Símbolo de victoria
Trofeos de resina y plástico, con la forma que
el cliente solicite, están
a la espera de los ganadores.
Por Francisco Mauricio Martínez
Foto Carlos Sebastián
Las coronas de laureles eran símbolo de triunfo entre los antiguos griegos
y romanos. Con éstas reconocían a los ganadores, no solamente en
deporte, sino también en las artes y la milicia. En la Grecia antigua,
por ejemplo, se le imponía tanto al campeón olímpico como
al mejor poeta trágico. Para satisfacer su ego, el hombre siempre ha buscado la forma de
materializar sus éxitos y mostrarlos en cualquier momento. En la actualidad, el reconocimiento
al mejor se concreta a través de un trofeo, una medalla o una plaqueta.
El material y el tamaño de éstos depende del bolsillo de los organizadores
de la competencia.

Los trofeos de resina son los que están
de moda, ya que también pueden servir como adornos. |
No todo lo que brilla...
Aunque lo más valioso de un trofeo es lo que simboliza, a algunas personas
no deja de deslumbrarles su forma, tamaño, color y brillo. Lo que pocos
saben es que la mayoría de estos objetos se fabrica con materiales plásticos
importados de Estados Unidos, China e Italia, y que el oro, plata o bronce,
son solamente cuestión de color.
La copa, el deportista en posición de triunfo o cualquier otro símbolo
del trofeo, provienen del extranjero y se compran por ciento. La única
parte que tiene el sello guatemalteco es la base, la cual, por lo general,
está elaborada de madera o mármol, y se le graba alguna leyenda
que hace referencia al lugar obtenido y el nombre de quien otorga el galardón.
El fácil acceso a la materia prima hace que su elaboración sea
pronta, ya que sólo se trata de cortar, seleccionar el símbolo
adecuado y pegar o atornillar las partes. Este proceso lleva pocos minutos,
siempre y cuando la base ya esté elaborada.
Ricardo Gomar, del departamento de Mercadeo de Munditrofeos, explica
que un trofeo (de tubo) de un metro de altura puede costar unos Q700.
Verdaderos artistas
El trofeo que más conocen los guatemaltecos es el que los fabricantes
llaman “tradicional”, el cual está fabricado con tubos de
plástico, pintados, casi siempre, de dorado, plateado o bronce. Este material
proviene de los países citados, en barras de dos metros y de distintos
grosores. Éstas son cortadas de acuerdo con el tamaño requerido.
Luis Ruano, ingeniero químico industrial y propietario de Trofeos Finos,
dice que este boom se inició en la década de 1970, con la revolución
del plástico.
Durante los últimos años, dos o tres empresas se han dedicado a
esculpir figuras de resina que simbolizan de manera específica la disciplina
por premiar. Esta técnica, muy de moda, deja de un lado los tubos, y muestra
una figura sobre una base de mármol, madera o vidrio. “Con esto
se busca que el galardón también pueda ser un adorno”, comenta
Ruano.
Este concepto ha motivado a los fabricantes a echar mano de una
técnica
que el trofeo “de tubo” no tomaba en cuenta, como lo es la escultura.
Ruano dice que para lograrlo es necesario que un escultor tome en sus manos un
trozo de yeso o de madera y talle la figura alegórica, con la cual, enseguida,
se hace un molde de hule.
Posteriormente, éste se rellena con una clase de resina llamada Mátrix,
la cual, al secarse, se pule y luego se pinta. Este método permite que
en algunos hogares se puedan ver réplicas de beisbolistas, futbolistas,
ciclistas, la Copa Mundial, la Liga de Campeones de Europa y hasta de los Oscar. “Todo
el proceso se efectúa de manera artesanal”, refiere Ruano.
Haciendo se aprende
Para realizar estos modelos, igual que con los de vidrio y
otros metales, es necesario tener escuela, la cual se logra
de distintas maneras. El propietario de Trofeos Finos dice
que su especialidad universitaria y el hecho de que su padre
sea propietario de una fábrica donde se trabaja con fibra de vidrio,
le han permitido experimentar y perfeccionar su técnica.
En otras ocasiones, es necesario contar con la asesoría de expertos extranjeros.
El ejecutivo de Munditrofeos señala que, periódicamente, reciben
catálogos de las novedades que surgen en otros países, y, a veces,
personal de la empresa viaja para capacitarse. También, alguna compañía
internacional visita y comparte sus conocimientos con ellos.
Los fabricantes de trofeos están al acecho de las nuevas técnicas
que surgen en el mundo, debido a que siempre hay alguien a quien premiar.
“Los clientes casi siempre compran un juego que incluye
una presa de oro, una de plata y otra de bronce, lo cual equivale a premiar
primero, segundo y tercer lugares”, comenta Gomar. |