Semanario de Prensa Libre • No. 156• 01 de Julio de 2007

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D cultura

Presto non troppo
Un galardón y un concierto
Acto II

Por Paulo Alvarado
presto_non_troppo@yahoo.com

Cuando hubo concluido la entrega del nuevo reconocimiento que porta el nombre de Efraín Recinos —y cuyo protocolo llevó más de una hora, sobre el tiempo de retraso que ya había tenido que soportar la premiación—, por fin dio principio el concierto.

Seis jóvenes intervinieron como solistas, acompañados por la Orquesta Sinfónica “Jesús Castillo”: Fernando Ozaeta y Ernesto Calderón a la flauta, Kenneth Vásquez al chelo, Sergio Tzic a la trompeta, Luis Miguel De León al oboe y Sergio Reyes al clarinete. Éstos interpretaron, respectivamente, el Concertino para flauta y orquesta de Chaminade, la Suite Modale de Bloch, el Kol Nidrei de Bruch, y varios movimientos de conciertos compuestos para diversos instrumentos, por Haydn, Mozart y Weber. Además, la orquesta invitó a otros dos jóvenes, Bruno Campo y Carlos Real, para que compartieran la batuta con los directores del ensamble.

Pese a que la injusta demora causó mella tangible en la orquesta, los muchachos y las jovencitas respondieron bien a las indicaciones, siempre precisas, del maestro Igor Sarmientos, quien dirigió el primer número del programa y también supo llevar a buen término el último, dotado de la mayor brillantez virtuosística de la noche. Del mismo modo, aunque con diferentes grados de dominio técnico e interpretativo, los demás solistas y directores hicieron lo correspondiente, para un recital de carácter poco común en nuestro medio. Enhorabuena a todos ellos.

Qué agradable hubiera sido, pues, que nos hubiésemos podido retirar del Gran Teatro con la sensación de haber asistido exclusivamente a una jornada de arte. Es de resaltar que la “Jesús Castillo” cumple diez años de presencia en el ámbito artístico y educativo-musical de Guatemala, lapso en el cual la agrupación ha aprendido a recorrer su propio sendero y se ha ganado el derecho a su propio sitial.

En esta temporada, auspiciada por el programa Mosaico Cultural y sus loables patrocinadores financieros, esta orquesta de jóvenes viene celebrando su décimo aniversario con una serie de conciertos mensuales a los que bien vale la pena asistir.

Es de esperar, pues, que en sus próximas funciones los organizadores justiprecien la trascendencia y el esfuerzo de estos artistas, más allá de su corta edad y de conveniencias circunstanciales, rara vez adecuadas al mejor disfrute del arte musical.

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