Alexandra de Dinamarca
La princesa que dejó de serlo
para casarse
Con suerte, y después
de años de tristeza al dejar dos hijos en
una situación de divorcio, Alexandra se casará con Martin Jörgensen,
fotógrafo, 14 años menor que ella.
Por Redacción Revista D
De rasgos orientales, esta guapa mujer había perdido el gracejo de su
gesto una vez supo de las aventuras de su marido, el príncipe Joaquín.
El heredero al trono danés era tan aficionado a las fiestas nocturnas
que los medios más populares lo habían retratado en momentos de
euforia y desparpajo, y rápidamente corrieron como pólvora los
rumores acerca de ciertas actividades extraconyugales que sugerían infidelidad.
Amor real que perdió el lustre
La felicidad compartida en imágenes de instantes,
como la del baile del día de su boda en el Palacio de Fredensborg
o el posado a la salida del Rigshospitalet, una vez Alexandra dio
a luz a su segundo hijo, quedó relegada a un segundo plano
cuando el lord danés Ove Ullerup anunció en rueda
de prensa el divorcio entre los dos príncipes. Entonces,
el Palacio Real de Amailenborg perdió todo su lustre monárquico
para descubrir que, incluso entre reyes y príncipes, el
amor entra en crisis.

El día
de la boda fue un cuento de hadas
para la princesa. |
Llegó la felicidad
Mientras que el príncipe continuaba
disfrutando de la noche, a Alexandra se le podía vislumbrar
melancolía en
cada uno de los actos públicos a los que asistía.
Algo que superó conociendo al fotógrafo Martin Jörgensen,
14 años más joven que ella y quien dio un nuevo giro
a su peculiar vida.
Decidida a impulsar la relación, Alexandra manifestó,
a través de un comunicado de la Casa Real danesa, que contraerá matrimonio
con Jörgensen el 3 de marzo en una ceremonia privada. Aunque
para ello, y al tratarse de segundas nupcias, Alexandra Christina
Manley dejará de ser miembro formal de la Casa Real y perderá su
título de princesa.
Luego de la noticia, Dinamarca entera
vivió con sorpresa,
pero a ritmo de fiesta, el anuncio. Los nórdicos, que siempre
admiraron a “la dulce china” por su porte, amabilidad
y su saber estar, se rindieron ante la decisión tomada por
la princesa de preferir el amor al dinero, el prestigio y los títulos.
Si
tú me dices ven
Mantendrá el título de condesa
de Frederiksberg. Empero, el matrimonio conllevará también
desventajas económicas
para ella, que a partir de ahora deberá pagar impuestos
y el IVA, algo de lo que estaba exenta, aunque mantendrá su
renta anual de casi dos millones de coronas (unos US$350) y la
lujosa villa que su ex marido tuvo que comprarle cuando se formalizó el
divorcio.
Alexandra, de 42 años y nacida en Hong Kong, y Martin, de
28 años, mantenían una relación no confirmada
oficialmente desde hacía más de un año.
Joaquín, hijo menor de la reina Margarita II, y Alexandra
solicitaron oficialmente el divorcio el 24 de marzo de 2005, seis
meses después de anunciar su deseo de separarse de mutuo
acuerdo.
La pareja, que tiene dos hijos —Nicolás, de 7 años,
y Félix, de 4—, se casó en noviembre de 1995,
y su divorcio fue el primero en la Casa Real danesa en los últimos
152 años.
Comentarios
van y vienen
De todos era sobradamente sabido, y así lo estipulaba
su contrato de divorcio, que si Alexandra volviera a casarse perdería
su sueldo real, su título de Alteza Real y de princesa y
pasaría a ser, según el protocolo, una persona sin
distinciones o preferencias. El anuncio de esta acelerada boda
ha dado paso a un sinfín de comentarios sobre qué motivos
tendría Alexandra para decidir unir su vida a la del fotógrafo
Jörgensen.
Los medios de información apuntan dos posibilidades.
Se cree que la hasta ahora princesa esté embarazada y, por
otra, se asegura que ha querido casarse antes de que el príncipe
Joaquín anuncie su compromiso de boda, noticia que, según
se comenta en distintos ambientes, se hará pública
dentro de muy pocos días.
Alexandra, que tras la boda disfrutará de una pequeña
subvención del Estado, según dispuso el Parlamento
en noviembre del año 2004, mantendrá la custodia
de sus hijos.
|