A propósito
Hablemos de amor
Por Viviana Ruiz
Editora Revista D
Dante creía que el amor movía el Sol y las otras estrellas... Ortega
y Gasset aseguraba que amar y ser amado era cosa de pocos... Habrá quienes
piensen que este sentimiento es un eterno insatisfecho y que no hay nada mejor
que gravitar hacia el sujeto que provoca que uno se salga de sí mismo.
Ya lo decía San Agustín: “Mi amor es mi peso; por él
voy dondequiera que voy”.
Independientemente de lo que para unos u otros sea esta conmoción, la
otra constante que acapara nuestros pensamientos sobre esta temática es
si dura o puede ser provocado en cualquier etapa de la vida, como en la tercera
edad, por ejemplo. Bajo esta premisa, la periodista Gemma Gil se dio la tarea
de investigar si el amor atraviesa distintas temperaturas, sutilmente se enfría
y fenece, o si es todo lo contrario, si se ama igual a los 80 que a los 15.
Los resultados de su búsqueda indican que hombres y mujeres con más
de cinco décadas de existencia aún viven tórridas historias
románticas. Cita el caso de Ángel y Margarita, quienes se conocieron
en una residencia de ancianos, se casaron y después se divorciaron, porque “ella
era demasiado fogosa”. El de Pierre, el francés, que aún
llora de desamor y se niega a revelar la identidad de la dama que le provocó tantas
emociones, para no desprestigiar su nombre, o el de Roberto, quien también
se casó con Clementina en un hogar, y cuando ella murió se tuvo
que ir, pues no soportaba la tristeza de continuar solo en aquel espacio. |