¿Cómo conseguir la paz mental?
La salud mental se alcanza cuando la persona es capaz de armonizar
consigo misma, con los demás y asimila los cambios de la vida
Por Francisco
Mauricio Martínez
Foto Carlos Sebastián
“Las escenas de personas con los rostros angustiados
y desesperados que reclaman el dinero que tenían guardado
en los bancos que quebraron, o el temor que a algunos invade cuando
caminan por cualquier calle, incluso, dentro de su propia residencia,
son apenas la punta del iceberg de la inseguridad y frustración
que se vive en el país. La intranquilidad, ansiedad y depresión
afectan la salud mental de los ciudadanos.
Todas estas situaciones han deteriorando las relaciones
humanas. El respeto, confianza, credibilidad, esperanza y preocupación
por los demás, son valores que han quedado fuera del lenguaje
y entorno de los chapines. Frases como “ahí te vas
con cuidado” o “cuando regrese, si es que regreso”,
muestran el estado de sicosis social en el que estamos.

Es conveniente que los lugares
donde se practica yoga tengan ventilación, luz natural
y que estén alejados de calles muy transitadas. |
El estrés es otro de los problemas que se ha posesionado
de la cotidianidad. ¿Con qué tranquilidad puede llegar
una persona a su trabajo después de haber viajado tres horas
prendido en un autobús o haber escuchado un concierto de
bocinas de impetuosos automovilistas que corren locamente por calzadas
y avenidas.
La estabilidad laboral se ha convertido también en estresor. El desempleo
genera sentimientos de frustración, irritabilidad y tensión, pero
tenerlo también provoca otros conflictos emocionales debido a los niveles
de exigencia, competitividad y productividad, lo que genera altos niveles de
tensión, que si no se saben manejar, pueden provocar que un individuo
busque la evasión por medio del alcohol y las drogas generando un impacto
a nivel familiar tanto en lo económico como emocional.
De la cabeza al cuerpo
Pero los problemas que afectan la paz mental no se quedan solamente
ahí,
inmediatamente trasladan sus efectos al resto del cuerpo. El siquiatra José Antonio
López, del Centro Médico, dice que “las penas que no se desahogan
con lágrimas, hacen llorar otros órganos”. Asegura que uno
de los primeros aparatos en experimentar estos efectos es el sistema digestivo:
las diarreas y gastritis están a la orden del día.
La alteración del sistema nervioso genera un sinnúmero de síntomas
que abarcan todo el cuerpo. Náuseas, vómitos, dolores de cabeza,
sudoración y taquicardia son algunos. Los más comunes son dolores,
sobre todo en el cuello y la espalda, consecuencias de la tensión muscular.
El especialista indica que la piel también padece las consecuencias de
estas alteraciones, pues pueden generarse lesiones dermatológicas, urticarias,
picazones o erupciones.
El tesoro perdido
La estabilidad emocional es el tesoro que la mayoría de guatemaltecos
pierde poco a poco, muchas veces sin darse cuenta. Marco Antonio Garavito, director
de la Liga de Higiene Mental, indica que una persona goza de salud mental cuando
es capaz de “armonizar consigo misma, con los demás y asimila las
exigencias y cambios de la vida diaria”.
Cuando existe una alteración nerviosa emocional, el individuo es incapaz
de armonizar y relacionarse adecuadamente con todos los que le rodean, porque
por lo general se mantiene nervioso, evasivo y hasta agresivo.
Hay quienes, hasta se aislan y algunas veces no asumen compromisos;
dejan de asistir a actividades diarias como el trabajo o la escuela
y caen en depresión.
Quienes presentan este cuadro puede caer fácilmente en situaciones de
drogas y alcoholismo, con tal de aliviar, según ellos, los síntomas.
El camino de retorno
Aunque los caminos para extraviar la paz mental son anchos, las
rutas para recuperarla, aunque angostas, existen. López explica que lo más importante es
que la persona acepte su situación y la enfrente. Después, si es
necesario, debe buscar ayuda profesional.
