Gasolina para el cine
Centenares de personas acudieron a la audición
del primer largometraje de Julio Hernández.
Por Inés Benítez
Foto Carlos Sebastián
Dieciséis de enero. Cuatro de la tarde. El primer nivel del Centro Cultural
Metropolitano (Antiguo Edificio de Correos) es un bullir de personas que esperan
su turno en el segundo día del casting (audición) para Gasolina,
el primer largometraje del cineasta guatemalteco Julio Hernández. Cada
tres o cuatro minutos, una puerta de madera se abre y llaman al siguiente en
la lista: “165, número 165”. Jóvenes en su mayoría,
pero también entrados en años, hombres y mujeres de todos los estratos
sociales abarrotan el lugar. Unos se sientan en el suelo, otros en escasas sillas,
aquellos conversan de pie. Adolescentes y adultos, muchos con el anhelo de su
primera vez en el cine. Cientos de ilusiones desbordan con creces las expectativas
de la convocatoria. Medio millar de personas para siete papeles. “Nos sorprendió la
cantidad de gente. Esperábamos 50 o cien”, comenta Hernández.
Durante unas horas, candidatos de distintas clases sociales, actores conocidos
o anónimos, compartieron la misma realidad y compitieron por un mismo
puesto.

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“Cuando le diga acción, me dice su número de
ficha, nombre, edad y por qué quiere salir en la película”.
Tras una gran mesa, cámara en mano, el director recibe uno
a uno a los aspirantes, les da instrucciones y observa su desenvoltura
en un monitor de televisión apostado a su izquierda. “Me
gustaría ser actriz para que la gente me reconociera”,
afirma Ana María, de 14 años, de brillante cabellera
lisa y ataviada con ropa deportiva roja. Poco después, Adelisa,
de 19, confiesa que no tiene ninguna experiencia, pero que actuar
siempre ha sido su “sueño”.
En un lado de la estancia que acoge las pruebas están Carlos
Dardón y Francisco Jácome, de 19 y 17 años.
Interpretarán a Raymundo y Nano, dos de los tres protagonistas
del filme, y ahora colaboran en el casting inventando escenas con
los aspirantes.
“Vas a improvisar que aquél te está robando
gasolina. Estás harto y te enojas”, le dice Hernández
a Daneri Gudiel, de 28 años, antes de que éste comience
a interpretar una agria pelea.
“Quiero salir en la película porque hay que salir
en todas las películas de Guate”, asegura tajante
este actor profesional. A sus 16 años, Rosa ve en la actuación “una
oportunidad para vivir y crecer como persona”, mientras que
a Patricia, de 43, le encantaría tener “la experiencia
del cine” tras actuar en óperas, coros y talleres
de teatro.
Sondeo social
Tímidos, extrovertidos, nerviosos, serios, decididos, alegres,
sencillos, artificiales. Cada aspirante es completamente diferente
al siguiente. Este casting —apunta Camila Urrutia, asistente
del director— “es como un sondeo de la sociedad guatemalteca”.
Bien podría servir de base para un estudio sociológico.
Entre los candidatos: muchos cantantes, y amas de
casa cuya referencia son las telenovelas. A la mayoría les impulsa la ilusión
de hacer cine y demostrar que en Guatemala hay talento. El equipo de Hernández recibió a
muchas personas que esperaron durante horas aunque no se ajustaban
a las franjas de edad requeridas. La masiva respuesta a la convocatoria
demuestra, según el actor Douglas Vásquez, de 42
años,
que existe una mayor credibilidad en la producción audiovisual
nacional. “Hace 10 años un casting como éste
no hubiera tenido esta afluencia. Se está viviendo un despertar
del cine”, comenta mientras espera su turno. También
lo cree así el actor de teatro José Raymundo Coy
quien, con 60 años, camiseta blanca y jeans, asegura que
es la primera vez que ve “tanta gente” en una audición.
Gasolina es un filme de ficción que cuenta la historia de
tres adolescentes que roban gasolina de los autos y conducen sin
rumbo toda la noche. “Es una película realista que
habla sobre la impunidad y el valor de la vida; sobre la amistad
y la traición”, explica su director. Relata un momento
de la vida de personajes de clase media, un estrato “en desaparición
que ha sido muy golpeado económica y socialmente”.
Este proyecto fue uno de los ganadores en la tercera convocatoria
de Cinergia (Fondo de Fomento Audiovisual en Centroamérica
y Cuba), que otorgó US$25 mil. Para lograr más financiación —el
presupuesto del rodaje es de US$50 mil— se ha invitado a
una serie de artistas plásticos a invertir o donar su obra
para la película. Aníbal López y Darío
Escobar confirmaron su aportación. El rodaje comenzará en
abril.
El casting continúa en el Antiguo Edificio de Correos. “Número
170, número 170”. La puerta se abre y entra Javier,
de 30 años y cabello largo recogido en una cola.
“¿Estaría
dispuesto a cortarse el cabello?”, le pregunta el cineasta.
Atardece. Sara, de 22, espera su turno con una hija de cuatro meses
en los brazos. Le acompaña su madre. Sara canta y baila.
Cuenta que compitió en las Olimpiadas Mundiales de las Artes
en Hollywood. Lograr un papel en la cinta “sería una
oportunidad de hacer algo diferente. Creo que podría dar
la talla”.
Esta es la historia con
la que quiero debutar
El cineasta guatemalteco Julio Hernández
se fijó como
meta hacer su primera propuesta a los 32 años y todo apunta
a que lo va a lograr. Nacido en 1975 y con varios cortometrajes
en su haber, este egresado del Instituto Mexicano de Cinematografía
está convencido de que Gasolina es la historia con la que
quiere debutar. En sus actores busca, sobre todo, confianza. “Ellos
tienen que confiar en mí y yo en ellos. Tenemos que cuidarnos
mutuamente”. No le importa si son o no profesionales. Para
su filme de autor va a la caza de rostros peculiares que retraten
la realidad. No sólo es su primera película, sino
también el estreno en el cine del 95 por ciento de las personas
embarcadas en el proyecto.
En su aventura cuenta con el respaldo
de Donald Ranvaud, productor de propuestas como Ciudad de Dios
y Estación Central. Este anglo-italiano pasará por
Guatemala en algún momento del rodaje. En marzo Ranvaud
acompañará a Hernández y a la productora Gabriela
Meléndez al III Encuentro Iberoamericano de Coproducción
Cinematográfica del XXII Festival Internacional de Cine,
en Guadalajara. En esta reunión, productores de Estados
Unidos, México y Europa se entrevistarán con una
veintena de realizadores iberoamericanos para conocer sus proyectos. |