Semanario de Prensa Libre • No. 133 • 21 de Enero de 2007

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D cultura

Armonía en 4 cuerdas
El Cuarteto Contemporáneo cumple 15 años plenos de actividad y valoración de la música guatemaltecas

Por Ingrid Roldán Martínez
Foto Carlos Sebastián

Trabajo arduo y amistad son las características del Cuarteto Contemporáneo. En sus presentaciones se nota la cuidadosa ejecución de las obras y un profundo disfrute de la música. Su repertorio comprende, principalmente, títulos de autores guatemaltecos, pero también extranjeros, como en los conciertos que el año pasado dedicó a Mozart, y los cuales presentaron a lleno completo en el Salón de Recepciones del Palacio Nacional de la Cultura.

El grupo se integró hace 15 años, cuando eran estudiantes universitarios. Se reunían dos o tres veces por semana a ensayar, a partir de las 10 de la noche. Hoy suman más de una década recorrida en un ambiente de armonía. Tal empeño los ha llevado a convertirse en el cuarteto de cuerdas más importante de Centroamérica. Marco Antonio Barrios, Alex Salazar, Otto Santizo y Paulo Alvarado hablan de su experiencia durante estos años.

Para ustedes ¿qué representan los 15 años del Cuarteto?

Paulo: Para mí es la demostración de lo que se puede hacer en equipo. El hecho de que trabajemos juntos siempre va a significar que tenés que ceder en unas cosas y, en ciertos momentos, tratar de aplicar lo tuyo, no por imposición, sino porque creés que va a servir. Si un grupo muestra constancia aquí en música de cámara —y creo que en Centroamérica— es el Cuarteto.

Otto: Representan 15 años de mi vida. Es la agrupación más seria en la que he estado por más de una década. Ha significado muchos cambios, hemos crecido no sólo como personas, también como músicos. Cada quien ha tenido sus etapas y el grupo se ha mantenido. Somos amigos antes que Cuarteto.

¿Qué los diferencia de otros grupos?

Paulo: En éste se ensaya regularmente, se prepara, se trabaja aunque no haya un concierto próximo. En la mayoría de grupos de Guatemala no se ensaya aunque haya un concierto, simplemente es ir a sacar el “hueso”, como decimos. Es una expresión muy fea que se refiere a la actitud de los músicos que van a cumplir con un evento. A nosotros no nos interesa hacer eventos o resolver un problema inmediato. Nos importa hacer una propuesta que quede a largo plazo para la historia de Guate.

¿Cuál es esa propuesta?

Alex: Valorar lo nuestro. Es el repertorio que generalmente incluimos en los conciertos, a excepción del año anterior, que fue dedicado a Mozart. Valorarlo a través de la investigación, de hacer los arreglos para cuarteto. Son obras de finales del siglo XVI a la actualidad. Eso es lo que la gente identifica de nosotros.

Cuando se habla de música guatemalteca siempre se piensa en Luna de Xelajú y El ferrocarril de los Altos, ¿por qué ninguna de las dos figura en su repertorio?

Maco: Tratamos de rescatar la música académica. Para tocar la de los siglos XVI al XX, con sus diferencias de género y de uso, tenemos que conocer muy profundamente e interpretar la europea. Si vamos a presentar obras de Eulalio Samayoa, tenemos que conocer Haydn y Mozart; si son creaciones de Jesús Castillo, tenemos que conocer de Ravel, un poquito del repertorio francés para piano en esa época o el posromántico europeo y lo que estaba pasando. No es música de salón ni dos o tres valses ligeros, aunque tienen su lugar. Son composiciones hechas con mucho academicismo en Guatemala, más elaboradas, que tienen valor en cualquier lugar del mundo.

Familia musical
> El Cuarteto Contemporáneo de Guatemala fue fundado en 1992 para interpretar y difundir principalmente el repertorio musical de este país, con especial énfasis en la creación contemporánea.

> Es el único ensamble de música de cámara centroamericano con 15 años de actividad ininterrumpida.

> Han actuado en Estados Unidos, Puerto Rico y Costa Rica. Este año harán más presentaciones en el extranjero.

> Su repertorio comprende obras desde manuscritos del siglo XVI encontrados en Huehuetenango, hasta autores del siglo XX, como Joaquín Orellana. Abarca música de la época colonial, renacentista y barroca, clásica y decimonónica, jazz y rock, de autores guatemaltecos.

> Parte de su música se puede escuchar en dos páginas web: www.cuartetocontemporaneo.com
www.myspace.com
/cuartetocontemporaneo

> En ambas hay correo electrónico y un grupo de amigos del Cuarteto.

¿Cuántas obras forman su repertorio?

Maco: Varias decenas de piezas, desde pequeñas del siglo XVI que pertenecen a alguna parte de la liturgia, a obras completas de tres o cuatro movimientos, sonatas, suites. Es bastante el material que todavía tenemos en proceso.

Otto: La diversidad interpretativa es bastante amplia. Evidentemente hay muchas que no fueron compuestas para cuarteto y nosotros hemos hecho las adaptaciones.
Como en las piezas de Malacates y Alux Nahual, que ustedes interpretan y en las que alguno de los instrumentos sustituye las voces.

Paulo: Es meterse al sistema de composición de una pieza; si es buena tiene que funcionar sin la letra. Con las obras del siglo XVIII obviamente no hay grabaciones, pero sí se conocen por ciertas tradiciones, por la forma cómo se escribieron, la iconografía, las crónicas. Tratamos de entenderlas y, más allá de eso, la filosofía de la música de esa época.

¿Qué otras obras incorporarán a su repertorio?

Alex: El Cuarteto tiene anuencia de incorporar cada vez más música, incluso contemporánea, como la que ya tenemos de Joaquín Orellana, Enrique Anleu Díaz y Felipe de Jesús Ortega. Quisiéramos que mucha más gente escribiera para nosotros. Hemos contemplado en algún momento hacer un certamen y presentar al público la obra que gane. No es tocar sólo lo que ya se hizo, sino que más gente piense en hacer música.

Paulo: Como compositor pienso que siempre nos quejamos de que nadie toca nuestra música o que es difícil que se oiga. Esto es una llamada, estamos en el año de ver qué tienen los maestros y los patojos.

Maco: Lo que queremos dejar como legado, aparte de la música que estamos registrando y tratamos de rescatar, es un estilo propio, una forma de tocar, una manera de hacer las cosas, que lo retome alguien más.

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