Semanario de Prensa Libre • No. 135 • 4 de Febrero de 2007

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D viaje

Belice, la sorpresa del Caribe
Sus aguas azules y extensos corales son parte de su atractivo

Por Redacción Revista D

De la selva tropical a una de las barreras de coral más grandes del mundo en tan sólo una hora. En Belice, la diversidad natural está a su disposición. No tiene tanta fama como otros países bañados por el Mar Caribe y, sin embargo, encierra buena parte de la riqueza histórica y natural de la zona. Es el paraíso de los buceadores y también uno de los centros clave de la cultura maya.

Lo prueban su barrera de coral, la segunda más extensa del mundo, y sus restos arqueológicos, repartidos a lo largo y ancho de un pequeño territorio codiciado incluso por los piratas ingleses. La influencia cultural del Reino Unido todavía se deja notar en este lugar, donde el idioma oficial es el inglés, a pesar de que más del 60 por ciento de la población habla español.

Este pequeño país, con una superficie que no alcanza los 23 mil kilómetros cuadrados, consiguió la independencia por parte de la Corona Británica en 1982, tras más de cuatro siglos de dominio colonial, primero español y luego inglés.

Situado en América Central, hace frontera con México al norte, Guatemala al oeste y el Mar Caribe al este. Si antes sus costas eran objetivo de grandes imperios coloniales, ahora son uno de los tesoros más demandados por buceadores que se acercan para sumergirse en los fondos submarinos más bellos del Caribe.

Un mar de coral

Su ambiente natural es fundamentalmente marino. Además de poseer la barrera de coral más larga después de la Gran Barrera australiana (casi 300 kilómetros), el país centroamericano está plagado de atolones que flotan sobre las aguas de su costa, así como de manglares que inundan la tierra firme.

Por eso no es de extrañar que llamen la atención de los biólogos marinos y pescadores deportivos. La observación de la flora y fauna caribeña y la práctica de actividades deportivas marinas son la mejor forma para conocer la riqueza de un país que vive en sintonía con el mar.

Etimología
> Algunos suponen que la palabra Belice tiene una remota etimología maya, otros atribuyen el topónimo a la importancia que cobró en el territorio un filibustero británico de apellido Wallis. Lo más corroborable es que los mapas españoles llamaban a la zona La Baliza o Baliza, muy probablemente por existir varias en las costas donde abundan los arrecifes y escollos.

> Capital: Belmopán

> Su clima es tropical y normalmente muy cálido y húmedo. Su temporada lluviosa dura desde mayo hasta noviembre, por lo que peligros naturales, como huracanes e inundaciones, son comunes.

El Cenote Azul se ha convertido en su emblema más marino gracias a Jacques Cousteau. En uno de sus documentales, el oceanógrafo francés dio a conocer este inmenso agujero, de más de 300 metros de diámetro, formado en el centro del atolón del arrecife del Faro, a 80 kilómetros al este de su ciudad.

Hace 10 mil años se trataba de una cueva, pero la parte superior se derrumbó y la tierra fue cediendo espacio al mar. Ahora el Cenote Azul es un famoso lugar de peregrinación junto con el callejón del Tiburón Ray.

Localizado en pleno arrecife, dentro de la reserva marina de Hol Chan, la gran atracción de este callejón, consiste en ver bailar a ejemplares de tiburones gato mientras un buceador les da de comer. Bucear es un placer que a veces puede deparar sorpresas como ésta, si lo hace en las aguas de un arrecife que ha sido incluido entre las Siete Maravillas Submarinas del Mundo y donde la visibilidad llega hasta los 30 metros de profundidad.

La riqueza del arrecife se puede sentir en otros lugares paradisíacos, como el Cayo Media Luna o el Cayo de Pájaro Risueño, dos de sus innumerables parques nacionales donde este tipo de reservas ocupa casi la mitad de la extensión de su territorio.


   

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