¡Bienvenidos a Guatemala!
Un clima agradable durante todo el año le ha otorgado el
calificativo de “el país de la eterna primavera”
Por Elisa Árias
Guatemala cuenta con 19 ecosistemas,
300 microclimas y 33 volcanes (de los cuales tres se encuentran
en actividad: Fuego, Pacaya y Santiaguito), lo que la convierte
en un destino altamente apto para el ecoturismo. No en vano, el
visitante puede cambiar de un bosque cubierto por densa niebla
a un seco y cálido desierto,
en tan sólo unos minutos.
En la actualidad, existen 93 áreas protegidas legalmente declaradas, 25
con la categoría de protección especial. Todas abarcan una amplia
gama de regiones naturales, y un millón 400 mil hectáreas de reserva
de biosfera maya. De ahí el desarrollo de este tipo de turismo, definido
por la Unión Mundial para la Naturaleza como “viajes ambientalmente
responsables a las áreas naturales, con el fin de disfrutar y apreciar
la naturaleza, que promueva la conservación, produzca un bajo impacto
de los visitantes y proporcione la activa participación socioeconómica
de la población local”.
Al norte
El departamento de Petén es uno de los principales territorios
donde se asentó la cultura maya en el período Clásico.
Su atractivo turístico principal es el Parque Nacional
Tikal, sitio que alberga la famosa ciudad del mismo nombre, y
dos museos: el de Estelas (con réplicas de estas piedras
talladas) y el Sylvanus Morley, que exhibe objetos de cerámica,
hueso, piedra, concha y jade. La palabra que da el nombre a este departamento proviene de “petenes”,
apelativo que los nativos daban a las islas. También puede
traducirse como “país lleno” o “tierra
plana”. El trabajo artesanal de sus pobladores se centra
en la fabricación de mocasines (zapatos de cuero o piel
de animales del lugar), aunque también elaboran utensilios
de barro y arcilla.
Sitios arqueológicos de gran
importancia como Naachtún, Chochkitam,
La Honradez, Xultún, Xmakabatún, Holmul, Uaxactún, Piedras
Negras, Tikal, Yaxhá, Topoxte, Nakum, El Naranjo, San Clemente, Itzimté,
Tayasal o Cancuén se encuentran en este lugar, por lo que se convierte
en enclave básico para conocer los vestigios de la civilización
maya.
Diversa
Otra región de gran belleza es el altiplano, integrada por los departamentos
de Huehuetenango, Quiché, San Marcos, Totonicapán, Chimaltenango,
Sololá y Quetzaltenango.
Huehuetenango, que significa “ciudad de los viejos”, es una tierra
de paisajes y altas montañas de impresionante belleza. Sus principales
actividades se efectúan en la plaza central de su cabecera, y cuenta
con uno de los tres templos de Minerva que aún quedan en toda la República.
En Quiché se pueden visitar iglesias y el sitio arqueológico
de Utatlán, también conocido como Gumarcaj. Otro de sus atractivos
más visitados es el Cerro Turcaj, donde se venera al Dios Mundo, una
deidad de piedra llamada Pascual Abaj.
Chichicastenango es uno de los pocos
poblados donde se puede apreciar el significado de la fe religiosa de los
indígenas
descendientes de los antiguos mayas.
San Marcos ofrece las playas de los ríos Suchiate y Naranjo, los afluentes
Ixiama, Shula, Mopa y Cabuz, con lugares autorizados para caza y pesca; las
cascadas Lágrimas de la Cruz, el bosque Guatemex, y los balnearios Danilo
López y El Sitio. El mayor atractivo de Totonicapán es un imponente
templo de hermosos retablos e impresionantes murales que datan del siglo XVI. La riqueza de esta zona se complementa con la oferta de fuentes
termales en Momostenango, como Palá, El Barranco, Salitre y Paxeyú.
El lago más bello
Sololá alberga el Lago de Atitlán, considerado por el escritor
inglés Aldous Huxley como “el más bello del mundo”.
Por último, el departamento
de Chimaltenango se encuentra sobre el altiplano de la Sierra Madre.
Entre sus atractivos está el sitio arqueológico
Mixco Viejo, uno de los más importantes del país. Las pinturas
primitivistas creadas por las hábiles manos de algunos comalapenses
son admiradas a nivel mundial.
Moderna y colonial
En los departamentos de Guatemala y Sacatepéquez se emcuentran la vieja
y actual capital del país: ciudad de Guatemala y Antigua Guatemala.
La primera ofrece numerosos atractivos para el turista, como museos, iglesias
y mercados. Es un centro urbano donde conviven diversas culturas, por una parte
cosmopolitas y por otra tradicionales, donde además sobresale la riqueza
tradicional y folclórica, con leyendas como El Cadejo o La Llorona.
Entre los museos, destacan el Museo Nacional de Arqueología y Etnología,
que presenta una muestra arqueológica de la civilización maya;
el Museo Nacional de Historia y el Museo del Niño. El Centro Cultural
Miguel Ángel Asturias también es un lugar de gran riqueza artística
y arquitectónica, que además alberga el Museo de Armas.
El Centro Histórico cobija en su seno la mayoría de templos patrimoniales,
muchos de ellos con categoría de museos. Existen antiquísimas
iglesias que le proporcionan a la capital un toque especial, como las del Cerrito
del Carmen, la Catedral Metropolitana, El Calvario, Santo Domingo y Yurrita.
Antigua Guatemala, ciudad colonial que aún conserva edificaciones del
siglo XVI, puede ser recorrida a pie a través de sus ancestrales calles
empedradas. Dicen que al llegar a la Antigua la primera impresión es
la de sus imponentes volcanes, y la ciudad que se encuentra como recostada
en un valle donde antes había un lago, según el nombre de esta
localidad en lengua indígena, Panchoy, o Valle del Lago.
Entre sus principales legados está el Palacio del Muy Noble Ayuntamiento,
donde se encontraba la municipalidad hacia 1940, así como un cuadro
pintado a crayón de fray Bartolomé de las Casas y otro en óleo
del obispo Gómez de Parada, fundador del Convento de Capuchinas.
También merece la pena visitar sus antiguos conventos, como el de Capuchinas
y Santa Clara, la Catedral de San José, la Compañía de
Jesús, la Iglesia de La Recolección, la Iglesia y Convento de
La Merced, y el Convento y Arco de Santa Catalina, entre otros tesoros del
pasado. La Universidad de San Carlos de Borromeo, el Museo de Armas de Santiago
de los Caballeros, el Museo del Libro Antiguo, parques, plazas y mercados de
artesanías, se suman a la oferta arquitectónica y cultural que
ofrece la ciudad colonial. |