Nuevo paganismo:
ritos ancestrales en
el siglo XXI
La revitalización de antiguas creencias
delata la crisis espiritual del hombre moderno y su desencanto
por las religiones instituidas.
Por: Inés
Benítez
Fotos:
Ricardo Mata / Archivo
Un grupo de personas se congregó un día
del recién pasado enero en un ancestral templo de Atenas
para venerar al dios griego Zeus. Ataviados a la antigua usanza,
recitaron himnos que pedían paz para el mundo. Al igual
que ellos, otros hombres y mujeres del siglo XXI se dejan seducir
por los dioses de los vikingos, se reúnen para celebrar
ceremonias del druidismo (celta) o se interesan por las deidades
egipcias de la época faraónica.
Son movimientos espirituales modernos, que algunos autores engloban
con el nombre de neopaganismo, inspirados en tradiciones anteriores
al cristianismo.
Pero, ¿qué lleva al hombre actual a alzar los brazos y suplicar
a Zeus que envíe lluvia al planeta? ¿Qué le impulsa a participar
en rituales basados en viejas creencias?

El culto a Maximón
no es compatible con la religión cristiana. |
Aníbal Chajón, doctor en Sociología y licenciado
en Historia, piensa que hay un desencanto por las religiones instituidas. “El
cristianismo —afirma— está dejando de responder
a las necesidades de la gente. Está perdiendo vigencia en
algunos sectores de la población que cree que su estructura
precisa cambios”.
El mensaje de las iglesias se hace cada vez menos vivo y visible.
Las personas van hacia productos sustitutos. En creencias como
el politeísmo helénico es más importante el
culto a la naturaleza que la obediencia a los libros sagrados.
Los feligreses reunidos en Atenas abogaron entre columnas corintias
por un “mundo en paz y una forma de vida ecológica”.
Estos grupos retroceden cientos de años atraídos
por las viejas tradiciones paganas, y en busca de según
Chajón, “una raíz, algo a lo que asirse”.
Este es, de acuerdo a el profesor, un fenómeno que surge
como reacción a los males del mundo globalizado. Muchas
personas se sienten completamente prescindibles entre millones
de seres humanos, y necesitan profundizar su identidad, sentirse
parte importante de algo. ¿Cuáles y por qué?
Entre las creencias antiguas que más atracción despiertan
está el politeísmo helénico, el druidismo,
la religión romana, la de Asatrú (de los dioses vikingos)
y las tradiciones precristianas de los países bálticos.
“El nuevo paganismo demuestra que el hombre es capaz de vivir
sin una religión instituida y al mismo tiempo continuar la
búsqueda espiritual para justificar su existencia”,
se lee en una de las páginas de La bruja de Portobello, el
reciente libro del brasileño Paulo Coelho.
Muchos de los seguidores de los movimientos neopaganos creen que
este tipo de creencias tiene sus raíces en los dioses de
los primeros hombres, por lo que la consideran la primera religión.
Según Armando de la Torre, director de la Escuela Superior
de Ciencias Sociales, de la Universidad Francisco Marroquín
(UFM), “no hay tal vuelta a las religiones del paganismo
clásico, sino a su folclor”. Así, cuenta que
en Inglaterra se celebran anualmente ceremonias druídicas
en Stonehenge, que atraen a muchos turistas en el solsticio de
verano. También hay rituales en los países escandinavos,
sobre todo en el solsticio de invierno. Pero, en su opinión,
los únicos politeísmos que arrastran adeptos creyentes
son los de las distintas ramas del hinduismo y algunas del budismo
mahayana. En África, agrega, todavía persisten creencias
animistas del sur del Sahara, pero están en retroceso.
“En defecto de la fe, algunos ensayan rituales antiguos; más
por entretenimiento que por otra cosa”, subraya De la Torre.
A su juicio, la incredulidad se ha apoderado de vastos segmentos
de la población desde el período de la Ilustración
(siglo XVII).
Los seguidores de los distintos movimientos se suelen congregar
una vez al año. Normalmente, se visten acorde a la época
histórica que tratan de revivir y celebran ceremonias inspiradas
en esas tradiciones. Por lo general, evitan los aspectos más
sangrientos de las mismas, como los sacrificios.
En el reciente rito de Atenas, que
reunió a dos centenares
de personas, se conmemoró la boda de Zeus con Hera,
la diosa del matrimonio. Los sacerdotes, de azul y rojo, liberaron
palomas blancas como símbolo de paz.
Contra la Iglesia
En opinión del sacerdote italiano Sergio Checchi, quien
lleva casi 50 años en Guatemala, estos fenómenos
de neopaganismo “son casi una expresión de desafío,
una provocación y un alarde de rechazo” a la Iglesia
Católica. No cree que se trate en absoluto del renacimiento
de verdaderas religiones sino de una moda seguida por personas
que se sienten distanciadas del cristianismo. Estos cultos no implican,
a su modo de ver, exigencias morales. Afincado en Guatemala desde
1958, Checchi reconoce que al menos en Europa hay un cansancio
de cristianismo, un hartazgo de dos mil años de influjo
de la Iglesia y su imposición de principios de moral cristiana.
Por eso, ha habido un proceso encaminado a “liberarse
de su protección maternal”. Además, piensa
que los errores que ha cometido la Iglesia a lo largo de la historia
han provocado la desconfianza y el alejamiento de muchos de sus
fieles.
Foros
Algunos, atraídos por estas prácticas, acuden a Internet
en busca de información: “¿Me ayudaría
alguien en mi iniciación en la wicca?”, pregunta un
internauta en Las puertas de Babel, primer foro de debate en español
para religiones paganas, shamánicas y animistas. La wicca,
conjunto de creencias neopaganas supuestamente transmitidas oralmente
desde tiempos inmemoriales, fue establecida por el inglés
Gerarld Gardner en la década de 1950 del siglo XX.
