Semanario de Prensa Libre • No. 136 • 11 de Febrero de 2007

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D galardón

Símbolo de victoria
Trofeos de resina y plástico, con la forma que el cliente solicite, están a la espera de los ganadores.

Por Francisco Mauricio Martínez
Foto Carlos Sebastián

Las coronas de laureles eran símbolo de triunfo entre los antiguos griegos y romanos. Con éstas reconocían a los ganadores, no solamente en deporte, sino también en las artes y la milicia. En la Grecia antigua, por ejemplo, se le imponía tanto al campeón olímpico como al mejor poeta trágico.

Para satisfacer su ego, el hombre siempre ha buscado la forma de materializar sus éxitos y mostrarlos en cualquier momento. En la actualidad, el reconocimiento al mejor se concreta a través de un trofeo, una medalla o una plaqueta. El material y el tamaño de éstos depende del bolsillo de los organizadores de la competencia.

Los trofeos de resina son los que están de moda, ya que también pueden servir como adornos.

No todo lo que brilla...

Aunque lo más valioso de un trofeo es lo que simboliza, a algunas personas no deja de deslumbrarles su forma, tamaño, color y brillo. Lo que pocos saben es que la mayoría de estos objetos se fabrica con materiales plásticos importados de Estados Unidos, China e Italia, y que el oro, plata o bronce, son solamente cuestión de color.

La copa, el deportista en posición de triunfo o cualquier otro símbolo del trofeo, provienen del extranjero y se compran por ciento. La única parte que tiene el sello guatemalteco es la base, la cual, por lo general, está elaborada de madera o mármol, y se le graba alguna leyenda que hace referencia al lugar obtenido y el nombre de quien otorga el galardón.

El fácil acceso a la materia prima hace que su elaboración sea pronta, ya que sólo se trata de cortar, seleccionar el símbolo adecuado y pegar o atornillar las partes. Este proceso lleva pocos minutos, siempre y cuando la base ya esté elaborada.
Ricardo Gomar, del departamento de Mercadeo de Munditrofeos, explica que un trofeo (de tubo) de un metro de altura puede costar unos Q700.

Verdaderos artistas

El trofeo que más conocen los guatemaltecos es el que los fabricantes llaman “tradicional”, el cual está fabricado con tubos de plástico, pintados, casi siempre, de dorado, plateado o bronce. Este material proviene de los países citados, en barras de dos metros y de distintos grosores. Éstas son cortadas de acuerdo con el tamaño requerido.

Luis Ruano, ingeniero químico industrial y propietario de Trofeos Finos, dice que este boom se inició en la década de 1970, con la revolución del plástico.

Durante los últimos años, dos o tres empresas se han dedicado a esculpir figuras de resina que simbolizan de manera específica la disciplina por premiar. Esta técnica, muy de moda, deja de un lado los tubos, y muestra una figura sobre una base de mármol, madera o vidrio. “Con esto se busca que el galardón también pueda ser un adorno”, comenta Ruano.

Este concepto ha motivado a los fabricantes a echar mano de una técnica que el trofeo “de tubo” no tomaba en cuenta, como lo es la escultura. Ruano dice que para lograrlo es necesario que un escultor tome en sus manos un trozo de yeso o de madera y talle la figura alegórica, con la cual, enseguida, se hace un molde de hule.

Posteriormente, éste se rellena con una clase de resina llamada Mátrix, la cual, al secarse, se pule y luego se pinta. Este método permite que en algunos hogares se puedan ver réplicas de beisbolistas, futbolistas, ciclistas, la Copa Mundial, la Liga de Campeones de Europa y hasta de los Oscar. “Todo el proceso se efectúa de manera artesanal”, refiere Ruano.

Haciendo se aprende

Para realizar estos modelos, igual que con los de vidrio y otros metales, es necesario tener escuela, la cual se logra de distintas maneras. El propietario de Trofeos Finos dice que su especialidad universitaria y el hecho de que su padre sea propietario de una fábrica donde se trabaja con fibra de vidrio, le han permitido experimentar y perfeccionar su técnica.

En otras ocasiones, es necesario contar con la asesoría de expertos extranjeros. El ejecutivo de Munditrofeos señala que, periódicamente, reciben catálogos de las novedades que surgen en otros países, y, a veces, personal de la empresa viaja para capacitarse. También, alguna compañía internacional visita y comparte sus conocimientos con ellos.

Los fabricantes de trofeos están al acecho de las nuevas técnicas que surgen en el mundo, debido a que siempre hay alguien a quien premiar.

“Los clientes casi siempre compran un juego que incluye una presa de oro, una de plata y otra de bronce, lo cual equivale a premiar primero, segundo y tercer lugares”, comenta Gomar.


   

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