Semanario de Prensa Libre • No. 153• 10 de Junio de 2007

Portada | Archivo | Contacto | Directorio


   > Editorial
   > En primera persona
   > Cartas
   > D todo un poco
   > D frente
   > D arte
   > D portafolio
   > D aventura
   > D historia
   > D fondo
   > D tecnología
   > D danza
   > D farándula
   > D viaje
   > Punto final

 


D aventura

Moto pasión
Todas las semanas, varios grupos se reúnen en un punto
de la ciudad y hacen suyas las carreteras de Guatemala

Por Ingrid Roldán Martínez
Foto César López

El ruido de los escapes, las chumpas de cuero, los lentes oscuros y los cascos brillantes llaman la atención de los transeúntes cuando los grupos de motociclistas atraviesan los poblados. No llevan prisa, lo suyo es el gusto, la emoción de un pasatiempo singular.

Quienes se mueven en este ambiente aseguran que existen por lo menos 10 ó 12 grupos que comparten la afición por las motos. En algunos, la afinidad es por el modelo, la marca o por los motivos que los guían: turismo, choper, Harley-Davidson,
racing y doble propósito (que circulan en asfalto y terracería), entre otras.

Han sido invitados a ferias patronales de algunos municipios para exhibir sus motos. No cobran, porque lo suyo no es una actividad lucrativa.

No son clubes ni asociaciones ni tienen una sede. Simplemente son personas afines, amigos que se reúnen una o dos veces por semana para recorrer las carreteras sobre llantas.

Es una actividad realizada, en su mayoría, por hombres mayores de 35 años. En Guatemala, el porcentaje de mujeres es mínimo. A algunos de ellos los acompaña sus hijos que han alcanzado la mayoría de edad.

Este entretenimiento requiere tiempo y recursos económicos. Una de esas máquinas de dos ruedas puede costar entre US$10 y 25 mil, sin contar los accesorios como casco, chumpa, protectores para las rodillas y pecho, etc. Normalmente usan las motos sólo durante el fin de semana, no es su medio de locomoción diario.
La velocidad es uno de los ingredientes. Recorren largas distancias (300 a 400 kilómetros en un día). Dependiendo de las condiciones de la carretera pueden alcanzar los 90 kilómetros por hora e incluso llegar a 120.

Dos grupos

Los integrantes del grupo Moto Rider se reúnen los jueves a desayunar y planificar la ruta que tomarán el sábado. En su caso no se distinguen por un tipo especial de moto.

Se conocieron en 1999 durante un viaje a Cobán. En un momento llegaron a ser de 25 a 30 hombres que se comunicaban. Ninguno de ellos había formado parte de algún grupo antes, salían solos a recorrer el camino. Hoy, no sólo se ven y se sienten como grupo sino que se comunican con otros para realizar actividades.

En una oportunidad fueron invitados a visitar la Base Naval del Puerto San José; llegaron 120 motociclistas.

También han visitado ferias patronales de algunos municipios donde han exhibido sus motos. No cobran porque lo suyo no es una actividad lucrativa. También han hecho viajes a Petén, Tapachula y Costa Rica.

El grupo al que pertenece Manolo Sirera es exclusivamente de motos Harley-Davidson. Empezaron a reunirse hace 10 años. Desde entonces han recorrido miles de kilómetros por toda Centroamérica y parte de México. Uno de los viajes más largos que hicieron fue a Milwaukee, Estados Unidos, ciudad donde se fabricó la primera máquina de este tipo a principios del siglo XX. El recorrido les tomó cinco semanas, iban 15 tripulantes.

Ellos también exhiben sus motos y hacen recorridos a beneficio de obras sociales. Cuando no tienen una actividad de este tipo planificada, simplemente se encuentran en un lugar, recorren camino, se detienen en un restaurante, conversan, se ríen y, como dice Sirera, “nos olvidamos un poco de los clavos”.

Historia en dos ruedas

Mario López manejaba las motos pequeñas que tenía su papá, propietario de una panadería. Luego compró una más grande y empezó a hacer recorridos solo, hasta que encontró a otras personas afines a él. Hoy su sobrino también se ha sumado al grupo.

César López comenzó en 1968, cuando todavía era estudiante. Desde entonces nunca ha dejado de tener motocicleta. Afirma que este pasatiempo le ayuda a disipar el estrés, disfruta del viento y del paisaje, aunque reconoce que es arriesgado. Algunas personas han perdido la vida en accidentes de tránsito y han sufrido serios golpes al colisionar con vehículos pesados. Para él es importante salir siempre en grupo. De esa manera se apoyan unos a otros y puede auxiliarse a la hora de una emergencia.

La mayor caravana

En febrero de este año, se cumplieron 46 años de la Caravana del Zorro, en la que participan miles de motociclistas y es considerada la más grande de Guatemala y probablemente de Latinoamérica.

Ésta se lleva a cabo todos los años y uno de sus propósitos es recaudar fondos a beneficio de obras sociales. Salen de la Plaza Mayor de la Constitución con destino a Esquipulas, para visitar al Cristo Negro. La Caravana debe su nombre al seudónimo de su fundador, Rubén Villadeleón que en 1961 inició esta aventura con un pequeño grupo de amigos. En el recorrido participan todo tipo de motocicletas, desde las pequeñas que usan los repartidores y mensajeros, hasta las más especializadas.


   

© Copyright 2004 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

www.prensalibre.com