Antes de llegar a situaciones complejas se puede hacer uso de algunas
técnicas
de relajación y así superar las tensiones de la cotidianidad. La
mayoría están basadas en respiraciones pausadas. Los expertos aconsejan
hacer varias inhalaciones divididas en cinco tiempos de cinco, y exhalar de forma
abrupta. “Libera tensiones y relaja los músculos”, dice la
sicóloga clínica Amalia Alvarado.
Para apartarse un tanto del estrés el yoga podría ser la solución.
Los adeptos a esta técnica milenaria consideran que mediante el trabajo
de las posturas del cuerpo y la correcta respiración se puede dominar
la mente, las emociones y el bienestar general. “Aparte de ayudar a tener
un control emocional y mental, también funciona como automasaje y mantiene
nuestros órganos saludables, debido a que promovemos una alimentación
sana”, enfatiza Lucrecia Rodríguez, instructora de esta técnica
en la Red GFU.
Otra manera de acercarse a la salud mental es a través de la autopercepción.
Albert Yans, del Instituto Guatemalteco de Psicología e Hipnosis Clínica,
indica que si la persona conoce algunas técnicas para autopercibir los
diferentes estresores de manera más serena y calmada, la vida va a ser
más tranquila, debido a que los factores que alteran el sistema nervioso
siempre existirán.
Cita a manera de ejemplo que sólo el hecho de no recibir respuesta de
un saludo puede crear problemas emocionales a alguien y a actuar con desagrado, “dependiendo
de cómo lo perciba”. Si la persona no le presta importancia al momento
o piensa: “puede ser que no me haya escuchado”, no pasa nada. Pero
si principia a repetirse a sí mismo “no me quiso contestar, porque
le caigo mal”, lo más probable es que termine fantaseando. “No
es lo que ocurre lo que nos hace sufrir, si cómo alucinamos el hecho”,
asegura.
Para Yans, una de las mejores formas
para evitar los conflictos emocionales en las relaciones sociales
es ver las cosas en su verdadera dimensión. “Lo
que yo puedo cambiar debo hacerlo, y lo que no, debo verlo tal como es. Sólo
así la existencia va a ser más linda y plena. Vamos a darnos cuenta
que la vida es tan corta que no vale la pena desperdiciarla negativamente, así sea
un día o un siglo”.
Sociedad fatalista
Los chapines piensan que nunca va cambiar
la situación
La mayoría de guatemaltecos padecen desajustes
emocionales, pero no necesariamente pierden el contacto con la
realidad. El deterioro de la salud mental, según Marco Antonio
Garavito, se refleja en el alcoholismo, drogadicción y agresividad
con los demás y hacia uno mismo, al generar ansiedad, angustia
y depresión.
“La frustración es lo que más golpea la vida
emocional de las personas”, dice.
Considera que todas las personas, en algún momento enfrentan
un desequilibrio depresivo o ciertos cuadros de ansiedad y estrés
y sienten la necesidad de reajustar su salud mental. El mejor indicio
de esta condición es cuando la persona dice “yo con
esto ya no puedo cargar sólo, por lo que tengo que buscar
alguien que me ayude, un amigo, un sicólogo o un guía
religioso”, explica. Pesimismo
Una de las evidencias del deterioro de la salud mental de los guatemaltecos
es la visión fatal que tienen de la vida. Es normal escuchar: esto va a seguir
igual, nunca va a cambiar; siempre voy a ser pobre; nunca voy a salir de donde
estoy. El sicólogo dice que esto se refleja claramente cuando se publican
encuestas en los medios de comunicación. A la pregunta ¿Cree usted
que Guatemala va a estar peor, igual o mejor?, la mayoría responde: peor. “Lo
que está atrás de esta respuesta es la pérdida de la fe
y la esperanza de que el futuro puede ser distinto”, indica.
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