópoli.
Los amantes del arte y la arquitectura deberán conocer su
símbolo, su Catedral. Es una mezcla del arte dórico
y gótico y es muy conocida por sus campanarios, que semejan
alcatraces al revés. Su interior alberga un Cristo esculpido
en marfil, y esculturas y óleos de artistas aztecas. Una de las temporadas más apropiadas para visitarla es en
las vísperas de la Semana Santa, momento en que tienen lugar
los altares, más conocidos allí como Incendios. Tradición
que pervive desde el siglo XVI, el viajero podrá ver los
centros hechos con cirios y filigranas en honor a la Virgen de
Los Dolores. Allí, también degustará las dos
lágrimas de limón con chía, jamaica y cebada,
parte de la costumbre.
Los que quieran saborear el embrujo del alma mexicana se trasladarán
al Parían, recinto donde la fiesta nunca termina. Rancheras,
tequila, cerámicas y tortas ahogadas esperan al ávido
conocedor de estas ancestrales costumbres.
Tampoco podrá dejar de lado el Barrio de Analco, por tratarse
del más antiguo, donde paseará por un bellísimo
jardín que responde al mismo nombre.
La ermita de los mesones, el Barrio Mexicaltzingo o los mesones
que éste esconde son también una visita obligada.
Pero, si de verdad quiere admirar la magnificencia de la arquitectura
de Guadalajara, deberá irse hasta el Barrio de San Juan
de Dios, sitio donde están el Instituto Cabañas,
la plaza de los Mariachis y el Mercado de la Libertad.
Los mercados
Los comercios de artesanía y comestibles conforman uno de
los mayores atractivos de Jalisco. Sólo en Guadalajara hay
cuatro mercados que tientan al turista: Alcalde y Corona se especializan
en una enorme selección de frutas y verduras del lugar.
El mercado de Abastos es conocido como el surtidor de hosteleros
y comercios, pero, sin duda, el Mercado de la Libertad, también
conocido como el Mercado de San Juan de Dios, es un verdadero deleite
para los sentidos, zona donde se mezclan los olores y sabores aztecas
con la más bonita orfebrería, alfarería y
prendas típicas. 2,800 puestos se extienden sobre una superficie
techada de 400 mil metros, rodeados de mesones y fondas con todos
los antojitos gastronómicos.
Si de comida se trata
> Jalisco tiene una belleza privilegiada, además
de una gastronomía muy particular. Los platillos
y antojitos mexicanos son servidos para deleitar a
los más exigentes.
> Gorditas
y sopes de maíz, enchiladas de
mole, birría de chivo (guiso a base de carne
de carnero y cerdo con hasta cuatro tipos diferentes
de chiles; tomate, verduras y condimentos completan
el platillo), charales (algas fritas aderezadas con
una salsa) o tortas ahogadas (elaboradas con trozos
de carne de cerdo frita que se introducen en un bolillo),
plato estrella del Estado de Jalisco. Deberá tener
mucho cuidado en especificar qué grado de “ahogamiento” desea,
pues pueden llegar a ser muy picantes.
> El
tequila, la raicilla y los ponches de frutas aliviarán
su sed.
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Los aficionados a los toros también tienen un espacio en
la ciudad, pues hay dos plazas (Centenario y Nuevo progreso) que
han visto lidiar al maestro legendario español Belmonte
y también a El Juli. Sol y relajación
Si lo que
usted busca es relajarse en una hamaca al son del rumor de las
olas, Jalisco es también una buena elección.
Puerto Vallarta es el tercer puerto más importante del país.
Territorio eminentemente turístico, se distingue de Cancún
por mantener intacto el sabor de otros tiempos. Antes de su expansión
era un pueblecito cuya meta era la de exportar plata.
En la actualidad, no obstante, hace gala de una excelsa gama
de hoteles y resorts de lujo. El paradisíaco lugar enamoró a
estrellas de Hollywood. Richard Burton y Liz Taylor vivieron allí,
donde además rodaron La noche de la iguana, del director
John Huston.
Paseos, playas, atracciones, deportes y compras son sólo
algunas de las actividades que ofrece el lugar, amalgama de místicas
tradiciones precolombinas con el catolicismo y la cultura española.
Si viaja durante los primeros días de diciembre podrá ser
testigo de las procesiones a la Virgen (aún se mantiene
el culto a deidades prehispánicas). Además se empapará de
la alegría de vivir de charros oriundos del lugar y de los
mariachis. |