368 mil horas después
No tiene ni flores, ni manecillas. 43 años después de
su inauguración el Reloj de Flores es uno de los monumentos
más ignorados de la capital
Por Gemma Gil
Foto Carlos Sebastián
Pasado
Fue creado para humanizar la ciudad. El Reloj de Flores formaba parte del programa de ornato impulsado por el alcalde Francisco Montenegro Sierra, quien asumió el cargo en enero de 1963. Las obras comenzaron en septiembre de 1965 y terminaron en diciembre de ese mismo año. Un mes antes, Montenegro había renunciado para preparar su reelección, pero finalmente no la consiguió.
La maquinaria fue traída de Europa. Al inaugurarse, la prensa lo describió como “un jardín que da la hora” y “una obra maestra de la relojería moderna”.
Tiempo
Desde su inauguración, han pasado cerca de 368 mil horas, más de 22 millones de minutos y más de 1 billón 324 mil 800 millones de segundos.
Autoría
Se considera que los padres del monumento son el arquitecto Jorge Passarelli y el ingeniero agrónomo Francisco Martínez del Rosal.
Flores
Las primeras procedían de la casa familiar de Mario Alvarado Rubio, en Antigua.
Hoy, dentro del reloj no hay flores, aunque en el perímetro externo podemos ver canna indica —popularmente conocida como cucuyús— de color rojo, amarillo y anarajando. También se cultivan unas manchadas de rojo y amarillo a las que se apoda bandera española.
Recuperación
En marzo de este año fue colocada una fuente en el perímetro del monumento. Es el comienzo de una restauración que tiene como objetivo volver a poner la maquinaria en funcionamiento, remozar las banquetas y acondicionar caminos para que la gente vaya a visitarlo.
Propósito
En un principio se pretendía que, dada la cercanía con las pistas del aeropuerto, los pasajeros que se asomaran por la ventanilla del avión pudieran ver la hora local en Guatemala.
¿Reloj?
no marques
las horas
En la actualidad, no sólo no está funcionando sino que ni siquiera tiene agujas.
Anécdota
Como curiosidad cabe destacar que sobrevivió al terremoto de 1976 y que sólo necesitó un ajuste de hora.
El 21 de agosto de 1990 unos desconocidos intentaron robar una de las agujas, pero sólo lograron quebrarla y dañar el sistema de la maquinaria.
En el mundo
Existen relojes de flores en muchas otras ciudades, como el de Toronto, Canadá; el de Viña del Mar, Chile, que fue inaugurado en 1962 a los pies del Cerro Castillo; el de Pachuca, capital del estado mexicano de Hidalgo, que marca las horas con melodías, o el de Ginebra, Suiza, que fue “plantado” en el Jardín Inglés y que requiere cada año de seis mil 500 plantas decorativas.
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