Semanario de Prensa Libre • No. 133 • 21 de Enero de 2007

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D viaje

¡Bienvenidos a Guatemala!
Un clima agradable durante todo el año le ha otorgado el calificativo de “el país de la eterna primavera”

Por Elisa Árias

Guatemala cuenta con 19 ecosistemas, 300 microclimas y 33 volcanes (de los cuales tres se encuentran en actividad: Fuego, Pacaya y Santiaguito), lo que la convierte en un destino altamente apto para el ecoturismo. No en vano, el visitante puede cambiar de un bosque cubierto por densa niebla a un seco y cálido desierto, en tan sólo unos minutos.

En la actualidad, existen 93 áreas protegidas legalmente declaradas, 25 con la categoría de protección especial. Todas abarcan una amplia gama de regiones naturales, y un millón 400 mil hectáreas de reserva de biosfera maya. De ahí el desarrollo de este tipo de turismo, definido por la Unión Mundial para la Naturaleza como “viajes ambientalmente responsables a las áreas naturales, con el fin de disfrutar y apreciar la naturaleza, que promueva la conservación, produzca un bajo impacto de los visitantes y proporcione la activa participación socioeconómica de la población local”.

Al norte

El departamento de Petén es uno de los principales territorios donde se asentó la cultura maya en el período Clásico. Su atractivo turístico principal es el Parque Nacional Tikal, sitio que alberga la famosa ciudad del mismo nombre, y dos museos: el de Estelas (con réplicas de estas piedras talladas) y el Sylvanus Morley, que exhibe objetos de cerámica, hueso, piedra, concha y jade.

La palabra que da el nombre a este departamento proviene de “petenes”, apelativo que los nativos daban a las islas. También puede traducirse como “país lleno” o “tierra plana”. El trabajo artesanal de sus pobladores se centra en la fabricación de mocasines (zapatos de cuero o piel de animales del lugar), aunque también elaboran utensilios de barro y arcilla.

Sitios arqueológicos de gran importancia como Naachtún, Chochkitam, La Honradez, Xultún, Xmakabatún, Holmul, Uaxactún, Piedras Negras, Tikal, Yaxhá, Topoxte, Nakum, El Naranjo, San Clemente, Itzimté, Tayasal o Cancuén se encuentran en este lugar, por lo que se convierte en enclave básico para conocer los vestigios de la civilización maya.

Diversa

Otra región de gran belleza es el altiplano, integrada por los departamentos de Huehuetenango, Quiché, San Marcos, Totonicapán, Chimaltenango, Sololá y Quetzaltenango.

Huehuetenango, que significa “ciudad de los viejos”, es una tierra de paisajes y altas montañas de impresionante belleza. Sus principales actividades se efectúan en la plaza central de su cabecera, y cuenta con uno de los tres templos de Minerva que aún quedan en toda la República.

En Quiché se pueden visitar iglesias y el sitio arqueológico de Utatlán, también conocido como Gumarcaj. Otro de sus atractivos más visitados es el Cerro Turcaj, donde se venera al Dios Mundo, una deidad de piedra llamada Pascual Abaj.

Chichicastenango es uno de los pocos poblados donde se puede apreciar el significado de la fe religiosa de los indígenas descendientes de los antiguos mayas.

San Marcos ofrece las playas de los ríos Suchiate y Naranjo, los afluentes Ixiama, Shula, Mopa y Cabuz, con lugares autorizados para caza y pesca; las cascadas Lágrimas de la Cruz, el bosque Guatemex, y los balnearios Danilo López y El Sitio. El mayor atractivo de Totonicapán es un imponente templo de hermosos retablos e impresionantes murales que datan del siglo XVI.

La riqueza de esta zona se complementa con la oferta de fuentes termales en Momostenango, como Palá, El Barranco, Salitre y Paxeyú.

El lago más bello

Sololá alberga el Lago de Atitlán, considerado por el escritor inglés Aldous Huxley como “el más bello del mundo”.

Por último, el departamento de Chimaltenango se encuentra sobre el altiplano de la Sierra Madre. Entre sus atractivos está el sitio arqueológico Mixco Viejo, uno de los más importantes del país. Las pinturas primitivistas creadas por las hábiles manos de algunos comalapenses son admiradas a nivel mundial.

Moderna y colonial

En los departamentos de Guatemala y Sacatepéquez se emcuentran la vieja y actual capital del país: ciudad de Guatemala y Antigua Guatemala. La primera ofrece numerosos atractivos para el turista, como museos, iglesias y mercados. Es un centro urbano donde conviven diversas culturas, por una parte cosmopolitas y por otra tradicionales, donde además sobresale la riqueza tradicional y folclórica, con leyendas como El Cadejo o La Llorona.

Entre los museos, destacan el Museo Nacional de Arqueología y Etnología, que presenta una muestra arqueológica de la civilización maya; el Museo Nacional de Historia y el Museo del Niño. El Centro Cultural Miguel Ángel Asturias también es un lugar de gran riqueza artística y arquitectónica, que además alberga el Museo de Armas.

El Centro Histórico cobija en su seno la mayoría de templos patrimoniales, muchos de ellos con categoría de museos. Existen antiquísimas iglesias que le proporcionan a la capital un toque especial, como las del Cerrito del Carmen, la Catedral Metropolitana, El Calvario, Santo Domingo y Yurrita.

Antigua Guatemala, ciudad colonial que aún conserva edificaciones del siglo XVI, puede ser recorrida a pie a través de sus ancestrales calles empedradas. Dicen que al llegar a la Antigua la primera impresión es la de sus imponentes volcanes, y la ciudad que se encuentra como recostada en un valle donde antes había un lago, según el nombre de esta localidad en lengua indígena, Panchoy, o Valle del Lago.

Entre sus principales legados está el Palacio del Muy Noble Ayuntamiento, donde se encontraba la municipalidad hacia 1940, así como un cuadro pintado a crayón de fray Bartolomé de las Casas y otro en óleo del obispo Gómez de Parada, fundador del Convento de Capuchinas.

También merece la pena visitar sus antiguos conventos, como el de Capuchinas y Santa Clara, la Catedral de San José, la Compañía de Jesús, la Iglesia de La Recolección, la Iglesia y Convento de La Merced, y el Convento y Arco de Santa Catalina, entre otros tesoros del pasado. La Universidad de San Carlos de Borromeo, el Museo de Armas de Santiago de los Caballeros, el Museo del Libro Antiguo, parques, plazas y mercados de artesanías, se suman a la oferta arquitectónica y cultural que ofrece la ciudad colonial.


   

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