Dioses paganos
Aquellos a quienes los cristianos llamaron paganos
son seres mitológicos con poderes sobrenaturales.
> El Olimpo celta, afortunadamente
para sus “eternos” habitantes, es un planeta
de extensión
infinita, para que en él puedan vivir tanto los
principales dioses y diosas de esa cultura, como de los
semidioses, héroes-dioses,
mortales divinizados, druidas, magos, magas y chamanes;
reyes convertidos en dioses o dioses que fueron reyes;
además
de ninfas, duendes y otros familiares surgidos de uniones
diversas: dioses con animales; dioses con humanos; humanos
con semidioses, etcétera.
> La wicca es una religión
neopagana. Pretende ser, al igual que otras tradiciones
(como el Ásatrú y
el druidismo), una recuperación de antiguas religiones
paganas de Europa existentes antes de la llegada e imposición
del cristianismo. Se basa en el esoterismo y magia occidentales.
> Odín era el dios poderoso
de los nórdicos.
Era llamado el Gran Padre. Se suele representar como un hombre
de mediana edad, con pelo largo y rizado y barba. Su arma,
llamada Gungnir, era una lanza infalible hecha por lo enanos.
Se hacía acompañar constantemente por dos cuervos
cuyos nombres eran Hugin (Pensamiento) y Munin (Memoria). Éstos
informaban diariamente a Odín sobre las andanzas de
los dioses, gigantes, enanos y hombres. |
Gardner aseguraba que fueron las brujas
las que le heredaron la tradición
tras años de persecución por parte de las iglesias cristianas.
Las principales deidades de la wicca son la diosa o la señora, expresión
divinizada de la Tierra y el señor o dios astado, inspirado en el antiguo
dios celta de la caza. Neopaganismo
en Guatemala
El cura Checchi cree en el país no hay este tipo de movimientos. “Seguramente
no hay neopaganismo, entendido como vuela a los cultos grecorromanos
o celtas. No se conoce nada de eso”, afirma. El clima religioso
no es, en su opinión, el de Europa. “Aquí no
hay laicismo ni resentimiento contra el cristianismo y la Iglesia.
No hay blasfemia”, asegura. El sacerdote destaca la “mucha
religiosidad” que hay en el país, pero reconoce que
también hay “confusión y desorientación” por
la gran cantidad de ofertas religiosas. Explica que también
se está produciendo una cierta vuelta a cultos o ritos precolonbinos,
pero que estas prácticas no se oponen al cristianismo, sino
que más bien son un gesto de fidelidad a la cultura maya.
Checchi alude al uso utilitarista de la religión, ya que
muchos se acercan (a católicos o evangélicos) con
fines prácticos, ya sea para salir de enfermedades, del
alcoholismo o de la soledad. Se refiere también a los “centros” de
adivinación donde la gente busca “salud, dinero y
amor”. A su juicio, el verdadero neopaganismo son las nuevas
idolatrías: la del dinero fácil y sucio (la corrupción),
la de los fanatismos religiosos; la de las guerras y el armamentismo;
la del placer a toda costa (turismo sexual y pornografía
infantil).
Maximón, San Simón,
o la pervivencia
de la religión maya
Algunos autores consideran que las creencias sincréticas
son formas de un nuevo paganismo. Es el caso del vudú, el
candomblé y la santería, en las que se mezclan religiones
tribales africanas y manifestaciones cristianas.
La figura de San Simón, en Guatemala, es de acusado sincretismo
maya-católico. Maximón (max significa habano en maya;
por eso se le ve con un gran puro en los labios, y Simón)
se convirtió en San Simón con la imposición
del catolicismo sobre las anteriores creencias durante los siglos
XVI y XVII.
El sociólogo e historiador Aníbal Chajón subraya
la distinción entre la actual veneración a San Simón,
en San Andrés Itzapa, por ejemplo, y el culto a Maximón,
en Santiago Atitlán. Sus ritos y fieles acusan diferencias.
En el templo que alberga la imagen de San Simón, en San
Andrés Itzapa (Chimaltenango), los feligreses hacen fila
desde temprano para pedirle favores o agradecerle milagros. Entre
los que esperan hay indígenas, pero también ladinos.
Le encienden velas de colores y le queman puros “amarrados”.
Este culto no es incompatible con la religión cristiana
que profesan también sus seguidores.
Cientos de placas cubren las paredes del templo con palabras de
agradecimiento a San Simón por favores concedidos. En una
de ellas, en letras negras grabadas sobre fondo blanco, se lee: “Gratitud
a San Simón por haberme hecho el milagro de llegar a Los Ángeles
(EEUU) sin problemas. 20-7-93. Escuintla. M.I.S.,”.
La estructura del culto a Maximón en Santiago de Atlitlán
es puramente maya. A lo largo de un año la divinidad reside
en casa de algún miembro de la cofradía de la Santa
Cruz, la principal autoridad indígena de Atitlán.
Visitantes de todo el país llegan para pedirle favores y
le ofrecen dinero o especies.
La imagen de Maximón, tocado con un sombrero de fieltro,
está forrada de muchas capas de ropa. Vestirlo es toda una
ceremonia durante la que se fuma y se bebe. Chajón llama
la atención sobre el origen de esta manera de atavío.
Explica que en el período Clásico (250 a 900 d.c.)
los mayas envolvían en capas de tela unos objetos sagrados
de uso ceremonial. Son los llamados “excéntricos”,
de obsidiana y pedernal, que han sido encontrados en tumbas. Maximón
sería, pues, a su juicio, la forma más reciente de
estos objetos ancestrales, una clara pervivencia de la antigua
religión maya. |