Semanario de Prensa Libre • No. 136 • 11 de Febrero de 2007

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En primera persona

Pendiente del reloj
Se encarga de que el tiempo en Catedral se mida minuciosamente

Hace ocho años empecé a darle mantenimiento al reloj de Catedral. Antes, quien hacía esta labor era don Alberto Vásquez, quien ya murió. Él me enseñó el oficio. Lo conocí cuando tenía una joyería en el Portal del Comercio. Don Alberto me explicó cómo cuidar el mecanismo de esa máquina, porque decía que el día que faltara (falleciera), yo me iba a quedar a cargo, y así fue.

Me contó que cuando fue el terremoto, en 1976, las manecillas se quedaron estancadas a las 3 de la mañana, cuando fue el temblor más fuerte. Las barillas que las accionan se quebraron y tuvieron que repararlas, mandar a hacer de nuevo los tubos y parales. Como él no podía solo, vinieron sus hijos a ayudarlo.

Antes de trabajar con él, cuando tenía 18 años, laboraba en la relojería La Hora Suiza, en la 5a. calle y 9a. avenida, zona 1.

Con el tiempo me especialicé en reparar relojes mecánicos, electrónicos y de pared. También algunos antiguos.

El de Catedral fue traído en 1934 de Alemania. Se mantiene lubricado con aceite 40, el mismo que se usa para los carros. Vengo dos o tres veces por semana si es necesario, de lo contrario sólo una vez.

La máquina del centro es la que maneja los tres relojes; el del frente y los laterales. Un cable acciona los martillos que hacen sonar las campanas cada 15 minutos.

Hoy el reloj tiene tres minutos atrasados, tengo que ajustarlo para que marque la hora puntual. Un vez se retrasó media hora, porque se reventaron los cables que dan a las campanas, el mecanismo se detuvo.

Por las mañanas trabajo en la ferretería El Globo, reparo relojes, navajas y linternas. Desde ese lugar escucho si da las 12 campanadas al mediodía, si no las escucho, vengo a supervisar.

Antes de que me encargara de darle mantenimiento, sólo había tenido esta responsabilidad un señor alemán que vino a instalarlo y se quedó a vivir aquí, don Alberto y ahora yo.

Rodolfo Morataya López


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