Semanario de Prensa Libre • No. 137 • 18 de Febrero de 2007

Portada | Archivo | Contacto | Directorio


   > Editorial
   > En primera persona
   > Cartas
   > D todo un poco
   > D frente
   > D lectura
   > D portafolio
   > D magia
   > D fondo
   > D vida
   > D mundo
   > D arqueología
   > D cultura
   > D farándula
   > D viaje
   > Punto final

 


En primera persona

El dueño de Marleny
Si los guatemaltecos nos respetáramos viviríamos en un mejor país

Desde hace 35 años, mi vida transcurre entre la orilla del río María Linda y la playa del Puerto de Iztapa. Ya perdí la cuenta de la cantidad de veces que he atravesado este río para trasladar familias o grupos de amigos al atracadero. De lo que estoy seguro es que han sido miles y que algunos se sienten tan seguros dentro de mi lancha que cuando regresan me vuelven a buscar, ¡hasta me llaman por mi nombre!

Durante todos estos años he tenido varias embarcaciones, debido a que poco a poco se destruyen. Recuerdo que la primera que tuve fue una de remos y, en ese tiempo, cobraba Q1 o Q2 por trasladar a las personas. El precio parece barato (ahora cobro Q50 ida y vuelta), pero en ese tiempo esa cantidad alcanzaba para que mi familia comiera.

Después tuve otra parecida, y a finales de la década de 1980 compré (usada) una de motor. La que ahora tengo es la cuarta nave de mi vida, y aunque no tiene el nombre escrito, como lo hace la mayoría de lancheros, desde hace cinco años la bauticé como Marleny, que es el nombre de una de mis hijas.

En este pueblo (Iztapa, Escuintla) habemos como 12 lancheros que vivimos de esto, pero no todos venimos a diario, porque, a veces, tenemos otras cosas qué hacer. Creo que lo más bonito de este trabajo es que todos nos llevamos muy bien, incluso cuando hay pocos clientes, porque no nos peleamos por hacer el viaje, ya que estamos organizados por turnos, los cuales respetamos.

Mucha gente prefiere venir aquí, aunque hay otras playas cercanas, porque en el lugar no encuentra ladrones ni mareros, porque no lo permitimos. Si vemos a algún sospechoso inmediatamente damos parte a las autoridades y “santos en paz”. No es justo que estos haraganes le quiten a otros lo que les ha costado ganar. Las personas deben tener únicamente lo que han ganando con el sudor de su frente.

Uno siempre debe hacer el bien. Nosotros, por ejemplo, siempre tenemos problemas con las inundaciones durante la época lluviosa, y cuando sucede lo que hacemos es ayudar a nuestros vecinos a poner a salvo sus cosas, antes de que el agua llegue más alto. Si todos nos ayudáramos y respetáramos, Guatemala sería otro país.

Roberto Luna,
lanchero de Iztapa


La vida está llena de anécdotas, unas tristes, otras alegres,
pero también hay sucesos fantásticos y heroicos. Cuéntenos la suya.
Envíela a revistad@prensalibre.com.gt o por correo a 13 calle 9-31 zona 1, 9o. piso.


   

© Copyright 2004 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

www.prensalibre.com