Riñones y ojos, como nuevos
La donación de órganos y
tejidos son una esperanza para quienes padecen enfermedades crónicas.
Por Ingrid Roldán Martínez
Foto Carlos Sebastián
La intervención quirúrgica empezó a
las 8.15 horas. El donante y la receptora estaban anestesiados
y listos en salas de operaciones contiguas del Hospital General
San Juan de Dios. Media docena de médicos iniciaron su labor.
Vestían la tradicional ropa verde totalmente aséptica,
guantes y mascarillas que cubrían nariz y boca. Diferentes
tipos de aparatos e instrumentos rodeaban las camillas. Compartían
información y, con la certeza que da la experiencia, fueron
removiendo tejidos hasta que llegaron al órgano, lo extrajeron
con extremo cuidado y lo llevaron a un espacio en el cual lo prepararon
para trasplantarlo en la joven paciente que padecía insuficiencia
renal crónica. La existencia de ella (de 22 años
de edad) dependía del gesto de amor de su hermano mayor
(de 29 años), porque no se le puede llamar de otra manera;
es compartir vida, darle una oportunidad para el futuro. Sobre
todo cuando el milagro se produce y el riñón comienza
a funcionar en su nuevo hogar.

La cirugía para
extraer el riñón de una persona e implantarlo
en otra puede durar de tres a cuatro horas. |
Cuando a una persona no le funciona ninguno de los dos riñones,
debe pasar por un duro proceso y utilizar mecanismos artificiales
para que los sustituyan, antes de llegar al quirófano. La
insuficiencia renal crónica no es de carácter hereditario
(salvo algunos casos). Son propensos a padecerla los enfermos diabéticos,
los hipertensos o quienes han tenido una infección muy fuerte.
Hay sólo dos alternativas de tratamiento: utilizar hemodiálisis
o diálisis peritoneal continua ambulatoria. Para la primera,
se debe acudir tres veces por semana a un centro asistencial para
purificar la sangre por medio de una máquina. La segunda
puede hacerse en casa, pero requiere de un espacio específico
y entrenamiento para el paciente y su familia; son cuatro recambios
al día.
Para Heriberto Colindres, contador público y auditor, de
63 años de edad, enterarse de que sus riñones se
habían paralizado fue una dura noticia. Dos tíos
suyos habían fallecido por esta causa. Su ritmo de vida
cambió, ahora debía dializarse. Por suerte contó con
el apoyo de la empresa donde trabaja como gerente financiero y
podía asistir, sin problemas, a hacerse el tratamiento.
Empezó a investigar en Internet y todo lo conducía a una opción:
el trasplante.
Los exámenes que le practicaron en el Instituto Guatemalteco de Seguridad
Social (IGSS) dieron como resultado que su hijo mayor (que también lleva
su nombre) era compatible con él. Tenía ante sí otra difícil
decisión, porque se resistía a la idea de que fuera su primogénito
quien le diera un riñón. Pero los cinco hermanos se reunieron,
acordaron ayudar de esta manera a su padre y así lo hicieron. Incluso
sus respectivas familias estuvieron de acuerdo. La operación se llevó a
cabo el 29 de enero de este año. Padre e hijo han evolucionado favorablemente.
Colindres se considera afortunado pues contaba con más de un donador. “Es
una oportunidad que tenemos los que padecemos insuficiencia renal crónica,
hay una esperanza de mejorar la calidad de vida porque, al cabo del tiempo, la
máquina de hemodiálisis lo va deteriorando a uno”, detalla.
Cuando empezó a asistir le preocupaba observar que mucha gente de menor
edad estaba en la misma situación que él.
Cifras en crecimiento
De 25 a 30 nuevos casos se suman cada mes a las consultas tanto
en el IGSS como en el Hospital General San Juan de Dios. El primero
atiende a trabajadores afiliados y el segundo al resto de la población. En ambos practican por lo menos
una cirugía semanal de este tipo. Sin embargo, hay cientos de personas
en espera un donante.
Este proceso en instituciones privadas es más caro. Una operación
de trasplante puede costar entre Q70 mil y Q200 mil.
Transplante de córnea
> La demanda de este tejido en Guatemala es muy
alta. Se requieren aproximadamente 50 mensuales (casi
dos por día)
> La lista espera en el Hospital Rodolfo Robles
es de 500 pacientes.
> Para importar una de Estados Unidos se requiere
invertir, por lo menos US$600, más impuesto
de ingreso que cobra la Superintendencia de Administración
Tributaria. |
Según el médico Manuel Toledo, jefe de la unidad de Nefrología
del Hospital General, muchos pacientes provienen de los departamentos y, de éstos,
la mayor incidencia está en Santa Rosa (30 por ciento del total). No se
sabe la causa debido a que el Ministerio de Salud no ha hecho los estudios necesarios.
