Semanario de Prensa Libre • No. 135 • 4 de Febrero de 2007

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D fondo

¿Cómo conseguir la paz mental?
La salud mental se alcanza cuando la persona es capaz de armonizar consigo misma, con los demás y asimila los cambios de la vida

Por Francisco Mauricio Martínez
Foto Carlos Sebastián

“Las escenas de personas con los rostros angustiados y desesperados que reclaman el dinero que tenían guardado en los bancos que quebraron, o el temor que a algunos invade cuando caminan por cualquier calle, incluso, dentro de su propia residencia, son apenas la punta del iceberg de la inseguridad y frustración que se vive en el país. La intranquilidad, ansiedad y depresión afectan la salud mental de los ciudadanos.

Todas estas situaciones han deteriorando las relaciones humanas. El respeto, confianza, credibilidad, esperanza y preocupación por los demás, son valores que han quedado fuera del lenguaje y entorno de los chapines. Frases como “ahí te vas con cuidado” o “cuando regrese, si es que regreso”, muestran el estado de sicosis social en el que estamos.

Es conveniente que los lugares donde se practica yoga tengan ventilación, luz natural y que estén alejados de calles muy transitadas.

El estrés es otro de los problemas que se ha posesionado de la cotidianidad. ¿Con qué tranquilidad puede llegar una persona a su trabajo después de haber viajado tres horas prendido en un autobús o haber escuchado un concierto de bocinas de impetuosos automovilistas que corren locamente por calzadas y avenidas.

La estabilidad laboral se ha convertido también en estresor. El desempleo genera sentimientos de frustración, irritabilidad y tensión, pero tenerlo también provoca otros conflictos emocionales debido a los niveles de exigencia, competitividad y productividad, lo que genera altos niveles de tensión, que si no se saben manejar, pueden provocar que un individuo busque la evasión por medio del alcohol y las drogas generando un impacto a nivel familiar tanto en lo económico como emocional.

De la cabeza al cuerpo

Pero los problemas que afectan la paz mental no se quedan solamente ahí, inmediatamente trasladan sus efectos al resto del cuerpo. El siquiatra José Antonio López, del Centro Médico, dice que “las penas que no se desahogan con lágrimas, hacen llorar otros órganos”. Asegura que uno de los primeros aparatos en experimentar estos efectos es el sistema digestivo: las diarreas y gastritis están a la orden del día.

La alteración del sistema nervioso genera un sinnúmero de síntomas que abarcan todo el cuerpo. Náuseas, vómitos, dolores de cabeza, sudoración y taquicardia son algunos. Los más comunes son dolores, sobre todo en el cuello y la espalda, consecuencias de la tensión muscular.

El especialista indica que la piel también padece las consecuencias de estas alteraciones, pues pueden generarse lesiones dermatológicas, urticarias, picazones o erupciones.

El tesoro perdido

La estabilidad emocional es el tesoro que la mayoría de guatemaltecos pierde poco a poco, muchas veces sin darse cuenta. Marco Antonio Garavito, director de la Liga de Higiene Mental, indica que una persona goza de salud mental cuando es capaz de “armonizar consigo misma, con los demás y asimila las exigencias y cambios de la vida diaria”.

Cuando existe una alteración nerviosa emocional, el individuo es incapaz de armonizar y relacionarse adecuadamente con todos los que le rodean, porque por lo general se mantiene nervioso, evasivo y hasta agresivo.

Hay quienes, hasta se aislan y algunas veces no asumen compromisos; dejan de asistir a actividades diarias como el trabajo o la escuela y caen en depresión. Quienes presentan este cuadro puede caer fácilmente en situaciones de drogas y alcoholismo, con tal de aliviar, según ellos, los síntomas.

El camino de retorno

Aunque los caminos para extraviar la paz mental son anchos, las rutas para recuperarla, aunque angostas, existen. López explica que lo más importante es que la persona acepte su situación y la enfrente. Después, si es necesario, debe buscar ayuda profesional.

Antes de llegar a situaciones complejas se puede hacer uso de algunas técnicas de relajación y así superar las tensiones de la cotidianidad. La mayoría están basadas en respiraciones pausadas. Los expertos aconsejan hacer varias inhalaciones divididas en cinco tiempos de cinco, y exhalar de forma abrupta. “Libera tensiones y relaja los músculos”, dice la sicóloga clínica Amalia Alvarado.

Para apartarse un tanto del estrés el yoga podría ser la solución. Los adeptos a esta técnica milenaria consideran que mediante el trabajo de las posturas del cuerpo y la correcta respiración se puede dominar la mente, las emociones y el bienestar general. “Aparte de ayudar a tener un control emocional y mental, también funciona como automasaje y mantiene nuestros órganos saludables, debido a que promovemos una alimentación sana”, enfatiza Lucrecia Rodríguez, instructora de esta técnica en la Red GFU.

Otra manera de acercarse a la salud mental es a través de la autopercepción. Albert Yans, del Instituto Guatemalteco de Psicología e Hipnosis Clínica, indica que si la persona conoce algunas técnicas para autopercibir los diferentes estresores de manera más serena y calmada, la vida va a ser más tranquila, debido a que los factores que alteran el sistema nervioso siempre existirán.

Cita a manera de ejemplo que sólo el hecho de no recibir respuesta de un saludo puede crear problemas emocionales a alguien y a actuar con desagrado, “dependiendo de cómo lo perciba”. Si la persona no le presta importancia al momento o piensa: “puede ser que no me haya escuchado”, no pasa nada. Pero si principia a repetirse a sí mismo “no me quiso contestar, porque le caigo mal”, lo más probable es que termine fantaseando. “No es lo que ocurre lo que nos hace sufrir, si cómo alucinamos el hecho”, asegura.

Para Yans, una de las mejores formas para evitar los conflictos emocionales en las relaciones sociales es ver las cosas en su verdadera dimensión. “Lo que yo puedo cambiar debo hacerlo, y lo que no, debo verlo tal como es. Sólo así la existencia va a ser más linda y plena. Vamos a darnos cuenta que la vida es tan corta que no vale la pena desperdiciarla negativamente, así sea un día o un siglo”.

 

Sociedad fatalista
Los chapines piensan que nunca va cambiar la situación

La mayoría de guatemaltecos padecen desajustes emocionales, pero no necesariamente pierden el contacto con la realidad. El deterioro de la salud mental, según Marco Antonio Garavito, se refleja en el alcoholismo, drogadicción y agresividad con los demás y hacia uno mismo, al generar ansiedad, angustia y depresión.
“La frustración es lo que más golpea la vida emocional de las personas”, dice.

Considera que todas las personas, en algún momento enfrentan un desequilibrio depresivo o ciertos cuadros de ansiedad y estrés y sienten la necesidad de reajustar su salud mental. El mejor indicio de esta condición es cuando la persona dice “yo con esto ya no puedo cargar sólo, por lo que tengo que buscar alguien que me ayude, un amigo, un sicólogo o un guía religioso”, explica.

Pesimismo

Una de las evidencias del deterioro de la salud mental de los guatemaltecos es la visión fatal que tienen de la vida. Es normal escuchar: esto va a seguir igual, nunca va a cambiar; siempre voy a ser pobre; nunca voy a salir de donde estoy. El sicólogo dice que esto se refleja claramente cuando se publican encuestas en los medios de comunicación. A la pregunta ¿Cree usted que Guatemala va a estar peor, igual o mejor?, la mayoría responde: peor. “Lo que está atrás de esta respuesta es la pérdida de la fe y la esperanza de que el futuro puede ser distinto”, indica.


   

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