Semanario de Prensa Libre • No. 138 • 25 de Febrero de 2007

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D farándula

El seños de los tambores
Los instrumentos afrocubanos, afroantillanos y brasileños son la especialidad de este percusionista que promueve el jazz latino.

Por Francisco Mauricio Martínez
Foto Carlos sebastián

Fernando Pérez ha demostrado su calidad artística durante 25 años de trayectoria, tiempo en el cual ha cultivado géneros musicales como el rock y la salsa. En los últimos años se ha convertido en el amo y señor de los tambores con su grupo Latín Jazz Band, la cual fundó en 1994. Con sus logros, ha superado sus sueños musicales que se iniciaron cuanto tenía 5 años y formó parte de un grupo de niños que, incluso, se presentó en la TV. Hasta el momento ha grabado En el barrio (1994), Mi padre el jazz (1997) y Carabana más allá del jazz (2001), para mayo espera que salga a luz su cuarto disco, el cual aún no tiene nombre.

Fernando Pérez.

¿Por qué escogió la percusión?

Mi interés surgió durante una viaje que hice a Miami en 1981, donde vi grandes músicos de salsa y jazz utilizando instrumentos percutivos. Me di cuenta de que la percusión es muy latina, aunque anteriormente tenía mucha influencia de los grupos ingleses y estadounidenses. Cuando vi a los latinos y sus tambores, dije: definitivamente esto es lo mío, y ahí empezó todo.

¿En qué género ubica su música?

Me manejo dentro del estilo latín jazz, pero en los discos que he producido trato de interpretar diferentes géneros. Hago rock con fusiones de samba y flamenco y siempre trato de unir otros ritmos, porque esa fue mi trayectoria (con otros grupos).

¿Su nuevo disco sigue esta línea?

No tiene nombre aún, pero marca una diferencia entre los anteriores porque el 60 por ciento de la música es cantada. Hay varios cantantes invitados de diferentes géneros como boleros, rock, big band, pero siempre dentro del jazz. Todos los temas son buscados y los covers que no son nuestros tienen arreglos originales hechos por mí y por otros compañeros músicos, o sea que le damos el toque nuestro.

Hay un arreglo, que espero guste mucho, de Luna de Xelajú. Esta fusión lleva sonidos africanos, tablas indúes, guitarra flamenca, con saxofón muy estereotipado y los arreglos son del quetzalteco Luis Estrada. Ya casi está terminado y me encantaría tenerlo “para abril o para mayo”, como dice la canción.

¿Qué tanto público tiene el jazz en el país?

No puedo decir que soy el pionero, pero junto a otros músicos hemos tratado de llevar este estilo y ha crecido mucho. Antes, un público de 400 personas era fantástico, hoy tenemos asistencia de 5 mil personas o más, lo cual nos llena mucho. A mí me gustan todos los estilos de música y los disfruto, y veo que el público guatemalteco también ha empezado a hacer lo mismo. Guatemala se ha abierto mucho y su oído se ha educado.

Su historia
> Sus estudios de solfeo, flauta, piano y percusión los inició en el Conservatorio Nacional de Música (1981). Se especializó en instrumentos de percusión latina como bongo, timbales, tumbadoras y otros relacionados con ritmos cubanos.

> Ha alternado con músicos de la talla de Poncho Sánchez, Dave Valentine, Tania María, Willie Chirino, Tito Puente, Ray Barreto. Tocó para las orquestas de Julio Sabala y María Marta Serra Lima.

> Viajó a Banff, Alberta Canadá, en 1994, para asistir a un taller de música afrocubana donde participaron los mejores exponentes de Cuba como Miguel “Anga” Díaz, extumbero del grupo Irakere, considerado el mejor grupo jazz latino. También asistió José Quintana “Changuito”, el mejor maestro de percusión del mundo.

> Ha integrado grupos y bandas de rock, salsa, jazz latino y ritmos afrocubamos. Algunos son: Leyenda, Dimensión, Raudales, La Gran Familia, Ensamble Latino, Luis Galich, Equinoccio, Alux Nahual y Golpes Bajos.

¿Significa que el jazz ha dejado de ser exclusivo?

Siempre se le ha considerado como muy elitista, pero nosotros tratamos de hacer un jazz que sea para todo el mundo y a mí me encanta que lo bailen. A mucha gente le gusta sentarse y apreciar, pero también hay quienes lo disfrutan de otra manera. Yo tomé un estilo que se parece mucho a las orquestaciones de “Poncho” Sánchez, “Mundo” Santamaría, Tito Puente y estos son bailables, lo que no quiere decir que deje de ser jazz, es un jazz muy latino.

¿Se identifica con algunos interpretes internacionales?

Tito Puente fue muy importante desde que lo conocí y lo vi actuar varias veces. Tomé ciertas referencias, para proyectarlas, de “Mundo” Santamaría, Ray Barreto, Carlos “Catato” Valdez, Giovanni Hidalgo, José Quintana y del grupo Irakere. De ellos recibí influencias y uno no puede decir “soy original”, porque no hay nada así, uno toma de los otros y entre ellos han hecho cosas que el otro hace, lo cual es natural.

¿Cómo ve el desarrollo de los músicos nacionales?

Nosotros fuimos un grupito y ahora hay uno mayor. Creo que la juventud, como siempre, se impone en todos los estilos y hay gente joven que trae mucha fuerza. A mí me gusta mucho apreciar los grupos de jazz y veo nuevos valores. Muchos vivimos de lo que hacemos, pero debemos saber mercadearlo, que guste y tenga apoyo, porque si tenemos apoyo y no lo sabemos mercadear no llega y si lo mercadeamos y no gusta tampoco llega.

¿Cuál es su éxito que más ha disfrutado?

Me encanta cuando la gente escucha mi música y me doy cuenta porque estoy en el lugar. El éxito lo he sentido en cada uno de los 22 conciertos que hemos dado y en los cuales han participado artistas internacionales. Es muy importante que las instituciones ayuden a traer valores extranjeros para estimular al nacional, porque es muy difícil que nosotros podamos ir, ya que no tenemos los medios suficientes para viajar.


   

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