Semanario de Prensa Libre • No. 135 • 4 de Febrero de 2007

Portada | Archivo | Contacto | Directorio


   > Editorial
   > En primera persona
   > Cartas
   > D todo un poco
   > D frente
   > D jardinería
   > D portafolio
   > D imagen
   > D fondo
   > D historia
   > D mundo
   > D cultura
   > D farándula
   > D viaje
   > Punto final

 


D historia

Cartografía de Guatemala
El Simposio Internacional de Coleccionistas de Mapas llega con una exposición de documentos que invitan a recorrer 400 años de historia centroamericana.

Por Gemma Gil Flores

Planos de piratas que trataron de desentrañar los recovecos de la costa, lienzos indigenistas que plasmaron la historia de la Conquista y cartografías que adornaron los salones de aristócratas y príncipes son algunos de los reclamos que promete la exposición Expresiones geográficas del Nuevo Mundo, que estará abierta al público del 5 al 30 de febrero en la Universidad Francisco Marroquín.

La exhibición, preparada a propósito del Simposio Internacional de Coleccionistas de Mapas, el primero que tiene lugar en América Latina, presenta 99 mapas fechados entre 1497 y 1904; una invitación a recorrer la historia de Centroamérica a través de la representación gráfica de su territorio. Así, la compilación muestra desde una suerte de infografía que ilustra la llegada de Jorge de Alvarado a Guatemala, hasta los planos empleados para determinar las fronteras con Chiapas o Belice, pasando por los utilizados por los exploradores del área maya Karl Sapper y Alfred Maudslay.

Hermoso mapa del lago de Atitlán. Destaca el volcán de Poniente, hoy San Pedro, y el trazo cuadriculado dispuesto por los misioneros franciscanos en la localidad de Santiago Atitlán. Probablemente fue elaborado por un pintor maya local para la colección de Relaciones Geográficas solicitadas por Felipe II, con el fin de recopilar información de sus nuevas tierras. Pieza de 81 x 61.5 cm, procedente de la Universidad de Austin, Texas.

Como la cartografía es en buena medida hija de la geopolítica, esta recopilación de mapas históricos también revela las luchas libradas por las potencias del viejo continente en el mítico Caribe de tesoros y filibusteros. De esta manera, en los planos ejecutados bajo encargo de la corona española se puede apreciar lo que se conoce como “los silencios”, es decir, las áreas presentadas sin demasiados detalles con el fin de poner las cosas complicadas a los enemigos ingleses y franceses.

Mención aparte merecen los cartouches o emblemas con los que se decoraban las piezas. En una época donde no existía Animal Planet, los conquistadores miraban el nuevo mundo como un paraíso exótico, poblado por criaturas de literatura fantástica de las que también dejaron constancia el trabajo de dibujantes, grabadores y cartógrafos.

Europea e indigenista

Compuesta en 80 por ciento por documentos originales procedentes, entre otros sitios, de la mapoteca de la universidad organizadora, del Archivo General de Centroamérica, del Archivo General de Indias en Sevilla, del British Museum de Londres y del Museo Casa del Alfeñique en Puebla, la exposición cuenta con el atractivo añadido de ofrecer una ventana al pasado desde una perspectiva tanto europea como indígena.

Si desde el punto de vista de los conquistadores se pone de manifiesto las dificultades que tuvieron para comprender la naturaleza de las tierras recién descubiertas en una época sin fotos satelitales (por ejemplo, entre 1520 y 1550, Yucatán era representada como una isla), desde la perspectiva indigenista se reclama un reconocimiento con nombre propio. “Cuando quisimos montar esta exposición, hubo gente que nos dijo que en Guatemala no hay tradición cartográfica, pero es una percepción errónea. Hay ejemplos, como el lienzo de Quauhquechollan, que evidencian que los indígenas ya tenían las habilidades y conocimientos para representar un área geográfica.

Se sabe que trazaban mapas en lienzo y corteza de árbol para delimitar sus propiedades y para determinar quién había pagado impuestos a sus caciques”, cuenta Jens Bornholt, curador de la muestra. Aunque ninguno de esos trabajos anteriores a la Conquista ha llegado hasta nuestros días, las formas de representación existentes dieron lugar a una tradición que según William Hepstead, editor del catálogo de la colección, es claramente identificable.

“Frente a los europeos, que son mapas hechos con la técnica del grabado, los mapas locales ¡parecen Google Earth! Eran más creativos y mágicos. Estaban hechos con tinta y pluma, de una forma más artesanal”, afirma. Buen ejemplo son los dos manuscritos con descripciones geográficas atribuidos al cronista criollo Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, o los mapas pertenecientes a las Relaciones Geográficas que Felipe II ordenó hacer para conocer la naturaleza de las tierras incorporadas a su imperio.

 

El lienzo de Quauhquechollan

Hasta 2002, se creía que la historia representada en los 2.35x3.25 metros de esta tela del siglo XVI se refería a la conquista de la actual Puebla; sin embargo, la tesis doctoral de la holandesa Florine Asselbergs, quien estará en Guatemala para participar en el Simposio Internacional de Coleccionistas de Mapas demostró que se trata de una pieza que narra el camino recorrido por Jorge de Alvarado y que se concentra en los hechos ocurridos en el área de Chimaltenango.

Su estilo pictórico y la ausencia de iglesias sugieren que fue ejecutado en época muy temprana por auxiliares quauhquecholtecos. Este grupo de población, procedente del centro de México, habría llegado al país como parte del ejército de indígenas que, ansiosos por librarse del férreo control azteca, se alió con los nuevos invasores.

“El lienzo nos proporciona una perspectiva mexicana de la Conquista española”, explica Asselbergs, quien señala cómo los quauhquecholtecos se dibujan con la tez más clara y mejor vestidos que los pueblos sometidos. Esta evidente ladinización habría tenido como objetivo ensalzar su prestigio y mostrar su voluntad de agradar a los castellanos, pues la tela habría sido utilizada para solicitar privilegios y exenciones de tributo, basados en su activa participación en la Conquista de Guatemala.

El lienzo original se encuentra en el Museo Casa del Alfeñique, de Puebla (México). En la exposición, no obstante, el público podrá contemplar un facsímil.


   

© Copyright 2004 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

www.prensalibre.com