Semanario de Prensa Libre • No. 136 • 11 de Febrero de 2007

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D farándula

Gasolina para el cine
Centenares de personas acudieron a la audición del primer largometraje de Julio Hernández.

Por Inés Benítez
Foto Carlos Sebastián

Dieciséis de enero. Cuatro de la tarde. El primer nivel del Centro Cultural Metropolitano (Antiguo Edificio de Correos) es un bullir de personas que esperan su turno en el segundo día del casting (audición) para Gasolina, el primer largometraje del cineasta guatemalteco Julio Hernández. Cada tres o cuatro minutos, una puerta de madera se abre y llaman al siguiente en la lista: “165, número 165”. Jóvenes en su mayoría, pero también entrados en años, hombres y mujeres de todos los estratos sociales abarrotan el lugar. Unos se sientan en el suelo, otros en escasas sillas, aquellos conversan de pie. Adolescentes y adultos, muchos con el anhelo de su primera vez en el cine. Cientos de ilusiones desbordan con creces las expectativas de la convocatoria. Medio millar de personas para siete papeles. “Nos sorprendió la cantidad de gente. Esperábamos 50 o cien”, comenta Hernández. Durante unas horas, candidatos de distintas clases sociales, actores conocidos o anónimos, compartieron la misma realidad y compitieron por un mismo puesto.

“Cuando le diga acción, me dice su número de ficha, nombre, edad y por qué quiere salir en la película”. Tras una gran mesa, cámara en mano, el director recibe uno a uno a los aspirantes, les da instrucciones y observa su desenvoltura en un monitor de televisión apostado a su izquierda. “Me gustaría ser actriz para que la gente me reconociera”, afirma Ana María, de 14 años, de brillante cabellera lisa y ataviada con ropa deportiva roja. Poco después, Adelisa, de 19, confiesa que no tiene ninguna experiencia, pero que actuar siempre ha sido su “sueño”.

En un lado de la estancia que acoge las pruebas están Carlos Dardón y Francisco Jácome, de 19 y 17 años. Interpretarán a Raymundo y Nano, dos de los tres protagonistas del filme, y ahora colaboran en el casting inventando escenas con los aspirantes.

“Vas a improvisar que aquél te está robando gasolina. Estás harto y te enojas”, le dice Hernández a Daneri Gudiel, de 28 años, antes de que éste comience a interpretar una agria pelea.

“Quiero salir en la película porque hay que salir en todas las películas de Guate”, asegura tajante este actor profesional.

A sus 16 años, Rosa ve en la actuación “una oportunidad para vivir y crecer como persona”, mientras que a Patricia, de 43, le encantaría tener “la experiencia del cine” tras actuar en óperas, coros y talleres de teatro.

Sondeo social

Tímidos, extrovertidos, nerviosos, serios, decididos, alegres, sencillos, artificiales. Cada aspirante es completamente diferente al siguiente. Este casting —apunta Camila Urrutia, asistente del director— “es como un sondeo de la sociedad guatemalteca”. Bien podría servir de base para un estudio sociológico.

Entre los candidatos: muchos cantantes, y amas de casa cuya referencia son las telenovelas. A la mayoría les impulsa la ilusión de hacer cine y demostrar que en Guatemala hay talento.

El equipo de Hernández recibió a muchas personas que esperaron durante horas aunque no se ajustaban a las franjas de edad requeridas. La masiva respuesta a la convocatoria demuestra, según el actor Douglas Vásquez, de 42 años, que existe una mayor credibilidad en la producción audiovisual nacional. “Hace 10 años un casting como éste no hubiera tenido esta afluencia. Se está viviendo un despertar del cine”, comenta mientras espera su turno. También lo cree así el actor de teatro José Raymundo Coy quien, con 60 años, camiseta blanca y jeans, asegura que es la primera vez que ve “tanta gente” en una audición.

Gasolina es un filme de ficción que cuenta la historia de tres adolescentes que roban gasolina de los autos y conducen sin rumbo toda la noche. “Es una película realista que habla sobre la impunidad y el valor de la vida; sobre la amistad y la traición”, explica su director. Relata un momento de la vida de personajes de clase media, un estrato “en desaparición que ha sido muy golpeado económica y socialmente”.

Este proyecto fue uno de los ganadores en la tercera convocatoria de Cinergia (Fondo de Fomento Audiovisual en Centroamérica y Cuba), que otorgó US$25 mil. Para lograr más financiación —el presupuesto del rodaje es de US$50 mil— se ha invitado a una serie de artistas plásticos a invertir o donar su obra para la película. Aníbal López y Darío Escobar confirmaron su aportación. El rodaje comenzará en abril.
El casting continúa en el Antiguo Edificio de Correos. “Número 170, número 170”. La puerta se abre y entra Javier, de 30 años y cabello largo recogido en una cola.

“¿Estaría dispuesto a cortarse el cabello?”, le pregunta el cineasta. Atardece. Sara, de 22, espera su turno con una hija de cuatro meses en los brazos. Le acompaña su madre. Sara canta y baila. Cuenta que compitió en las Olimpiadas Mundiales de las Artes en Hollywood. Lograr un papel en la cinta “sería una oportunidad de hacer algo diferente. Creo que podría dar la talla”.

 

Esta es la historia con la que quiero debutar

El cineasta guatemalteco Julio Hernández se fijó como meta hacer su primera propuesta a los 32 años y todo apunta a que lo va a lograr. Nacido en 1975 y con varios cortometrajes en su haber, este egresado del Instituto Mexicano de Cinematografía está convencido de que Gasolina es la historia con la que quiere debutar. En sus actores busca, sobre todo, confianza. “Ellos tienen que confiar en mí y yo en ellos. Tenemos que cuidarnos mutuamente”. No le importa si son o no profesionales. Para su filme de autor va a la caza de rostros peculiares que retraten la realidad. No sólo es su primera película, sino también el estreno en el cine del 95 por ciento de las personas embarcadas en el proyecto.

En su aventura cuenta con el respaldo de Donald Ranvaud, productor de propuestas como Ciudad de Dios y Estación Central. Este anglo-italiano pasará por Guatemala en algún momento del rodaje. En marzo Ranvaud acompañará a Hernández y a la productora Gabriela Meléndez al III Encuentro Iberoamericano de Coproducción Cinematográfica del XXII Festival Internacional de Cine, en Guadalajara. En esta reunión, productores de Estados Unidos, México y Europa se entrevistarán con una veintena de realizadores iberoamericanos para conocer sus proyectos.


   

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