Semanario de Prensa Libre • No. 133 • 21 de Enero de 2007

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D fondo

Tras las huellas
Con libreta, cámara de video y largavistas, algunos investigadores privados vigilan a sospechosos, mientras otros urgan entre miles de documentos para encontrar evidencias

Por Francisco Mauricio Martínez
Fotoarte: Mynor Alvarez

Al empezar la conversación, el teléfono celular del investigador suena. Disculpe, expresa. “Mirá, estoy ocupado, pero te adelanto que la persona no tiene arraigo; después te explico”, responde y concluye la llamada. Enseguida, continúa la plática. “Como usted verá, nuestras oficinas no tienen rótulo ni mucho menos publicidad”. El aparato vuelve a sonar, observa el número del cual proviene la llamada, presiona un botón y el móvil se queda en silencio. “Las personas a quienes prestamos nuestros servicios son las que nos divulgan”, afirma. El celular repica una vez más, lo mira y le quita el volumen al timbre.

“Así es este trabajo. Los horarios son irregulares y la comunicación debe ser constante. A veces, hasta puede resultar peligroso, por eso no es correcto dar a conocer nuestra identidad. El anonimato es una de nuestras armas”, confiesa este investigador privado que después de graduarse de abogado y notario en la Universidad de San Carlos de Guatemala, Usac, decidió especializarse en una universidad europea de investigación criminalista. “La tarea de vigilar y buscar evidencias muchas veces se hace en horas inhábiles. Durante la noche, fin de semana y hasta afuera de la capital”, agrega este ex policía que tiene su oficina en la zona 9.

La poca confianza que los guatemaltecos le otorgan a la investigación que efectúa la Policía Nacional Civil (PNC), Ministerio Público (MP), Servicio de Análisis e Información Antinarcótica (SAIA) y, durante los últimos meses, las instituciones relacionadas con la actividad financiera del país promueven el florecimiento de empresas que se dedican a la investigación privada.
En Guatemala existen, al menos, seis empresas y cubren todas las áreas. Además, algunas policías privadas tienen una sección que se ocupa de algunos casos, y un número no determinado de detectives que trabajan en solitario.

Toda una carrera

El perfil de estos profesionales es tan heterogéneo como la diversidad de tópicos por indagar, ya que, contrario a lo que la mayoría de personas puedan creer, estos expertos no sólo se dedican a esclarecer asesinatos, homicidios, secuestros o extorsiones. También abarcan otros campos como fraudes, robos, problemas financieros, seguros y lavado de dinero.

Algunos son empíricos, por eso no es extraño encontrar ex agentes de policías privadas, PNC y del Ejército. Los oficiales policíacos nacionales y militares normalmente se incorporan después de retirarse y/o jubilarse. Abrazan este trabajo como una segunda carrera. “Tienen mucha experiencia de campo”, apunta Guillermo García, director de Conceptos de Seguridad, S.A.

Pero el haber formado parte de las fuerzas de seguridad no es garantía para incursionar en esta área. Saúl Aldana, un ex oficial de la PNC que ahora es investigador, asegura que los ejecutivos de esas empresas contratan a los agentes luego de someterlos a varias pruebas. Una de ellas consiste en investigar sus antecedentes y pasar la prueba del polígrafo (detector de mentiras). “Los que tienen un historial gris u oscuro se descartan”, detalla.

También se les somete a exámenes sicológicos para determinar su personalidad. Al final, se quedan con los individuos que además de honrados, se caractericen por ser ingeniosos, persistentes y asertivos. Aldana explica que un candidato para este trabajo debe comunicarse bien y pensar fríamente. “Saber hacer entrevistas es importante y esta habilidad se adquiere, generalmente, cuando se ha tenido experiencia en carreras relacionadas con brindar seguridad”, comenta.

Lo anterior también les permite cumplir con un aspecto esencial: tener un banco de “contactos” que le facilite su labor. Los que se dedican a esta profesión deben tener colaboradores en instituciones como la División de Investigación Criminal, Dinc (antiguo SIC) de la PNC, MP, SAIA, Dirección General de Migración e informantes en la calle, por mencionar algunos.

El director de Conceptos de Seguridad S.A, quien es máster en Ciencias de Seguridad, avalado por la Universidad de Cambridge, Estados Unidos, agrega que cuando se averigua un hecho delictivo el trabajo no lo ejecuta sólo el investigador, participan también peritos del área forense. Estos especialistas indagan en la escena del crimen, es decir, toman fotografías, huellas y muestras de cualquier fluido (sangre, saliva, semen, sudor). En este grupo están los expertos en grafología (analizan escritura, colores, tintas) y dactiloscopía (comparaciones de huellas).

La labor del indagador transcurre en diferentes ambientes. Parte del tiempo lo pasan en una oficina donde hacen constantes llamadas telefónicas y frente a una computadora en busca de información sobre los antecedentes de la persona a investigar, así como juicios legales y civiles, números de teléfono, registros de vehículos, ubicación de empresas u oficinas. También la utilizan para intercambiar datos con otros agentes.

