A propósito
Investigadores privados
Por Viviana Ruiz
Editora Revista D
Federico López* no se parece a Magnum.
Tampoco a Sherlock Holmes y mucho menos al duro de matar, Bruce
Willis, pero tienen en común una profesión,
la de detective privado, que poco, o más bien nada, tiene que ver con
lo que se refleja en la ficción.
Pero comparaciones al margen, este guatemalteco, que desde hace varios años
se dedica a este oficio, está harto de otro tipo de comentarios sobre
su trabajo: “Ya te llamaré para que persigas a mi mujer”. “La
gente desconoce lo que es ser detective”, se lamenta.
Si bien es cierto que hombres y mujeres buscan a profesionales
de su categoría
para indagar casos de infidelidades, no es a lo único a que se dedican.
Este grupo, por cierto muy reducido en el país, además de esclarecer
asesinatos, homicidios, secuestros o extorsiones también investiga fraudes,
robos, problemas financieros, seguros y lavado de dinero, como lo demuestra el
reportaje que el periodista Francisco Mauricio Martínez ofrece para esta
edición.
Un detective no precisamente tiene que haber sido agente de alguna
policía
privada, de la PNC o haber militado en el ejército, aunque no es extraño
encontrar algunos dentro de este campo. “Los oficiales policíacos
nacionales y militares normalmente se incorporan después de retirarse
y/o jubilarse. Abrazan este trabajo como una segunda carrera, pues poseen mucha
experiencia”, apunta Guillermo García, uno de los entrevistados
por Martínez.
Para ser investigador, sin embargo, se requiere además de audacia, inteligencia
y creatividad, estudios universitarios, para así profundizar y concluir
un caso con mayor rapidez.
* nombre ficticio
|