A propósito
Para meditar
Por Viviana Ruiz
Editora Revista D
Los miembros de la familia humana tenemos una asignatura pendiente: ser felices.
Puesto que todos compartimos este pequeño planeta, tenemos que aprender
a vivir en armonía entre nosotros y con la naturaleza. Esto no es solamente
un sueño, es una necesidad.
Las prisas del trabajo, el estrés del tránsito, los problemas familiares,
el no estar a gusto con nuestro aspecto físico son preocupaciones que
no nos dejan vivir tranquilos.
La dicha al igual que el sufrimiento son estados mentales y,
por lo tanto, sus causas no pueden existir fuera del cerebro.
Si tenemos pensamientos apacibles, seremos bienaventurados
en todo momento, aunque las condiciones externas sean adversas,
pero si estamos preocupados e inquietos, nunca lograremos este
objetivo por muy favorables que sean las circunstancias. Según el periodista Francisco
Mauricio Martínez, en el trabajo de investigación que presenta
en esta edición, existen varias técnicas para tranquilizar ese
torbellino de ideas negativas que provocan frustración.
El yoga o conjunto
de disciplinas físico-mentales destinadas a conseguir la perfección
espiritual y la unión con lo absoluto, es una de ellas. Pero también
hace énfasis en la meditación y sobre todo en la autopercepción. Ésta
consiste en percibir nuestras emociones, nuestra personalidad, ideas, deseos....
en definitiva conocernos de la manera más íntima posible, para
así poder formarnos una opinión sobre nosotros mismos y los demás.
Es lo que se conoce como introspección.
De acuerdo con los profesionales entrevistados por Martínez, seguir con
disciplina cualesquiera de las técnicas antes mencionadas ofrece como
recompensa el bienestar. |