Bajo la lupa
> Criminológicos. Se investigan homicidios, robos, amenazas, chantajes y falsificación de productos.
>En el área
de división laboral averiguan duplicidad de empleo, quebranto de secretos empresariales y profesionales, verificación de estudios socioeconómicos, antecedentes laborales, bajas fingidas por enfermedad o accidente.
> También localizan a deudores morosos, bienes, productos falsificados, documentos y datos, vehículos, anónimos, llamadas telefónicas.
> De igual manera rastrean casos sobre conducta
conyugal, pruebas para separación y divorcio, infidelidad, conducta prematrimonial, incumplimiento de pensiones alimenticias, situación económica del cónyuge que recibe la pensión, pruebas de paternidad (ADN), observación de conducta de menores (alcoholismo, drogadicción, vigilancia).
> Documentos. Registro de la Propiedad, Mercantil, Civil (actas de nacimiento, matrimonio, divorcio, defunción), bases de datos, insolvencias, domicilio social.
> Las compañías aseguradoras, por lo general, requieren servicios para verificar incendios y lesiones, fraudes sobre pólizas, localización de mercancías, antecedentes fraudulentos.
> Tecnología: Inspección de micrófonos y líneas telefónicas intervenidas, análisis de llamadas, videograbaciones, rastreo vía satélite, elaboración y asesoría sobre equipo electrónico especializado.

Parte de su tiempo lo pasan lejos de sus oficinas para hacer entrevistas o vigilar, lo cual hacen sólos, pero en algunos casos es indispensable alternar el control con dos o tres más para no despertar sospechas. “Los vigilados no pueden toparse dos o tres veces con una misma persona”, explica García.

Algunas de las averiguaciones traen consigo confrontación, por lo que algunos detectives van armados; pero en la mayoría de situaciones no es necesario, pues el propósito del trabajo es recolectar información.

El seguimiento debe ser discreto y a menudo se utilizan cámaras de video, prismáticos y celulares con cámara. Aunque hay ocasiones en las que se emplea tecnología mucho más avanzada como micromicrófonos (del tamaño de la cabeza de un alfiler), y sistemas de escucha láser con un alcance de hasta 500 metros.

Casos usuales

Aunque en la actualidad no se exigen requisitos académicos para ejercer como detective, muchos tienen algún grado universitario para prestar un mejor servicio a sus clientes, porque hay empresas de finanzas, contabilidad, crédito comercial y seguros que requieren de sus servicios.

Juan Carlos Mata, un profesional graduado en auditoría y que labora para una empresa de abogados ubicada en la zona 4, cuenta que efectúa todo tipo de investigaciones, pero las que más le encomiendan son las que solicitan los inmigrantes. Ellos piden que se les informe con exactitud qué están haciendo sus parejas, regularmente esposa, con las remesas que les envían. “Si las están utilizando en lo que tienen acordado y si sus hijos perciben beneficios como educación y vestido. Este paquete también incluye verificar la fidelidad”, indica.

Hay algunos que centran en el hurto de los derechos intelectuales e investigan y documentan actos de piratería. “Esto es frecuente en las marcas de ropa y música”, comenta Édgar Barrios, investigador, abogado y catedrático en esta área en la Usac. Los rastreadores legales son empleados normalmente por los bufetes de abogados.

Aunque el mito que se tiene es que el investigador sólo anda tras las huellas del criminal, lo cierto es que esta área es apenas una parte de un mundo en el cual también caben otras aristas, como esclarecer asuntos financieros.

También están las indagaciones corporativas, las cuales establecen si los empleados están robando mercancía o información, o si existe una facturación fraudulenta.

Asesinan a gerente

Talento chapín fuera de nuestras fronteras

En una multinacional, dedicada al mercado energético en República Dominica, asesinaron a un gerente cuando salía de la planta. Se quiso simular que fue por robo, pero tres disparos en la cabeza provocaron sospechas.

Al principio se pensó que podría tratarse de una represalia debido a los cortes energéticos. Cuando llegamos a la isla trabajamos junto al departamento de homicidios de la Policía, y aunque no pudimos practicarles la prueba del polígrafo a los tres sospechosos detenidos, se nos permitió entrevistarlos.

Establecimos una relación entre la administradora de la planta y uno de los proveedores, de quien se especulaba utilizaba su empresa como frente para actividades delictivas. Casi todo su personal de confianza tenía antecedentes criminales, por ejemplo su chofer, que había sido deportado de Estados Unidos por narcotráfico y portación ilegal de arma de fuego.

Las pruebas poligráficas que le pasaron a la administradora dieron como resultado que gastaba más de lo que devengaba. Las preguntas fueron diseñadas para determinar si estaba vinculada de forma anómala con el proveedor y el resultado fue que mentía. Al día siguiente presentó su renuncia, porque intuía el resultado.

Los ejecutivos de la empresa no estaban muy convencidos y no aceptaron que abandonara sus labores. Con las siguientes pruebas algunos empleados confesaron conocer los negocio y contratos deshonestos entre el proveedor y la administradora.

Al final se descubrió que el gerente asesinado, quien había llegado a la planta dos meses antes con la intención de acabar con la corrupción, tenía información sobre los vericuetos de la pareja. El proveedor tenía aspiraciones a una candidatura para diputado y sus planes financieros estaban siendo afectados, cuando el ejecutivo comenzó a cortar todas esas operaciones sospechosas.

En su desesperación por evitar la pérdida de contratos decidieron acabar con su vida. En este caso, la técnica de entrevistas sin utilizar el detector con los detenidos produjo información importante que sirvió para elaborar los cuestionarios poligráficos que esclarecieron las circunstancias del asesinato y de los autores intelectuales.

Las pruebas poligráficas también ofrecieron indicios sobre una serie de robos y apropiaciones ilícitas que ascendían a más de US$300 mil cometidos por un círculo de empleados vinculados a los responsables intelectuales del hecho de sangre.

Juan Pablo Leonardo
Poligrafista. Conceptos de Seguridad


   

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