Semanario de Prensa Libre • No. 135 • 4 de Febrero de 2007

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D imagen

Cabellera "casi" natural
Las pelucas han sido usadas desde la antigüedad, primero como símbolo de estatus y distinción, luego, como un accesorio de la moda o por motivos terapéuticos

Texto Ingrid Roldán Martínez
Foto Carlos Sebastián

Si el cabello es el marco del rostro, la peluca puede significar parte esencial de la imagen. Sus usos son tan diversos como las posibilidades que ofrecen, un ejemplo es el Santa Claus con su frondosa melena blanca o un actor en el personaje de Jesucristo en las representaciones de la Pasión en vivo que se llevan a cabo en varios lugares de Guatemala. También sirven como parte del vestuario en cine, teatro o televisión o en la vida cotidiana de muchas mujeres y hombres que las utilizan como parte de su arreglo personal.

Historia de siglos

En el antiguo Egipto representaban un accesorio de acuerdo al estatus de la persona o el medio en el que se desenvolvía. Debido al caluroso clima, era común que los hombres del pueblo evitaran tener el cabello largo y prefirieran rasurarse.

Uno a uno se tejen los cabellos en una malla de seda; hacer una peluca o un bigote postizo requieren de un minucioso trabajo al que Schuman Internacional se dedica desde hace más de tres décadas.

Las mujeres optaban por el pelo corto. Sin embargo, el faraón o los miembros de la realeza usaban pelucas en los distintos ritos a los que asistían.

Las fabricaban principalmente de cabello humano, la mayoría de veces castaño o castaño oscuro, teñido de negro o azul. Según la página web de Amigos de la Egiptología, también es probable que hicieran pelucas “baratas” con fibras de palma, o con lana. De éstas no se conserva ninguna, pero de las primeras hay muestras en varios museos.

El papel predominante de tales objetos en la indumentaria también alcanzó a Europa.

Los romanos del siglo I a.C. preferían las cabelleras postizas rubias, hechas con mechones de los germánicos bajo su dominio.

Un origen que se atribuye a la palabra peluca se refiere al siglo XVI. Según esto, proviene del francés perruque, que a su vez se deriva de perruquet (loro), que los habitantes utilizaban para referirse despectivamente a los jueces, abogados y funcionarios de justicia debido a su forma de hablar. Además, se caracterizaban por sus extraños postizos. En español se transformó a perruca para referirse al cabello de la nobleza. De ésta derivó en el vocablo que hoy se conoce.

Los aristócratas franceses del siglo XVIII se caracterizaban por sus hermosos rizos hechos a mano.

Más tarde, la costumbre se extendió a la unión americana donde personajes como Thomas Jefferson y Alexander Hamilton se distinguían por su “peculiar” peinado.
Ese mismo tipo de peluca —o uno similar— lo usan todavía, como símbolo de su oficio, algunos abogados, jueces y oficiales en la mayoría de los países de la Mancomunidad Británica de Naciones.

Siglo del desarrollo

No fue sino hasta el siglo XX que estos objetos adquirieron otras dimensiones y diferentes usos, especialmente por motivos estéticos o terapéuticos.

Se ha hecho cada vez más común que hombres y mujeres tengan una peluca en su guardarropa para disimular su pérdida de cabello, o en aquellos que padecen enfermedades como el cáncer.

Después de la segunda mitad del siglo se popularizó su uso. En los años 60 y 70, las damas las incluían cada vez más en su arreglo personal y para ir a fiestas y otro tipo de reuniones sociales elegantes.

Artistas famosos como Andy Warhol encontraron en tal elemento una forma de acentuar su imagen. Él comenzó a usarlas, al parecer, para ocultar su calvicie. En la década de los 80 se convirtió en un accesorio distintivo de su singular estilo. Falleció en 1987, pero quedó la pieza que fue subastada el año pasado en la casa Christie's, de Nueva York, a 10 mil 800 US$.

Al natural...
> Una peluca es un gorro de cabello sintético o natural, que se usa principalmente por motivos estéticos.

> Muchos hombres y mujeres usan pelucas para disimular su pérdida de cabello. Los actores, para conseguir mayor similitud con sus personajes.

> Sally Beauty Supplies importa pelucas de cabello natural y sintético, como las seis que viste la modelo en las fotos.

Cabello tras cabello

En Guatemala, Schumann Internacional fabrica este tipo de producto y lo exporta a España, Alemania, Brasil y Estados Unidos.

Édgar Schumann, fundador, aprendió el proceso en este último país, donde vivió. Había emigrado muy joven a esa nación pero años más tarde tuvo un accidente. Por recomendación médica no debía estar mucho tiempo de pie, así que buscó un trabajo donde pudiera permanecer sentado y lo encontró en una empresa de productos de belleza y postizos.

De regreso a su país natal, estableció un negocio para dedicarse a esa labor. Aquí se enteró, por un amigo, que estaban construyendo el parque de diversiones de Walt Disney, en Orlando, y que necesitaban pelucas para un pabellón donde colocarían maniquís de todos los presidentes de Estados Unidos.

Schumann hizo una de Cristóbal Colón como muestra. Disney la vio y la aprobó. Le pidieron que hiciera la de Abraham Lincoln, nuevamente la aprobaron y le encomendaron hacer las 34 que necesitaban. Para fabricarlas, usó pelo natural importado de Italia y en el pedido incluyó todos los colores que ellos distribuían. Su trabajo fue tan minucioso que combinaba hebras de distintos tonos para dar con el adecuado para cada personaje. El proceso le llevó más de seis meses. Schumann quedó satisfecho con el resultado y tiempo después viajó al famoso parque a ver el fruto de su tarea que aún permanece expuesto.

Hoy, su mercado los constituyen estudios de cine y televisión en varios países así como para actores locales y grupos artísticos del interior del país.


   

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