El viceministro del ramo, Víctor López, dice que han asignado estudiantes
de Nefrología para que hagan sus prácticas en el Hospital Nacional
de Cuilapa, pero no se ha llevado a cabo una investigación. El Hospital General hizo el primer trasplante el 12 de octubre
de 1992. Desde entonces allí han sido intervenido a 295 pacientes y se espera llegar
a 300 en el mes de marzo. En la actualidad hay 230 personas en lista de espera.
El Seguro Social comenzó en 1986. Desde esa fecha han practicado 333 trasplantes
exitosos; 327 de pacientes vivos y tres de cadavéricos a vivos (diagnosticados
por muerte cerebral debido a traumas por accidente y otras causas), de quienes
utilizaron los riñones, con la autorización de las familias, así beneficiaron
a seis. La Unidad de Nefrología del IGSS que dirige el médico José Alfredo
Mollinedo tiene en estudio a 35 personas más. Según él,
la esperanza de vida para 50 por ciento de pacientes que reciben diálisis
es de cinco años.
Para explicar qué es muerte cerebral, el médico
Rudolf García-Gallont hace la analogía con una computadora
que tiene teclado, monitor y CPU (unidad central de proceso, el
cerebro de la máquina). Si el CPU se destruye, el resto
de los componentes permanece en buen estado y puede utilizarse.
De igual manera, al morir el cerebro, el resto del cuerpo continúa
en buenas condiciones. “Tenemos 10 años de tener una
legislación en Guatemala (el Decreto 91-96) que reconoce
la muerte cerebral como sinónimo de fallecimiento real y
que permite disponer de los órganos según la voluntad
que haya manifestado la persona en vida o que expresen sus familiares
en ese momento”, afirma.
Todos los galenos citados coinciden en la necesidad e importancia
de hacer conciencia en la población sobre la esperanza de
vida que representa para los pacientes hacerse un trasplante de órganos
como el corazón, los pulmones, el hígado y los riñones.
Transplante de riñon
> Puede ser de donador vivo (familiar
o cualquier persona compatible).
> También
existe la posibilidad de que sea de alguien
a quien después de hacerle exámenes y
estudio por profesionales se ha determinado muerte
cerebral. La familia da la autorización.
> La cirugía puede
durar de tres a cuatro horas. El donante egresa del hospital
después de 72 horas o una semana; el trasplantado
permanece más tiempo. |
Es la diferencia entre vivir muchos años o morir pronto. Esta labor
la está desarrollando la Fundación Donaré por medio de
mensajes en distintos medios de comunicación. El ideal es que sea
de un vivo a otro, porque las posibilidades son mucho mejores. En caso contrario,
una persona fallecida puede ser la alternativa. Tejido para los ojos
Los trasplantes de córnea se empezaron a practicar en Guatemala hace
unas cuatro décadas. Dos pioneros en esta especialidad fueron Wellington
Amaya y Alfonso Wer.
El hijo de este último, Alfonso Wer, también oftalmólogo,
trabaja en el Hospital Rodolfo Robles. Cuenta que uno de los primeros implantes
de córnea que hicieron fue homólogo (de un ojo al otro del mismo
paciente).
A partir de entonces se han hecho muchos intentos por organizar
el banco de ojos de Guatemala. Ópticamente, la córnea es la parte principal del ojo, y si está dañada
la visión se imposibilita. Tenerla bien es la diferencia entre ver y no
ver. La tolerancia del cuerpo humano a un trasplante de este tejido es muy alta.
Cualquier persona es susceptible de donar una córnea porque el cuerpo
lo acepta, salvo el caso de quienes han recibido varios reemplazos.
Para esto es necesario un banco de ojos que se abastezca gracias
a la voluntad de personas que en vida expresen su voluntad de
donar luego de fallecidos. “No se hace extrayendo el ojo como todo el mundo cree, simplemente se quita
la córnea (membrana transparente) y se sustituye con un lente de contacto
o con otro tipo de prótesis”, explica Wer. Es como una tapadera,
si no la tiene, el ojo se atrofia.
333 operaciones
> El IGSS ha hecho este número
de trasplantes desde 1986. En los meses recientes hizo
tres de donante cadavérico.
90 por ciento
> La práctica de este tipo
de intervenciones es de 90 a 95 por ciento de efectividad
y la expectativas de vida son de años.
30 pacientes
> Mensualmente se acerca
este número de pacientes nuevos a nefrología
del IGSS. Se suman a los mil 110 que ya reciben tratamiento.
295 operaciones
> El Hospital General
San Juan de Dios ha realizado esta cantidad de intervenciones
desde 1992.
El 30 por ciento
> De pacientes con
insuficiencia renal proviene del departamento de Santa
Rosa.
Sólo dos en once meses
> La cantidad de
trasplantes de córnea disminuyó de 120
anuales a sólo dos en los últimos once
meses. |
Idealmente, se debería quitar el tejido entre las seis y ocho horas
después del fallecimiento. Un banco de ojos es necesario, porque muchas personas dependen
de esto. Sólo
en el Hospital Rodolfo Robles hay una lista de espera de unos 400 a 500 pacientes.
