Semanario de Prensa Libre • No. 135 • 4 de Febrero de 2007

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D jardinería

Abono hecho en casa
Los desechos de plantas y vegetales pueden convertirse en un buen fertilizante natural

Texto Ingrid Roldán Martínez
Foto Carlos Sebastián

En lugar de tirar los restos del césped después de cortarlo o las raíces de la hierbabuena que usó para el chirmol, los residuos de las zanahorias y las cáscaras de banano, puede aprovecharlos para obtener abono orgánico en casa. Según la ingeniera Marie Storek, directora del Jardín Botánico, este fertilizante natural mejora la calidad de la tierra y contiene los nutrientes que requieren las plantas.

La técnica tiene su origen en la antigua China y de allí se extendió a todo el mundo. Incluso hay lugares donde se trabaja a escala industrial.

En la primera etapa se recolectan hojas y otros desechos vegetales; éstos se combinan con tierra y se colocan en un lugar adecuado. A los 15 días, se revuelve y rocía con agua. A lo largo de tres a seis meses se mueve y humedece periódicamente hasta que está listo el abono.

Pero si lo que se quiere es producir lo suficiente para el jardín de una casa, se debe de disponer de un espacio adecuado, de ser posible bajo sombra. Hacer una abonera requiere trabajo y cuidado. No se trata de acumular desperdicios en una esquina y dejar que se pudran, sino seguir un proceso que lleva semanas.

Se requiere tierra de buena calidad, especialmente negra. Ésta se combina con hojas y otros restos vegetales de verduras y frutas. No es recomendable usar ramas ni restos de comida con grasa, carnes o lácteos, porque atraen insectos y animales indeseados. Incluso hay quienes recomiendan dejar fuera las cáscaras de huevo. Una buena abonera no debería producir malos olores.

La proporción adecuada es de un recipiente de tierra por cada cinco de hojas. Se combinan y humedecen, sin mojarlas demasiado; se colocan en un lugar específico. Storek recomienda cubrirlo con madera o láminas viejas; no se debe usar plástico, porque no permitiría que circule el aire.

Dos elementos son esenciales: humedad y oxígeno. Por eso es necesario revolver los materiales periódicamente (cada 15 días, tres semanas o un mes). Tienen que permanecer sueltos para que los microorganismos actúen así se evita que se convierta en una masa compacta. En las etapas iniciales es normal que el centro guarde una temperatura de unos 60 grados.

Antes de que el abono pueda usarse, deben pasar de tres a seis meses. La clave para saber si ya está listo es que los elementos tienen una consistencia homogénea, de un tono oscuro y a una temperatura agradable a la mano. Para aplicarlo en macetas es mejor cernirlo. De allí lo que queda es ver cómo las plantas agradecen todo este esfuerzo.

Beneficios

  • El fertilizante orgánico o compost se usa en la agricultura y jardinería para proveer de nutrientes a la tierra y, en algunos casos, para recubrimientos y recuperación de suelos.
  • En lugar de quemar las hojas del jardín, es mejor reservarlas para este fin.
  • No es aconsejable agregarle ceniza en las etapas iniciales, porque ésta interrumpe la acción de los microorganismos.
  • Algunas de sus ventajas son que ayuda en la germinación de las semillas; realza el aspecto saludable de las plantas, árboles y arbustos; aumenta la humedad de los terrenos y la resistencia de las plantas a plagas y agentes patógenos.
  • Su PH neutro lo hace ideal para ser usado en plantas delicadas.
  • Para aprender más detalles acerca del proceso, se puede solicitar un curso al Jardín Botánico (grupos de 10 a 30 personas).
  • Esta entidad de la Universidad de San Carlos abre de lunes a viernes de 8.30 a 14.30 horas y sábados de 8.30 a 12.

   

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