Un reino maya sale de al niebla
El enigmático reino de Hix Witz.
Por Sébastien Perrot-Minnot
Situado en un bosque tropical de Petén, en
un área protegida, el sitio La Joyanca (municipio de La
Libertad) ha sido restaurado por el proyecto arqueológico
del mismo nombre, y se puede visitar desde 2003.
Los numerosos rótulos explican al turista
la vida y muerte de este importante centro del reino de Hix Witz,
que floreció en docenas de sitios entre el río San
Pedro Mártir, al norte, y la Sierra La Gloria, al sur. Parece
que llegó a su crepúsculo en el siglo X.
En La Joyanca hay evidencias de un episodio violento en el centro del sitio,
aunque las grandes familias permanecieron en el lugar hasta inicios del siglo
XI. Remontémonos en el tiempo para llegar al esplendor de este misterioso
reino.

Una de las pirámides
de lo que fuera
el reino de Hix Witz. |
La arqueología del vasto departamento norteño se beneficia de
una amplia mediatización, no obstante, su parte noroccidental ha sido
poco explorada. El Proyecto La Joyanca (1999-2003), bajo la dirección
de las arqueólogas francesas Charlotte Arnauld y Véronique Breuil,
empezó a alumbrar el pasado maya de esta región de pequeñas
colinas y hermosas lagunas. El sitio, que posee pirámides y palacios
de gran tamaño, guardaba además una estela con jeroglíficos.
Descifrada por el destacado epigrafista David Stuart, ésta reveló la
fecha de 485 d. C. y un enigmático linaje real: el de Chan Ahk. La construcción
del monumento parece corresponder al inicio de un notable desarrollo del sitio,
que alcanzó su apogeo en el Clásico Tardío (600-900 d.
C.), aunque la ocupación del lugar remonta al Preclásico Medio
(800- 400 a. C.).
La Joyanca incluyó también reconocimientos en varios sitios de
la región, entre ellos, dos extensos e imponentes: El Pajaral y Zapote
Bobal. En algunos monumentos del área se repite un mismo glifo-emblema,
el de un desconocido reino que parece estar asociado al soberano Chan Ah. Se
desconoce, sin embargo, el nombre del primer rey de esta prolífica dinastía.
Referencias a la entidad política aparecen en textos de Piedras Negras
(Petén), Itsimté (Petén), Dos Pilas (Petén), Yaxchilán
(Chiapas, México) y en vasijas de colecciones privadas.
La curiosidad científica llevó a los investigadores a organizar
un proyecto en Zapote Bobal, iniciado por la doctora Breuil, en 2004. Está dirigido
por el arqueólogo estadounidense James Fitzsimmons
(Middlebury College) y codirigido por Laura Gámez (Universidad de San
Carlos de Guatemala, Usac) y se beneficia, además, de la participación
de Mélanie Forné (Centro Francés de Estudios Mexicanos
y Centroamericanos), así como de dos estudiantes guatemaltecos (de la
Usac) y uno de la Southern Illinois University, Estados Unidos. Pasada la consabida
decepción al ver el gran número de edificios saqueados, no faltaron
las sorpresas. El importante centro ceremonial y cívico del sitio parece
haber crecido vertiginosamente en un lapso. Las inscripciones del “cementerio
de estelas” indican fechas que van de 642 a 749 d. C, apenas unos 150
años… ¿A que se debería tan rápido y deslumbrante
desarrollo?
Los jeroglíficos y las ruinas desvelan algunos aspectos de la agitada
historia del reino de Hix Witz. Hasta el siglo VII, éste parece que
estuvo asociado a Tikal. Una vasija pintada muestra un partido de pelota entre
un noble de Hix Witz y un gobernante del famoso sitio del Petén central.
Pero la situación cambiaría a partir de 646, cuando otro aristócrata
de Hix Witz fue capturado por el rey de Yaxchilán, Pájaro Jaguar
III. El reino del Petén noroccidental da la impresión de asociarse
entonces con ciudades de las regiones del Usumacinta (el río que divide
Chiapas y Petén) y de Petexbatún (Dos Pilas, en particular).
Las mismas ciudades son aliadas de Calakmul, la letal rival de Tikal. ¿Sería
el extraordinario surgimiento de Zapote Bobal una consecuencia de su creciente
importancia estratégica? Vale la pena recordarlo: el trabajo del arqueólogo no consiste en “buscar
piezas”, sino en colectar informaciones para entender la vida social,
política, cultural y religiosa de los antiguos. A veces, el paciente
análisis de los datos puede llevar al investigador a definir entidades
políticas o culturales. Como lo expresó el poeta latín
Virgilio, más de 20 siglos atrás: “Feliz el que logra conocer
las causas secretas de las cosas”… Una buena ilustración
de estas frases la constituye la labor del Proyecto Zapote Bobal.
Preguntas fundamentales motivarán futuras investigaciones. En primer
lugar: ¿cuál pudo haber sido el papel de la entidad en el complejo
entorno de las tierras bajas mayas del Período Clásico? Y luego: ¿podría
la entidad política tener también características culturales
propias? A veces, la labor arqueológica no es tan alejada de las investigaciones
policíacas al estilo de Édgar Allan Poe… Los vestigios
y rótulos del Parque La Joyanca son una invitación al público
para seguir el camino de esta fascinante reflexión.
|