“Hasta el año pasado nos estuvimos supliendo de tejido de bancos
estadounidenses, básicamente; nos mandaban los que no alcanzaban a usar
y nosotros los aprovechábamos. Hace dos años las córneas
eran regaladas”, añade. Llamaban al banco de ojos en la unión
americana y daban las características del paciente. En una semana, 15
días o un mes, respondían, enviaban el tejido por medio de una
línea aérea. Llegaba el profesional, se identificaba, recogía
la córnea y firmaba de recibido. “Hoy no sólo nos cobran
US$500 por una córnea, más el transporte que son otros US$100 y
a la SAT se le ocurrió cobrar impuestos de entrada. Además, hay
que contratar a una persona que haga los trámites de aduana”, dice. De tal cuenta, de 120 anuales que hacían en épocas anteriores,
el año pasado sólo pudieron realizar dos.
La solución podría estar en el banco de ojos, que fue aprobado
por medio del Acuerdo 92-96 del Ministerio de Salud. Sin embargo, el trámite
continúa en esa cartera.
“Tenemos seis años de estar en esa gestión”, dice el
facultativo Edgardo Laparra Segura, quien ha contado con el apoyo del Colegio
Médico. “No ha empezado a funcionar porque quedan trámites
pendientes, entre éstos, la aprobación del reglamento interno,
requisito para que se cree el del consejo de administración. No se sabe
cuánto puede tomar esta etapa”.
A principios de febrero el expediente se encontraba en la Procuraduría
General de la Nación y fue enviado al Ministerio de Salud. Después,
el expediente vuelve a la PGN. “Tanto en la Procuraduría como
en el Ministerio el trámite ha sido extremadamente lento, muy engorroso”,
afirma el profesional.
Aunque Wer también está al tanto del proceso, para él
la etapa determinante será convencer a la población para que
done las córneas de sus parientes fallecidos.
Insuficiencia renal crónica
Afección irreversible
La insuficiencia renal o falla renal es la condición
en la cual los riñones paralizan su función y dejan
de eliminar los desechos del organismo. Puede ser aguda o crónica.
La última es terminal e irreversible.
Transplantes
en otros países
> El año pasado se llevaron a cabo, en Argentina,
las olimpiadas mundiales de pacientes trasplantados.
> Brasil
ocupa el primer lugar en Latinoamérica
con mayor número de transplantes.
En cuanto al número de donantes de origen cadavérico, el
primero lugar en América lo ocupa Uruguay, con 22 por millón
de población por año.
> El primer lugar
a nivel mundial lo ocupa España, con 33 donantes
de origen cadavérico por millón de población
por año.
> En Estados
Unidos la cifra alcanza los 20. En el resto
de Latinoamérica es de cinco a ocho donantes
por millón de población por año.
> En Guatemala varía
mucho. Según el médico García-Gallont,
el porcentaje del país es 0.25 donantes por millón
de población por año. Esto es debido a
que no existe la suficiente divulgación acerca
de la donación de órganos. |
A nivel mundial, las causas más frecuentes son la diabetes,
la hipertensión y enfermedades que obstruyen las vías
urinarias como los cálculos, tumores o infecciones. Una
inflamación severa puede cicatrizarlos. Cuando se llega
a este punto no hay vuelta atrás. El riñón
cicatrizado no responde a ningún tipo de estímulos. En la mayoría de los casos, la función renal se va
deteriorando lentamente a lo largo de los años. No se sienten
síntomas en las etapas iniciales. Se manifiesta con anemia
y altos niveles de toxinas en la sangre que se pueden detectar
por medio de exámenes de laboratorio. El básico es
uno parcial de orina.
Las personas en riesgo deben hacerse chequeos constantes. Los riñones
no duelen, como muchos creen, salvo en caso de quienes tienen cálculos.
Cuando el paciente se siente mal, generalmente su caso está muy
avanzado y es necesario comenzar pronto la diálisis o terapia
para reemplazar la labor del riñón. Sólo hay
tres opciones: hemodiálisis, diálisis peritoneal
continua ambulatoria y el trasplante renal de un donante sano.
Según el viceministro de Salud, Víctor López,
esa cartera ha asignado a la Unidad Nacional de Atención
al Enfermo Renal Crónico (Unaerc), 40 millones de quetzales,
que representan el 1.9 por ciento del total del presupuesto asignado
al Ministerio. Esto cubre el tratamiento de hemodiálisis
y diálisis peritoneal. El funcionario destaca la importancia
de fortalecer la unidad de trasplantes en el Hospital San Juan
de Dios, porque se reduciría el presupuesto asignado a los
tratamientos.
Según el médico José Alfredo Mollinedo, director
de Nefrología, el IGSS invierte Q12 mil mensuales en cada
paciente que utiliza hemodiálisis (de 12 a 20 millones de
quetzales cada mes). Cuando alguien ha sido trasplantado, los costos
bajan a siete mil quetzales. Esta institución no ofrece
el servicio de diálisis, por lo cual contrata a Unaerc y
algunos hospitales privados para que atiendan a los afiliados. |